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lunes, 28 de noviembre de 2011

Bipartidictadura


Cuando los del partido azul, nos lleven con más recortes, a más parados y más recortes, se volverá a votar a los del partido rojo....

Dos alas del mismo pajarraco.




martes, 15 de febrero de 2011

viernes, 19 de noviembre de 2010

Pongamos freno a la prohibición de las plantas medicinales en la UE



Firma la petición y difunde, hacen falta un millón de firmas!!


http://gaia-health.com/articles301/000315-spanish.shtml
El 1 de abril de 2011, entrará en vigor en Europa una Directiva que convertirá muchas de las plantas medicinales que estamos habituados a consumir, en ilegales. Desde ese momento, y a efectos prácticos, sólo las farmaceúticas decidirán qué plantas se ponen en venta, a qué precios y en qué formato, desautorizando a los que más conocen de esto, los verdaderos especialistas, herederos de un conocimiento milenario, los herbolarios, los profesionales formados en el conocimiento de las plantas, muchas de las medicinas orientales... Esta directiva, restringe enormemente nuestra libertad a la hora de elegir un tratamiento e ignora completamente la sabiduría heredada desde hace miles de años.
Actúa, difunde, para que esta barbarie no salga adelante!!
Aquí tienes una página en facebook:
http://www.facebook.com/#!/pages/Si-a...
Un par de artículos interesantes:
http://noticiasdeabajo.wordpress.com/...
http://www.gaia-health.com/articles30...
Alliance for Natural Health ha presentado una demanda judicial contra esto:
http://www.anh-europe.org/news/anh-pr...
http://www.anh-europe.org/news/tradit...

Europa prohíbe las plantas medicinales

20101012184035-orobal-fruto-detalle.jpg7 oct 10. Está claro que nos quieren enfermos y que se les escapa el negocio a estos mismos que nos venden las vacunas contra la gripe A y toda su basura de fármacos. Las milenarias plantas medicinales cayeron en deshuso en la sociedad occidental debido al auge de los fármacos y el negocio que supone. En los últimos años estamos volviendo a ellas debido a la poca credibilidad de los fármacos en un sector cada vez más numeroso de la población.

Canarias es rica en hierbas medicinales, un paraíso para los entendidos. La tradición ancestral se ha ido perdiendo y son pocos auténticos yerberos los que quedan. Conocí a un compañero de trabajo que se crió entre yerbas y yerberos; no le quedaba otra que adquirir conocimientos porque en el mismo patio donde jugaba se secaban y trataban las plantas que su familia utilizaba y comercializaba. Me asombró su conocimiento y fui testigo de varias curaciones milagrosas entre las familias de los compañeros de trabajo y en mi propio cuerpo. Aún joven, es una enciclopedia viviente y desde entonces los alrededores de mi casa se han convertido en mi farmacia.

El negocio farmacéutico en manos de los Amos del Mundo prohibirá el próximo año el uso de plantas medicinales para la elaboración de fármacos, así como regulará la venta de estas hierbas en estado natural. Increíble pero cierto, sin contemplaciones y sin valorar el uso milenario que la humanidad ha hecho de estas hierbas.

Cuando entre en vigor se irán limitando las plantas que ahora pueden comprarse libremente en herbolarios, y al mismo tiempo se permite a las farmacias vender plantas medicinales, pulseras "curativas", pañales, extractos de plantas, vitaminas, minerales y un sinfin de productos de perfumería, droguería y cosmética sin ningun tipo de limitación. El Cártel farMAFIAcéutico quiere más dinero, arruinando a las tiendas de dietética y herbolarios. Pueden firmar contra esta Directiva Europea sobre Plantas Medicinales y extractos. El día que se aprobó la directiva contra los suplementos alimentarios hubo 550 millones de mensajes electrónicos en su contra, dirigidos al Parlamento europeo. La venta de Plantas, extractos y suplementos dietéticos peligra: !firma en contra!
http://arucasblog.blogspot.com/2010/06/europa-prohibe-las-plantas-medicinales.html

miércoles, 3 de marzo de 2010

Escuelas estadounidenses espiaban a los alumnos en sus casas a través de los portátiles

En estos tiempos que corren donde la tecnología está muy extendida y podemos encontrarnos con una cámara de vigilancia en cualquier esquina o compartir nuestra localización física con miles de personas, el tema de la pérdida de privacidad y los peligros que ello conlleva reaparece cada muy poco tiempo. Pues con un nuevo caso protagonizado por el binomio privacidad-tecnología vengo en esta ocasión, y es de los que tras conocerlo muchos calificarán de WTF sin duda.

Resulta que dos colegios de secundaria administrados por el distrito de escuelas públicas Lower Marion School (LMSD) del Condado de Montgomery, Pennsylvania, proporcionó portátiles a 1.800 estudiantes para facilitarles el estudiar tanto en los colegios como en sus casas. Hasta aquí todo estupendo, el problema está en que dichos portátiles repartidos entre los alumnos también servían a los docentes de los centros para espiar a los estudiantes en sus casas.

El padre de uno de estos alumnos, Michael Robbins, al que le dieron un portátil fue quien descubrió que los funcionarios podían espiar a su hijo, y a él mismo, mediante la webcam del mentado aparato. El descubrimiento llegó por el mes de noviembre cuando el subdirector de la Harriton High School acusó al hijo de Robbins de haber tenido “una conducta inapropiada en su casa” y mostró como prueba para sustentar tal acusación una foto tomada por la webcam del portátil. Tras los primeros momentos de estupefacción Robbins fue a hablar con el subdirector y este efectivamente le confirmó que los portátiles repartidos incorporaban un sistema para poder activar la cámara web de los mismos de forma remota y visualizar y capturar imágenes de cualquier cosa que se encontrara frente al equipo.

Como era de esperar tras descubrirse todo este sin sentido los Robbins junto con otras familias afectadas pusieron demanda contra el distrito Lower Marion School por infringir el derecho a la privacidad de los alumnos y sus familias. Por su parte los del LMSD han dicho que el sistema que permite controlar las webcams, el cual han desactivado tras todo el revuelo, solamente se instaló como medida para recuperar los equipos en caso de pérdida o robo.

Estamos ante un WTF épico y de los que dan miedo ya que una cosa es proporcionar información personal de forma voluntaria (como hacemos muchos en redes sociales por ejemplo) y otra muy distinta que un organismo público utilice tecnología para espiar a menores y sus familias. Aunque los de la LMSD argumentan que ese no era el objetivo prioritario el simple hecho de instalar el sistema, además a espaldas de los padres, es una tremenda irresponsabilidad y personalmente creo también que se han pasado por el arco del triunfo unas cuantas leyes, pero eso ya lo aclarará el señor juez.

Fuente: Telegraph , by http://senalesdelostiempos.blogspot.com/2010/02/escuelas-estadounidenses-espiaban-los.html

