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viernes, 22 de enero de 2010

HAARP : High Frequency Active Auroral Research Program

Esto es el HAARP , según la Wikipedia:

http://es.wikipedia.org/wiki/High_Frequency_Active_Auroral_Research_Program

Pero parece que hay muchísimo más detrás , hago una selección de todo lo que hay circulando y que cada uno saque sus propias conclusiones...

Tecnología bélica de microondas, HAARP y armas de Control Climático.



Documental de la CBC sobre el Proyecto HAARP:





HAARP y la bomba del arcoiris : cómo acabar con la civilización moderna e menos de un segundo

Existe al menos una manera de terminar con la sociedad que conocemos
y enviarnos de vuelta al siglo XIX. Sí, el HAARP tiene algo que ver, pero no lo que muchos creen.





El 9 de julio de 1962, los Estados Unidos realizaban una prueba nuclear en el espacio exterior con el nombre en clave Starfish Prime: hicieron estallar una carga termonuclear de 1,44 megatones propulsada mediante un cohete Thor a 400 km sobre el Océano Pacífico. Por aquellos tiempos ya se sabía que las explosiones atómicas a gran altitud no pueden causar daños directos en tierra, pero presentan unas propiedades especiales que fueron un secreto absoluto durante más de treinta años, hasta el extremo de convertirse en un arma clave para la guerra nuclear sin que el público tuviera ningún conocimiento de ello. Los físicos sí que se lo imaginaban aunque, naturalmente, no dispusieran de los medios para realizar el experimento, que caía dentro de las atribuciones exclusivas de sus compañeros al servicio de las fuerzas armadas. Aunque a partir de 1981 se publicaron numerosos artículos en Science y otras revistas científicas revisadas por pares, fue sólo tras el final de la Guerra Fría –cuando sus posibilidades eran ya un secreto a voces en el mundo académico– que se empezó a hablar públicamente de la cuestión.
“Eran los daños causados por el EMP, tanto como los debidos a la explosión, el fuego y la radiactividad, lo que ensombrecía todos los estudios detallados sobre la posibilidad de recuperarse después de una guerra nuclear. Sin disponer de esencialmente nada eléctrico o electrónico, incluso en remotas áreas rurales, parecía sorprendentemente difícil que América pudiese recuperarse. La América posterior al ataque, en todos estos estudios, quedaba anclada a principios del siglo XX hasta que pudieran adquirirse en el extranjero equipos eléctricos y componentes electrónicos. Por razones obvias, todo el tema EMP era alto secreto y los seguimientos del Congreso se efectuaban a puerta cerrada. De hecho, esta es la primera sesión de seguimiento a puertas abiertas que recuerdo”
–Dr. Lowell Wood, director de proyectos avanzados en los Laboratorios Nacionales Lawrence Livermore,
en audiencia ante el Congreso de los Estados Unidos, el 7 de octubre de 1999.
No se lo dijeron a nadie, pero Starfish Prime modificó el campo magnético de la Tierra –específicamente, el cinturón interior de Van Allen– y creó un cinturón de radiación a su alrededor que dañó tres satélites. Durante muchos años, hubo que construir los satélites artificales con mayor blindaje debido a este hecho. De manera más notoria, ocurrieron cosas extrañas en las Islas Hawaii, situadas a casi mil quinientos kilómetros de distancia: se fundieron misteriosamente trescientas farolas del alumbrado urbano, se dispararon cientos de alarmas contra robo e incendio aunque no hubiera llegado ni la más mínima vibración, y el enlace interinsular de microondas de una compañía telefónica se quemó. Estas averías fueron reparadas rápidamente, sin dar ninguna explicación.

La Unión Soviética protestó, como era de esperar, aunque sólo uno de sus satélites había resultado afectado marginalmente. Lo que no dijeron los rusos es que ellos tenían ya preparada sus propias pruebas para apenas tres meses después, relacionadas con el estudio de la Defensa Antibalística de Moscú: la serie K, que se hizo estallar en Kazajistán entre octubre y noviembre de 1962, con cinco cargas de hasta 300 kilotones. La tercera prueba de la serie, denominada poco imaginativamente K-3, detonó el 22 de octubre a 290 kilómetros de altitud, no muy lejos de la vertical de Jezkazgan, mientras el resto del mundo andaba ocupado con la Crisis de los Misiles de Cuba. Los científicos soviéticos monitorizaban muy discretamente una línea telefónica aérea de 570 km para medir los efectos de aquella energía secreta que parecía hacer cosas a los sistemas eléctricos a distancias enormes; para ello, la habían dividido en varios sectores de 70 u 80 km., instrumentados independientemente.



