viernes, 14 de mayo de 2010

Librepensadores contra la propaganda mediática. Noam Chomsky, Manufacturing Consent

“Si un hombre, al sostener una creencia que le fue enseñada en la niñez o de la que fue persuadido más tarde, rebaja y echa a un lado todas las dudas sobre ella que brotan en su mente, evita a propósito la lectura de libros y la compañía de hombres que la cuestionen o la discutan, y ve como impías aquellas preguntas que no puedan contestarse fácilmente sin perturbarla, entonces la vida de ese hombre es un único y largo pecado contra la humanidad.”

WILLIAM K. CLIFFORD
matemático y filósofo inglés de finales del siglo XIX

Después de haber comprendido como los medios controlan la “objetividad” de la información que fluye en nuestra sociedad y quienes controlan a los medios desde la sombra, cabría preguntarse:

¿Qué se puede entender por LIBRE-PENSAR? ¿Puede el LIBRE-PENSAR ayudarnos a vivir una vida mejor?

Para poder empezar a abordar unas preguntas tan amplias como estas, se requiere un análisis previo del procedimiento de adquisición de datos y de la cognición de los mismos, o dicho de otro modo, como procesamos esos datos y de los diferentes niveles de elaboración de la información o la calidad de la información.

Vamos a partir de un ejemplo de la vida cuotidiana, que nos ayudará a ilustrar al tema.
Ciertamente si uno vive y trabaja cerca o dentro de los núcleos urbanos más poblados de España, puede experimentar plenamente la Sociedad de la DESinformación.

Para comprender las implicaciones de dicha aseveración imaginemos el caso del Sr. X:

Este señor se despierta en su piso de Barcelona a las 7:00 y toma contacto con la realidad cuando suena su radio despertador, le encanta vestirse al ritmo de la actualidad informativa. Hace una breve parada en el baño, donde conecta la radio que tiene colgada de la ducha y se acicala al tiempo que acaba de escuchar las “novedades” que emite el aparato, ya sabéis, una guerra por aquí, una muerte por violencia domestica por allí, una desaparición infantil por allá… (los grandes éxitos siempre suenan).

Se dirige a su cocina americana (¿irónico?), pone en marcha la tostadora y la cafetera. Mientras tanto su atención se focaliza por completo en la caja que vomita imágenes y que le permiten integrar las informaciones antes degustadas, es como pasar de los entrantes al plato principal. De repente salta el muelle de la tostadora, al tiempo que el tibio olor a café le indica que el desayuno está listo. Apura la taza de café con leche al tiempo que se calza los zapatos y alcanza a pescar la chaqueta y la cartera.

Sale como una exhalación e irrumpe en la boca del metro, no sin que antes le asalte un simpático repartidor del diario 20 minutos y le encasquete un ejemplar del susodicho diario. Llega al túnel del metro y mientras se aproxima a su posición preferida del anden, las cabezas giradas y miradas fijas del resto del personal, le recuerdan que en la pantalla del pasillo emiten las “noticias” del día (frescas y jugosas como un Big Mac).

Así que vuelve a envolverse en las brumas de los “mass media”, mientras se relame pensando en el postre que le espera, 30 minutos de metro cruzando la ciudad hacia el trabajo, sentado cómodamente leyendo su diario “gratuito”.
¡Que maravillosa sensación! piensa el Sr. X., levantarse por la mañana y llegar al trabajo, ENTRETENIDO en todo momento. Es fantástico vivir en la sociedad de la información…

Pasemos a analizar la auto ignorada desdicha del Sr. X. Este señor no es ni más, ni menos que una muestra de lo que podemos contemplar diariamente como la vida de la gente “normal”.

Una persona que literalmente es asaltada y programada con la misma retahíla de datos filtrados, una y otra, y otra y otra vez…

Es como un mantra, una sensación de abandono que reconforta y nos recuerda como es el mundo, que reafirma nuestras relaciones sociales y que a la vez nos hace más individuales, pues permite que comentemos los detalles de “lo que ocurre” con el resto de nuestros congéneres y nos permite posicionarnos dentro de los puntos cardinales tan “rigurosamente” dibujados.
Y es que contrariamente a lo que nos gusta pensar, todas aquellas informaciones que nos rodean (las que percibimos conscientemente e inconscientemente) influyen en nuestra cognición y por ende en nuestra interpretación del mundo. Así que anegados como estamos de “mass media”, la sociedad de la DESinformacion nos atenaza a diario con imágenes de violencia y desesperación nuestras mentes y nuestros corazones.

Nos habitúa a la resignación.

Nuestra experiencia se basa en la información que vamos recopilando a lo largo de nuestras vidas y vamos reorganizando nuestras creencias y valores basándonos en la credibilidad de las nuevas informaciones que nos llegan. Por lo tanto si otorgamos credibilidad, legitimidad a los medios, estamos entrando a formar parte de una realidad construida y obviamente dirigida.

Es decir que si los medios son manipulados, nuestra capacidad para interpretar la realidad también estará sesgada. En realidad nos quieren bien dóciles y obedientes.

Grandes ambiciones sociales y necesidades materiales, que hacen que esplendidas mentes se marchiten al compás de la educación (meticulosamente diseñada) y del tubo, la caja tonta.
Han aplicado tantos cerrojos a nuestra capacidad de imaginar, que nos hemos convertido en una sociedad de esclavos.

