miércoles, 3 de marzo de 2010
Crudivorismo en España
-Este trabajo se ha hecho de manera altruista, aunque su autor está buscando fondos para realizar otro documental.
WebIslam
Agricultura ecológica: La experiencia cubana
Hace ya algunos años tuve la oportunidad de viajar durante un mes a Cuba con Javi, un amigo de toda la vida, permaneciendo en la Habana al menos los primeros quince días. Como turistas solíamos comer fuera, y -cansado de los espagueti a la boloñesa (tomate y queso) y de las pizzas del mismo tomate y queso, pagadas en divisa así como de la cajita con arroz, lechuga y uno o dos cachos de pollo- mi amigo y yo encontramos por casualidad un comedor en el cual se formaban colas -que avanzaban rápidas- y donde servían exclusivamente verdura, eso sí, cocinada de muchas y maravillosas maneras. Desde abundantes ensaladas con variada fruta y verdura a cremas, potajes, rebozados, etc. La verdad que tan parca había sido nuestra alimentación que cuando lo descubrimos no pudimos dejar de aparecer al menos una vez al día para comer algo variado y "sentar las madres".
Por aquel entonces mi interés en la agricultura ecológica no era mas que una intuición que por mis circunstancias vitales no podría experimentar hasta pasados los años. Pero siempre recordaré aquel comedor y las tremendas comilonas que disfrutamos, por cierto, por un precio bajisimo y comiendo todo lo que quisieras. Hoy puedo afirmar que este comedor no era sino la terminal de una gran red de abasto de comida sana que, frente a la gravedad de la crisis que cuba experimento a principios de los años noventa, había sido tendida para la producción de comida sin usar pesticidas ni energía o maquinaria, cosas las cuales no entrarían por tiempo en la isla debido al desmantelamiento del bloque comunista así como al bloqueo del mundo capitalista.
Ese tiempo, conocido como "periodo especial" fue una pesadilla para los cubanos pues enfrentaron el verdadero problema de no disponer de una soberanía alimentaria y, según testimonios, pudieron ver como se hacía un potaje de correa, unos escalopes empanados de cortina, así como un pan de mortero o torta de tierra. Simplemente algo horroroso que al recordar hacia que su cara se quedara en una expresión vacía.
Y es que la magnitud del reto al que nos enfrentamos es bastante parecido al Cubano y su periodo especial. Y hablo en concreto de las Islas Canarias, por la estrecha relación cultural que nos une a Cuba, así como por el resto del mundo, el cual esta llamado a reajustarse en un corto periodo de tiempo. Y es probable que antes que la energía y el alojamiento encontremos que el acceso a la comida puede suponer un grave desorden frente a la quiebra del sistema monetario mundial. Será un periodo duro pero necesario en el cual deberemos restructurar la manera en la que plantamos, transportamos y consumimos los bienes alimentarios. Tan solo debemos estar preparados -probablemente no de forma material sino psicológicamente- para afrontar el reto y minimizar las consecuencias de la transición (o quizás revolución) necesaria para garantizar la comida y la vida a las generaciones futuras.
Esta crisis mundial -que en mi opinión no hace sino comenzar- va a cambiar el mundo. Los cambios son siempre duros pues el hombre es una bestia de costumbres, pero frente a la desesperación de aquellos que pretenden mantener el "statu quo" a toda costa aparecen alternativas por doquier, y se nos presenta una oportunidad inmejorable para retomar nustra relación de equilibrio con el mundo natural y la biodiversidad que sustenta la vida en este plantea.
Pronto enfrentaremos el reto. Que sea de manera audaz y sin tragedias. Tenemos mucho trabajo por delante y aquellos que dicen que van a "arreglar" el sistema tan solo pretenden ganar un poco mas de tiempo en su parcela de poder. Cuando ese poder se evapore deberemos encontrar la manera de vivir y salir de esta aletargante pesadilla en la que codicia, bestialidad e ineficiencia se premian. El mundo patas arriba ya no se mantiene.
Y para no aburrir mas al personal que lea este texto recomiendo visualizar este vídeo sobre la agricultura organopónica ecológica Cubana y sus grandes logros. Ellos pasaron por la situación a la cual nos dirigimos a pasos gigantes, y salieron adelante.
y otro programa televisivo sobre el asunto:
Avatares , los desplazados por la soja y la minería (Darío Aranda pág-12 , nota de tapa)
Argentina› CINCO MILLONES DE HECTAREAS EN DISPUTA Y 600 MIL PERSONAS AFECTADAS EN EL NOROESTE DEL PAIS
El modelo agropecuario y la minería que comenzó a instalarse en el país a fines de la década pasada afectaron a campesinos pobres y pueblos originarios, un sector silenciado y ubicado en las antípodas de la Mesa de Enlace (corporación agropecuaria).
A medida que avanzan en el país las distintas industrias extractivas (petróleo, minería, monocultivos industriales) se incrementan como respuesta la organización de las comunidades rurales y pequeños pueblos, que resisten el avance empresarial. Un relevamiento de conflictos territoriales y ambientales sobre seis provincias del noreste argentino confirma esta situación, cuantifica la magnitud del fenómeno y aporta datos inéditos: cinco millones de hectáreas en disputa, casi 600 mil personas afectadas y confirma que el sector privado y estatal son los principales opositores a los campesinos e indígenas, un espectro rural silenciado y ubicado en las antípodas de la Mesa de Enlace. El trabajo, que coincide con otro realizado por la Cátedra Unesco de Sostenibilidad de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) (ver aparte) reveló que la mayor conflictividad comenzó en la década del ’90, de la mano del avance de la soja sobre el norte del país.
“Conflictos sobre tenencia de la tierra y medioambiente en la región del Chaco argentino” es el título del relevamiento de la Red Agroforestal Chaco Argentina (Redaf), integrada por un colectivo de organizaciones, académicos y técnicos de distintas disciplinas. Identificaron 120 conflictos, de los cuales ya fueron procesados hasta el momento 52 casos (el 43 por ciento). Los datos son contundentes: 600 mil personas, mayoritariamente campesinos e indígenas, de las provincias de Salta, Formosa, Santiago del Estero, Chaco, Córdoba y norte de Santa Fe están afectadas por conflictos territoriales y ambientales.
“Una superficie y población que prácticamente equivalen a la provincia de Jujuy son las que actualmente se encuentran afectadas por conflictos de tierra o medioambiente en la región chaqueña argentina”, compara el informe y destaca que más de la mitad de los conflictos (63 por ciento) comenzaron a partir de 2000, época en que se inició la expansión de la frontera agropecuaria en el noreste argentino. También subraya que en el 95 por ciento de los conflictos tienen protagonismo organizaciones de base y la articulación de comunidades.
La región del Chaco Americano (incluye norte argentino y zonas de Paraguay y Bolivia) es, luego del Amazonas, el área más rica en biodiversidad. También es la zona con los índices de pobreza más altos del país. Las familias campesinas e indígenas enfrentan en sus conflictos al Estado (52 por ciento), empresas y personas físicas (44 por ciento), Estado junto a empresas juntas, ONG e iglesias (cuatro por ciento).
La gran mayoría (70 por ciento) de las familias y comunidades afectadas responsabilizan al Estado por su situación de conflicto, sobre todo por la falta de títulos de propiedad, donde los afectados sienten falta de voluntad política o negligencia y demoras de parte de la dirigencia para resolver la situación. También cargan contra el Poder Judicial, que en la opinión de los afectados realiza una interpretación sesgada del Código Civil, que suele favorecer a quien tiene los dudosos títulos de propiedad y no a quienes tienen la posesión de las tierras.
“En los últimos años amplias zonas del NEA y NOA se sumaron a la producción de oleaginosas, especialmente soja, y fueron incorporadas de este modo al esquema modernizante de agricultura pampeana. Para lo cual se arrasaron decenas de miles de hectáreas de monte, se eliminaron cultivos tradicionales, se cambió el destino de terrenos dedicados a la ganadería y se modificó la estructura de tenencia de la tierra”, afirma el relevamiento y destaca que “la modernización agrícola agravó el deterioro de los ecosistemas, empeoró las condiciones de vida y aceleró las migraciones de pequeños productores”.
Se identificaron 14 casos de conflictos ambientales, de los cuales el 72 por ciento se iniciaron a partir de 2000. El 36 por ciento se debe a deforestación (para realizar obras de infraestructura o habilitar campos para siembra), el 29 por ciento por contaminación (uso de agrotóxicos, desechos industriales y canales que provocan deterioro del medioambiente), el 14 por ciento a obras de infraestructura y el otro 14 por ciento son preventivos (por amenazas de contaminación y deforestación).
Las contrapartes en las disputas ambientales son el Estado (79 por ciento) y empresas (21 por ciento). A diferencia de los conflictos de tierra, los conflictos ambientales afectan a la población en general, no sólo a criollos y aborígenes.
El informe resalta los casos de conflictos medioambientales causados por obras públicas. Aunque no son la causa mayoritaria, afectan a ecosistemas importantes de la región: Bañado la Estrella, en Formosa, y los Bajos Submeridionales, en Santa Fe, que involucran extensas superficies y gran cantidad de población. “Las obras provocan cambios en su dinámica natural, inundaciones, sequías, desertificación, deforestación y pérdida de biodiversidad”, explica.
El relevamiento de la Redaf señala la existencia de dos factores que imposibilitan las políticas de desarrollo de las comunidades campesinas e indígenas: la precariedad en la tenencia de la tierra y los daños ambientales provocados por la acelerada expansión de la frontera agrícola. El trabajo recuerda que en Argentina el 80 por ciento de la población vive en ciudades de más de 100.000 habitantes y asegura que “no hay voluntad política o no se visualizan políticas públicas” que consideren la permanencia de la población rural en sus tierras.
Misión a seis provincias
Para la investigación fueron visitadas seis provincias (Santiago del Estero, Jujuy, Salta, Catamarca, Mendoza y Córdoba), se realizaron 55 entrevistas y llevó dos años de trabajo de un equipo multidisciplinario de profesionales. Con 187 páginas repletas de datos, testimonios, investigaciones de otras instituciones y entrecruzamiento de datos, contó con el apoyo local del Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI-Vía Campesina), de miembros de la Unión de Asambleas Ciudadanas (UAC) y fue presentado en Ginebra (Suiza) durante el 12º período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos.
La Cátedra Unesco de Sostenibilidad de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) comenzó en 1996 luego de una acuerdo entre Unesco y la UPC. En la última década se transformó en una referencia en lo que respecta a derechos humanos, ambiente y economía. También participaron de la elaboración de la investigación las organizaciones Educación para la Acción Crítica, el Grupo de Cooperación del Campus de Terrassa y el Grupo de Investigación en Derechos Humanos y Sostenibilidad. Colaboró la Asociación Catalana de Ingeniería Sin Fronteras y apoyó el Departamento del Interior de Cataluña.
La guerra de la soja
Hasta el maravilloso grano que es la soja se volvió infame gracias al capitalismo salvaje. La soja transgénica es oro para la multinacional propietaria de la semilla, para los grandes productores y las empresas multinacionales que la exportan desde América Latina. Sin embargo, es un negocio muy discutido por muchos sectores que consideran que provoca muchos daños y deja pocos beneficios en los lugares donde se cultiva. Un equipo de "En Portada" viajó hasta Argentina y Paraguay, dos países que junto con Brasil están entre los grandes productores y exportadores de soja transgénica del mundo.
viernes, 22 de enero de 2010
La planta sagrada de los incas desafía al gigante Monsanto.
| Pánico entre agricultores de Estados Unidos. La transnacional de semillas transgénicas no sabe qué hacer con el amaranto (kiwicha) que acabó con sembríos de soya. |
En Estados Unidos los agricultores han tenido que abandonar cinco mil hectáreas de soya transgénica y otras cincuenta mil están gravemente amenazadas.
Este pánico se debe a una “mala hierba”, el amaranto (conocida en el Perú como kiwicha) que decidió oponerse a la transnacional Monsanto, tristemente célebre por su producción y comercialización de semillas transgénicas.
En 2004 un agricultor de Atlanta comprobó que algunos brotes de amaranto resistían al poderoso herbicida Roundup. Los campos víctimas de esta invasora “mala hierba” habían sido sembrados con granos Roundup Ready, que contienen una semilla que ha recibido un gen de resistencia al herbicida.
Desde entonces la situación ha empeorado y el fenómeno se ha extendido a Carolina del Sur y del Norte, Arkansas, Tennessee y Missouri. Según un grupo de científicos británicos del Centro para la Ecología y la Hidrología, se ha producido una transferencia de genes entre la planta modificada genéticamente y algunas hierbas indeseables como el amaranto.
Esta constatación contradice las afirmaciones de los defensores de los organismos modificados genéticamente (OMG): una hibridación entre una planta modificada genéticamente y una planta no modificada es simplemente “imposible”.
Según el genetista británico Brian Johnson, “basta con un solo cruce logrado entre varios millones de posibilidades. Una vez creada, la nueva planta posee una enorme ventaja selectiva y se multiplica rápidamente. El potente herbicida que se utiliza aquí, Roundup, a base de glifosato y de amonio, ha ejercido una presión enorme sobre las plantas, las cuales han aumentado aún más la velocidad de la adaptación”. Así, al parecer un gen de resistencia a los herbicidas ha dado nacimiento a una planta híbrida surgida de un salto entre el grano que se supone protege y el humilde amaranto, que se vuelve imposible de eliminar.
La única solución es arrancar a mano las malas hierbas, como se hacía antes, pero esto ya no es posible dadas enormes dimensiones de los cultivos. Además, al estar profundamente arraigadas, estas hierbas son muy difíciles de arrancar con lo que, simplemente, las tierras fueron abandonadas.
Transgénicos soportan un efecto búmeran
El diario inglés The Guardian publicaba un artículo de Paul Brown que revelaba que los genes modificados de cereales habían pasado a plantas salvajes y creado un “supergrano” resistente a los herbicidas, algo “inconcebible” para los defensores de las semillas transgénicas.