Se puede imaginar su estupor cuando los 570 km quedaron fritos con corrientes de 1.500 a 3.400 amperios, con todos sus fusibles y disyuntores a gas, y con ellos toda la red de líneas secundarias. No sólo eso: también se incendió violentamente la central eléctrica de Karaganda, mientras 1.500 km de cables eléctricos subterráneos entre Astana y Almaty quedaban fuera de servicio, además de una cantidad incontable de daños menores. De nuevo, aquella energía secreta invisible e imperceptible había demostrado su capacidad de dañar gravemente la infraestructura civil y militar a distancias enormes mediante la sobrecarga masiva de los sistemas eléctricos y electrónicos radicalmente indispensables para cualquier forma de sociedad tecnificada.

Al año siguiente, los Estados Unidos y la Unión Soviética firmaron el Tratado de Limitación Parcial de las Pruebas Nucleares, prohibiendo todos los ensayos excepto los subterráneos, que después suscribiríamos hasta 123 países. La razón fundamental de este tratado fue reducir la cantidad de lluvia radiactiva que estaba ya contaminando toda la Tierra debido a las 331 pruebas atmosféricas norteamericanas, las 200 soviéticas y las decenas de Francia, el Reino Unido y China. Y eso estuvo bien. Aunque también hubo otra razón menos confesable: mantener esta fuerza secreta en la oscuridad, lejos del alcance de cualquier futura potencia nuclear.


Pero, ¿de qué se trataba? ¿Qué clase de fuerza extraordinaria es esta que puede destruir el sustrato más básico de la civilización tecnológica contemporánea a lo largo y ancho de todo un continente, después de una explosión nuclear en el espacio exterior que ni siquiera llega a verse y mucho menos notarse desde tierra? Porque este arma sólo deja como prueba de su presencia unas luces multicolores bellísimas, muy altas en el cielo, que son en realidad auroras boreales: las luces del fin del mundo. Por eso la llaman la bomba del arco iris.

El pulso electromagnético de gran altitud (HEMP).

Cuando se produce un pico súbito de energía electromagnética, durante un periodo muy corto de tiempo, decimos que se trata de un pulso electromagnético. Podríamos afirmar que, por ejemplo, un rayo o un relámpago causan pulsos electromagnéticos naturales.

Ya en 1945, durante las primeras pruebas nucleares en Nevada, se blindaron por partida doble los equipos electrónicos porque Enrico Fermi se esperaba alguna clase de pulso de estas características generado por aquellas bombas atómicas primitivas. A pesar de este blindaje, numerosos registros resultaron dañados o destruidos. Lo mismo les ocurrió a los soviéticos y los británicos, que llamaban a este efecto radioflash.

Lo que ocurre es que, en una bomba atómica que estalla cerca del suelo, el pulso electromagnético es pequeño, tiene poco alcance y en general queda dentro del área de destrucción térmica y cinética ocasionada por el arma, con lo que no se detecta a primera vista. Pero en un explosivo atómico que detona fuera de la atmósfera terrestre, en el espacio exterior, este efecto es muy distinto y resulta amplificado a gran escala por el propio campo magnético natural terrestre. ¿Cómo es esto posible?


Buena parte de la energía de una carga atómica se libera en forma de rayos gamma instantáneos. Los rayos gamma no son otra cosa que una forma de energía electromagnética de alta frecuencia; esto es, fotones como los que, a frecuencias menores, componen la luz, las ondas de radio o los rayos X. Su emisión es característica en los procesos que afectan al núcleo de los átomos o las partículas subatómicas que los forman. En una explosión nuclear, por tanto, se producen masivamente.