Mano de obra barata y dócil, absolutamente encadenada al consumo, a la realidad material.
LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN
CONSTRUYE DE FORMA CUIDADOSAMENTE PENSADA
Y SISTEMÁTICAMENTE AJUSTADA
NUESTRO UNIVERSO SIMBÓLICO COMPARTIDO.

No os engañéis, pues lo mismo que da, puede quitar.

Ay de aquel que decida desconectarse de los medios: Pobre Sr. M, que dejó de ver la TV y de leer los periódicos… Ya no participa en las charlas matutinas en la oficina… Parece huraño y solitario… A veces dice unas cosas, que molestan a los demás… De donde sacará esas informaciones tan raras… no pueden ser verdad… porqué no lo hemos visto nunca en la tele… (piensan sus compañeros).

Así que el Sr. M, decide dejar de ser un paria y vuelve a conectarse a la tragicomedia mediática y reconduce sus relaciones laborales y en el fondo… muy en el fondo de su ser, sabe que cada día muere un poquito más, que cada día se pierde más a si mismo…

¡Pero es feliz! Ya no se preocupa por temas que no puede solucionar…

¡Que maravillosa es la vida! ¡Y que entretenida!
Después de esta sencilla caricatura, pasemos a asuntos más profundos. Efectivamente vivimos en la sociedad de la información, una sociedad que nos arrolla con inmensas cantidades de datos que son cuidadosamente filtrados y recompuestos, de forma que admitan muchas interpretaciones (dentro de los límites acotados). Mucha información, muchísima información…

Pero…¿Qué ocurrió con el conocimiento? ¿Quien acabó con el pensamiento crítico? ¿Donde quedó la razón?

El nuevo ídolo de nuestra adoración, el nuevo dios al que rezar… Los “mass media”. Ellos nos proporcionan el alimento, el mana que nos nutre como sociedad. ¿O son los camellos que nos proporcionan la droga que nos mantiene entretenidos?

En definitiva, distribuyen la información.
Pero la informaciones, no son más que colecciones de datos estructurados, que nos facilitan la interpretación de la realidad.

El conocimiento sin embargo, habita en un peldaño más elevado, que comporta la elaboración de la información. La capacidad reflexiva o lo que es lo mismo, el pensamiento racional.

La sabiduría solamente aparece en aquellos raros casos, en los que un conjunto de conocimientos inteligentemente simplificado para su fácil transmisión, puede suponer un salto cualitativo importante en la forma de ver e interpretar el mundo de aquellos que la reciben.

Es por eso que NO vivimos en la sociedad del conocimiento o de la sabiduría, porqué dichos saltos cualitativos en el manejo de datos implican la elaboración inteligente de la información, la reflexión, el pensamiento, la razón…

En vez de eso VIVIMOS EN LA SOCIEDAD DEL ENTRETENIMIENTO.

Sí queridos amigos, ya que lo que hace que el mundo funcione bien engrasadito cada día, como un reloj, es la distribución de la droga del pueblo, la información.

¿SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN O SOCIEDAD DE LA ALIENACIÓN? TU DECIDES…

Es por eso que es fundamental buscar nuevas fuentes de información, que nos permitan elaborar un conocimiento más contrastado y nos permitan razonar más allá de la “ mass media programation”.

Debemos romper el molde en el que pretenden contener nuestras mentes. Debemos aprender a aprender y dejar de pensar que lo diferente es marginal. Debemos comenzar a abrir cerraduras y puertas en nuestras ilimitadas mentes, que tan cuidadosamente colocaron los arquitectos en la sombra de nuestra sociedad. Debemos comenzar a perder el temor.

Debemos comenzar a libre-pensar…
Y esto, señoras y señores, es lo que considero que es un librepensador, una persona sin miedo a imaginar, que es capaz de mantener la autonomía de su espíritu crítico, que se permite la posibilidad de PENSAR en un mundo distinto al que le cuentan, sin perder la capacidad de relacionarse y comunicarse con los demás.

¿Pero como puedo conseguir llegar a ser un librepensador?

Pues primero de todo regala el televisor o apágalo (si solo lo enciendes para ver algún documental interesante), luego empieza a leer (si ya lees, pues a leer más), escribe, acércate a la naturaleza, comunícate con las personas: conoce a gente nueva, conversa, discute, comparte información diferente, empieza a informarte de forma inteligente, si lees noticias en los periódicos o las escuchas en la radio, luego contrástalas en Internet, desarrolla tu pensamiento crítico y sobretodo nunca aceptes dogmas por parte de nada ni de nadie. Busca tu propia información, elabora tu propio conocimiento.

Respecto a si ser un librepensador te puede hacer más feliz o más infeliz, debes decidirlo tu mismo. Solo puedo decir que descubrir la verdad a veces es doloroso, pero te puede liberar del yugo mental y espiritual que nos han impuesto.

Solo contarte que la ignorancia no hace la felicidad, pues en la complejidad del ser humano reside su belleza.

¡¡¡ ID CON MUCHO CUIDADO, LIBRE-PENSAR ES CONTAGIOSO !!!

The classic Canadian documentary Manufacturing Consent based on the Noam Chomsky/Edward Herman book by the same name. Explores the the propaganda model of the media.






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