Resulta divertido constatar que el amaranto o kiwicha, considerada ahora una planta “diabólica” para la agricultura genética, es una planta sagrada para los incas. Pertenece a los alimentos más antiguos del mundo. Cada planta produce una media de 12.000 granos al año y las hojas, más ricas en proteínas que la soya, contienen vitaminas A y C, y sales minerales.
Así este bumerán, devuelto por la naturaleza a la transnacional Monsanto, no sólo neutraliza a este predador, sino que instala en sus dominios una planta que podría alimentar a la humanidad en caso de hambre. Soporta la mayoría de los climas, tanto las regiones secas como las zonas de monzón y las tierras altas tropicales, y no tiene problemas ni con los insectos ni con las enfermedades con lo que nunca necesitará productos químicos.
http://www.organicconsumers.org/ACO/articulos/article_18681.cfm
Visto en: Rebelión.org
Proposición de ley para la prohibición de OGM. Miguel Jara: Indemnizan a agricultores por contaminación con transgénicos
Proposición de ley para la prohibición del cultivo de productos agrícolas modificados genéticamente.
Interviene: Alexis Inglada Romero
Entidad que interviene: Plaforma Som lo que Sembrem
Proposición de ley para la prohibición del cultivo de productos agrícolas modificados genéticamente from Toronto Cosme on Vimeo.
Los agricultores de Estados Unidos (EE.UU.) comienzan a ganar juicios a las multinacionales biotecnológicas o de los alimentos transgénicos por la contaminación de sus cultivos. Ya son 3.000 los agricultores de arroz damnificados en los estados de Misuri, Arkansas, Texas y Misisipi. Lo último que sabemos, gracias al grupo Coordinación contra los peligros de BAYER (CBG de sus siglas en alemán), es que el juzgado de distrito de San Luis ha concedido una indemnización cercana a los dos millones de dólares a dos agricultores cuya cosecha arrocera resultó contaminada por variedades transgénicas de la Bayer CropScience AG. Durante este mes de enero se desarrollarán más juicios. La variedad transgénica de arroz “culpable” es la llamada Liberty Link. Se trata de una especie “de laboratorio” aparecida en 2006 que es resistente al peligrosísimo herbicida Glufosinato. El 30% de la cosecha estadounidense quedó contaminada y por ello la Unión Europea y Japón paralizaron la importación de arroz de los EE. UU.
El periódico Diagonal ofrece una interesantísima información que se esquematiza en el siguiente párrafo y que contiene un gráfico esclarecedor sobre la situación de los cultivos transgénicos en la Península Ibérica:
Desde 2008 no se publican las actas de la Comisión Nacional de Bioseguridad que tienen que hacer público en qué campos del Estado español se cultivan Organismos Genéticamente Modificados. Empresas como Pioneer, Bayer o Monsanto tienen las puertas abiertas para experimentar, a pesar de que recientemente ha salido a la luz un estudio, encargado y ocultado por la propia Monsanto, que demuestra que esta clase de cultivos puede causar daños en la salud humana.
De manera paralela, organizaciones de agricultores, consumidores, ecologistas y de cooperación han recurrido ante el Defensor del Pueblo por la imposición de los transgénicos. Denuncian que el Gobierno favorece los intereses de las multinacionales frente al derecho a una alimentación y una agricultura libres de transgénicos. Cómo no van a favorecer a estas megaempresas si a la cabeza del Ministerio de Ciencia y Tecnología se encuentra la fundadora de la empresa de biotecnología Genetrix y ex máxima responsable del mayor lobby de los alimentos transgénicos en España, ASEBIO. Por lo visto la respuesta del Defensor del Pueblo ha sido positiva y su equipo jurídico va a seguir trabajando con estas organizaciones que denuncian los peligros de la agricultura transgénica y químico tóxica.
Les deseo, como es lógico, lo mejor, aunque me pregunto qué conocimiento real tienen los asesores del mencionado Defensor sobre los posibles efectos nocivos de los alimentos transgénicos cuando, en contestación a una reciente carta que le han remitido las víctimas de la Sensibilidad Química Múltiple, ha calificado, siguiendo la línea del Ministerio de Sanidad, de “enfermedad rara” este incapacitante síndrome provocado o agravado entre otros muchos factores por la alimentación químico tóxica.
Ampliación: Un estudio revela que el maíz transgénico de Monsanto produce fallos en órganos
The Huffington Post / Inforguerras
13/01/10
En un estudio publicado en el Diario Internacional de Ciencias Biológicas, analizando los efectos de los alimentos genéticamente modificados en mamíferos, dentro de los resultados más relevantes que obtuvieron se encuentra la detección de daños en los órganos de aquellos animales que consumieron maíz producido por Monsanto.
Según el estudio, que fue resumido por Adán Shake en la Tierra del Crepúsculo, “Tres variedades del maíz de Monsanto – Mon 863, Mon que produce el insecticida 810, y Rodeo ® NK herbicida absorvente 603 – fueron aprobados para el consumo por los EE.UU, europeos y varias otras autoridades de seguridad alimentaria nacionales.”
...Siga leyendo, haciendo click en el título...
Monsanto juntó sus propios datos estadísticos ordinarios después de conducir un estudio de 90 días, aunque los problemas crónicos puedan ser raramente encontrados después de 90 días, concluyó que el maíz estaba seguro para el consumo. El sello de aprobación puede haber sido prematuro, sin embargo.
En la conclusión del estudio de IJBS, los investigadores escribieron:
“Los efectos se concentran sobre todo en el hígado y riñón, los dos principales órganos de desintoxicación, pero detalladamente diferenciados con cada tipo de transgénico. Además, efectos sobre el corazón, las glándulas suprarrenales, bazo y células de la sangre también se observa con frecuencia. Dado que normalmente existen diferencias entre los dos sexos (macho y hembra) del hígado y el metabolismo de los riñones, hay una disfunción altamente significativa en la función de estos órganos, visto entre las ratas macho y hembra, no puede descartarse como biológicamente insignificante, como ha sido propuesto por los demás. Por lo tanto, la conclusión es que nuestros datos indican claramente que estas variedades de maíz transgénico inducen un estado de toxicidad hepatorrenal …. Estas sustancias nunca antes han sido una parte integral de la alimentación humana o animal y por lo tanto sus consecuencias para la salud de quienes las consumen, especialmente durante períodos de tiempo largos se desconoce en la actualidad “.
Monsanto ha respondido inmediatamente al estudio, declarando que la investigación está “basada en métodos analíticos defectuosos y no ponen en duda las conclusiones de seguridad para estos productos.”
Parece que el problema radica en que Monsanto presentó estadísticas y resultados tras un estudio de 90 días que avalaban el consumo de este maíz. Sin embargo, es bien sabido que los efectos crónicos raramente pueden presentarse en un periodo de noventa días, y más bien los daños se manifiestan con un efecto retardado. El punto de los investigadores es que la aprobación de consumo de este producto monsantino se llevó a cabo de manera acelerada y poco responsable por las autoridades encargadas de comprobar la seguridad de los alimentos que se introducen al mercado mundial.
El autor Gilles-Eric Séralini del estudio IJBS respondió a la declaración de Monsanto en su blog, “Food Freedom“, “Nuestro estudio contradice las conclusiones de Monsanto porque Monsanto sistemáticamente descuida los efectos de salud significativos en mamíferos que son diferentes en varones y mujeres que comen maíz transgénico, o no proporcionales a la dosis. Esto es un error muy serio, dramático para la salud pública. Esto es la conclusión principal revelada por nuestro trabajo”
Visto en SeñalesdelosTiempos:http://senalesdelostiempos.blogspot.com/2010/01/un-estudio-revela-que-el-maiz.html
jueves, 17 de diciembre de 2009
CODEX ALIMENTARIUS: Alimentos transgénicos. Arroz Transgénico: nueva amenaza.
Chellis Glenndinning sobre la mentalidad de crecimiento.Danniel Quinn sobre la carrera alimentaria y el consumo del planeta.
Este fragmento también fue rodado para la excelente película-documental What a way to go: Life at the end of Empire, producida por Sally Erickson y dirigida por Tim Bennet, igual que otros breves que hemos ido traduciendo en este canal:
La vida al final del Imperio
http://www.youtube.com/watch?v=SvwN9c...
Sally Erickson sobre la civilización moderna dominante
http://www.youtube.com/watch?v=UCG4aR...
Ciencia y Cuentos - Devoremos el planeta
http://www.youtube.com/watch?v=sgZu3_...
Ran Prieur sobre el pensamiento MadMaxero
http://www.youtube.com/watch?v=Khfk3N...
Daniel Quinn sobre la carrera alimentaria
http://www.youtube.com/watch?v=ajsi7o...
Daniel Quinn sobre el consumo del planeta
Daniel Quinn, autor de la gran obra Ismael, hace una breve reflexión sobre el papel que ha adquirido el dinero en nuestra sociedad y nuestra necesidad de devorar al mundo debido al desacople, a la imposibilidad de vivir del modo en que realmente deseamos.
A menudo oímos que se pueden concebir formas de organización de la sociedad que serían sostenibles y justas, el problema es como trasladarse desde la situación actual hasta esa otra situación. El papel que juega el dinero es uno de los factores que imposibilitan una auténtica transformación: las cosas sólo pueden generalizarse si generan dinero, y no hay nada que vender en la idea de consumir menos recursos naturales y vivir con menos. Hay que buscar otros incentivos, algo que no será nada fácil.
Daniel Quinn, autor de la gran obra Ismael, habla sobre el desmesurado crecimiento reciente de la población, en el sentido de interpretar la superpoblación como síntoma o consecuencia de un problema de insostenibilidad del sistema, y no como causa del mismo. Ello sugiere que las medidas necesarias van más allá del mero control de la natalidad, conviene cambiar más cosas a nivel cultural y espiritual.
viernes, 6 de noviembre de 2009
Food industry .-What you don't know
jueves, 8 de octubre de 2009
Transgénicos : El Futuro Robado a la Humanidad./Russell Blaylock: Aspartamo , estupidizando a la sociedad
La comercialización de alimentos transgénicos es un acto irresponsable que convierte a los consumidores en cobayas humanas. Las multinacionales agrotecnológicas (que desean que para el 2010 haya componentes transgénicos en un 60-70% de los productos comercializados) se prometen grandes beneficios económicos, mientras el riesgo lo asumen los ciudadanos y el medio ambiente.
http://elproyectomatriz.wordpress.com...
Russell Blaylock sobre el Aspartamo
Su página oficial : http://www.russellblaylockm..
viernes, 25 de septiembre de 2009
La farsa de los Objetivos Del Milenio.Hambre al Descubierto
ODM 1:
ERRADICAR LA POBREZA EXTREMA Y EL HAMBRE
Meta 1.A:
Reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, la proporción de personas con ingresos inferiores a 1 dólar por día
Meta1.B:
Lograr el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos, incluidos las mujeres y los jóvenes
Meta 1.C:
Reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, el porcentaje de personas que padecen hambre.
"La pobreza extrema sigue siendo una realidad cotidiana para más de 1.000 millones de seres humanos que subsisten con menos de 1 dólar por día. El hambre y la malnutrición afectan a un número poco menor de personas, pues hay: más de 800 millones de personas cuya alimentación no es suficiente para satisfacer sus necesidades energéticas diarias. En el caso de los niños pequeños, la falta de alimentos puede ser peligrosa porque retarda su desarrollo físico y mental y pone en peligro su supervivencia. Más de una cuarta parte de los niños menores de 5 años de los países en desarrollo sufren de malnutrición.
Superar la pobreza y el hambre es un objetivo alcanzable. En Asia se han logrado reducciones espectaculares de la pobreza: el número de personas que viven con ingresos inferiores a 1 dólar por día se redujo en casi 250 millones entre 1990 y 2001, que fue un período de rápido crecimiento económico. En los 10 últimos años, el hambre se redujo en un 25%, como mínimo, en más de 30 países. De los cuales, 14 se encuentran en el África subsahariana, la región más afectada por el hambre y la malnutrición" (http://www.un.org/spanish/millenniumgoals/poverty.shtml)
17 de Septiembre de 2009
El hambre aumenta
Al tiempo que se lograron importantes progresos para reducir el hambre crónica en la década de 1980 y la primera mitad de la de 1990, el hambre aumentó lenta pero inexorablemente durante la última década, según la FAO. El número de hambrientos se incrementó entre 1995-97 y 2004-06 en todas las regiones del mundo, excepto en Latinoamérica y el Caribe. Pero incluso en esta última región, los progresos en la reducción del hambre se han visto anulados como consecuencia del alza de los precios alimentarios y la actual crisis económica.
Este año, debido principalmente a los vaivenes de la crisis económica combinados con precios a menudo muy altos a nivel nacional, se espera que el número de víctimas del hambre aumente en conjunto cerca del once por ciento, según previsiones de la FAO basadas en los análisis del Departamento de Agricultura de EE.UU.
Casi toda la población desnutrida del planeta vive en países en desarrollo. En Asia y el Pacífico se calcula que unos 642 millones de personas sufren hambre crónica, 265 millones en África subsahariana, 53 millones en Latinoamérica y el Caribe, 42 millones en África del norte y Oriente medio y 15 millones en los países desarrollados.
Organización de los Estados Americanos (OEA)
http://www.oei.es/noticias/spip.php?article5139&debut_5ultimasOEI=135
"Una sexta parte de la humanidad sufre desnutrición, la mayor cifra hasta hoy"
FAO, 2009 (http://www.fao.org/news/story/es/item/20568/icode/)
"...el Programa Mundial de Alimentos afronta "un grave déficit presupuestario", pues este año sólo ha recibido 2.600 millones de dólares (1.779 millones de euros) de un total de 6.700 millones de dólares (4.585 millones de euros) necesarios para dar de comer a 108 millones de personas en 74 países. Sobre el terreno, esa falta de fondos se traduce en el recorte de programas que se están desarrollando en países como Guatemala, Kenia y Bangladesh.