Dentro de la atmósfera terrestre, los rayos gamma resultan absorbidos rápidamente por los átomos del aire, produciendo calor; parte de la devastadora energía termocinética que caracteriza a las armas atómicas se debe precisamente a esta razón. Pero fuera de la atmósfera terrestre, esta absorción no se produce, porque no hay aire ni nada digno de mención que se cruce en su camino: a efectos macroscópicos, viajan por el vacío. Y siguen haciéndolo a la velocidad de la luz, hasta volverse imperceptibles en la radiación de fondo. Algunos de los objetos más lejanos que conocemos son los brotes de rayos gamma, en el espacio profundo, precisamente porque esta radiación puede desplazarse sin muchas molestias a lo largo y ancho de todo el universo.

Sin embargo, en una detonación próxima a la Tierra, la parte de esta radiación gamma que enfoca hacia el planeta viaja a la velocidad de la luz hasta alcanzar las capas exteriores de la atmósfera. Si se ha producido lo bastante cerca (típicamente, entre cien y mil kilómetros), esta esfera de radiación gamma en expansión no habrá llegado a disiparse mucho y billones de estos fotones de alta frecuencia chocan con los átomos del aire, a entre 20 y 40 km de altitud, cubriendo la extensión de un continente e incluso más. Entonces, se producen dos efectos curiosos.

El primero es que los átomos de la atmósfera resultan excitados y se ponen a liberar gran cantidad de electrones libres de alta energía, por efecto Compton. A continuación, estos electrones resultan atrapados por las líneas magnéticas del campo terrestre y se ponen a girar en espiral en torno a las mismas. El resultado es una especie de "dinamo" gigantesca, del tamaño del planeta, con un "bobinado" (los electrones libres capturados) que gira a la velocidad de la luz.

No giran mucho tiempo, pero da igual. Como consecuencia, se produce un inmenso pulso electromagnético que carga de grandes cantidades de electricidad el aire circundante y la tierra que está a sus pies. Estas cargas eléctricas ionizan intensamente la atmósfera, causando las bellísimas auroras boreales que dan nombre a la bomba del arco iris, y a continuación se abalanzan sobre todo lo que esté a su alcance con un potencial de decenas e incluso cientos de miles de voltios/metro. Especialmente, sobre los sistemas eléctricos y electrónicos.

Típicamente, el pulso así generado tiene tres componentes, denominados –de manera igualmente poco creativa– E1, E2 y E3. Ninguno de ellos tiene la capacidad de dañar de manera significativa a la materia corriente o a las personas. El E3 es un pulso muy lento, con decenas a cientos de segundos de duración, ocasionando un efecto parecido al de una tormentas geomagnética muy severa; tiende a deteriorar o dañar las grandes líneas eléctricas y sus transformadores. El E2 es muy parecido al ocasionado por el relámpago, y resulta fácilmente neutralizado por los pararrayos y otras protecciones similares contra embalamientos energéticos. El E1, en cambio, es brutalmente rápido, casi instantáneo, y transporta grandes cantidades de energía electromagnética; por ello, es capaz de superar las protecciones corrientes contra rayos y otras sobrecargas, induciendo corrientes enormes, miles de amperios, en los circuitos eléctricos y electrónicos que quedan a su alcance: miles de kilómetros de alcance.


El resultado es sencillo: los circuitos, simplemente, se fríen de modo instantáneo por todo el continente. Esto sucede sobre todo en aquellos que están conectados a antenas (pues una antena capta tanta energía electromagnética del aire como puede) y a líneas que actúen de antena (por ejemplo, los propios cables de la red eléctrica). Pero se ha documentado también muchas veces en circuitos apagados y desconectados, pues el pulso es lo bastante intenso para inducir corriente en su interior.

Los microchips de alta integración en los que se basa toda nuestra tecnología presente, desde las grandes instalaciones industriales y energéticas hasta los aparatejos que nos compramos continuamente, son especialmente frágiles ante el componente E1 del pulso electromagnético, que quema con facilidad las uniones P-N por embalamiento térmico, tanto más cuanto más pequeños sean sus componentes. La subsiguiente dislocación de los sistemas SCADA, los controladores PLC y otros elementos clave de los sistemas que garantizan los servicios de la civilización actual puede poner fácilmente a una sociedad contemporánea de rodillas durante las primeras fracciones de segundo de un ataque así, incluso mucho antes de que empiece la guerra de verdad... en caso de que haga falta después de algo así.