La demencial ofensiva por la hegemonía de EEUU amenaza la vida en la Tierra

El Washington Times es un periódico que mira con benevolencia las guerras de agresión en Oriente Próximo de Bush/Cheney/Obama y los neoconservadores y está a favor de que sean los terroristas los que paguen por el 11-S. Por ello, me sorprendió el 24 de febrero que la historia más popular en el sitio en el Internet del periódico durante los últimos tres días haya sido el informe “Explosive News” de “Inside the Beltway” [Dentro de Washington DC], sobre las 31 conferencias de prensa en ciudades en EE.UU. y en el extranjero realizadas el 19 de febrero por Arquitectos e Ingenieros por la Verdad sobre el 11-S, una organización de profesionales que ahora tiene más de 1.000 miembros.
Más aún me sorprendió que la información tratara seriamente las conferencias de prensa.
¿Cómo se desintegraron repentinamente en polvo fino tres rascacielos del World Trade Center (WTC)? ¿Cómo fallaron repentinamente macizas vigas de acero como resultado de incendios breves, aislados y de baja temperatura? Mil arquitectos e ingenieros quieren saberlo y llaman al Congreso a que ordene una nueva investigación sobre la destrucción de las Torres Gemelas y del Edificio 8,” informa el Washington Times.
El periódico informa de que los arquitectos e ingenieros han concluido que la Agencia Federal para Manejo de Emergencias (FEMA) y el Instituto Nacional de Normas y Tecnología (NIST por sus siglas en inglés), suministraron “informes insuficientes, contradictorios y fraudulentos sobre las circunstancias de la destrucción de las torres” y “llaman a una investigación de gran jurado de los funcionarios del NIST.”
El periódico informa de que Richard Gage, el portavoz de los arquitectos e ingenieros dijo que: “Los funcionarios gubernamentales serán notificados de que el “Encubrimiento de la traición”, Código 18 de EE.UU. (Sección 2382) es un serio delito federal, que requiere que los que tienen evidencia de traición actúen como corresponda. Las implicaciones son enormes y podrían tener profundo impacto en el próximo juicio de Khalid Sheik Mohamed.”
Existe ahora una organización, Bomberos por la Verdad sobre el 11-S. En la principal conferencia de prensa en San Francisco Eric Lawyer, jefe de la organización, anunció el apoyo de los bomberos a las exigencias de los arquitectos e ingenieros. Informó de que no se realizó una investigación forense de los incendios que supuestamente destruyeron los tres edificios y que el que no haya tenido lugar constituye un crimen. No se siguieron los procedimientos especificados, y en lugar de preservar e investigar, la escena del crimen fue destruida. También informó de que existen más de cien miembros de los organismos de emergencia que oyeron y vieron explosiones y que existe evidencia de explosiones en transmisiones de radio, audio y vídeo.
El físico Steven Jones también presentó en la conferencia de prensa la evidencia de nano-termita en los residuos de los edificios del WTC, hallada por un panel internacional de científicos dirigidos por el nano-químico de la Universidad de Copenhague, profesor Niels Harrit. Nano-termita es un explosivo/pirotécnico de alta tecnología capaz de fundir instantáneamente vigas de acero.
Antes de que gritemos “teoría conspirativa” deberíamos saber que los arquitectos, ingenieros, bomberos y científicos no presentan ninguna teoría. Suministran evidencia que disputa la teoría oficial. Esa evidencia no va a desaparecer.
Si el hecho de que exprese dudas o reservas sobre la historia oficial en el Informe de la Comisión del 11-S convierte a una persona en un chiflado por las teorías conspirativas, tenemos que incluir a ambos copresidentes de la Comisión del 11-S y al asesor legal de la Comisión, todos los cuales han escrito libros en los que declaran claramente que funcionarios del gobierno les mintieron cuando realizaron su investigación, o, más bien, cuando presidieron la investigación realizada por el director ejecutivo Philip Zelikow, miembro del equipo de transición del presidente George W. Bush y del Consejo Consultor de Inteligencia Exterior y coautor de la secretaria de Estado de Bush Condi Rice.
Siempre habrá estadounidenses que crean cualquier cosa que les diga el gobierno, sin importar que sepan que el gobierno les ha mentido en numerosas ocasiones. A pesar de costosas guerras que amenazan la Seguridad Social y Medicare, guerras basadas en armas iraquíes de destrucción masiva inexistentes, en conexiones no existentes de Sadam Hussein con al-Qaida, en una participación afgana inexistente en los ataques del 11-S, y en las bombas atómicas iraníes inexistentes que son exageradas como motivo para la próxima guerra de agresión de EE.UU. en Oriente Próximo, más de la mitad de la población estadounidense sigue creyendo la historia fantástica que el gobierno les ha contado sobre el 11-S: una conspiración musulmana que fue más lista que todo el mundo occidental.
Además, a esos estadounidenses no les importa la frecuencia con la que el gobierno cambia su versión. Por ejemplo, los estadounidenses oyeron hablar por primera vez de Osama bin Laden porque el régimen de Bush lo culpó de los ataques del 11-S. Con el pasar de los años se presentó al crédulo público estadounidenses vídeo tras vídeo con declaraciones de bin Laden. Los expertos descartaron los vídeos como falsificaciones, pero los estadounidenses siguieron siendo tan crédulos como siempre. Luego, repentinamente el año pasado, un nuevo “cerebro” del 11-S apareció para tomar el sitio de bin Laden, el cautivo Khalid Sheik Mohamed, el detenido sometido 183 veces a la tortura de asfixia simulada con agua hasta que confesó haber planeado y organizado el ataque del 11-S.
En la Edad Media las confesiones obtenidas mediante la tortura constituían evidencia, pero la autoincriminación ha sido rechazada en el sistema legal de EE.UU. desde su fundación. Con el régimen de Bush y los jueces federales republicanos, quienes habían prometido que defenderían la Constitución de EE.UU., la autoincriminación de Sheik Mohamed representa actualmente la única evidencia que posee el gobierno de ese país de que los terroristas musulmanes llevaron a cabo el 11-S.
Al considerar las proezas atribuidas a Khalid Sheik Mohamed se ve que son simplemente increíbles. Sheik Mohamed es un superhéroe brillante y más capaz que ‘V’ en la película fantástica, “V de venganza.” Sheik Mohamed fue más listo que todas las 16 agencias de inteligencia de EE.UU. junto con aquéllas de todos los aliados o títeres de ese país, incluido el Mosad de Israel. Ningún servicio de inteligencia del mundo, o todos ellos combinados, pudo compararse con Sheik Mohamed.
Sheik Mohamed fue más listo que el Consejo Nacional de Seguridad de EE.UU., Dick Cheney, el Pentágono, el Departamento de Estado, NORAD, la Fuerza Aérea de EE.UU., y el Control de Tráfico Aéreo.
Llevó la Seguridad de Aeropuertos a fracasar cuatro veces en una sola mañana. Llevó al fracaso de las defensas aéreas con tecnología de vanguardia del Pentágono, permitiendo que un avión comercial secuestrado, que estuvo desviado de su rumbo toda la mañana, se estrellara contra el Pentágono, mientras la Fuerza Aérea de EE.UU., por primera vez en la historia, fue incapaz de enviar aviones de intercepción.
Sheik Mohamed fue capaz de realizar esas proezas con pilotos no calificados.
Sheik Mohamed, incluso como detenido torturado, logró impedir que el FBI diera a conocer los numerosos vídeos confiscados que mostraban, según la versión oficial, al avión secuestrado estrellándose contra el Pentágono.
¿Cuán ingenuo hay que ser para creer que algún ser humano, o si se quiere un personaje de fantasía de Hollywood, sea tan poderoso y capaz?
Si Sheik Mohamed tiene esas capacidades sobrehumanas, ¿cómo lo capturaron los incompetentes estadounidenses? Este sujeto es un chivo expiatorio torturado para que confiese a fin de conseguir que los ingenuos estadounidenses crean la teoría conspirativa del gobierno.
Lo que pasa es que el gobierno de EE.UU. tiene que terminar con el misterio del 11-S. El gobierno tiene que juzgar y condenar a un culpable para poder cerrar el caso antes que estalle. Cualquiera, torturado 183 veces, confesaría cualquier cosa.
El gobierno de EE.UU. ha reaccionado ante la evidencia que se acumula contra su descabellada teoría conspirativa del 11-S mediante la redefinición de la guerra contra el terror de enemigos externos a internos. La secretaria de seguridad interior, Janet Napolitano, dijo el 21 de febrero, que extremistas estadounidenses constituyen ahora una preocupación tan grande como los terroristas internacionales. Extremistas, claro está, son los que interfieren en los planes del gobierno, como los 1.000 Arquitectos e Ingenieros por la Verdad sobre el 11-S. El grupo lo formaban 100, ahora son 1.000. ¿Y si llegan a ser 10.000?
Cass Sunstein, funcionario del régimen de Obama, tiene una solución para los escépticos respecto al 11-S: Infiltrarlos y provocarlos para que hagan declaraciones y acciones que puedan ser utilizadas para desacreditarlos o arrestarlos. Pero librarse de ellos a toda costa.
¿Por qué emplear medidas tan extremas contra presuntos chiflados si sólo producen entretenimiento y risas? ¿Está preocupado el gobierno por que hayan encontrado algo?
En lugar de proponer semejantes medidas, ¿por qué no enfrenta simplemente el gobierno de EE.UU. la evidencia presentada y responde a ella?
Si los arquitectos, ingenieros, bomberos, y científicos son sólo chiflados, será algo simple reconocer su evidencia y refutarla. ¿Por qué es necesario infiltrarlos con agentes de la policía y tenderles trampas?
Muchos estadounidenses responderían que “su” gobierno no soñaría con matar estadounidenses secuestrando aviones y destruyendo edificios para promover sus planes. Pero el 3 de febrero, el director nacional de inteligencia Dennis Blair dijo al Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes que el gobierno de EE.UU. puede asesinar a sus propios ciudadanos cuando están en el extranjero. No precisa de arresto, juicio o condena por un crimen castigado con la pena capital. Es simplemente un asesinato.
Obviamente, si el gobierno de EE.UU. puede asesinar a sus ciudadanos en el extranjero también puede asesinarlos en el país, y lo ha hecho. Por ejemplo, 100 davidianos fueron asesinados en Waco, Texas, por el gobierno de Clinton sin una razón legítima. El gobierno simplemente decidió utilizar su poder a sabiendas de que podía salirse con la suya, y así lo hizo.
Los estadounidenses que piensan que “su” gobierno es una especie de operación moralmente pura harían bien en familiarizarse con la Operación Northwoods. La Operación Northwoods fue un complot urdido por el Estado Mayor Conjunto de EE.UU. para que la CIA cometiera actos de terrorismo en ciudades estadounidenses y preparara evidencia culpando a Castro para que EE.UU. pudiera conseguir apoyo interno e internacional para un cambio de régimen en Cuba. El plan secreto fue rechazado por el presidente John F. Kennedy y fue desclasificado por el John F. Kennedy Assassination Records Review Board. Se encuentra en línea en el Archivo de Seguridad Nacional. Existen numerosos informes en línea, incluyendo Wikipedia. El libro de James Bamford “Body of Secrets,” también resume el complot:
“La Operación Northwoods, que tenía la aprobación escrita del jefe (general Lemnitzer) y de cada uno de los miembros del Estado Mayor Conjunto, requería que se matara a tiros a gente inocente en las calles de EE.UU.; que se hundiera en alta mar botes con refugiados que huían de Cuba; que se lanzara una ola de terrorismo violento en Washington, D.C., Miami, y otros sitios; que se acusara a gente de atentados que no habían cometido; que se secuestrara aviones. Utilizando evidencia falsa, se acusaría de todo a Castro, dando así a Lemnitzer y su conciliábulo la excusa, así como el respaldo público e internacional, que necesitaban para lanzar su guerra.”
Antes del 11-S los neoconservadores estadounidenses fueron explícitos en que las guerras de agresión que querían lanzar en Oriente Próximo necesitaban “un nuevo Pearl Harbor.”
Por su propio bien y el del mundo en general, los estadounidenses tienen que prestar atención al creciente grupo de expertos que les dicen que la versión del 11-S del gobierno no pasa su investigación. El 11-S lanzó el plan neoconservador para la hegemonía mundial de EE.UU. Mientras escribo estas líneas el gobierno de EE.UU. está comprando el acuerdo de gobiernos extranjeros fronterizos con Rusia para que acepten bases de intercepción de misiles estadounidenses. EE.UU. quiere cercar a Rusia con sus bases de misiles desde Polonia pasando por Europa central y Kosovo hasta Georgia, Azerbaiyán y Asia Central. [Vea www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=17709] El enviado de EE.UU., Richard Holbrooke declaró el 20 de febrero que al-Qaida está penetrando antiguas partes constituyentes centroasiáticas de la Unión Soviética, como Tayikistán, Kirguistán, Uzbekistán, Turkmenistán y Kazajstán. Holbrooke está solicitando bases en esas antiguas repúblicas soviéticas bajo capa de la “guerra contra el terror” en permanente expansión.
EE.UU. ya ha rodeado Irán con bases militares. El gobierno de EE.UU. se propone neutralizar a China apoderándose de Oriente Próximo y cortándole el acceso al petróleo.
Este plan presupone que Rusia y China, Estados con armas nucleares, serán intimidados por las defensas anti-misiles de EE.UU. y aceptarán su hegemonía y que a China le faltará petróleo para sus industrias y sus fuerzas armadas.
El gobierno de EE.UU. delira. Los dirigentes militares y políticas de Rusia han respondido a la obvia amenaza declarando que la OTAN constituye una amenaza directa para la seguridad de Rusia y anunciando un cambio en la doctrina de guerra rusa hacia el lanzamiento preventivo de armas nucleares. Los chinos son demasiado seguros de sí mismos como para ser intimidados por una “superpotencia” estadounidense acabada.
Los imbéciles en Washington van lejos con la idea de la guerra nuclear. El impulso demencial por la hegemonía estadounidense amenaza la vida en la tierra. El pueblo estadounidense, al aceptar las mentiras y engaños de “su” gobierno, facilita ese resultado.
© Copyright Paul Craig Roberts, Global Research, 2010
Fuente: www.globalresearch.ca/PrintArticle.php?articleId=17821