La directora del PMA ha remarcado que, con "menos del uno por ciento" de las inyecciones económicas de los gobiernos para salvar al sistema financiero global se podría resolver la calamidad de millones de personas que son víctimas de la hambruna." El País (http://www.elpais.com/articulo/sociedad/personas/pasan/hambre/mundo/superan/primera/vez/1000/millones/elpepuint/20090916elpepusoc_4/Tes)
Y sin embargo:
Planes de rescate económico aprobados en la Unión Europea
http://www.reflejosocial.com/europa/planes-de-rescate-economico-aprobados-en-la-union-europea/Plan de rescate económico: Una inyección a los Bancos para curar a sus acreedores
http://www.elguijarroblanco.es/2008/10/12/plan-de-rescate-economico-una-inyeccion-a-los-bancos-para-curar-a-sus-acreedores/Los principales bancos centrales se unen para dar liquidez a los mercados
http://www.elmundo.es/mundodinero/2008/09/18/economia/1221722343.htmlCaja Madrid presta 76 millones al Real Madrid para pagar sus fichajes
http://www.elmundo.es/papel/2009/06/16/economia/16142828.html
Hambre al descubierto
Como recuerda Silvia Ribeiro en La Jornada, ya hace tiempo que se sabe que otro factor importante en la aparición de esta carencia ha sido y es la obstinación del aumento de la productividad de la agricultura en base a las semillas híbridas, los fertilizantes y los herbicidas. La llamada revolución verde que ha transformado la agricultura de muchos lugares. A más exigencia en productividad, menos valor nutritivo (y menos sabor) aportan los granos u hortalizas cosechadas. Un argumento más para contrarrestar el discurso dominante que apuesta por la agricultura industrial y transgénica para alimentar al mundo. Será un hambre invisible, pero de causas evidentes.
--
Gustavo Duch Guillot
viernes, 4 de septiembre de 2009
"Food Inc" Official Trailer
miércoles, 26 de agosto de 2009
La alimentación globalizada
Diario de Navarra, OPINIÓN. 25 de agosto de 2009
Ahora que están en auge las muchas formas de introspección y meditación personal -tan sanas para el cuerpo y el alma- déjenme que les proponga una nueva modalidad. Busquen un ambiente tranquilo, si quieren pongan una música relajante e inicien respiraciones lentas, y sientan cómo el aire entra y sale de su cuerpo. Les contaré una historia de un pequeño productor de pollos, aunque podría ser la de un pequeño agricultor de hortalizas, una vaquera gallega o una cultivadora de arroz sur coreana. No importan ni el lugar ni la especialización. Sólo importa un factor común: ser un pequeño o pequeña productora de alimentos. Bien, inspiren, espiren, cierren los ojos e imagínense que son esta persona de la historia, y vayamos interiorizando algunos sentimientos. Que se nos cuelen por el corazón.
“Cada vez me costaba más soportar los costes de producción con los bajos precios que se pagan por mis pollos. Con crisis o sin crisis el precio del pienso para alimentarlos seguía subiendo y también subían las tarifas de los veterinarios. Recuerdo que las carnicerías a las que vendo mi producción me decían que no me podían pagar más por ellos. Que en el híper de al lado, los precios del pollo estaban reventados, que estaban por cerrar. Decidí pasarme a lo ecológico y así poder venderlos a mejor precio, sin la competencia de las grandes empresas donde los pollos se crían como churros y, como además son las que cuentan con las mayores subvenciones de las administraciones públicas, pueden permitirse precios de venta bastante inferiores a los míos. La norma elemental para que los pollos sean ecológicos es lógicamente que coman ecológico. Como hay muy pocas empresas que distribuyan pienso ecológico, y sigue siendo demasiado caro, pensé en producir yo mismo algo de grano para completar la alimentación de los pollos que estarían en semilibertad, pastando y picoteando. Tuve que pagar casi una fortuna por comprar dos hectáreas cercanas a mi finca. Esgrimieron que podría ser suelo recalificable y que por eso lo vendían tan caro. En fin, una inversión de futuro, pensé. Cultivé maíz y se dieron un par de buenas cosechas. Los pollos engordan en 3-4 meses y las carnicerías volvieron a confiar en mí, y en mis pollos camperos. Pero me faltaba un sello burocrático para poder etiquetarlos como ecológicos. Llegaron unos técnicos, lo revisaron todito. El agua, las instalaciones, y casi pollo por pollo. Resultado: acta informativa denegándome la certificación, el maíz tenía trazas transgénicas, se había contaminado de unas explotaciones cercanas que usan semillas transgénicas. Y ojo, si yo les denunciaba, yo debería de pagar a la empresa semillera por haber usado su material genético. Poco me duró mi reconversión, porque efectivamente el terreno tenía sorpresa, me lo expropiaron para hacer pasar una autopista“
Una historia donde el campesino no puede vivir de ser campesino, ni tan siquiera con su voluntad de cambiar hacia un modelo sostenible que el planeta necesita urgentemente. Todo está orquestado para su extinción, en el Norte y en el Sur. ¿Y qué ha tornado misión imposible poder vivir de la agricultura familiar? No precisamente las sequías, enfermedades y plagas de langosta. Considerablemente más dañinas y difíciles de vencer, las plagas que actualmente enfrentan las pequeñas explotaciones familiares son las neoliberales: la desaparición de mecanismos de regulación de precios, la falta de servicios técnicos públicos, las políticas orientadas a apoyar los modelos de agricultura industrial y corporativa, la concentración de la distribución alimentaria en manos de 4 ó 5 grandes superficies, la entrada de alimentos subvencionados que compiten deslealmente con las producciones locales, la no interiorización de los costes ecológicos de algunos modos de producir “comida”, la fe ciega en la tecnología que lleva a mayor dependencia, y así, una tras otra.
Quizás hayan experimentado sensaciones parecidas a la de ser alguien de otro mundo, o de no contar para nadie pero depender de todo lo exterior, una dependencia que te limita, te agrede, te bloquea, te asfixia (respire, tome aire, relájese), que te arruina, que te…
Fin de la meditación. Si les ha generado mal estar, disculpen no era la intención. Estos son algunos efectos de la globalización alimentaria. Hay otros, pero para esos no hace falta este ejercicio, y cualquier consumidor los conoce bien: alimentos repetidos, insípidos y artificiales. Buen provecho
Gustavo Duch Guillot.
Ex Director de Veterinarios Sin Fronteras
Colaborador de la Universidad Rural Paulo Freire
--
Gustavo Duch Guillot
------------------------------
http://gustavoduch.wordpress.com/
jueves, 30 de julio de 2009
Información para vegetarianos
Lo siento por mis amigos vegetarianos, pero...
dietametabolica.com
Traducción de Mónica Gómez Santos
29/07/09
Lo siento mucho por todos mis buenos amigos vegetarianos con quien comparto, pero el movimiento vegetariano ha caído preso de mucha propaganda corporativa y está ahora mismo lleno de un gran número de mitos y falsedades. Los vegetarianos son creyentes muy fervientes en su filosofía "humanista", "naturalista" y "ecológica", así que no les va a gustar lo que aquí van a leer. En síntesis, el vegetarianismo es, básicamente, un invento moderno y no representa el estado nutricional natural y saludable del ser humano.
...Siga leyendo, haciendo click en el título...
Comencemos con consideraciones evolutivas y antropológicas. De acuerdo a la ley fundamental de la biología – la evolución – la especie Homo sapiens, para sobrevivir, tuvo que aprender a tomar ventaja de todos aquellos factores ambientales que más le aseguraban su bienestar físico y su habilidad de procrear – esto incluía el uso de herramientas, y muy especialmente aquellas herramientas que le permitiesen mejor alimentar a su familia y a su grupo. Perdurarían los grupos que tuviesen la habilidad de alimentarse con substancias de un valor nutritivo más alto, con tal de mantenerse más fuertes, más inteligentes y con más potencial reproductivo que los otros. A tales efectos, el arte de las Cuevas de Altamira, España y Magura, Bulgaria, entre otros, claramente demuestra que nuestros antepasados "primitivos" eran, por lo menos en gran medida, carnívoros. La agricultura, para los efectos evolutivos, es una actividad humana con un origen demasiado reciente como para haber impactado de alguna manera nuestra genética y por ende, nuestra fisiología alimentaria más básica.
En la era moderna, la investigación antropológica y médica más completa sobre la dieta de los grupos humanos la llevó a cabo el doctor Weston A. Price durante los 1920s y 1930s. El doctor Price viajó por todo el planeta, observando las culturas aborígenes más "primitivas," antes y después de haber tenido contacto con el hombre blanco, y anotando minuciosamente su dieta y su correspondiente estado de salud – y todos esos hallazgos se plasmaron en su libro Nutrición y Degeneración Física. El doctor Price encontró ni una sola tribu de aborígenes que fuese completamente vegetariana, y observó una y otra vez que la gente más robusta, más saludable y de temperamento más afectivo eran los que más carne y grasa ingerían. Así que eso de que el vegetarianismo es el estado natural del ser humano es una justificación inventada. Nos guste o no, los humanos somos animales carnívoros por evolución.
Mis amigos vegetarianos se pasan diciéndome que la nutrición que se obtiene de una dieta vegetariana variada es tan o hasta más saludable que la carnívora. Lo siento gente, pero eso es un paquete.
Para empezar, las únicas fuentes de vitamina B12 utilizables por el ser humano son productos animales, especialmente la carne de los órganos y los huevos. Vegetarianos puros ("vegans") que no suplementan su dieta con fuentes adicionales de vitamina B12, tarde o temprano desarrollan anemia. Todos los estudios de personas vegan han demostrado bajas concentraciones de vitamina B12 en la mayoría de los individuos. Las plantas y las algas lo que contienen son análogos de la vitamina B12 que no son bioactivos y que hasta perjudican la absorción de la B12 natural. Algunas personas sí pueden tener una flora intestinal tan saludable que sus propias bacterias producen vitamina B12 bioactiva en suficientes cantidades, pero esos probióticos usualmente vienen de productos animales fermentados, como lo es el yogur.
La vitamina D, en su forma compleja y bioactiva, se encuentra sólo en grasa animal. Algunas plantas contienen una forma "inferior" de vitamina D llamada ergocalciferol (vitamina D2). Aunque nuestra propia piel puede producir vitamina D, esto requiere una exposición al sol de una naturaleza que el hombre moderno trata de evitar por el gran temor a cáncer de la piel. Deficiencia de vitamina D se ha documentado en varios estudios de vegetarianos y veganos. Aun viviendo en el trópico, la mayoría de los puertorriqueños estamos deficientes en vitamina D, y la vitamina D es altamente protectora en contra del cáncer. Buenas fuentes de vitamina D son el aceite de hígado de bacalao, la manteca de puercos que fueron expuestos al sol, los camarones, el salmón, las sardinas, la mantequilla orgánica, los productos lácteos con su cantidad completa de grasa y los huevos de gallinas apropiadamente alimentadas.
La vitamina A es otro problema para los vegetarianos. La verdadera vitamina A (retinol) sólo se encuentra en grasas animales y en órganos como el hígado. Las plantas contienen beta-caroteno, una substancia que el cuerpo puede convertir en vitamina A, pero sólo bajo ciertas circunstancias. O sea, beta-caroteno no es vitamina A. La conversión de beta-caroteno en vitamina A requiere sales biliares, un producto excretado en la bilis (el líquido que almacena la vesícula) en respuesta a la presencia de grasa en el intestino. O sea, que para convertir el beta-caroteno de las plantas en vitamina A, hace falta la ingesta de grasa. Además, infantes, personas que padecen de la tiroides, personas con problemas de la vesícula y diabéticos o no pueden hacer la conversión o la hacen muy pobremente. Y para terminar, aun en condiciones óptimas, la conversión no es muy eficiente – toma 6 moléculas de beta-caroteno para generar una de vitamina A. La vitamina A se utiliza para fortalecer el sistema inmune, para permitir la reproducción y para combatir infecciones.
Mis amigos vegetarianos me indican que ellos tendrán menos probabilidad que yo de padecer de osteoporosis, enfermedades cardiacas, enfermedades del riñón y de cáncer. Esto es una falacia que tomó vida propia en vista de unos reportes iniciales que a final de cuentas probaron ser estudios muy pobremente hechos e interpretados. La gente más carnívora del planeta –los Innuit y los Masai– no padecen de ninguna de estas condiciones, mientras que hay muchas poblaciones vegetarianas –desde la India hasta los adventistas americanos– con tasas muy altas de enfermedad coronaria y de cáncer.
Otro argumento siempre en boca de los vegetarianos es que el comer carne induce una acidosis en la sangre, lo cual lleva al cáncer y otras enfermedades. Otra vez, si eso es así, por qué a los Masai, que consumen principalmente carne, sangre y leche, no padecen de cáncer y las otras enfermedades crónicas y degenerativas modernas. La verdad es que la carne (con el cuerito y la grasa) contiene proteínas completas y vitamina D, los que mantienen un balance de pH en la sangre. Además, ya hay amplia evidencia científica –que naturalmente se les esconde a los médicos– demostrando que el cáncer es producto de una dieta alta en azúcar, carbohidratos refinados y aceites vegetales procesados, y no a causa de carne roja, grasas saturadas o colesterol.
La lista de científicos del más alto renombre, incluyendo premios Nobel, que han certificado como falso el que las carnes rojas, las grasas saturadas y el colesterol causen enfermedad coronaria incluye a Linus Pauling, Russell Smith, George Mann, John Yudkin, Abram Hoffer, Mary Enig y Uffe Ravnskov. Los cardiólogos todavía se refieren al famoso estudio "the Framingham Heart Study" para indicarles a sus pacientes sobre los supuestos peligros del colesterol, pero la información que éstos transmiten viene de la manipulación selectiva de las estadísticas que le suministran las farmacéuticas y su portavoz, la Asociación Americana del Corazón. Lo que no le dicen a los médicos es que en la población de Framingham, Massachussets, aquellos participantes cuyo valor de colesterol bajó durante los 30 años del estudio estaban a más riesgo de morir que aquellos cuyo valor subió. Por cada 1% que bajaba el valor del colesterol aumentaba en un 11% la mortalidad por problemas coronarios.