Se ha documentado que esta clase de circuitos pueden quedar dislocados con pulsos de 1.000 voltios/metro y la mayoría de ellos resultan destruidos por debajo de 4.000 voltios/metro. Un arma nuclear detonando en el espacio para generar pulsos electromagnéticos puede barrer fácilmente un continente entero con un potencial de entre 6.000 y 50.000 voltios/metro, incluso con potencias explosivas muy bajas, por debajo de 10 kilotones, menos que la primitiva bomba de Hiroshima. Aunque la documentación pública al respecto es ciertamente críptica, parece como si el componente E1 fuese en gran medida independiente de la energía total liberada por el arma (a diferencia del E3, que es directamente proporcional).


Debido a la distribución característica de las lineas del campo magnético terrestre, y dado que la generación del pulso es totalmente dependiente de las mismas, su intensidad está relacionada con la latitud. El pulso tiende a ser débil cerca del ecuador e intenso en las latitudes intermedias donde se hallan Europa, Estados Unidos, China, Japón y las áreas más habitables de Canadá y Rusia. Su impacto sería mucho más notorio en sociedades altamente urbanas e industrializadas y menor en las zonas agrícolas subdesarrolladas o en vías de desarrollo. Las ciudades, que dependen de una infinidad de servicios garantizados por estas tecnologías y son prácticamente inhabitables en ausencia de los mismos, sufrirían de manera particular. Toda gran urbe depende de sus suministros y su pujanza económica; la capacidad del pulso electromagnético inducido para desarticular los suministros y suprimir la actividad económica les resultaría letal.

Esto último nos hace observar un hecho singular: las armas de pulso electromagnético podrían ser una opción extraordinariamente interesante para países que se sientan en condiciones de inferioridad tecnológica o industrial respecto a un adversario. En un intercambio de bombas del arco iris, el bando más tecnificado e industrializado sufriría daños y dislocaciones de sus infraestructuras esenciales mucho mayor que el bando menos dependiente de la tecnología avanzada. Si las armas nucleares tienen en general una capacidad igualadora importante, las de pulso electromagnético llevan esta capacidad al extremo. Hipotéticamente, una nación agrícola atrasada y anclada a principios del siglo XIX no sufriría ningún daño por un ataque de estas características, mientras que una nación sofisticada, urbanita y avanzada sufriría pérdidas inmensas y correría grave riesgo de aniquilación.

Efectos del HEMP.
“Los automóviles modernos dependen de los semiconductores y los microprocesadores; la posibilidad de que sufran daños catastróficos es, por tanto, extrema. Ninguno de los sistemas militares desprotegidos que hemos sometido a pruebas soportaba más de 10.000 voltios por metro [...] Las tormentas solares, de potencia muy inferior a esta distancia, han provocado cortes de electricidad muy severos. Existen múltiples razones para creer que las partes de nuestros sistemas de comunicaciones basadas en semiconductores, es decir su práctica totalidad, serían extremadamente vulnerables a un ataque EMP. Es razonable afirmar que muchos, si no todos los sistemas informáticos modernos expuestos a campos EMP de 50.000 voltios por metro, desde los portátiles hasta los grandes sistemas, dejarían de funcionar como mínimo. Y la mayoría de ellos se quemarían. Cualquier arma nuclear de cualquier tipo [generará EMP si se detona a la altitud adecuada]”
–Dr. Lowell Wood, op.cit.

Durante un intenso ataque de pulso electromagnético de gran altitud (HEMP) un ciudadano corriente sólo notaría al principio que se ha ido la luz. Su sorpresa aumentaría al mirar su reloj (digital) de pulsera, querer usar el teléfono, encender su portátil o descubrir que al menos una parte de los coches y camiones han dejado de funcionar repentinamente y están formando grandes atascos: nada parece estar operativo. En muchas ciudades, que dependen de bombas para el correcto funcionamiento de la red de aguas potables, la presión de los grifos comenzaría a descender (y en otros puntos aumentar, hasta el extremo de reventar las tuberías). El personal de mantenimiento o emergencias que acudiera a reparar las averías e incendios descubriría que sus propios instrumentos están dañados y al menos una parte de sus vehículos inutilizados.