Los Hombres que miraban fijamente a las cabras. Los proyectos negros del Pentágono.

Por si alguien le interesa el tema .
Dejo enlace a este interesante foro

viernes, 22 de enero de 2010

HAARP : High Frequency Active Auroral Research Program

Esto es el HAARP , según la Wikipedia:

http://es.wikipedia.org/wiki/High_Frequency_Active_Auroral_Research_Program

Pero parece que hay muchísimo más detrás , hago una selección de todo lo que hay circulando y que cada uno saque sus propias conclusiones...

Tecnología bélica de microondas, HAARP y armas de Control Climático.



Documental de la CBC sobre el Proyecto HAARP:





HAARP y la bomba del arcoiris : cómo acabar con la civilización moderna e menos de un segundo

Existe al menos una manera de terminar con la sociedad que conocemos
y enviarnos de vuelta al siglo XIX. Sí, el HAARP tiene algo que ver, pero no lo que muchos creen.





El 9 de julio de 1962, los Estados Unidos realizaban una prueba nuclear en el espacio exterior con el nombre en clave Starfish Prime: hicieron estallar una carga termonuclear de 1,44 megatones propulsada mediante un cohete Thor a 400 km sobre el Océano Pacífico. Por aquellos tiempos ya se sabía que las explosiones atómicas a gran altitud no pueden causar daños directos en tierra, pero presentan unas propiedades especiales que fueron un secreto absoluto durante más de treinta años, hasta el extremo de convertirse en un arma clave para la guerra nuclear sin que el público tuviera ningún conocimiento de ello. Los físicos sí que se lo imaginaban aunque, naturalmente, no dispusieran de los medios para realizar el experimento, que caía dentro de las atribuciones exclusivas de sus compañeros al servicio de las fuerzas armadas. Aunque a partir de 1981 se publicaron numerosos artículos en Science y otras revistas científicas revisadas por pares, fue sólo tras el final de la Guerra Fría –cuando sus posibilidades eran ya un secreto a voces en el mundo académico– que se empezó a hablar públicamente de la cuestión.
“Eran los daños causados por el EMP, tanto como los debidos a la explosión, el fuego y la radiactividad, lo que ensombrecía todos los estudios detallados sobre la posibilidad de recuperarse después de una guerra nuclear. Sin disponer de esencialmente nada eléctrico o electrónico, incluso en remotas áreas rurales, parecía sorprendentemente difícil que América pudiese recuperarse. La América posterior al ataque, en todos estos estudios, quedaba anclada a principios del siglo XX hasta que pudieran adquirirse en el extranjero equipos eléctricos y componentes electrónicos. Por razones obvias, todo el tema EMP era alto secreto y los seguimientos del Congreso se efectuaban a puerta cerrada. De hecho, esta es la primera sesión de seguimiento a puertas abiertas que recuerdo”
–Dr. Lowell Wood, director de proyectos avanzados en los Laboratorios Nacionales Lawrence Livermore,
en audiencia ante el Congreso de los Estados Unidos, el 7 de octubre de 1999.
No se lo dijeron a nadie, pero Starfish Prime modificó el campo magnético de la Tierra –específicamente, el cinturón interior de Van Allen– y creó un cinturón de radiación a su alrededor que dañó tres satélites. Durante muchos años, hubo que construir los satélites artificales con mayor blindaje debido a este hecho. De manera más notoria, ocurrieron cosas extrañas en las Islas Hawaii, situadas a casi mil quinientos kilómetros de distancia: se fundieron misteriosamente trescientas farolas del alumbrado urbano, se dispararon cientos de alarmas contra robo e incendio aunque no hubiera llegado ni la más mínima vibración, y el enlace interinsular de microondas de una compañía telefónica se quemó. Estas averías fueron reparadas rápidamente, sin dar ninguna explicación.

La Unión Soviética protestó, como era de esperar, aunque sólo uno de sus satélites había resultado afectado marginalmente. Lo que no dijeron los rusos es que ellos tenían ya preparada sus propias pruebas para apenas tres meses después, relacionadas con el estudio de la Defensa Antibalística de Moscú: la serie K, que se hizo estallar en Kazajistán entre octubre y noviembre de 1962, con cinco cargas de hasta 300 kilotones. La tercera prueba de la serie, denominada poco imaginativamente K-3, detonó el 22 de octubre a 290 kilómetros de altitud, no muy lejos de la vertical de Jezkazgan, mientras el resto del mundo andaba ocupado con la Crisis de los Misiles de Cuba. Los científicos soviéticos monitorizaban muy discretamente una línea telefónica aérea de 570 km para medir los efectos de aquella energía secreta que parecía hacer cosas a los sistemas eléctricos a distancias enormes; para ello, la habían dividido en varios sectores de 70 u 80 km., instrumentados independientemente.



Se puede imaginar su estupor cuando los 570 km quedaron fritos con corrientes de 1.500 a 3.400 amperios, con todos sus fusibles y disyuntores a gas, y con ellos toda la red de líneas secundarias. No sólo eso: también se incendió violentamente la central eléctrica de Karaganda, mientras 1.500 km de cables eléctricos subterráneos entre Astana y Almaty quedaban fuera de servicio, además de una cantidad incontable de daños menores. De nuevo, aquella energía secreta invisible e imperceptible había demostrado su capacidad de dañar gravemente la infraestructura civil y militar a distancias enormes mediante la sobrecarga masiva de los sistemas eléctricos y electrónicos radicalmente indispensables para cualquier forma de sociedad tecnificada.