El concepto del colesterol bueno y el colesterol malo en sí es una gran mentira diseñada sólo para vender las drogas que bajan el colesterol. Lo que los cardiólogos no te dicen es que mientras más bajo tengas el colesterol "malo," más alto es tu riesgo de cáncer y más alto es tu riesgo de infecciones peligrosas como el mortal estafilococo y la tuberculosis, de la cual los vegetarianos padecen más. La conclusión de un estudio reciente lee como sigue, "Un colesterol LDL (el malo) bajo no está necesariamente asociado a desenlaces clínicos óptimos, pero sí es un vaticinador de cáncer y de muerte."
La gran verdad que el sistema corporativo de salud no quiere que ustedes sepan es que el colesterol es extraordinariamente beneficioso para su salud. La leche materna está llena de colesterol porque el colesterol es vital para el desarrollo y funcionamiento del cerebro y el sistema nervioso. El colesterol mantiene al intestino saludable. Las hormonas que nos ayudan a lidiar con el estrés son a base de colesterol. Las hormonas sexuales como el estrógeno y la testosterona están hechas de colesterol. Nuestro cuerpo manufactura la vitamina D, que ayuda tanto a prevenir todo tipo de cáncer, usando el colesterol. De hecho, el colesterol de por sí es un antioxidante poderoso que nos protege del cáncer. Y por último, el colesterol es la substancia que el cuerpo más usa para repararse. Cuando alguien tiene niveles altos de colesterol es porque hay un tejido del cuerpo que está lastimado y le está pidiendo más colesterol al hígado para recuperarse.
Estudios repetidos han demostrado que dietas bajas en colesterol también se asocian al autismo, a partos prematuros, a recién nacidos con cabezas pequeñas, a la depresión, a problemas sicológicos, a la violencia y al suicidio. Eso de que los vegetarianos viven un promedio de nueve años más que los no-vegetarianos es un mito. Muy especialmente, las mujeres con los valores más bajos de colesterol viven vidas mucho más cortas que aquellas con valores altos. En otras palabras, es mucho más peligroso andar por ahí con niveles bajos de colesterol que con niveles altos. Resulta que el colesterol es tu mejor amigo.
Entonces está la adoración de los vegetarianos con la soja, que ven como el sustituto perfecto de la carne en términos de proteína. Los que han visitado una tienda naturalista saben que están llenas de cuanto producto de soja existe – leche, queso, mantecado, aceite, hamburgers, salchichas, tofu, cereales y un sinnúmero de suplementos "nutritivos". No analizaré extensamente la soja como nutriente aquí, ya que dediqué una columna anterior completa de Muriendo por la Boca a ese tema (La Soya – el Mercadeo de un Anti-Nutriente), pero si repasaré brevemente lo más importante.
Para empezar, deben saber que la soja es un negocio corporativo de enorme proporción que representa billones de dólares en ventas. A tal motivo, la propaganda alrededor de la soja es monumental y no es de sorprenderse que una gran parte de ese mercadeo ha sido dirigido a los naturalistas y a los vegetarianos, así logrando que estén enamorados de la habichuela y que desconozcan sus propiedades perjudiciales a la salud.
Los chinos usan la soja como alimento sólo en su forma fermentada porque de esa manera se destruyen todos sus componentes tóxicos. En el Occidente, se usa la soja en su forma cruda, la cual contiene antinutrientes que no permiten la absorción de los minerales más esenciales de la dieta, especialmente el zinc, y que no permiten que se digieran las proteínas adecuadamente. La soja tiene moléculas que interfieren con el funcionamiento normal de la glándula tiroides, y que han causado infertilidad en todos los animales usados experimentalmente hasta ahora. Y como si fuese poco, la soja sabe a ñoña, así que de rutina le añaden el glutamato monosódico (MSG) – una neurotoxina asociada a tumores del cerebro - a los productos de soya para darles sabor. Quiero que mis amigos vegetarianos estén muy claros en esto: la soya en forma no-fermentada es un alimento muy perjudicial a la salud.
Escucharán también a los vegetarianos decir que los humanos tenemos dientes e intestinos de herbívoros y no de carnívoros, para probar que estamos diseñados para comer hierba. De-la-Manga Productions, obviando por completo varios hechos que invalidan esa aseveración. Lo más importante –nuestro único estómago produce ácido clorhídrico en abundancia con el propósito de activar enzimas que digieren la proteína– algo que no se ve en herbívoros rumiantes con sus cuatro estómagos, donde la digestión principal de la celulosa la llevan a cabo bacterias. Segundo, nuestro páncreas produce todas las enzimas necesarias para digerir grasa y proteína animal. Ciertamente, nuestro intestino es mucho más parecido al del perro, un carnívoro, que al de la oveja, un herbívoro. Y no sé de ustedes, pero yo no me acuerdo de la última vez que me quise sentar en el sofá después de cenar para regurgitar a mi boca la ensalada que me comí y masticarla otra vez por un buen rato mientras veía la tele.
Desde el punto de vista puramente biológico, lo cierto es que la carne de res le provee una serie de nutrientes de alta calidad al ser humano. La carne roja provee proteína completa, incluyendo los aminoácidos esenciales altos en azufre como la cisteína y la taurina y la carnitina, que son necesarios para ojos y corazón saludables. La carne de res también provee la coenzima Q10, vital para el sistema cardiovascular y muscular. La carne de res es una fuente excelente de minerales como magnesio y zinc, el cual contribuye a pensar claramente y a una vida sexual saludable.
Si hay una precaución que se debe tener en mente con la carne de res, es que uno no debe comer carne magra, es decir, sin la grasa. La grasa saturada es otro nutriente que ha sido objeto de la misma propaganda negativa e injustificada del colesterol. La grasa es la parte más importante y nutritiva de la carne de res, conteniendo aceites omega-3, vitaminas A y D, ácidos grasos con acción antimicrobial que protegen nuestro intestino, y el ácido linoléico conjugado, el cual nos protege del cáncer y promueve pérdida de peso. Denle carne magra a sus perros, no a sus hijos.
Tal y como lo acaban de leer –las grasas saturadas correctas, como las de mantequilla, aceite de coco y carne de res, te ayudan a perder peso. Además, te fortalecen el sistema inmune y los huesos y te protegen el hígado. Las grasas y los aceites que más te enferman y te engordan están en la margarina, en los aceites de canola, soja y maíz, y en los aceites vegetales parcialmente hidrogenados.
Me imagino a algunos de mis amigos vegetarianos poniéndose rojos en la cara con rabia mientras leen esto, porque su creencia en ese estilo de vida es de naturaleza espiritual o cuasi-religiosa. Y no los culpo. Yo estoy exponiendo el punto de vista puramente biológico pero, obviamente, la decisión de qué comer va mucho más allá. No hay más que ver los vídeos de cómo la industria trata y mata inhumanamente a criaturas tan maravillosas en preparación para que usted se las saboree, como para uno convertirse en un guerrillero vegetariano como la gente de PETA. Y también sabemos que el ganado comercial está intoxicado con antibióticos, hormonas, y cuarenta mil otros venenos. Mi punto es que no debemos olvidarnos de los hechos biológicos al justificar nuestro mensaje en contra del consumo de carne. Por un lado, yo nunca compraría cordero y nunca me comería un pedazo de pollo de KFC. Por otro lado, no tengo problema alguno en comerme un pedazo de carne de un animal crecido por un agricultor orgánico y humano, porque no me queda duda que la salud de mi cuerpo lo requiere.
A los compañeros vegetarianos que mientras leían esto desarrollaron un coraje repentino e irracional, sepan que es un síntoma clásico de deficiencia de vitamina B12.
jueves, 23 de julio de 2009
La cara oculta de la soja
La cara oculta del alimento "saludable" favorito de los americanos
dietametabolica.com
Traducción de Mónica Gómez Santos
22/07/09
¿ En cuanto a los efectos en la salud de las personas, cual diría que es el producto más pernicioso derivado de la soja que existe en el mercado?
El peor sin duda es la leche maternizada de soja porque normalmente es el único alimento que consume el bebé. La soja contiene fitoestrógenos que pueden producir un funcionamiento anómalo de la tiroides y del aparato reproductor, así como niveles tóxicos de manganeso que pueden provocar daño neurológico y cerebral asociado con ADHD (Déficit de Atención con Hiperactividad) y comportamiento violento. Los bebés que toman leche maternizada de soja también corren un riesgo mayor de padecer problemas gastrointestinales, alergias, asma, menor absorción de minerales y menor coeficiente intelectual. Aunque la mayoría saben que es mejor dar el pecho a los bebés, las mujeres que no pueden hacerlo escogen la soja pensando que es una opción más saludable. Esta decisión es un desastre. En contra de lo que se piensa, la leche de soja maternizada nunca se ha sido empleada tradicionalmente en Asia.
...Siga leyendo, haciendo click en el título...
Tanto para los niños como para los adultos, las dos peores categorías de productos son la proteína de soja y el aceite de soja. Al contrario que en Asia donde la gente come pequeñas cantidades de productos de soja sin procesar, en occidente se procesa industrialmente la soja para separarla en dos productos: proteína y aceite. No hay nada natural o seguro en dicho proceso. La alta tecnología que se emplee hoy en día no sólo no remueve los anti nutrientes y las toxinas presentes de forma natural en la soja, sino que deja residuos tóxicos y cancerígenos originados por las altas temperaturas, alta presión, baños ácidos y alcalinos, así como disolventes del petróleo.
Los peores derivados de la soja que existen actualmente son los concentrados de proteína de soja, la soja texturizada y la proteína vegetal hidrolizado. Estos ingredientes se encuentran en casi todos los productos procesados: batidos, barras energéticas, hamburguesas vegetales o atún en lata. Los peores productos derivados del aceite de soja son las margarinas hechas con aceite de soja parcialmente hidrogenado que contiene los peligrosos ácidos grasos transaturados. Para que el público acepte los aceites de soja se les somete a un procesado industrial exhaustivo, que incluye desodorización e hidrogenación.
El hecho de que la proteína de soja goce de una excelente reputación, pero el aceite de soja haya caído en desgracia ha conducido a una división en cuanto al marketing en las clases sociales. La gente preocupada por la salud de las clases sociales elevadas está dispuesta a pagar un alto precio por los supuestos efectos benéficos de la soja en herbolarios y tiendas de productos orgánicos. Mientras tanto, el resto ingiere el mortal aceite de soja cargado de grasas hidrogenadas en cualquiera de los alimentos procesados del mercado: crakers, cookies, bollería, alimentos enlatados, patatas fritas congeladas, etc. Sin embargo, los productos de soja de elevado coste se han asociado en la mente popular con la palabra “saludable”. Aunque el americano promedio todavía considere un “filete de soja” como algo repugnante, parecen no darse cuenta de que la industria alimenticia ha introducido soja invisible en casi todos los productos de los supermercados. Siempre que los precios se mantengan bajos y el sabor y la textura resulten familiares, la soja es percibida como un aditivo saludable. Mientras tanto, en los vecindarios de las clases altas, el aceite de soja está acabando con la reputación de saludable que tenía la proteína de soja, y comienza a aparecer en productos vendidos en los herbolarios y tiendas de productos naturales, y no precisamente en su forma más saludable (sin refinar y prensado en frío).
El producto que más me preocupa es la leche de soja. No porque sea el producto peor que existe, sino porque la gente la está consumiendo en exceso.
¿Como ha conseguido la soja, hasta hace poco un producto poco popular, que ahora se considere como una panacea para prevenir toda clase de enfermedades?
Durante años, el Mercado de la soja fue muy limitado. Los americanos no sólo odiaban su sabor a leguminosa y la flatulencia que producía, sino que consideraban a la soja como una comida de hippies o especial para los vegetarianos. Evidentemente esta percepción de la soja preocupaba a la industria, que tenía gran cantidad de restos de proteína de soja procedentes de la producción de aceite de soja a los que dar salida. Después de todo, solamente podían alimentar a los animales una cantidad determinada antes de que aparecieran serias complicaciones en su salud. Para conseguir grandes beneficios vendiendo proteína de soja como “alimento para los hombres” era necesario que la industria hiciera que la gente estuviese dispuesta no sólo a comer soja, sino pagar caro dicho privilegio.
Tal como un pez gordo del marketing explicaba en 1975, “el medio más rápido para conseguir que un producto sea aceptado entre la población de menor nivel adquisitivo es que la población de más nivel adquisitivo la consuma por sus propiedades saludables”.
Este milagro se ha conseguido convenciendo al público de los efectos benéficos de la soja.
Millones de dólares procedentes de la industria de la soja se han invertido en investigaciones médicas, esponsorizar simposios, establecer reclamos de la FDA sobre los beneficios que reporta para la salud el consumo de soja en el etiquetado de dichos productos y en influenciar dietistas y periodistas. La campaña ha llevado a una exaltación de la soja y a inmensos beneficios.
¿Con tantos productos derivados de la soja (concentrado de proteína de soja, aceite de soja, etc) que consejo daría a los consumidores que quieren evitar la soja pero no saben por donde comenzar?
Es un reto, especialmente para las personas con alergia a la soja. Pero también nos brinda la oportunidad de elegir la comida de forma óptima. El mejor, y puede que único modo, de evitar la soja completamente es comprar comida sin procesar y prepararla uno mismo. Para los que aun así prefieran productos empaquetados y listos para comer, les recomiendo que consulte la lista de productos en mi web www.wholesoystory.com. La lista contiene alias tras los que se esconde la soja en la lista de ingredientes, con apelativos como ‘sabor natural’ o ‘proteína vegetal texturizada’.