Así reducido ya al estado de un campesino del siglo XIX sin saberlo, es posible que nuestro amigo o amiga pasara sus primeras horas esperando a ver si vuelve la corriente, leyendo a la luz de las velas, jugando con los niños o bajando al bar (donde no funciona ni la cafetera, ni la cocina) para echar la partida sin luz. En este momento, su vida sería aún parecida a quienes experimentaron algún gran apagón como este, este o este otro. Quienes trabajen o estudien lejos de sus casas tendrían muchos problemas para regresar, y es probable que debieran hacerlo a pie.

Puede que su nerviosismo comenzara a aumentar a la mañana siguiente, al descubrir que todo sigue sin funcionar, que los alimentos del refrigerador comienzan a estropearse y que los cajeros automáticos continúan muertos. Trata de conseguir una radio a pilas, se dirige a la comisaría más próxima o a la junta de distrito a preguntar. Nadie sabe gran cosa. Corre el rumor de que ha habido una guerra. Los supermercados y la mayoría de comercios, desprovistos de cajas registradoras, suministros diarios y controles de stock y personal están en su mayoría cerrados a cal y canto; sólo quedan abiertos algunos pequeños comerciantes, vendiendo el fondo de almacén y sacando las cuentas con lápiz y papel. Se pasa por el trabajo, donde le dicen que no hay nada que hacer hasta que vuelva la luz. Los niños siguen yendo al colegio (si viven cerca), pues para dar clase sólo se precisa tiza y pizarra, pero los profesores andan un poco confundidos.

Cuando pasa por delante de un hospital, se encuentra con largas colas en las puertas de urgencias. Aparentemente, tienen problemas para atender a los enfermos, y no digamos ya cuando se precisa una intervención quirúrgica. Oye decir que se les están agotando los medicamentos más utilizados. Un poco asustado, busca una farmacia abierta para adquirir los fármacos que usa la familia. No se los quieren vender sin receta, y de todas formas algunos ya no quedan. Por todas partes hay vehículos inútiles empujados malamente sobre las aceras y arcenes. Gracias a eso pueden circular ahora unos pocos trastos viejos, anteriores a la era de las centralitas digitales y el encendido electrónico. Pasa un arcaico Land Rover de la Guardia Civil, pidiendo por megafonía a viandantes y vecinos que permanezcan en sus casas siguiendo instrucciones de la Delegación del Gobierno.


Nuestro ciudadano se asusta y decide regresar al hogar. Cuando pasa por cerca de la estación del tren, observa que allí tienen luz eléctrica. Al asomarse, descubre que han conectado una locomotora diésel-eléctrica del año de la tos, a modo de generador. Las modernas máquinas computerizadas para los AVEs y Alaris y demás redes de velocidad alta, en cambio, parecen estar inutilizadas.

En unos pocos días, a nuestro ciudadano ya no le queda comida, ni medicamentos, y el agua potable es de dudosa salubridad. La electricidad sigue sin regresar, pues las fábricas que debían construir los repuestos para hacer millones de reparaciones a gran escala también están destruidas. Se habla de que van a evacuar a la gente al campo. Pero, ¿en qué campos van a meter a los millones de habitantes de las ciudades? Desde la terraza, ve cómo se van formando las primeras colas de refugiados. Sólo entonces comprende que su vida y la de los suyos ha cambiado para siempre, propulsados a un mundo antiguo donde, realmente, ya no sabe cómo sobrevivir.
Esto no son hipótesis. Este es el tipo de daño que vemos en los transformadores durante las tormentas geomagnéticas. Una tormenta geomagnética es una variante muy suave, muy sutil, del llamado componente lento del EMP [E3].


Así que cuando estos transformadores quedan sometidos al [E3], básicamente se queman, no debido al propio EMP sino a la interación del EMP con la operación normal del sistema eléctrico. Los transformadores se queman y cuando se queman así, señor, ahí se quedan y no se pueden reparar. Deben reemplazarse, como usted apuntó, desde fuentes extranjeras. Los Estados Unidos, como parte de su ventaja competitiva, ya no producen grandes transformadores eléctricos en ningún lugar. Toda la producción está deslocalizada en el exterior.