Al año siguiente, los Estados Unidos y la Unión Soviética firmaron el Tratado de Limitación Parcial de las Pruebas Nucleares, prohibiendo todos los ensayos excepto los subterráneos, que después suscribiríamos hasta 123 países. La razón fundamental de este tratado fue reducir la cantidad de lluvia radiactiva que estaba ya contaminando toda la Tierra debido a las 331 pruebas atmosféricas norteamericanas, las 200 soviéticas y las decenas de Francia, el Reino Unido y China. Y eso estuvo bien. Aunque también hubo otra razón menos confesable: mantener esta fuerza secreta en la oscuridad, lejos del alcance de cualquier futura potencia nuclear.


Pero, ¿de qué se trataba? ¿Qué clase de fuerza extraordinaria es esta que puede destruir el sustrato más básico de la civilización tecnológica contemporánea a lo largo y ancho de todo un continente, después de una explosión nuclear en el espacio exterior que ni siquiera llega a verse y mucho menos notarse desde tierra? Porque este arma sólo deja como prueba de su presencia unas luces multicolores bellísimas, muy altas en el cielo, que son en realidad auroras boreales: las luces del fin del mundo. Por eso la llaman la bomba del arco iris.

El pulso electromagnético de gran altitud (HEMP).

Cuando se produce un pico súbito de energía electromagnética, durante un periodo muy corto de tiempo, decimos que se trata de un pulso electromagnético. Podríamos afirmar que, por ejemplo, un rayo o un relámpago causan pulsos electromagnéticos naturales.

Ya en 1945, durante las primeras pruebas nucleares en Nevada, se blindaron por partida doble los equipos electrónicos porque Enrico Fermi se esperaba alguna clase de pulso de estas características generado por aquellas bombas atómicas primitivas. A pesar de este blindaje, numerosos registros resultaron dañados o destruidos. Lo mismo les ocurrió a los soviéticos y los británicos, que llamaban a este efecto radioflash.

Lo que ocurre es que, en una bomba atómica que estalla cerca del suelo, el pulso electromagnético es pequeño, tiene poco alcance y en general queda dentro del área de destrucción térmica y cinética ocasionada por el arma, con lo que no se detecta a primera vista. Pero en un explosivo atómico que detona fuera de la atmósfera terrestre, en el espacio exterior, este efecto es muy distinto y resulta amplificado a gran escala por el propio campo magnético natural terrestre. ¿Cómo es esto posible?


Buena parte de la energía de una carga atómica se libera en forma de rayos gamma instantáneos. Los rayos gamma no son otra cosa que una forma de energía electromagnética de alta frecuencia; esto es, fotones como los que, a frecuencias menores, componen la luz, las ondas de radio o los rayos X. Su emisión es característica en los procesos que afectan al núcleo de los átomos o las partículas subatómicas que los forman. En una explosión nuclear, por tanto, se producen masivamente.

Dentro de la atmósfera terrestre, los rayos gamma resultan absorbidos rápidamente por los átomos del aire, produciendo calor; parte de la devastadora energía termocinética que caracteriza a las armas atómicas se debe precisamente a esta razón. Pero fuera de la atmósfera terrestre, esta absorción no se produce, porque no hay aire ni nada digno de mención que se cruce en su camino: a efectos macroscópicos, viajan por el vacío. Y siguen haciéndolo a la velocidad de la luz, hasta volverse imperceptibles en la radiación de fondo. Algunos de los objetos más lejanos que conocemos son los brotes de rayos gamma, en el espacio profundo, precisamente porque esta radiación puede desplazarse sin muchas molestias a lo largo y ancho de todo el universo.

Sin embargo, en una detonación próxima a la Tierra, la parte de esta radiación gamma que enfoca hacia el planeta viaja a la velocidad de la luz hasta alcanzar las capas exteriores de la atmósfera. Si se ha producido lo bastante cerca (típicamente, entre cien y mil kilómetros), esta esfera de radiación gamma en expansión no habrá llegado a disiparse mucho y billones de estos fotones de alta frecuencia chocan con los átomos del aire, a entre 20 y 40 km de altitud, cubriendo la extensión de un continente e incluso más. Entonces, se producen dos efectos curiosos.

El primero es que los átomos de la atmósfera resultan excitados y se ponen a liberar gran cantidad de electrones libres de alta energía, por efecto Compton. A continuación, estos electrones resultan atrapados por las líneas magnéticas del campo terrestre y se ponen a girar en espiral en torno a las mismas. El resultado es una especie de "dinamo" gigantesca, del tamaño del planeta, con un "bobinado" (los electrones libres capturados) que gira a la velocidad de la luz.

No giran mucho tiempo, pero da igual. Como consecuencia, se produce un inmenso pulso electromagnético que carga de grandes cantidades de electricidad el aire circundante y la tierra que está a sus pies. Estas cargas eléctricas ionizan intensamente la atmósfera, causando las bellísimas auroras boreales que dan nombre a la bomba del arco iris, y a continuación se abalanzan sobre todo lo que esté a su alcance con un potencial de decenas e incluso cientos de miles de voltios/metro. Especialmente, sobre los sistemas eléctricos y electrónicos.

Típicamente, el pulso así generado tiene tres componentes, denominados –de manera igualmente poco creativa– E1, E2 y E3. Ninguno de ellos tiene la capacidad de dañar de manera significativa a la materia corriente o a las personas. El E3 es un pulso muy lento, con decenas a cientos de segundos de duración, ocasionando un efecto parecido al de una tormentas geomagnética muy severa; tiende a deteriorar o dañar las grandes líneas eléctricas y sus transformadores. El E2 es muy parecido al ocasionado por el relámpago, y resulta fácilmente neutralizado por los pararrayos y otras protecciones similares contra embalamientos energéticos. El E1, en cambio, es brutalmente rápido, casi instantáneo, y transporta grandes cantidades de energía electromagnética; por ello, es capaz de superar las protecciones corrientes contra rayos y otras sobrecargas, induciendo corrientes enormes, miles de amperios, en los circuitos eléctricos y electrónicos que quedan a su alcance: miles de kilómetros de alcance.


El resultado es sencillo: los circuitos, simplemente, se fríen de modo instantáneo por todo el continente. Esto sucede sobre todo en aquellos que están conectados a antenas (pues una antena capta tanta energía electromagnética del aire como puede) y a líneas que actúen de antena (por ejemplo, los propios cables de la red eléctrica). Pero se ha documentado también muchas veces en circuitos apagados y desconectados, pues el pulso es lo bastante intenso para inducir corriente en su interior.

Los microchips de alta integración en los que se basa toda nuestra tecnología presente, desde las grandes instalaciones industriales y energéticas hasta los aparatejos que nos compramos continuamente, son especialmente frágiles ante el componente E1 del pulso electromagnético, que quema con facilidad las uniones P-N por embalamiento térmico, tanto más cuanto más pequeños sean sus componentes. La subsiguiente dislocación de los sistemas SCADA, los controladores PLC y otros elementos clave de los sistemas que garantizan los servicios de la civilización actual puede poner fácilmente a una sociedad contemporánea de rodillas durante las primeras fracciones de segundo de un ataque así, incluso mucho antes de que empiece la guerra de verdad... en caso de que haga falta después de algo así.

Se ha documentado que esta clase de circuitos pueden quedar dislocados con pulsos de 1.000 voltios/metro y la mayoría de ellos resultan destruidos por debajo de 4.000 voltios/metro. Un arma nuclear detonando en el espacio para generar pulsos electromagnéticos puede barrer fácilmente un continente entero con un potencial de entre 6.000 y 50.000 voltios/metro, incluso con potencias explosivas muy bajas, por debajo de 10 kilotones, menos que la primitiva bomba de Hiroshima. Aunque la documentación pública al respecto es ciertamente críptica, parece como si el componente E1 fuese en gran medida independiente de la energía total liberada por el arma (a diferencia del E3, que es directamente proporcional).


Debido a la distribución característica de las lineas del campo magnético terrestre, y dado que la generación del pulso es totalmente dependiente de las mismas, su intensidad está relacionada con la latitud. El pulso tiende a ser débil cerca del ecuador e intenso en las latitudes intermedias donde se hallan Europa, Estados Unidos, China, Japón y las áreas más habitables de Canadá y Rusia. Su impacto sería mucho más notorio en sociedades altamente urbanas e industrializadas y menor en las zonas agrícolas subdesarrolladas o en vías de desarrollo. Las ciudades, que dependen de una infinidad de servicios garantizados por estas tecnologías y son prácticamente inhabitables en ausencia de los mismos, sufrirían de manera particular. Toda gran urbe depende de sus suministros y su pujanza económica; la capacidad del pulso electromagnético inducido para desarticular los suministros y suprimir la actividad económica les resultaría letal.