Pero no todo son malas noticias. En enero de 2006 el consumidor americano se beneficiará de una ley que estipula que en el etiquetado del producto indique si contiene alguno de los 8 principales productos alérgicos: leche, huevos, cacahuetes, nueces, pescado, marisco, trigo o soja, y requiere que el FDA realice inspecciones para asegurarse que la industria alimentaria cumple esta ley, y así eliminar la contaminación con estas substancias alérgicas en muchos productos en los que no se ha sido incluidos intencionadamente como ingredientes. Tenemos esta ley gracias a la Iniciativa de Alergia Alimentaria, una organización sin ánimo de lucro con base en Nueva York.
Muchos americanos están convencidos de que la soja es la panacea para las enfermedades del corazón, los síntomas de la menopausia y el colesterol alto entre otros. ¿Qué le diría a este nutrido grupo de gente que todavía piensa que la soja es una comida saludable?
En general, deberíamos ser cautos a la hora de pensar que un alimento cualesquiera es un alimento milagroso, especialmente uno que ha sido promovido por los mismos fabricantes, y que por tanto se benefician de este reclamo. Oímos tantas cosas maravillosas sobre la soja, pero la gente necesita recordar que los posibles beneficios no compensan los riesgos demostrados derivados de su consumo. Miles de estudios clínicos, epidemiológicos concluyen que el consumo de soja está ligado a la malnutrición, problemas digestivos, hipotiroidismo, declive cognitivo, problemas reproductivos, debilitamiento del sistema inmunológico, e incluso problemas del corazón y cáncer.
Aunque ciertamente es posible que algunos componentes de la soja puedan utilizarse en la preparación de medicamentos, es inapropiado que la industria de la soja recomiende a la población en su conjunto (hombres, mujeres y niños) que se automedique comiendo ingentes cantidades de soja. Al público no se le ha advertido que la soja puede tener muchos efectos secundarios, que es una sustancia que puede ser beneficiosa en un ciclo de la vida y perjudicial en otro, y que los estrógenos que introducimos en la dieta pueden tener un efecto acumulativo o exponencial con los estrógenos medio ambientales.
¿Cual fue la motivación que le llevó a escribir “La verdadera historia de la soja”?
Hace años estaba excitado con las maravillas que se hablaban de la soja. La posibilidad de que este alimento de bajo costo pudiese prevenir problemas de corazón, acabase con el cáncer y con los sofocos de la menopausia, a la vez que fortaleciera los huesos me pareció muy atrayente. Sin embargo, estos reclamos publicitarios no se correspondían con la cantidad de gente enferma cuyas dietas incluían soja que encontré. En los ashrams hablé con vegetarianos que hablaban con entusiasmo de sus dietas iluminadas, pero que se quejaban de pérdida de energía, confusión mental, debilitamiento del cabello, piel grisácea, aumento de peso y flatulencia.
Cuando era profesor me encontré con profesionales preocupados por la salud, que vinieron a mí confundidos y frustrados porque les habían recomendado la soja, pero se sentían peor de lo que se habían sentido nunca. En mi trabajo como nutricionista traté a muchos pacientes que recuperaron la salud después de eliminar la soja de sus dietas. Estas observaciones me llevaron a cuestionar todo lo que había oído o leído sobre la soja, y a investigar personalmente el tema.
¿Cuales son los tipos de soja aceptables? ¿No es cierto que la soja fermentada (natto, tempeh, miso) es buena para la salud?
Personalmente consumo productos tradicionales fermentados de soja como miso, tempeh, natto, shoyu y tamari, pues creo que pueden ser saludables en el contexto de una dieta variada. El tofu es un producto procesado y menos saludable, pero todavía lo disfruto ocasionalmente. Edamame—los granos verdes de soja inmaduros— contienen menos toxinas de las que se encuentran en los granos maduros, y por tanto, se pueden comer de vez en cuando. La gente que no es alérgica a la soja puede consumir estos productos de forma segura en las mismas cantidades que se comen tradicionalmente en Asia. Es decir, en pequeñas cantidades usadas como condimento, no como comida principal.
Los brotes de soja, por el contrario, no son saludables. La germinación a corto plazo incrementa los antinutrientes de la soja. En contraste, la germinación a largo plazo más la fermentación los disminuye, eliminándolos casi por completo.
Históricamente, se pensaba que los brotes de soja eran más útiles como medicamentos, no como un alimento de ingesta diaria.
En su libro “La verdadera historia de la soja” afirma que nunca se ha demostrado que el consumo de la soja sea seguro, y que puede causar daños irreversibles en la salud de las personas. ¿Cuales son algunos de los efectos secundarios más importantes que puede producir la soja?
No me siento seguro al pronunciar palabras como “irreversible” o “incurable”. Las personas adultas que han tenido problemas de salud debidos a la soja tienen altas probabilidades de recuperar su salud y eliminan de su dieta la soja y otros alimentos que contienen estrógenos, adoptan una dieta omnívora, variada y ecológica e incluyen suplementos apropiados recomendados por un nutricionista u otro profesional de la salud. Me he topado frecuentemente con problemas de tiroides, infertilidad, problemas menstruales, pérdida del apetito sexual, caída del cabello y problemas digestivos. Pero el daño que producen las leches maternizadas de soja sí que es irreversible. Un momento crucial para la programación del sistema reproductivo humano es justo después del nacimiento –justo en el momento en el que muchos niños que no son amamantados reciben toma tras toma de leche maternizada de soja. Normalmente, durante este periodo en el cuerpo del bebé emergen estrógenos naturales, testosterona y otros hormonas necesarias para programar el sistema reproductor del recién nacido para la madurez desde la infancia, pasando por la pubertad hasta la edad adulta.
En el caso de los bebés que se alimentan de leche maternizada de soja esta programación hormonal se puede interrumpir. Las isoflavonoss, los fitoestrógenos de la soja, son muy parecidos a los a los estrógenos naturales producidos por el cuerpo humano, así como a los estrógenos sintéticos que se encuentran en las píldoras anticonceptivas. Hablando estrictamente, los estrógenos de la soja no son hormonas sino “imitadores de los estrógenos”, es decir, que se comportan como los estrógenos en el cuerpo humano, pero lo importante es que nuestro organismo los confunde con hormonas. Los niños que son “estrogenizados” de esta forma pueden experimentar retrasos de la pubertad. Las niñas pequeñas sometidas al mismo tratamiento pueden alcanzar la pubertad de forma prematura. Hemos visto muchas historias trágicas de este tipo.
¿Cual fue la información que descubrió mientras escribías “La historia verdadera de la soja” que más le impresionó?
Comencé mi investigación con la idea de que la soja tendría sus pros y sus contras. Sin embargo, encontré una evidencia abrumadora en su contra. Me sorprendió la cantidad de estudios que habían sido enterrados y que hubieran debido publicarse, la flagrante inexactitud de los datos y el talento de la industria de la soja para dar la vuelta a resultados desfavorables. Ahora mismo, la FDA está considerando seriamente aprobar un reclamo de salud en el etiquetado de los alimentos afirmando que la proteína de soja previene el cáncer, a propuesta de la compañía Solae. La mera idea de que se incluya a la soja en la categoría de substancias anticancerígenas es totalmente ridícula.
Las isoflavonas de soja -los estrógenos que contiene la planta de soja a los que se atribuye la protección contra el cáncer- aparecen en muchos libros de texto de toxicología como carcinógenos. También se ha demostrado que son mutagénicos, clastogénicos y terogénicos. Estudios recientes han demostrado incluso que la soja acelera el crecimiento del cáncer de pecho. Sin embargo, Solae todavía sostiene que “hay un consenso entre los expertos validado por suformación científica y experiencia” que “los productos de proteína de soja reducen el riesgo de ciertos cánceres”. Aseveración tan opuesta a la verdad que decidí unirme a Sally Fallon y Bill Sanda de la Fundación Weston A. Price para rellenar dos documentos de protesta al FDA. La FDA ha retrasaso su decisión y nos reuniremos con ellos esta primavera.
¿A aquellas personas en cuya dieta el mayor aporte proteico procede de la soja que comidas les sugeriría para reemplazar la soja?
Recomiendo encarecidamente una dieta variada y omnivora, como la que propone Nourishing Traditions y el libro de Sally Fallon y Mary Enig “Eat Fat/Lose Fat” (Coma grasa para perder grasa), así como los libros del Dr Mercola y su sitio web. Si se opta por una dieta vegetariana recomiendo productos lácteos crudos sin pasteurizar y huevos de gallinas criadas al aire libre. En el caso de que el aporte de proteínas proceda de legumbres o frutos secos se deberían dejar en remojo para desactivar los fitatos y otros antinutrientes, con el objeto de hacerlos más digestivos y asimilables.
miércoles, 22 de julio de 2009
Nutrition and Behavior (Nutrición y Comportamiento) by MD Russell. (spanish subtitles)
Efectos de los productos de soja sobre la salud
No olvidar además , que el 99,9 % de la soja cultivada actualmente en el mundo es una planta modificada genéticamente o cultivos transgénicos..
Nuevas investigaciones confirman las razones para evitar el consumo de soja
Etiqueta: Salud
Sally Fallon y MarG. Enig, Ph.D.
Dieta Metabolica
Traducción de Mónica Gómez Santos
21/07/09
Cada año, la investigación sobre la soja y sus beneficios para la salud parece incrementarse exponencialmente. Y lo que es más, la investigación se está expandiendo más allá de áreas primordiales como el cáncer, enfermedades coronarias y osteoporosis; nuevos descubrimientos sugieren que la soja tiene efectos beneficiosos que pueden extenderse mucho más de lo que se pensó inicialmente.
...Siga leyendo, haciendo click en el título...
Las anteriores declaraciones fueron hechas por Mark Messina, PhD, Presidente del Tercer Simposio Internacional sobre la Soja, que tuvo lugar en Washington, DC, en noviembre de 1999. Durante cuatro días, científicos de renombre se reunieron en Washington junto a una prensa expectante y a sus patrocinadores ? el Comité de la Soja Unida, la Asociación Americana de la Soja, Monsanto, Protein Technologies International, Soja Central, Cargill Foods, la compañía Personal Product, SoyLife, Whitehall-Robins Healthcare y los concejos de la soja de los estados de Illinois, Indiana, Kentucky, Michigan, Minnesota, Nebraska, Ohio y Sur Dakota.
El simposio marcó el apogeo de una década de larga campaña publicitaria para ganar la aceptación del tofu, la leche de soja, el helado de soja, el queso de soja, la salchicha de soja y los derivados de soja por parte del consumidor, particularmente las isoflavonas de soja genisteína y diadzen, los compuestos similares a los estrógenos que se encuentra en la soja. Coincidió con una decisión de la Administración para los Alimentos y los Medicamentos (FDA) anunciada el 25 de octubre de 1999 para permitir un reclamo de salud en los productos "bajos en grasas saturadas y colesterol" con un contenido de 6,25 gramos de proteína de soja por ración. Cereales de desayuno, alimentos horneados, comidas precocinadas, batidos y substitutos de carne podían ser comercializados con etiquetas que alababan sus efectos benéficos para la salud arterial, siempre que esos productos contuvieran una cucharadita colmada de proteína de soja por cada 100 gramos.
Marketing para la comida perfecta
“Imagina que se pudiera cultivar la comida perfecta. Esta comida no sólo nutriría a un precio asequible, sino que también sería deliciosa y fácil de preparar de diferentes maneras. Sería una comida saludable sin grasa saturada. De hecho, constituiría una fuente de juventud virtual a los 40”. El texto pertenece a un artículo de Dean Houghton para “The Furrow”, una revista que publica en 12 idiomas John Deere. “Esta comida ideal evitaría, e incluso quizás curaría, algunas de las enfermedades más temidas. Se podía cultivar está cosecha milagrosa en una gran variedad de suelos y climas. Su cultivo enriquecería, no mermaría, la tierra. Esta comida milagrosa ya existe. Se llama soja”.
Simplemente imagina. Los granjeros han estado imaginando y plantando más soja. Lo que fuera una vez un cultivo minoritario, que aparecía en 1913 en las listas del Departamento de Agricultura no como un alimento, sino como un producto industrial, ahora cubre 72 millones de acres de suelo americano cultivable. La mayoría de está cosecha se usará para alimentar a pollos, pavos, cerdos, vacas y salmón. Otra cantidad importante se empleará para producir aceite para margarina y aliños de ensalada.
Los avances en la tecnología hacen posible producir concentrado de proteína de soja a partir de lo que una vez se consideraban productos de desecho - los pedacitos desgrasados de soja de alto contenido en proteínas.-, y transformar una sustancia de un aspecto y olor terribles en productos que puedan ser consumidos por los seres humanos. Aromas, conservantes, edulcorantes, emulsificantes e ingredientes sintéticos, han convertido al concentrado de proteína de soja, el patito feo de las comidas procesadas en la Cenicienta de la nueva era.
La nueva comida de cuento de hadas ha recibido publicidad no tanto por su belleza como por sus virtudes. Al principio, los productos basados en concentrados de proteína de soja se vendieron como substitutos de comida -una estrategia que no logró producir una gran demanda en los consumidores. Entonces la industria cambió su enfoque. “La forma más rápida para que las personas de menor nivel económico acepten un producto”, dijo un portavoz de la industria, “es hacer que el producto sea consumido por la sociedad de más nivel económico”. Por tanto, ahora se vende la soja al consumidor de alto poder adquisitivo, no como una comida barata de pobres sino como una sustancia milagrosa que previene las enfermedades coronarias y el cáncer, elimina los sofocos en la menopausia, fortalece los huesos, y nos mantiene siempre jóvenes. La competencia –carne, leche, queso, mantequilla y huevos- ha sido debidamente demonizada por los cuerpos gubernamentales. La soja sirve de carne y leche a una nueva generación de puristas vegetarianos.