Y cuando quiere usted uno nuevo, lo pide, y entonces hay que fabricarlo y entregarlo. No se almacenan. No hay inventario. Se fabrica, se embarca y se entrega por medios muy lentos y complejos porque son objetos muy grandes y masivos. Vienen despacio. El retraso típico desde que ordena usted uno hasta que lo tiene en servicio es de uno a dos años, y eso es si todo sale estupendamente [y tiene usted dinero para pagarlo.]
–Dr. Lowell Wood, en otra comparecencia ante el Senado de los EEUU, 2005.

Uso militar del HEMP: destruyendo la civilización a continentes.
“Los soviéticos planificaron un ataque EMP muy extenso contra los Estados Unidos y otros objetivos [...] Un ataque así causaría billones [europeos] de dólares en daños infraestructurales [...] A finales de la Guerra Fría [...] sólo la Unión Soviética tenía la capacidad de montar ataques EMP contra los Estados Unidos, y muy probablemente lo haría como el primer golpe de una lucha a muerte realizada con medios técnicos protegidos contra EMP. Las respuestas indicadas a cualquier ataque EMP eran bien claras. La capacidad soviética máxima para imponer esos ataques existe todavía en las fuerzas estratégicas de la Federación Rusa, y predigo sin duda ninguna que seguirá existiendo durante muchas décadas [...] Cualquier país que disponga de un arma nuclear del tipo de las utilizadas en la II Guerra Mundial [y un cohete capaz de transportarla al espacio] puede realizar un ataque EMP.”
–Dr. Lowell Wood, op.cit. (1999)

Se ha postulado insistentemente que las armas de pulso electromagnético y otras aún más esotéricas como las de oscurecimiento constituirían el compás de apertura de la guerra nuclear. Un país así atacado a escala continental sufriría grave desarticulación de sus sistemas defensivos, y muy especialmente en sus radares y telecomunicaciones radioeléctricas. Pero, si bien todos los medios militares que se pueden proteger suelen estar protegidos, su efecto sobre la infraestructura civil resultaría tan devastador que un atacante podría optar por utilizar únicamente esta técnica para asestar un golpe terrible sin iniciar una guerra nuclear a gran escala.

Un solo cohete con una sola cabeza detonando en el espacio exterior, lejos de cualquier sistema antimisil del presente o del futuro próximo, puede provocar con facilidad esta clase de efectos a mayor o menor nivel. Hace tiempo que los científicos rusos y chinos publican abiertamente artículos sobre las posibilidades de construir armas de "súper-EMP", diseñadas específicamente con objeto de llevar esta clase diferente de destrucción a sus límites teóricos máximos. Para potencias que disponen desde hace décadas de tecnología de armas nucleares avanzadas, misiles balísticos y cohetes espaciales, el coste de tales opciones es ridículamente bajo. Incluso países mucho más atrasados como Corea del Norte podrían llevar a cabo un ataque de este tipo con éxito, lo que seguramente explica algunas realidades presentes de la política internacional.

Curiosamente, un ataque de pulso electromagnético sólo se puede realizar una vez, y luego hay que esperar a que la atmósfera se descargue para repetirlo: cuando el aire está altamente ionizado por la detonación precedente, los siguientes pulsos "se ponen a tierra" y no hacen gran cosa. Por este mismo motivo se prefieren armas de fisión de una sola etapa en vez de armas de fusión multietápicas, o se corre el riesgo de que el pulso generado por la pequeña carga iniciadora debilite los efectos de las siguientes etapas.

Por su capacidad para causar grandes daños en un área inmensa a un coste ridículo, de manera difícilmente evitable y con la hipotética posibilidad de desarticular por completo la sociedad atacada durante un periodo de tiempo indeterminado, es muy probable que este tipo de armas se utilizaran en cualquier conflicto que escalara al nivel nuclear.

Armas de pulso electromagnético no nucleares.


Se han postulado diversas armas electromagnéticas de alcance reducido, con el propósito de realizar ataques selectivos contra una instalación o vehículo determinados. Ya en 1951, Andrei Sajárov y su equipo propusieron en la URSS un cierto generador por compresión de flujo mediante bombeo explosivo, que fue reproducido poco después en el Laboratorio Nacional Los Álamos estadoundense. Los generadores Marx usados en la investigación de los efectos del pulso electromagnético constituyen otra posibilidad, aunque son caros y voluminosos para una aplicación militar en el campo de batalla. Un dispositivo llamado vircator puede convertir con facilidad la energía producida por estos generadores en fuertes pulsos locales, con un alcance de decenas o cientos de metros.