Esto último nos hace observar un hecho singular: las armas de pulso electromagnético podrían ser una opción extraordinariamente interesante para países que se sientan en condiciones de inferioridad tecnológica o industrial respecto a un adversario. En un intercambio de bombas del arco iris, el bando más tecnificado e industrializado sufriría daños y dislocaciones de sus infraestructuras esenciales mucho mayor que el bando menos dependiente de la tecnología avanzada. Si las armas nucleares tienen en general una capacidad igualadora importante, las de pulso electromagnético llevan esta capacidad al extremo. Hipotéticamente, una nación agrícola atrasada y anclada a principios del siglo XIX no sufriría ningún daño por un ataque de estas características, mientras que una nación sofisticada, urbanita y avanzada sufriría pérdidas inmensas y correría grave riesgo de aniquilación.

Efectos del HEMP.
“Los automóviles modernos dependen de los semiconductores y los microprocesadores; la posibilidad de que sufran daños catastróficos es, por tanto, extrema. Ninguno de los sistemas militares desprotegidos que hemos sometido a pruebas soportaba más de 10.000 voltios por metro [...] Las tormentas solares, de potencia muy inferior a esta distancia, han provocado cortes de electricidad muy severos. Existen múltiples razones para creer que las partes de nuestros sistemas de comunicaciones basadas en semiconductores, es decir su práctica totalidad, serían extremadamente vulnerables a un ataque EMP. Es razonable afirmar que muchos, si no todos los sistemas informáticos modernos expuestos a campos EMP de 50.000 voltios por metro, desde los portátiles hasta los grandes sistemas, dejarían de funcionar como mínimo. Y la mayoría de ellos se quemarían. Cualquier arma nuclear de cualquier tipo [generará EMP si se detona a la altitud adecuada]”
–Dr. Lowell Wood, op.cit.

Durante un intenso ataque de pulso electromagnético de gran altitud (HEMP) un ciudadano corriente sólo notaría al principio que se ha ido la luz. Su sorpresa aumentaría al mirar su reloj (digital) de pulsera, querer usar el teléfono, encender su portátil o descubrir que al menos una parte de los coches y camiones han dejado de funcionar repentinamente y están formando grandes atascos: nada parece estar operativo. En muchas ciudades, que dependen de bombas para el correcto funcionamiento de la red de aguas potables, la presión de los grifos comenzaría a descender (y en otros puntos aumentar, hasta el extremo de reventar las tuberías). El personal de mantenimiento o emergencias que acudiera a reparar las averías e incendios descubriría que sus propios instrumentos están dañados y al menos una parte de sus vehículos inutilizados.


Así reducido ya al estado de un campesino del siglo XIX sin saberlo, es posible que nuestro amigo o amiga pasara sus primeras horas esperando a ver si vuelve la corriente, leyendo a la luz de las velas, jugando con los niños o bajando al bar (donde no funciona ni la cafetera, ni la cocina) para echar la partida sin luz. En este momento, su vida sería aún parecida a quienes experimentaron algún gran apagón como este, este o este otro. Quienes trabajen o estudien lejos de sus casas tendrían muchos problemas para regresar, y es probable que debieran hacerlo a pie.

Puede que su nerviosismo comenzara a aumentar a la mañana siguiente, al descubrir que todo sigue sin funcionar, que los alimentos del refrigerador comienzan a estropearse y que los cajeros automáticos continúan muertos. Trata de conseguir una radio a pilas, se dirige a la comisaría más próxima o a la junta de distrito a preguntar. Nadie sabe gran cosa. Corre el rumor de que ha habido una guerra. Los supermercados y la mayoría de comercios, desprovistos de cajas registradoras, suministros diarios y controles de stock y personal están en su mayoría cerrados a cal y canto; sólo quedan abiertos algunos pequeños comerciantes, vendiendo el fondo de almacén y sacando las cuentas con lápiz y papel. Se pasa por el trabajo, donde le dicen que no hay nada que hacer hasta que vuelva la luz. Los niños siguen yendo al colegio (si viven cerca), pues para dar clase sólo se precisa tiza y pizarra, pero los profesores andan un poco confundidos.

Cuando pasa por delante de un hospital, se encuentra con largas colas en las puertas de urgencias. Aparentemente, tienen problemas para atender a los enfermos, y no digamos ya cuando se precisa una intervención quirúrgica. Oye decir que se les están agotando los medicamentos más utilizados. Un poco asustado, busca una farmacia abierta para adquirir los fármacos que usa la familia. No se los quieren vender sin receta, y de todas formas algunos ya no quedan. Por todas partes hay vehículos inútiles empujados malamente sobre las aceras y arcenes. Gracias a eso pueden circular ahora unos pocos trastos viejos, anteriores a la era de las centralitas digitales y el encendido electrónico. Pasa un arcaico Land Rover de la Guardia Civil, pidiendo por megafonía a viandantes y vecinos que permanezcan en sus casas siguiendo instrucciones de la Delegación del Gobierno.


Nuestro ciudadano se asusta y decide regresar al hogar. Cuando pasa por cerca de la estación del tren, observa que allí tienen luz eléctrica. Al asomarse, descubre que han conectado una locomotora diésel-eléctrica del año de la tos, a modo de generador. Las modernas máquinas computerizadas para los AVEs y Alaris y demás redes de velocidad alta, en cambio, parecen estar inutilizadas.

En unos pocos días, a nuestro ciudadano ya no le queda comida, ni medicamentos, y el agua potable es de dudosa salubridad. La electricidad sigue sin regresar, pues las fábricas que debían construir los repuestos para hacer millones de reparaciones a gran escala también están destruidas. Se habla de que van a evacuar a la gente al campo. Pero, ¿en qué campos van a meter a los millones de habitantes de las ciudades? Desde la terraza, ve cómo se van formando las primeras colas de refugiados. Sólo entonces comprende que su vida y la de los suyos ha cambiado para siempre, propulsados a un mundo antiguo donde, realmente, ya no sabe cómo sobrevivir.
Esto no son hipótesis. Este es el tipo de daño que vemos en los transformadores durante las tormentas geomagnéticas. Una tormenta geomagnética es una variante muy suave, muy sutil, del llamado componente lento del EMP [E3].


Así que cuando estos transformadores quedan sometidos al [E3], básicamente se queman, no debido al propio EMP sino a la interación del EMP con la operación normal del sistema eléctrico. Los transformadores se queman y cuando se queman así, señor, ahí se quedan y no se pueden reparar. Deben reemplazarse, como usted apuntó, desde fuentes extranjeras. Los Estados Unidos, como parte de su ventaja competitiva, ya no producen grandes transformadores eléctricos en ningún lugar. Toda la producción está deslocalizada en el exterior.


Y cuando quiere usted uno nuevo, lo pide, y entonces hay que fabricarlo y entregarlo. No se almacenan. No hay inventario. Se fabrica, se embarca y se entrega por medios muy lentos y complejos porque son objetos muy grandes y masivos. Vienen despacio. El retraso típico desde que ordena usted uno hasta que lo tiene en servicio es de uno a dos años, y eso es si todo sale estupendamente [y tiene usted dinero para pagarlo.]
–Dr. Lowell Wood, en otra comparecencia ante el Senado de los EEUU, 2005.

Uso militar del HEMP: destruyendo la civilización a continentes.
“Los soviéticos planificaron un ataque EMP muy extenso contra los Estados Unidos y otros objetivos [...] Un ataque así causaría billones [europeos] de dólares en daños infraestructurales [...] A finales de la Guerra Fría [...] sólo la Unión Soviética tenía la capacidad de montar ataques EMP contra los Estados Unidos, y muy probablemente lo haría como el primer golpe de una lucha a muerte realizada con medios técnicos protegidos contra EMP. Las respuestas indicadas a cualquier ataque EMP eran bien claras. La capacidad soviética máxima para imponer esos ataques existe todavía en las fuerzas estratégicas de la Federación Rusa, y predigo sin duda ninguna que seguirá existiendo durante muchas décadas [...] Cualquier país que disponga de un arma nuclear del tipo de las utilizadas en la II Guerra Mundial [y un cohete capaz de transportarla al espacio] puede realizar un ataque EMP.
–Dr. Lowell Wood, op.cit. (1999)

Se ha postulado insistentemente que las armas de pulso electromagnético y otras aún más esotéricas como las de oscurecimiento constituirían el compás de apertura de la guerra nuclear. Un país así atacado a escala continental sufriría grave desarticulación de sus sistemas defensivos, y muy especialmente en sus radares y telecomunicaciones radioeléctricas. Pero, si bien todos los medios militares que se pueden proteger suelen estar protegidos, su efecto sobre la infraestructura civil resultaría tan devastador que un atacante podría optar por utilizar únicamente esta técnica para asestar un golpe terrible sin iniciar una guerra nuclear a gran escala.