El marketing cuesta dinero, especialmente cuando se necesita un apoyo de la investigación, pero no resulta un problema si hay muchos fondos disponibles. Se estima que todos los productores de soja pagan una cantidad obligatoria, que se corresponde con una cantidad variable que va de la mitad al uno por ciento del precio neto de la soja en el mercado, para el programa de la “Soja Unida” (unos 80 millones de dólares anuales), cuyo objetivo es fortalecer la posición de la soja en el mercado, así como mantener y expandir mercados nacionales e internacionales para el uso de la soja y sus productos derivados. Los consejos de soja de los estados de Maryland, Nebraska, Delaware, Arkansas, Virginia, North Dakota y Michigan contribuyen con otros 2,5 millones de dólares para ”investigación”. Compañías privadas como Archer Daniels Midland también contribuyen con su aportación. ADM invirtió 4,7 millones de dólares en publicidad en “Meet the Press” y 4,3 millones en “Face the nation“ durante un año.
Las compañías de relaciones públicas se encargan de transformar los proyectos de investigación en artículos de periódico y en copias de publicidad, así como en firmas de los lobbies para conseguir regulaciones gubernamentales favorables. Los fondos monetarios internacionales ayudan al establecimiento de plantas procesadoras de soja en países extranjeros, a la vez que políticas de libre mercado permiten que la soja fluya en abundancia a los destinos de ultramar.
El empuje para introducir más soja ha sido implacable y su alcance ha sido global. La proteína de soja se encuentra ahora en la mayoría de los panes de los supermercados. Se usa para transformar la humilde tortilla (la comida mexicana a base de maíz) en una súper tortilla enriquecida con proteínas que proporcionaría un suplemento alimenticio a los casi 20 millones de mexicanos que viven en extrema pobreza. Un anunció de pan de molde enriquecido con soja de Allied Bakeries en Gran Bretaña tiene como objetivo a las mujeres menopáusicas que buscan un alivio a los sofocos. Las ventas rondan el cuarto de millón de unidades por semana.
La industria de la soja ha contratado a Norman Robert Associates, una firma de relaciones públicas para introducir más productos de soja en los menús escolares. La USDA accedió invalidar el 30% de límite existente para los productos de soja de los menús escolares. El programa NuMenu permitirá un uso ilimitado de soja en las comidas de los estudiantes. Con la soja que se añade a hamburguesas, tacos y lasaña, los dietistas pueden rebajar el contenido de grasa al 30% de las calorías, sin contravenir los dictados gubernamentales. “Con los alimentos enriquecidos con soja los estudiantes están recibiendo mejores raciones de nutrientes y menos colesterol y grasa”.
La leche de soja ha proporcionado las ganancias más importantes, aumentando en USA de 2 millones de dólares en 1980 a 300 millones el año pasado. Recientes avances en el procesado han transformado la bebida asiática gris, amarga y con sabor a haba en un producto que los consumidores occidentales aceptan; uno que sabe como un batido, pero sin el sentimiento de culpa.
Milagros en el procesado, buen empaquetamiento, publicidad masiva y una estrategia de marketing que enfatiza los posibles beneficios para la salud contribuyen al incremento de ventas en grupos de todas las edades. Por ejemplo, informes que sostienen que la soja previene el cáncer de próstata han hecho que los hombres de mediana edad acepten la soja. “No tienes que forzar a un hombre de 55 a 60 años para conseguir que pruebe la leche de soja”, dice Mark Messina. Michael Milken, antiguo financiero de bonos basura, ha ayudado a la industria a despojarse de su imagen de hippy con bien publicitados esfuerzos para conseguir un consumo diario de 40 gramos de proteína de soja.
Hoy América, mañana el mundo. Las ventas de leche de soja están incrementándose en Canadá, aunque cuesta el doble que la leche de vaca. Plantas para el procesado de la soja están surgiendo en lugares como Kenia. Incluso en China, donde la soja realmente es una comida para pobres, y cuyas gentes quieren más carne, no tofu, ha optado por construir fábricas de soja al estilo occidental en lugar de desarrollar pastos para animales.
La cara obscura de Cenicienta
La propaganda que ha creado las increíbles ventas de soja es tanto más notable cuanto, sólo hace unas décadas la soja no se consideraba adecuada para comer -incluso en Asia. Durante la dinastía Chou (1134-246 A.C.) se consideraba a la soja uno de los cinco cereales sagrados, junto con la avena, el trigo, el mijo y el arroz. Sin embargo, el pictograma de la soja, que data de tiempos más recientes, indica que no fue usada en un primer momento como alimento, ya que, mientras que los pictogramas encontrados de los otros cuatro cereales muestran la semilla y la estructura del tallo de la planta, los de la soja se centran en la estructura de la raíz. La literatura agrícola de dicho periodo habla frecuentemente de la soja y de su uso en la rotación de cultivos. Aparentemente la soja fue usada inicialmente como un método para fijar el nitrógeno en la tierra.
La soja no se empleó como alimento hasta que se descubrieron las técnicas de fermentación en algún momento de la dinastía Chou. Las primeras comidas de soja fueron productos fermentados como el tempeh, el natto, el miso y la salsa de soja. En una fecha posterior, posiblemente en el siglo II AC, los científicos chinos descubrieron que un puré de soja cocinada se podía precipitar con sulfato cálcico o sulfato de magnesio (sales de Epsom) para hacer una especie de pálida cuajada (tofu). El uso de productos de soja fermentados y precipitados se extendió rápidamente a otras partes de Oriente, principalmente a Japón e Indonesia.
Los chinos no comían productos no fermentados de soja, como hacían con otras legumbres como las lentejas porque la soja contiene grandes cantidades de toxinas naturales o anti nutrientes. Los principales lo constituyen potentes inhibidores de la acción de las enzimas que bloquean la tripsina y otras enzimas necesarias para la digestión de las proteínas.
Esos inhibidores son proteínas grandes y compactas que no se desactivan al cocinarlas. Pueden producir graves desórdenes gástricos, digestión incompleta de las proteínas e insuficiencia crónica en la absorción de aminoácidos. En animales de laboratorio, dietas altas en inhibidores de tripsina causan agrandamiento del páncreas y otras condiciones patológicas, incluyendo cáncer.
La soja también contiene haemaglutina, una sustancia coaguladora que hace que los glóbulos rojos se junten. Tanto los inhibidores de tripsina como los de haemaglutina son inhibidores del crecimiento. Ratas destetadas alimentadas con soja que contenía dichos nutrientes no consiguían crecer normalmente. Los componentes que inhiben el crecimiento se desactivan durante el proceso de fermentación, por lo tanto una vez que los chinos descubrieron cómo fermentar la soja, comenzaron a incorporar comidas elaboradas a partir de la misma en sus dietas.
En productos precipitados, los inhibidores de enzimas se concentran más en la parte líquida que en la sólida (cuajada). Por tanto, en el tofu los inhibidores del crecimiento se reducen en cantidad, pero no se eliminan completamente.
La soja también contiene substancias que provocan bocio al afectar a la función de las tiroides.
Adicionalmente, un gran porcentaje de soja está genéticamente modificado (99%), y también presenta uno de los niveles más altos de contaminación por pesticidas de entre todos los alimentos.
La soja tiene un alto contenido de ácido fítico, contenido en el salvado y las cáscaras de las semillas. Esta sustancia puede bloquear la absorción de minerales esenciales como el calcio, magnesio, cobre, hierro y especialmente cinc en el tracto intestinal.
Aunque no es una palabra corriente, el ácido fítico ha sido extensamente estudiado; existen literalmente cientos de artículos sobre los efectos del ácido fítico en la literatura científica. En general, los científicos están de acuerdo que las dietas basadas en cereales y legumbres de alto contenido en fitatos contribuyen a las deficiencias de minerales tan extendidas en los países del tercer mundo.
Los análisis muestran que calcio, magnesio, hierro y cinc están presentes en los vegetales que se ingieren en dichas áreas, pero el alto contenido en fitatos de la soja y otros cereales previene su absorción. La soja tiene uno de los niveles más altos de fitatos de todos los cereales y legumbres que se han estudiado, además, los fitatos de la soja son altamente resistentes a las técnicas normales de reducción de fitatos, como métodos de cocción lentos a baja temperatura. Sólo un largo periodo de fermentación reduce significativamente el contenido de fitatos de la soja. Cuando productos como el tofu se consumen con carne, los efectos del bloqueo de minerales de los fitatos se reducen. Los japoneses tradicionalmente añaden una pequeña cantidad de tofu o miso a un caldo de pescado rico en minerales, al que acompañan con una porción de carne o pescado.
Los vegetarianos que consumen tofu como substituto de la carne y de los productos lácteos se arriesgan a sufrir graves deficiencias en minerales. Los resultados de la deficiencia de calcio, magnesio y hierro son bien conocidos, sin embargo, los del cinc no lo son tanto. Al cinc se le conoce como el mineral inteligente porque se necesita para un óptimo desarrollo y funcionamiento del cerebro y del sistema nervioso. Juega un papel en la síntesis de proteínas y en la formación del colágeno. Está implicado en el control de los niveles de azúcar en sangre, y por tanto, protege contra la diabetes. También es imprescindible para un buen funcionamiento del sistema reproductor.
El cinc es un componente clave de numerosas encimas e interviene en el sistema inmunológico. Los fitatos presentes en la soja interfieren con la absorción de cinc más que con otros minerales. Las deficiencias de cinc pueden provocar una sensación de elevación o de "flotar" que algunos vegetarianos pueden confundir con un estado de iluminación espiritual.
Se cree que la segunda generación de japoneses nacidos en América son más altos que sus ancestros nativos debido a la ingesta de leche. Algunos investigadores postulan que el reducido contenido en fitatos de la dieta americana -cualquiera que sean sus otras deficiencias- es la verdadera explicación, señalando que tanto niños asiáticos como americanos que no comen la cantidad necesaria de carne y pescado para contrarrestar los efectos de una dieta alta en fitatos, frecuentemente sufren de raquitismo, miembros atrofiados y, en general, problemas de crecimiento.
El concentrado de proteína de soja: no tan saludable como lo pintan.
Los fabricantes de soja han intentado por todos los medios eliminar estos anti nutrientes del producto final, particularmente en el concentrado de proteína de soja, ingrediente primordial de la mayoría de los alimentos que imitan a la carne y a los productos lácteos, incluyendo alimento para bebés y algunas marcas de leche de soja. El concentrado de proteína de soja no es algo que uno pueda elaborar en la cocina. La producción se desarrolla en fábricas donde las habas de soja prensadas se mezclan en un primer momento con una solución alcalina para remover la fibra, luego se precipitan y se separan mediante un lavado ácido, para finalmente neutralizarse en una solución alcalina. El lavado ácido en tanques de aluminio emite grandes cantidades de aluminio que se acumulan en el producto final. La especie de cuajada resultante se seca a altas temperaturas para producir un concentrado en polvo con un alto concentrado en proteínas. Finalmente, se somete a las originales habas de soja a una última indignidad a base de altas temperaturas y a altas presiones para producir, a partir del concentrado de proteínas de soja, proteína vegetal texturizada.
La mayoría del contenido inhibidor de tripsina se puede eliminar con la aplicación de altas temperaturas, pero no todo. El contenido inhibidor de tripsina del concentrado de proteína de soja puede variar mucho. Incluso alimentar ratas con niveles bajos de inhibidores de tripsina resulta en una pérdida de peso comparada con los niveles de control.
Las altas temperaturas tienen desgraciadamente el efecto secundario de desnaturalizar tanto las proteínas de la soja que las vuelve completamente inservibles. Por eso, los animales alimentados con soja necesitan suplementos de lisina (aminoácido) para su crecimiento normal.
Durante el secado se forman nitritos, potentes substancias cancerígenas, así como una toxina llamada lisinoalanina que se forma durante el procesado alcalino. Numerosos aromas artificiales, particularmente MSG, se añaden al concentrado de proteína de soja y a la soja texturizada para enmascarar el fuerte sabor a haba y para emular el sabor a carne.
En experimentos dietéticos se ha comprobado que el uso de concentrado de proteína de soja incrementa en el organismo las necesidades de vitaminas E, K, D y B12, creando también deficiencias de calcio, magnesio, manganeso, molibdeno, cobre, hierro y cinc. El ácido fítico que permanece en los derivados de la soja inhibe de forma importante la absorción de cinc y de hierro. Los animales de laboratorio alimentados con concentrado de proteína de soja desarrollan órganos más grandes, especialmente el páncreas y la glándula tiroides, e incrementan los depósitos de ácidos grasos en el hígado.
Sin embargo, los concentrados de proteína de soja y soja texturizada son ampliamente usados en los colegios, en la bollería industrial, en las bebidas dietéticas (light) y en los establecimientos de fast food. Se han promovido ampliamente en países del tercer mundo, constituyendo la base de la comida entregada en los programas de ayuda.
A pesar de los resultados adversos obtenidos en experimentos con animales, la industria de la soja ha promocionado numerosos estudios designados para demostrar que los productos de proteína de soja son aceptables en las dietas humanas como substituto de las comidas tradicionales.
Un ejemplo lo tenemos en el estudio "Calidad nutricional de los concentrados de proteína de soja: estudios en niños en edad preescolar", patrocinado por la compañía Ralston Purina. En dicho estudio se aisló un grupo de niños centroamericanos que sufrían de desnutrición y se mejoró su salud alimentándolos con productos nativos, incluyendo carne y productos lácteos. Luego, durante un periodo de dos semanas, se sustituyeron dichas comidas tradicionales por una bebida a base de concentrado de proteína de soja y azúcar.
Todo el nitrógeno ingerido y excretado se medía de forma muy estricta: los niños eran pesados cada mañana, y todos los excrementos y vómitos se analizaban. Los investigadores encontraron que los niños retenían nitrógeno y que su crecimiento era adecuado, por lo que el experimento fue declarado un éxito.