No se ha documentado con claridad el uso de este tipo de armas en guerras reales, probablemente porque están envueltas en un velo de secreto, los sistemas militares suelen estar protegidos contra pulsos y las redes eléctricas civiles se suprimen con más facilidad y de manera más selectiva mediante el uso de bombas de grafito.

Defensa contra pulsos electromagnéticos.


Es conceptualmente sencillo proteger una instalación o equipo contra pulsos electromagnéticos, y en ocasiones hasta barato: si la defensa se implementa en la fase de diseño, puede llegar a encarecer el producto final en cantidades tan bajas como un 5% (aunque en otros casos llegue a superar el 100%). Sin embargo, esto sólo es aplicable a determinadas instalaciones y dispositivos, y una protección fuerte contra pulsos electromagnéticos militares presenta numerosos problemas de índole práctica (y económica).

Uno de estos problemas sustanciales radica en que, para proteger una instalación o equipo contra esta clase de ataque, la única aproximación verdaderamente eficaz consiste en encerrarlo en una caja o jaula de Faraday. Sin embargo, una jaula de Faraday perfecta resulta más fácil de decir que de hacer, sobre todo cuando hablamos de instalaciones voluminosas como una central eléctrica o telefónica, una estación de transformación, una refinería o una planta industrial. Entre otras cosas, requiere un costoso mantenimiento constante, para evitar que la humedad, la oxidación o incluso cosas como pequeños corrimientos de tierra que generen grietas en el subsuelo dejen un "paso libre" al pulso.

Otro problema importante radica en que las propias redes (eléctrica, telefónica, incluso la de aguas y alcantarillado...) pueden transportar el pulso con facilidad al interior de la instalación o dispositivo. Todo contacto con el exterior debe estar defendido con componentes dieléctricos, fusibles o disyuntores ultrarrápidos –raros y caros, pues como ya hemos mencionado las protecciones contra el rayo no sirven contra el componente E1 del pulso– o, incluso, mediante el uso de equipos totalmente autónomos situados dentro de la jaula.


Resulta especialmente complicado proteger los dispositivos provistos –externa o internamente– de antenas o de cableados o circuitos que actúen como una antena, dado que la naturaleza de las mismas es precisamente captar tanta energía electromagnética de la atmósfera como sea posible. Esta clase de aparatos quedarán destruidos con facilidad durante un ataque de esta naturaleza, e incluso pueden llegar a incendiarse o estallar. Prácticamente todos los equipos electrónicos que utilizamos cotidianamente y las redes que los alimentan son susceptibles de actuar como una antena.

Investigación de los pulsos electromagnéticos.


Los procesos y efectos de los pulsos electromagnéticos de gran altitud se estudian fundamentalmente por dos vías. Una de ellas son los generadores Marx, capaces de inducirlos localmente sobre los equipos que se desea poner a prueba. De esta forma, se pueden descubrir sus efectos sobre cada aparato específico y sobre las protecciones que se les puedan haber implementado. Pese a que estos equipos son costosos y muy voluminosos, son numerosos los países que han trabajado con los mismos: Estados Unidos, la URSS y luego Rusia, China, el Reino Unido, Francia, Alemania, Holanda, Suiza e Italia.


Para comprender la manera como se generan estos pulsos y otros fenómenos similares de utilidad tanto civil como militar se utilizan las instalaciones del tipo del HAARP, tan del gusto de los conspiranoicos (aunque nunca sean capaces de acertar a qué se dedican realmente, y desde luego no tiene nada que ver con los terremotos). Tanto el HAARP norteamericano (con su potencia de 3,6 MW... hay cadenas de radio que emiten más energía) como la instalación rusa de Sura (190 MW, 53 veces más) o el EISCAT europeo (cerca de un gigavatio total) y algunos otros de menor potencia son equipos de calentamiento ionosférico por radiación electromagnética. Estas instalaciones permiten simular de manera limitada el bombeo de rayos gamma y X en las capas exteriores de la atmósfera característicos de una carga nuclear EMP (y también de un montón de fenómenos naturales, como la radiación solar).