Un solo cohete con una sola cabeza detonando en el espacio exterior, lejos de cualquier sistema antimisil del presente o del futuro próximo, puede provocar con facilidad esta clase de efectos a mayor o menor nivel. Hace tiempo que los científicos rusos y chinos publican abiertamente artículos sobre las posibilidades de construir armas de "súper-EMP", diseñadas específicamente con objeto de llevar esta clase diferente de destrucción a sus límites teóricos máximos. Para potencias que disponen desde hace décadas de tecnología de armas nucleares avanzadas, misiles balísticos y cohetes espaciales, el coste de tales opciones es ridículamente bajo. Incluso países mucho más atrasados como Corea del Norte podrían llevar a cabo un ataque de este tipo con éxito, lo que seguramente explica algunas realidades presentes de la política internacional.

Curiosamente, un ataque de pulso electromagnético sólo se puede realizar una vez, y luego hay que esperar a que la atmósfera se descargue para repetirlo: cuando el aire está altamente ionizado por la detonación precedente, los siguientes pulsos "se ponen a tierra" y no hacen gran cosa. Por este mismo motivo se prefieren armas de fisión de una sola etapa en vez de armas de fusión multietápicas, o se corre el riesgo de que el pulso generado por la pequeña carga iniciadora debilite los efectos de las siguientes etapas.

Por su capacidad para causar grandes daños en un área inmensa a un coste ridículo, de manera difícilmente evitable y con la hipotética posibilidad de desarticular por completo la sociedad atacada durante un periodo de tiempo indeterminado, es muy probable que este tipo de armas se utilizaran en cualquier conflicto que escalara al nivel nuclear.

Armas de pulso electromagnético no nucleares.


Se han postulado diversas armas electromagnéticas de alcance reducido, con el propósito de realizar ataques selectivos contra una instalación o vehículo determinados. Ya en 1951, Andrei Sajárov y su equipo propusieron en la URSS un cierto generador por compresión de flujo mediante bombeo explosivo, que fue reproducido poco después en el Laboratorio Nacional Los Álamos estadoundense. Los generadores Marx usados en la investigación de los efectos del pulso electromagnético constituyen otra posibilidad, aunque son caros y voluminosos para una aplicación militar en el campo de batalla. Un dispositivo llamado vircator puede convertir con facilidad la energía producida por estos generadores en fuertes pulsos locales, con un alcance de decenas o cientos de metros.

No se ha documentado con claridad el uso de este tipo de armas en guerras reales, probablemente porque están envueltas en un velo de secreto, los sistemas militares suelen estar protegidos contra pulsos y las redes eléctricas civiles se suprimen con más facilidad y de manera más selectiva mediante el uso de bombas de grafito.

Defensa contra pulsos electromagnéticos.


Es conceptualmente sencillo proteger una instalación o equipo contra pulsos electromagnéticos, y en ocasiones hasta barato: si la defensa se implementa en la fase de diseño, puede llegar a encarecer el producto final en cantidades tan bajas como un 5% (aunque en otros casos llegue a superar el 100%). Sin embargo, esto sólo es aplicable a determinadas instalaciones y dispositivos, y una protección fuerte contra pulsos electromagnéticos militares presenta numerosos problemas de índole práctica (y económica).

Uno de estos problemas sustanciales radica en que, para proteger una instalación o equipo contra esta clase de ataque, la única aproximación verdaderamente eficaz consiste en encerrarlo en una caja o jaula de Faraday. Sin embargo, una jaula de Faraday perfecta resulta más fácil de decir que de hacer, sobre todo cuando hablamos de instalaciones voluminosas como una central eléctrica o telefónica, una estación de transformación, una refinería o una planta industrial. Entre otras cosas, requiere un costoso mantenimiento constante, para evitar que la humedad, la oxidación o incluso cosas como pequeños corrimientos de tierra que generen grietas en el subsuelo dejen un "paso libre" al pulso.

Otro problema importante radica en que las propias redes (eléctrica, telefónica, incluso la de aguas y alcantarillado...) pueden transportar el pulso con facilidad al interior de la instalación o dispositivo. Todo contacto con el exterior debe estar defendido con componentes dieléctricos, fusibles o disyuntores ultrarrápidos –raros y caros, pues como ya hemos mencionado las protecciones contra el rayo no sirven contra el componente E1 del pulso– o, incluso, mediante el uso de equipos totalmente autónomos situados dentro de la jaula.


Resulta especialmente complicado proteger los dispositivos provistos –externa o internamente– de antenas o de cableados o circuitos que actúen como una antena, dado que la naturaleza de las mismas es precisamente captar tanta energía electromagnética de la atmósfera como sea posible. Esta clase de aparatos quedarán destruidos con facilidad durante un ataque de esta naturaleza, e incluso pueden llegar a incendiarse o estallar. Prácticamente todos los equipos electrónicos que utilizamos cotidianamente y las redes que los alimentan son susceptibles de actuar como una antena.

Investigación de los pulsos electromagnéticos.


Los procesos y efectos de los pulsos electromagnéticos de gran altitud se estudian fundamentalmente por dos vías. Una de ellas son los generadores Marx, capaces de inducirlos localmente sobre los equipos que se desea poner a prueba. De esta forma, se pueden descubrir sus efectos sobre cada aparato específico y sobre las protecciones que se les puedan haber implementado. Pese a que estos equipos son costosos y muy voluminosos, son numerosos los países que han trabajado con los mismos: Estados Unidos, la URSS y luego Rusia, China, el Reino Unido, Francia, Alemania, Holanda, Suiza e Italia.


Para comprender la manera como se generan estos pulsos y otros fenómenos similares de utilidad tanto civil como militar se utilizan las instalaciones del tipo del HAARP, tan del gusto de los conspiranoicos (aunque nunca sean capaces de acertar a qué se dedican realmente, y desde luego no tiene nada que ver con los terremotos). Tanto el HAARP norteamericano (con su potencia de 3,6 MW... hay cadenas de radio que emiten más energía) como la instalación rusa de Sura (190 MW, 53 veces más) o el EISCAT europeo (cerca de un gigavatio total) y algunos otros de menor potencia son equipos de calentamiento ionosférico por radiación electromagnética. Estas instalaciones permiten simular de manera limitada el bombeo de rayos gamma y X en las capas exteriores de la atmósfera característicos de una carga nuclear EMP (y también de un montón de fenómenos naturales, como la radiación solar).


Sin que el mundo lo supiera, las principales potencias han dispuesto durante más de cuarenta años de un arma capaz de acabar con la civilización tecnológica moderna en apenas una fracción de segundo. En vez de corregir discretamente esta debilidad, la evolución de las sociedades y los mercados hacia unas tecnologías cada vez más delicadas y una economía donde se tienden a presionar todos los costes a la baja han magnificado el riesgo de que un ataque así suprima radicalmente los medios técnicos de una nación moderna y la envíe de vuelta al siglo XIX... en un tiempo donde ya nadie recuerda cómo se sobrevivía en el siglo XIX. Al igual que ocurre con las armas nucleares, no hay manera de desinventar el pulso electromagnético; sólo queda protegerse contra él.



Excelente post de: lapizarradeYuri.blogspot.com

Interesantes también los comentarios del artículo.

Más:

Estos videos fueron realizados por el Sr. James George Janos, conocido como Jesse Ventura, Janos, ex-gobernador de Minnesota (1999-2002), quien presenta su investigación respecto al proyecto HAARP (High-frequency Active Aural Research Program - Programa de investigación de la aurora activa de alta frecuencia)





El lugar donde se sitúa HAARP es cerca de Gakona, Alaska (lat. 62°23'36" N, long 145°08'03" W), al oeste del Parque Nacional Wrangell-San Elías

El diseño final de HAARP consta de 180 antenas, organizadas en 15 columnas de 12 unidades cada una. Proveen una ganancia máxima teórica de 31 dB. Requieren una alimentación total de 3,6 MW. La energía irradiada es de 3981 MW (96 dBW).

Aspectos relativos al control de población y alteración de conductas.

Pero los hipocampos, no solo pueden generar devastación, también alteración de los patrones de conducta humanos. El Dr.Nick Begich, ya expuso en su estudio Controling The human Mind, the Technologies of Political Control or Tools for Peak Performance (Ed 2008-ISBN 1-890693-54-5), que uno de los objetivos manifiestos de HAARP es, sin duda, el control de la población y su conducta, así como la gestión del comportamiento grupal, alterando individualmente la conducta, mediante el uso de hipocampos de frecuencias de radio.





HAARP tiene 3 armas principales componentes del sistema:

• componente espacial: HAARP militarizado sobre la ionosfera de la Tierra.

• HAARP de Aire, con componentes de consolidación basado en: Chemtrails. HAARP usa como reflector de la frecuencia de tierra y de la base espacial, y algo semejante a un sistema binario de armas contra la población humana.