Si realmente los niños estaban sanos siguiendo dicha dieta, o permanecerían sanos durante un largo período, es otra cuestión. Los investigadores observaron que los niños vomitaban ocasionalmente, normalmente después de acabar una comida; que aproximadamente la mitad pasaban por periodos de moderada diarrea; que algunos tenían infecciones de las vías respiratorias, mientras que otros sufrían de erupciones y fiebre. Debemos reseñar que los investigadores se atrevieron a utilizar productos de soja para ayudar a que los niños se recuperarán de la malnutrición, viéndose obligados a suplementar la mezcla de soja y azúcar con nutrientes casi ausentes en los productos de soja, especialmente, vitamina A, D y B12, hierro, yodo y cinc.
Se pone en duda un reclamo publicitario aprobado por la FDA
Sin duda, la mejor estrategia de marketing para un producto que es intrínsicamente malo para la salud es un reclamo publicitario sobre los beneficios que aporta a la salud.
"El camino para conseguir la aprobación de la FDA", escribe un defensor de la soja, "fue largo y exigente, consistiendo en una revisión detallada de de datos clínicos humanos recogidos en más de 40 estudios científicos realizados durante los últimos 20 años. Se concluyó que la proteína de soja era una de esas comidas excepcionales sobre las que había suficiente evidencia no sólo para proponerlas como candidatas para un reclamo publicitario a la FDA, sino para pasar con éxito su riguroso proceso de aprobación".
El camino "largo y exigente" para la eventual aprobación de la FDA tomó de hecho algunos giros inesperados. La petición original, remitida por la empresa Protein Technology Internacional, requirió un reclamo publicitario concerniente a las isoflavonas, compuestos con un comportamiento similar a los estrógenos y que son muy abundantes en la soja, basándose en la siguiente aseveración: "sólo la proteína de soja que ha sido procesada de una manera en la que las isoflavonas de soja se conservan resultan eficaces para rebajar el colesterol".
En 1988, la FDA hizo una jugada sin precedentes al reescribir la petición de Technology Internacional, eliminando todas las referencias a los fitoestrógenos y substituyéndolos por proteína de soja. Una jugada que incumple las regulaciones de la FDA, la cual sólo está autorizada a regular substancias presentadas bajo petición.
Este abrupto cambio de dirección se debía sin duda al hecho que muchos investigadores, incluyendo científicos empleados por el gobierno de USA, remitieron documentos que indicaban que las isoflavonas eran tóxicas.
La FDA recibió también, a principios de 1988, el informe final del gobierno británico sobre los fitoestrógenos, que no lograron encontrar evidencia de sus beneficios y avisaban de sus potenciales efectos adversos.
Incluso con el cambio a la proteína de soja, los burócratas de la FDA empleados en el "riguroso proceso de aprobación" se vieron forzados a afrontar con destreza las preocupaciones concernientes al bloqueo en la absorción de minerales, los efectos inhibidores de enzimas y de la glándula tiroides, los problemas endocrinos y reproductores, así como el aumento de reacciones alérgicas derivadas del consumo de soja. Dr. Dan Sheehan y Dr. Daniel Doerge, investigadores gubernamentales del Centro Nacional para la Investigación Toxicológica, escribieron una de las cartas de protesta más enérgicas. Sus peticiones para que se incluyeran advertencias en las etiquetas de los productos de soja se consideraron injustificadas.
"La suficiente evidencia científica" de la capacidad de la soja para reducir el colesterol deriva en su mayoría de un meta análisis realizado en 1995 meta-analysis por el Dr James Anderson, patrocinado por la empresa Protein Technologies International y publicado en la revista médica " the New England Journal of Medicine".
Un meta análisis es una revisión y un resumen de los resultados de muchos estudios clínicos versados en la misma materia. El uso de meta análisis para llegar a conclusiones generales ha sido muy criticado por los miembros de la comunidad científica.
"Los investigadores que substituyen estudios más rigurosos por análisis se arriesgan a asumir hechos falsos y suelen caen en trucos de contabilidad", dice Sir John Scott, presidente de la Real Sociedad de Nueva Zelanda.
No olvidemos tampoco la tentación añadida en investigaciones fundadas por compañías como Protein Technologies International de omitir estudios que evitarían llegar a las conclusiones deseadas. El Dr Anderson descartó ocho estudios por razones variadas, dejando únicamente veintinueve.
El informe publicado sugiere que los individuos con niveles de colesterol mayores de 250 mg/dl experimentarían una reducción "significativa" del 7 al 20 por ciento de los niveles de colesterol en el plasma sanguíneo si substituían la proteína animal por la de soja. En individuos con niveles inferiores a 250 mg/dl la reducción del colesterol era insignificante.
En otras palabras. Para la mayoría de nosotros, comer una hamburguesa vegetal en lugar de un filete no reduciría los niveles de colesterol. El reclamo publicitario que la FDA aprobó "después de una revisión detallada de los datos clínicos sobre humanos" no informa al consumir de estos importantes detalles.
La investigación que atribuye a la soja efectos positivos en los niveles de colesterol es "increíblemente inmadura", dice Ronald M. Krauss, MD, director del Programa de Investigación Médica Molecular y del laboratorio Nacional Lawrence.
También podría haber añadido que los estudios en los que los niveles de colesterol se redujeron mediante la dieta o los medicamentos concluyeron en un mayor número de muertes en los grupos en los que se realizaron los estudios comparado con los grupos de control: muertes por infarto, cáncer, desórdenes intestinales, accidentes y suicidios.
Las medidas que se han tomado en US para reducir los niveles de colesterol han creado una industria en torno a la reducción del colesterol de 60 billones de dólares, pero no nos han librado de los estragos de las enfermedades cardiacas.
Soja y Cáncer
Las nuevas normas de la FDA no permiten hacer reclamos publicitarios sobre la prevención del cáncer en los envases de comida, lo que no ha impedido que la industria difunda su literatura promocional.
"Además de proteger el corazón", dice el folleto de una compañía de vitaminas, "la soja ha demostrado tener poderosas propiedades anti cancerígenas. Los japoneses, que comen 30 veces más soja que los norteamericanos, tienen una incidencia menor de cánceres de pecho, útero y próstata".
Es cierto, pero los japoneses, y los asiáticos en general, tienen unos niveles más altos de otros tipos de cáncer, en concreto, cáncer de esófago, estómago, páncreas e hígado. Los asiáticos de todo el mundo presentan también altos niveles de cáncer de tiroides. La lógica que deduce un nexo de unión entre los bajos niveles de cánceres y el consumo de soja requiere también que se atribuya a la misma comida los altos niveles de cánceres de tiroides y del sistema digestivo, especialmente cuando la soja provoca estos tipos de cánceres en ratas de laboratorio.
¿Cuanta soja comen los asiáticos? Una encuesta de 1988 encontró que la cantidad diaria de proteína de soja consumida en Japón era de 8 gramos en los hombres y 7 para las mujeres -menos de dos cucharaditas. El famoso estudio Cornell China, encontró que el consumo de legumbres en China variaba de 0 a 58 gramos al día, con una media aproximada de 12. Si se asume que las dos terceras partes del consumo de legumbres corresponden a la soja, entonces el consumo máximo es cerca de 40 gramos, o menos de dos cucharaditas. Una encuesta de 1930 encontró que las comidas derivadas de la soja sólo suponían un 1,5 por ciento de las calorías de la dieta china, comparado con un 65 por ciento de calorías procedentes del cerdo (los asiáticos tradicionalmente cocinaban con la grasa del cerdo, no con aceites vegetales).
Los tradicionales productos fermentados de soja constituyen un aliño delicioso y natural que aporta importantes factores nutritivos a la dieta asiática. Pero excepto en tiempos de hambre, los asiáticos sólo consumen productos de soja en pequeñas cantidades, como condimentos, y no como substitutos de comidas animales, con una única excepción: los monjes que viven en monasterios y llevan un estilo de vida vegetariano, debido a los efectos de la soja para aquietar la libido.
Fue un meta-análisis de 1994 de Mark Messina, publicado la revista "Cáncer y Nutrición" el que avivó la polémica de las propiedades anti cancerígenas de la soja. Messina apuntó que de 26 estudios con animales, el 65 por ciento encontraron efectos protectores en la soja. Convenientemente pasó por alto incluir al menos un estudio en el que la soja provocaba cáncer de páncreas - el estudio de 1985 de Rackis. En los estudios humanos que citaba, los resultados estaban mezclados. Unos pocos mostraban algunos efectos protectores, pero la mayoría no mostraban ninguna correlación entre el consumo de soja y las tasas de cáncer. Concluyó que "los datos de este estudio no pueden ser usados como base para afirmar que un incremento del consumo de soja reduce los riesgos de padecer cáncer". Sin embargo, en el libro que escribió posteriormente, "La soja y tu salud", Messina afirma justamente eso, recomendando una taza o 230 gramos de productos de soja al día como la cántidad óptima para prevenir el cáncer.
Miles de mujer están consumiendo ahora soja creyendo que las proteje del cáncer de pecho. Sin embargo, en 1996 los investigadores encontraron que las mujeres que consumían concentrado de proteína de soja tenían una elevada incidencia de hiperplasia epitelial, una enfermedad que muchas veces desencadena en cáncer. Un año después, se observó que la ingesta diaria de genisteina estimulaba las células del pecho a entrar en el ciclo de las células - un descubrimiento que condujo a los autores del estudio a concluir que las mujeres no deberían consumir productos de soja para prevenir el cáncer de pecho.
Fitoestrógenos: ¿Panacea o Veneno?
Las especies macho de pájaros tropicales tienen al nacer el mismo plumaje deslustrado de las hembras, pero al alcanzar la madurez entre los 9 y los 24 meses su plumaje adquiere un brillante colorido.
En 1991, Richard y Valerie James, criadores de pájaros en Whangerai, Nueva Zelanda, compraron una nueva clase de alimento de pájaros, derivado de la proteína de soja, con el resultado de que sus pájaros adquirieron color en sus plumas en unos pocos meses. De hecho, un fabricante de comida para pájaros aseguró que ese rápido desarrollo era una ventaja añadida de la comida. Un anuncio de 1992 para el alimento de la marca Roudybush muestra la foto de un loro macho australiano, que normalmente adquiere un bello plumaje rojo entre los 18 y los 24 meses, ya brillantemente coloreado a las 11 semanas de vida.
Desafortunadamente, en años venideros, hubo una reducción en la fertilidad de los pájaros, con maduración precoz, crías atrofiadas, deformes o neonatas y muertes prematuras, especialmente entre las hembras, con el resultado de que la población total en los aviarios se vió gradualmente reducida. Los pájaros presentaban deformidades en el pico y en los huesos, bocio, desórdenes del sistema inmunológico y comportamiento agresivo y patológico. La autopsia reveló que los órganos digestivos estaban en estado de desintegración. La lista de estos problemas se corresponde con muchos de los problemas que tuvieron sus dos hijos, que fueron alimentados con substitutos de leche materna derivados de la soja.
Sorprendidos, horrorizados y enfadados, los Jameses contrataron al toxicólogo Mike Fitzpatrick. PhD, para que investigara más. Al revisar los trabajos del doctor Fitzpatrick descubrieron evidencia de que el consumo de soja se relacionaba con numerosos desórdenes, incluyendo infertilidad, aumento del riesgo de cáncer y leucemia infantil, y, en estudios que databan de los años cincuenta, que la genisteína de la soja causa alteraciones en las funciones endocrinas en animales. El doctor Fitzpatrick también analizó la comida de los pájaros y encontró que contenía altos niveles de fitoestrógenos, especialmente genisteína. Cuando los Jamases dejaron de usar alimento con soja, los pájaros volvieron poco a poco a su comportamiento y hábitos reproductivos normales.
Los Jamases se embarcaron en una cruzada privada para advertir al público y a los oficiales del gobierno sobre las toxinas en la comida de soja, particularmente sobre las isoflavonas, genisteína y diazen. Protein Technology International recibió su material en 1994.
En 1991, investigadores japoneses proclamaron que el consumo de una cantidad tan pequeña como 30 gramos, o 2 cucharadas de soja, por día durante un único mes conduce a un incremento significativo en la hormona TSH. Bocio difuso e hipotiroidismo aparecieron en algunos de los sujetos del estudio, y muchos se quejaron de estreñimiento, fatiga y letargia, incluso cuando su ingesta de yodo era la adecuada. En 1997, investigadores del Centro Nacional para la Investigación Toxicológica de la FDA hicieron el embarazoso descubrimiento de que las substancias que provocaban el bocio eran las propias isoflavonas.
25 gramos de concentrado de proteína de soja, la cantidad mínima que Protein Technology International declara con efectos para bajar el colesterol, contienen de 50 a 70 gramos de isoflavonas. Sólo 45 mg de isoflavonas en mujeres premenopáusicas conlleva efectos biológicos significativos, incluyendo una reducción en la producción de las hormonas que se necesitan para un adecuado funcionamiento de la tiroides. Estos efectos no desaparecían hasta 3 meses después de interrumpido el consumo de soja.
Cien gramos de proteína de soja -el máximo nivel sugerido para reducir el nivel de colesterol, y la cantidad recomendada Protein Technologies International - puede contener casi 600 mg de isoflavonas, una cantidad innegablemente tóxica. En 1992, el servicio suizo de salud estimó que 100 gramos de proteína de soja era el equivalente en estrógenos a la píldora.
Estudios in vitro sugieren que las isoflavonas inhiben la síntesis del estradiol y de otras hormonas esteroides. Se han observado problemas reproductivos, infertilidad, problemas de tiroides y de hígado debido a la ingesta de isoflavonas en varias especies de animales, incluyendo ratones, guepardos, codornices, cerdos, ratas, esturión y ovejas.