• Con base en tierra de componente: las estaciones de tierra HAARP energía HAARP (Alaska, Groenlandia, Noruega, Australia)

HAARP tiene numerosas aplicaciones reportadas como un sofisticado sistema de armas:

• SDI (Iniciativa de Defensa Estratégica) por armas de radiofrecuencia.

• La guerra de medio ambiente El tiempo y la guerra de terremotos.

• Sistema de batalla espacial

• Sistema de Defensa de Misiles

• Energía escalar para la guerra contra la tierra y objetivos de la población, incluyendo las ciudades, polígonos industriales, edificios, poblaciones e individuos

• Armas electromagnéticas ELF (hipocampos de frecuencias) con el acoso y la manipulación del estado de ánimo de las poblaciones objetivo y los individuos.

• Biologicas y armas binarias contra la población (con trazas químicas de componentes metálicos)

• Las imágenes PSYOPS electromagnéticas integradas con el Proyecto Blue Manga. (Hologramas de Proyección).

HAARP es un programa basado en armas de destrucción masiva. El número de muertos de los dos recientes ataques probable Ambiental Warfare de HAARP está en la escala de Hiroshima. El número de muertos desde el 3 de mayo 2008 por el ciclón en Myanmar es 78.000 + 56.000 desaparecidos hasta el 29 de mayo de 2008. El número de muertos del 12 de mayo 2008 por la Guerra Tectónica debido al terremoto en China es 68.000 hasta el 29 de mayo de 2008, y se espera que aumente a 80.000. Las cifras oficiales de Japón en el momento de poner el número de muertos de Hiroshima era de 118.661 bajas civiles. Pero más tarde, las estimaciones sugieren que la cifra final fue de alrededor de 140.000.





Salfate sobre HAARP:



Fullford sobre HAARP





Angels don´t play this HAARP


"Hermes" , el Gran Hermano

Un consorcio de investigadores europeos coordinado por el Centro de Visión por Computador (CVC) de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) ha desarrollado 'Hermes', un sistema integrado por cámaras de vídeo y software que es capaz de reconocer y prever el comportamiento humano, así como de describirlo en lenguaje natural.

'Hermes' (siglas de Human Expressive Representations of Motion and their Evalutation in Sequences) se basa en el análisis del comportamiento humano a partir de secuencias de vídeo capturadas con tres niveles de enfoque: el del individuo, como un objeto relativamente alejado; el de su cuerpo, con una proximidad media que permite analizar sus posturas; y el del rostro, que permite estudiar con detalle sus expresiones faciales. La información obtenida, procesada por algoritmos de visión por computador y de inteligencia artificial, permite al sistema aprender y reconocer patrones de movimiento.

A partir de los movimientos aprendidos, 'Hermes' es capaz de analizar y descubrir potenciales comportamientos inusuales y de alertar sobre ellos. Por ejemplo, el sistema enviaría un aviso al centro de control de una estación de metro al captar la imagen de un individuo que intenta bajar a la vía del tren; o alertaría si una persona anciana que vive sola sufre una caída. Además de las numerosas aplicaciones del invento en el ámbito de la vigilancia inteligente y la prevención de accidentes y delitos, los investigadores consideran que también tiene un gran potencial como herramienta de estudio en otros campos, como el marketing o la psicología.

El proyecto, que ha tenido una duración de tres años y medio y un presupuesto de 2.100.000 euros, ha contado con la participación de investigadores de cinco de los grupos de investigación más reconocidos de Europa en esta área y de la empresa Answare Technologies, especializada en tecnologías de la información y comunicación.

La ruptura posmoderna de la Historia y de la Realidad.Por Francisco Rosa Novalbos

Presentamos el último libro publicado por Verdú como una obra insoslayable para comprender el mundo de estos últimos tiempos. Su fino análisis de la actualidad pone al descubierto el lugar que ocupan y la función que desempeñan muchas de nuestras actitudes y de nuestras actividades diarias. Y esto lo hace, como veremos, desde un punto de vista genuinamente filosófico, si bien de una manera un tanto desordenada, u ordenada conforme a la constelación semántica o metafórica de las ideas con las que juega en detrimento de la exposición metonímica o sistemática. Ahora bien, daremos cuenta de que acaso sea ésta una consecuencia tanto del estilo general del mundo que el propio Verdú desentraña, como del carácter filosófico, y no científico (científico-social), de la materia a tratar.

¿Por qué "el estilo del mundo" y no "el espíritu del (último) capitalismo"? Porque, como también veremos, el estilo es algo más lábil, etéreo, trivial y cambiante que el auténtico espíritu. Y porque mientras que en tiempos de Weber el capitalismo era una férrea estructura con una ideología muy determinada, fácilmente detectable, que permitía la lucha en su contra, el actual capitalismo, el capitalismo de ficción, parece haberse diluido y penetrado en todas y cada una de las relaciones humanas —la Ampliación del campo de batalla que denunciaba Houellebecq respecto a la sexualidad [1] — tomando el aspecto no de una estructura económica sino de un mundo total.

¿Y por qué un "capitalismo de ficción" y no una "sociedad del espectáculo"? Porque mientras que el espectáculo es real y a su través la realidad misma se convierte en espectáculo, fenómenos característicos de las sociedades de consumo, también de la actual, la ficción supone un paso más, una vuelta de tuerca: nada ya es real, todo es ficticio, y lo es a través del espectáculo que nos ofrece la misma realidad, pero una realidad orientada al espectáculo al show, a la ficción. Anteriormente, hace unos años, podíamos ser espectadores de algo verdadero; ya no, toda expectación lo es de algo ficticio, hasta el punto de que nuestra vida también lo es. Antes éramos espectadores, ahora también somos actores en el show de la vida, actores representando diferentes papeles a la velocidad de los anuncios, casi cada 20 segundos.

La argumentación de esta mínima exposición la lleva a cabo Verdú a lo largo de todo el libro, en el cual, sin embargo, no explicita su posición ontológica que, no obstante, puede vislumbrarse. Y este es uno de los sentidos en el que decimos que se trata de una obra filosófica, pues consta de unas premisas ontológicas con las que distingue y valora los diversos fenómenos analizados. Esta ontología, al menos por lo que respecta a los fenómenos sociales es histórica e inter-disciplinar (o inter-categorial, en términos del materialismo filosófico). Quiere esto decir, por un lado, que la constitución de la realidad social es, ante todo, histórica, que los fenómenos sociales se constituyen como fenómenos históricos; y por otro que dichos fenómenos serían materia para las diferentes ciencias o disciplinas sociales (economía, política, sociología, ciencia de las religiones, etc.), es decir, que pertenecerían al campo conformado por la intersección de diferentes categorías o estructuras culturales. Esta característica es, no obstante, problemática ya que los fenómenos sociales no se configurarían como puntos geométricos en un espacio n-categorial, donde cada eje o dimensión representaría una categoría o campo científico-social, tal que virtualmente podrían existir fenómenos en todos los puntos de dicho espacio; esta hipotética situación permitiría la segregación mutua de cada eje (categoría o campo social) respecto de los demás, lo cual nos pondría delante de las diferentes ciencias sociales. Pero el caso es que no se da tal situación, que no es, siquiera virtualmente, posible la existencia de fenómenos sociales en todos los puntos de dicho espacio, ya que, por ejemplo, la pertenencia de un fenómeno a una determinada configuración social o religiosa impide su conformación como fenómeno económico de determinado tipo, o viceversa. Es esa configuración polémica de las realidades sociales lo que las constituye como auténtica materia filosófica.

Ahora bien, esta segunda característica ontológica conlleva una consecuencia epistemológica, a saber, que el conocimiento de las realidades sociales sólo puede darse, asimismo, en un proceso histórico: sólo con la necesaria perspectiva histórica es posible hacerse cargo de la totalidad de una realidad social, más todavía si dicha realidad contiene una fuerte carga política, pues los planes y los fines políticos no siempre son automáticamente visibles y hay que esperar a la investigación histórica.

Pues bien, con esta filosofía de fondo Verdú dará cuenta de las realidades sociales contemporáneas y de sus consecuencias ontológicas: la contemporaneidad o posmodernidad se caracteriza ontológicamente por la ruptura de la historia y con ella la ruptura de la realidad misma, la desrealización, la sustitución de la realidad por la ficción. El mundo actual se caracteriza por la globalización: el transporte de mercancías, el transporte de personas y las telecomunicaciones (ficción mediática) han puesto en confluencia todas las culturas del mundo, bien es cierto que imperando la occidental; con ello se ha globalizado, se ha extendido, una mezcla de culturas que está fragmentando las relaciones sociales y fomentando el individualismo; el individuo, ante esta fragmentación caleidoscópica, ofrecida como en un supermercado, se construye su propia identidad, pero se trata de un nuevo tipo de identidad, una identidad proteica, en cambio continuo.

El cambio continuo es otra de las principales características del mundo posmoderno y la flexibilidad es una condición de los nuevos sujetos para resistir en él. Con esto las antiguas identidades (culturales, de clase...) se han perdido. Mas no sólo eso, este cambio continuo en las relaciones sociales produce el desprendimiento de la temporalidad, la ruptura de la historia, en la medida en que nos instalamos en el presente continuo, sin pasado ni futuro; y, como hemos dicho, esto conlleva una desrealización. El cambio constante en las relaciones personales supone que estas son frágiles, débiles, inconsistentes, lo cual produce "enfermedades" mentales (estrés y depresión), con la consecuente demanda de intervención psicológica y su nueva solución universal: distanciarse de los problemas y conflictos, distanciamiento que consiste en tomar la vida como un objeto de ficción, como un espectáculo; al fin y al cabo el cambio constante es parecido a la vida en la pantalla. Otra de las consecuencias de la "enfermedad" mental es el aumento de demanda de entretenimiento o diversión.

Y es que, en efecto, una de las principales funciones de los medios de comunicación, telecomunicaciones o ficción mediática, es la de ser un factor de entretenimiento (las otras funciones son: crear estilo, aterrorizar y encubrir). Ahora bien, a través del entretenimiento, por su forma se fomenta el individualismo, por su contenido se fomenta la mezcla y la fragmentación histórico-cultural y a través de una de sus específicas manifestaciones, el reality show, se potencia la toma de la vida como objeto de ficción. Pero hay más, ya que esta diversión produce una aparente felicidad, la felicidad del niño que se contenta con poco: esto constituye a la posmodernidad en una época pueril, banal y anti-trágica. Este tipo de "felicidad" es asimismo producido por la ausencia de dolor que causa el distanciamiento respecto de la propia vida.

Esa felicidad también es causada por otra de las funciones que posee la ficción mediática, la creación de estilo: a través de las películas, pero sobre todo a través de la publicidad se nos muestra el estilo que se lleva, las nuevas maneras de actuar, que cambian como la moda, como lo que se vende en esa publicidad. A través de esos productos, etiquetados con su marca, se nos vende un modo de ser, se nos venden experiencias y, en último término, un nuevo tipo de persona, de individuo. A lo largo del libro Verdú establece distintas comparaciones entre tres tipos de capitalismo: el de producción, el de consumo y el de ficción; la que viene al caso es que el primero producía mercancías, el segundo discursos (sobre la utilidad de las mercancías), pero el tercero produce experiencias, produce personas (evidentemente a través de las mercancías). Mientras que en el entretenimiento el individuo es espectador, aquí se convierte en actor. Un nuevo tipo de experiencias que vende este capitalismo son las experiencias extremas (etiqueta X-treme), el estilo extremo (deportes de riesgo, porno duro, vídeo-hecatombe...), aventura, vida extrema, vida pura, y en definitiva, vida-ficción. Al mismo tiempo, ese estilo siempre renovado, a través de la globalización mediática, se incorpora a la mezcla universal de la cultura, a la papilla cultural mundializada. Pero el estilo, como ya hemos dicho, no deja poso, se abandona por el nuevo estilo, por la nueva moda; no es un espíritu, no es una ideología, es una estética o, mejor, una cosmética.

Ahora bien ligada a la experiencia extrema está otra de las funciones de la ficción mediática: servirnos el terror en bandeja. Una de las tesis más comprometidas del libro es esta: el terrorismo es el aliado del poder y mientras dure el capitalismo de ficción no cesará el terrorismo, ya que éste extrae su fuerza de la cobertura mediática que se le presta. El terror lleva la experiencia extrema a la vida cotidiana; salir de casa es toda una aventura (delincuencia, terrorismo, accidentes...). Como consecuencia la demanda de libertad de hace unas décadas se ha sustituido por demanda de seguridad, es decir, más policía, más control, más transparencia.

Y por último hemos de señalar una de las funciones originarias de los media, la función ideológica, a través de la cual se nos muestra o induce la línea política a seguir al tiempo que se encubre las verdaderas relaciones sociales existentes. Sobre este punto nos extenderemos un poco más al hablar de la ficción cosmética.

Porque ahora lo que nos interesa destacar sobre la ficción mediática es algo a lo que Verdú da la máxima importancia: la forma en la que se nos presentan todos estos contenidos en los media. Dicha forma es la sucesión de impactos, de flashes: los anuncios (20 seg.), las noticias (2 ó 3 min.), los documentales (media hora), películas, reality shows, noticias, anuncios... Se trata de una sucesión continua en la que se borra la temporalidad y la realidad: primero porque dicha sucesión vertiginosa impide la reflexión; segundo, porque la actualidad nos muestra una sola cara de la noticia, la que más impacta, la que más aterroriza, la que más vende. De este modo nuestra vida se recubre de otra capa ficticia: mientras que lo real es de naturaleza procesual, el impacto, la emergencia, es de naturaleza milagrosa, divina, de hecho los aviones se estrellaron contra las torres por mandato de Dios.

Existe una ficción mediática y una ficción cosmética, aunque sin la primera ésta no lograría su cometido. "Cosmética", etimológicamente remitía al orden del cosmos y, de hecho, todavía mantiene ese sentido de poner en orden las cosas, aunque sea simple apariencia, simple maquillaje. Verdú utiliza el término en ambos sentidos para referirse al maquillaje del cosmos, a la estetización del mundo que ha elevado cualquier cosa a la categoría de arte, rebajando de categoría al arte mismo; para referirse al reciclaje ideológico de los regímenes políticos (logrando de paso la homogeneización entre democracias y dictaduras: las primeras se vuelven más duras y las otras aparentemente más blandas); para referirse a la ideología de la transparencia, a la del marketing con causa o a la infame cosmética corporal, que intenta borrar las arrugas, ocultar la vejez y acaso liberarnos de la muerte...

Con todo lo extrema que parece la vida, nunca antes se ha temido más a la muerte (aunque por nuestro lado estamos con Houellebecq en que se teme antes a la vejez y a la invalidez), consecuencia del hiper-individualismo de los últimos tiempos. Esa negación de la edad y de la muerte es otra manifestación del desprendimiento de la temporalidad y de la desrealización: la vida como objeto de ficción justo ahora cuando llegado el fin de las ideologías, el fin de los grandes relatos, la vida no pertenece a Dios, no pertenece a la Patria, no pertenece a la Revolución, sino que nos pertenece a cada uno... ¿Será por eso?

A grandes rasgos este es el argumento de un libro de casi 300 páginas, razón por la cual nos hemos dejado bastante entre las teclas (ya no hay tinteros). Dicho argumento, con sus conceptos abstractos, tiene sus manifestaciones o particularidades categoriales (tomando el término en un sentido débil, pues ya hemos dicho que no se trata de estrictas categorías en sentido materialista-filosófico, sentido fuerte). Este argumento posee sus variantes económicas, políticas, artísticas, religiosas, sexuales, de parentesco... Y precisamente en la urdimbre de todas ellas, porque no se trata de un estricto paralelismo, sino de cruces e influencias o causalidades, se encuentra la labor filosófica. Pero, a pesar de ello, como decíamos al principio, ese carácter interdisciplinario merece una pequeña distinción de categorías, de ámbitos, una mínima sistematicidad, que es la que echamos en falta. Sería necesaria una reestructuración de los capítulos por categorías, analizando los fenómenos de cada orden por separado y señalando esas líneas de influencia que van de unos niveles a otros: de la economía a la política, de ésta a la religión, de ésta a la sexualidad, viceversa, etc. Probablemente de este modo el lector se haría mucho antes con el argumento y el sentido del libro, pero también quizá el texto perdería fluidez, esa fluidez que a veces engaña dando unos saltos de ángel, que a veces oculta como una cola de caballo, o que nos lleva de orilla a orilla a través de los rápidos...

De todos modos el efecto que produce el libro es precisamente aquello que critica: los temas están muy desordenados y se repiten constantemente en una sucesión casi publicitaria, el tono es irónico la mayor parte del tiempo. Los ejemplos son abundantes, tantos que a veces conviene pararse a pensar ante tanta evidencia. Creemos que se trata de un efecto que ha sido buscado por el autor. Estamos, por lo tanto, ante una obra maestra... Y todo maestro ha de ser criticado (si podemos).


NOTAS

[*] Francisco Rosa Novalbos es licenciado en Filosofía por la UCM; actualmente está doctorándose.

[1] Michel HOUELLEBECQ, Ampliación del campo de batalla, ed. Anagrama, Barcelona, 1999. El tema está tratado más extensamente en la novela del mismo autor Las partículas elementales (ed. Anagrama, Barcelona, 1999). Por nuestra parte también pueden encontrarse referencias en:

ROSA NOVALBOS, Francisco:

"http://www.filosofia.net/materiales/num/num18/Res-Plataforma.htm">.