De las isoflavonas de la soja se dice que tienen un efecto beneficioso en los síntomas de la menopausia, incluyendo sofocos, y protegen además de la osteoporosis. Cuantificar las molestias producidas por los sofocos es extremadamente subjetivo, y la mayoría de los estudios demuestran que los sujetos de control experimentan una disminución de las molestias en una proporción igual a los sujetos que ingieren soja. La aseveración de que la soja previene la osteoporosis es extraordinaria, dado que la soja bloquea la absorción de calcio y causa deficiencias de vitamina D. Si los asiáticos tienen de hecho niveles más bajos de osteoporosis que los occidentales es porque su dieta es rica en vitamina D procedente de las gambas, el tocino y los mariscos, así como del abundante calcio contenido en los caldos hechos con huesos. La razón de que los occidentales tengan una tasa tan alta de osteoporosis se debe a que han substituido la mantequilla por el aceite de soja, que constituía una fuente tradicional de vitamina D, y de otros activadores de las grasas solubles, necesarias para la absorción del calcio.
Píldoras de control de la natalidad para los bebés
Eran las isoflavonas del sustituto de leche materna lo que preocupaba más a los Jamases. En 1988 los investigadores reportaron que la cantidad de exposición diaria de los bebés a la isoflavona de soja es de 6 a 11 veces mayor en relación a su peso que la dosis que tiene efectos hormonales en los adultos que consumen productos derivados de la soja. Las concentraciones en plasma de isoflavonas en los bebés alimentados con sustitutos de leche materna de soja era de 13.000 a 22.000 veces mayor que las concentraciones de estradiol en bebés alimentados con leche de vaca.
Aproximadamente el 25 por ciento de los niños que no son amamantados en USA toman sustitutos a base de soja, un porcentaje mucho mayor que en otras partes del mundo. Fitzpatrick estima que un bebé alimentado exclusivamente con este tipo de sustituto de la leche recibe el equivalente en estrógenos (respecto a su peso corporal) de al menos 5 píldoras de control de natalidad al día. Al contrario, casi no se han detectado fitoestrógenos en los sustitutos de leche materna de leche o en la propia leche humana, incluso cuando la madre consume productos de soja.
Los científicos han sabido durante años que los sustitutos de leche maternal basados en la soja pueden causar problemas de tiroides en los niños. Pero, ¿cuáles son los efectos de los productos de soja en el desarrollo hormonal de los niños en ambos sexos?
Los niños experimentan una subida de la testosterona durante los primeros meses de vida, cuando sus niveles de testosterona son comparables a los de los adultos. Durante este periodo, el bebé programa los caracteres masculinos que desarrollará después de la pubertad, no sólo sus órganos sexuales y otros rasgos físicos masculinos, sino sentando también patrones en el cerebro característicos del comportamiento masculino. En los monos, la deficiencia de hormonas masculinas dificulta la percepción espacial (que en los humanos es normalmente más aguda en hombres que en mujeres), la capacidad de aprendizaje y la discriminación visual de las tareas (como se requeriría en la lectura).
No hace falta decir que los futuros patrones de orientación sexual pueden verse también influenciados por una exposición temprana a hormonas. Los bebés del sexo masculino expuestos durante la gestación a diethylstilbestrol (DES), un estrógeno sintético que tiene efectos similares en los animales a los fitoestrógenos de la soja, tienen testículos más pequeños de lo normal al madurar.
Dificultades en el aprendizaje, especialmente en los niños varones, han alcanzado proporciones de epidemia. No se puede ignorar el sustituto de leche materna a base de soja -que comenzó a comercializarse a principios de 1970- como una probable causa de estos lamentables desarrollos.
En cuanto a las niñas, un número alarmante está alcanzando la pubertad mucho más temprano de lo normal, de acuerdo a un recente estudio citado en la revista Pediatría. Los investigadores encontraron que el uno por ciento de todas las niñas muestran ahora signos de pubertad, como desarrollo de los senos o vello púbico antes de los tres años de edad; a los ocho años el 14,7 por ciento de las niñas blancas y casi el cincuenta por ciento de las afroamericanas tienen uno o ambos rasgos sexuales.
Nuevos datos indican que los estrógenos ambientales como PCBs y DDE (un producto derivado del DDT) pueden provocar un desarrollo precoz en las niñas. El 1986 el estudio Puerto Rico Premature Thelarche puso de manifiesto que la asociación más significativa entre la dieta y el desarrollo sexual temprano no era el pollo, como afirmaba la prensa, sino los substitutos de leche materna a base de soja.
Las consecuencias de esta infancia reducida son, sin duda, trágicas. Las niñas con cuerpos maduros deben enfrentarse con sentimientos e impulsos que la mayoría de los niños no están preparados para afrontar. Y una temprana maduración en las niñas normalmente provoca problemas en el sistema reproductivo más tarde en la vida, incluyendo problemas en la menstruación, infertilidad y cáncer de pecho.
Los padres que se han puesto en contacto con los Jamases cuentan otros problemas asociados con niños de ambos sexos a los que se alimentó con sustitutos de leche materna a base de soja, incluyendo un comportamiento emocional muy acusado, asma, problemas del sistema inmune, insuficiencia en la glándula pituitaria, problemas en las tiroides y síndrome del colon irritable -los mismos problemas endocrinos y digestivos que afligieron a los loros de los Jamases.
Disensión entre las filas
Habría que presionar mucho a los organizadores del Tercer Simposio de Soja para que reconocieran que la conferencia fue un completo éxito. El Segundo día del simposio la Comisión Alimentaria asentada en Londres y la Fundación Weston A. Price de Washington, DC, sostuvieron una conferencia de prensa conjunta, en el mismo hotel que el simposio, para expresar su preocupación por los substitutos de leche materna de soja. Los representantes de la industria permanecieron impasibles durante la enumeración de los posibles peligros, y de una petición de algunos investigadores y padres para retirar del mercado los substitutos de leche de soja.
Bajo la presión de los Jameses, el gobierno de Nueva Zelanda lanzó en 1998 una advertencia concerniente los peligros de los substitutos de leche materna de soja; ya era hora que el gobierno americano hiciese lo mismo.
El último día del simposium, nuevos descubrimientos que se presentaron relacionados con la toxicidad hicieron temblar la vertiginosa popularidad de la soja. El Dr Lon White publicó un estudio sobre los americanos que vivían en América, que mostraba una relación significativa entre dos o más raciones de tofu y una aceleración del envejecimiento cerebral. Los participantes que consumieron soja en su edad madura presentaban unas capacidades cognitivas disminuidas en años venideros, así como una mayor incidencia de Alzheimer y demencia. Y lo que es más, decía el doctor White, "aquellos que comen mucho tofu, cuando tienen 75 o 80 años parecen 5 años más viejos". White y sus colegas atribuían los efectos negativos de la soja a las isoflavonas - un descubrimiento que confirma un estudio previo en el que mujeres post menopáusicas con altos niveles de estrógenos en sangre experimentaban un mayor declive cognitivo.
Los científicos Daniel Sheehan y Daniel Doerge del Centro Nacional para la Investigación Toxicológica, le arruinaron el día a Protein Technologies Internacional al presentar descubrimientos de estudios alimentarios en ratas que indicaban que la genisteína contenida en los alimentos derivados de la soja causan un daño irreversible a las enzimas que sintetizan las hormonas tiroides. "La relación entre el consumo de soja y el bocio en animales y humanos tiene una larga historia", escribió el doctor Doerge. "La evidencia actual de los efectos benéficos de la soja requiere un completo entendimiento de los potenciales efectos adversos".
El doctor Claude Hughes reportó que las ratas nacidas de madres a las que se alimentó con genisteína tenían un peso inferior comparado con los grupos de control, y el inicio de la pubertad ocurría más pronto en las crías de sexo masculino. Su investigación sugirió que los efectos observados en ratas "…predecirán en cierto modo lo que ocurre en humanos. No hay razón para asumir que habrá grandes malformaciones de fetos pero habrá cambios sutiles en los patrones de comportamiento, funciones inmunes y niveles de hormonas sexuales". Los resultados, dijo," podrían no significar nada o ser una causa de gran preocupación. Si la madre ingiere substancias que pueden actuar como hormonas sexuales, es lógico preguntarse si ello podría cambiar el desarrollo del niño".
Un estudio de niños nacidos de madres vegetarianas, publicado en enero del 2000, indican justamente cuales podrían ser dichos cambios. Madres que siguieron una dieta vegetariana durante el embarazo presentaban un riesgo 5 veces mayor de dar a luz a un niño con hipospadias, un defecto de nacimiento del pene. Los autores del estudio sugirieron que la causa era una mayor exposición a los fitoestrógenos en la comida de soja popular entre los vegetarianos. Problemas con la descendencia de sexo femenino de madres vegetarianas es más probable que aparezca más tarde. Aunque los efectos estrogénicos de la soja son menores que los del diethylstilbestrol (DES), la dosis es probablemente mayor porque se consume como alimento, no como medicamento. Las hijas de las mujeres que tomaron DES durante el embarazo sufrieron de infertilidad y cáncer cuando alcanzaron los veinte años.
Interrogantes sobre el status GRAS de la soja
Acechando en un segundo plano en la masiva campaña publicitaria de lanzamiento de la soja al mercado está la molesta cuestión de si es legal añadir concentrado de proteína de soja a los alimentos. Todos los aditivos alimenticios que no eran de uso común antes de 1958, incluyendo la caseína -proteina de la leche, deben tener el status GRAS (Generalmente Reconocidos como Seguros).
En 1972, el gobierno de Nixon ordenó una reevaluación de las sustancias que se aprobaron en su día como GRAS según la información científica disponible en su momento. Esta reevaluación incluyó la proteína de soja que fue clasificada como GRAS en 1978. En 1974, la FDA solicitó una revisión de la literatura sobre la proteína de soja porque, como la proteína de soja no había sido usada en la alimentación hasta 1959, e incluso no era de uso corriente en los albores de 1970, no se consideró candidata para tener optar a la certificación GRAS incluida en las leyes que regulaban la comida, los medicamentos y los cosméticos.
La literatura científica hasta 1974 reconocía muchos anti-nutrientes en la proteína de soja de fabricación industrial, incluyendo inhibidores de tripsina, ácido fítico y genisteína. Pero la FDA acabó con la discusión sobre dichos efectos adversos diciendo que era importante para "un procesamiento adecuado" eliminarlos. La genisteína se podía eliminar con un lavado en alcohol, pero era un proceso caro que los fabricantes evitaban. Estudios posteriores determinaron que los inhibidores del contenido de tripsina sólo se podían eliminar tras largos periodos de calor y presión, pero la FDA no ha impuesto ningún requerimiento para que la industria lo haga.
La FDA estaba más preocupada con las toxinas que se formaban durante el procesado, especialmente nitritos y lisinoalanina. Incluso una ingesta de niveles bajos de dichas sustancias cancerígenas - una media de un tercio de gramo al día- se consideraban una amenaza demasiado grande para la salud pública para permitir la concesión del status GRAS.
La proteína de soja.
La proteína de soja tenía aprobado su uso para encolar cajas de cartón, y se siguió manteniendo dicho permiso al considerar los investigadores que la migración de los nitritos de la caja a los alimentos contenidos en la misma era demasiado pequeña para constituir un riesgo de cáncer. Los oficiales de la FDA requirieron especificaciones de seguridad y procedimientos de monitorización antes de conceder a la soja el estatus de GRAS como alimento. Nunca se realizaron. Hasta la fecha, la proteína de soja está codificada como GRAS sólo para su uso industrial para encolar cartón. Esto significa que la proteína de soja debe estar sujeta a unos procedimientos de aprobación previos a su puesta en el mercado cada vez que los fabricantes intenten usarla como comida o la añadan a la comida.
La proteína de soja se introdujo en el sustituto de leche materna a principios de 1960. Era un nuevo producto que nunca se había usado antes. Como la proteína de soja no tenía concedido el estatus de GRAS, se requería una aprobación previa a su puesta en el mercado. Ni se concedió en su momento ni se ha concedido hasta ahora. En consecuencia, el ingrediente principal del substituto de leche materna no está reconocido como seguro.
¿Pasará con la soja lo mismo que con el escándalo del amianto?
A pesar de lo difundido de las alabanzas, se sospecha cada vez más que la soja -a pesar de sus beneficios indiscutibles- puede presentar algunos problemas de salud", afirmaba Marian Burros, un escritor especializado en alimentación del New York Times. Más que cualquier otro escritor, el respaldo de la Sra. Burros a una dieta principalmente vegetariana y baja en grasas ha contribuido a que los americanos se abalanzaran a las estanterías de los supermercados en busca de productos de soja. Incluso su artículo del 26 de enero de 2000, "una nube de dudas se cierne sobre los prometedores beneficios de la soja", contenía la alarmante afirmación: "Ninguno de los 18 científicos entrevistados para este artículo estuvo dispuesto a reconocer que tomar isoflavonas estaba exento de riesgos". La Sra. Burros tampoco enumeró los riesgos, ni mencionó que la cantidad diaria recomendada de 25 gramos de proteína de soja contiene suficientes isoflavonas para causar problemas en individuos sensibles, pero era evidente que la industria ha reconocido la necesidad de protegerse, ya que se encuentra extremadamente expuesta. Los abogados de contingencia pronto descubrirán que los demandantes potenciales se pueden contra por millones y los bolsillos son muy, muy profundos. Los jurados oirán algo similar a lo siguiente: "La industria ha sabido durante años que la soja contiene muchas toxinas. Al inicio dijeron al público que las toxinas se eliminaban durante el procesamiento industrial. Cuando fue evidente que el procesamiento no conseguía eliminarlas, afirmaron que esas substancias eran beneficiosas. Tu gobierno ha concedido el derecho a reclamos publicitarios de una sustancia que es venenosa y la industria mintió al público para vender más soja".
La industria incluye fabricantes, distribuidores, científicos, publicistas, burócratas, agentes de bolsa, escritores sobre temas alimentarios, fabricantes de vitaminas y tiendas al por menor. Los agricultores probablemente escapen a esta enumeración porque fueron engañados como el resto de nosotros. Pero necesitan encontrar otra cosa para cultivar antes de que la burbuja de la soja explote y el mercado se colapse: ganado alimentado en prados, verduras de diseño o cáñamo para hacer papel para miles y miles de demandas legales...