Sin que el mundo lo supiera, las principales potencias han dispuesto durante más de cuarenta años de un arma capaz de acabar con la civilización tecnológica moderna en apenas una fracción de segundo. En vez de corregir discretamente esta debilidad, la evolución de las sociedades y los mercados hacia unas tecnologías cada vez más delicadas y una economía donde se tienden a presionar todos los costes a la baja han magnificado el riesgo de que un ataque así suprima radicalmente los medios técnicos de una nación moderna y la envíe de vuelta al siglo XIX... en un tiempo donde ya nadie recuerda cómo se sobrevivía en el siglo XIX. Al igual que ocurre con las armas nucleares, no hay manera de desinventar el pulso electromagnético; sólo queda protegerse contra él.



Excelente post de: lapizarradeYuri.blogspot.com

Interesantes también los comentarios del artículo.

Más:

Estos videos fueron realizados por el Sr. James George Janos, conocido como Jesse Ventura, Janos, ex-gobernador de Minnesota (1999-2002), quien presenta su investigación respecto al proyecto HAARP (High-frequency Active Aural Research Program - Programa de investigación de la aurora activa de alta frecuencia)





El lugar donde se sitúa HAARP es cerca de Gakona, Alaska (lat. 62°23'36" N, long 145°08'03" W), al oeste del Parque Nacional Wrangell-San Elías

El diseño final de HAARP consta de 180 antenas, organizadas en 15 columnas de 12 unidades cada una. Proveen una ganancia máxima teórica de 31 dB. Requieren una alimentación total de 3,6 MW. La energía irradiada es de 3981 MW (96 dBW).

Aspectos relativos al control de población y alteración de conductas.

Pero los hipocampos, no solo pueden generar devastación, también alteración de los patrones de conducta humanos. El Dr.Nick Begich, ya expuso en su estudio Controling The human Mind, the Technologies of Political Control or Tools for Peak Performance (Ed 2008-ISBN 1-890693-54-5), que uno de los objetivos manifiestos de HAARP es, sin duda, el control de la población y su conducta, así como la gestión del comportamiento grupal, alterando individualmente la conducta, mediante el uso de hipocampos de frecuencias de radio.





HAARP tiene 3 armas principales componentes del sistema:

• componente espacial: HAARP militarizado sobre la ionosfera de la Tierra.

• HAARP de Aire, con componentes de consolidación basado en: Chemtrails. HAARP usa como reflector de la frecuencia de tierra y de la base espacial, y algo semejante a un sistema binario de armas contra la población humana.

• Con base en tierra de componente: las estaciones de tierra HAARP energía HAARP (Alaska, Groenlandia, Noruega, Australia)

HAARP tiene numerosas aplicaciones reportadas como un sofisticado sistema de armas:

• SDI (Iniciativa de Defensa Estratégica) por armas de radiofrecuencia.

• La guerra de medio ambiente El tiempo y la guerra de terremotos.

• Sistema de batalla espacial

• Sistema de Defensa de Misiles

• Energía escalar para la guerra contra la tierra y objetivos de la población, incluyendo las ciudades, polígonos industriales, edificios, poblaciones e individuos

• Armas electromagnéticas ELF (hipocampos de frecuencias) con el acoso y la manipulación del estado de ánimo de las poblaciones objetivo y los individuos.

• Biologicas y armas binarias contra la población (con trazas químicas de componentes metálicos)

• Las imágenes PSYOPS electromagnéticas integradas con el Proyecto Blue Manga. (Hologramas de Proyección).

HAARP es un programa basado en armas de destrucción masiva. El número de muertos de los dos recientes ataques probable Ambiental Warfare de HAARP está en la escala de Hiroshima. El número de muertos desde el 3 de mayo 2008 por el ciclón en Myanmar es 78.000 + 56.000 desaparecidos hasta el 29 de mayo de 2008. El número de muertos del 12 de mayo 2008 por la Guerra Tectónica debido al terremoto en China es 68.000 hasta el 29 de mayo de 2008, y se espera que aumente a 80.000. Las cifras oficiales de Japón en el momento de poner el número de muertos de Hiroshima era de 118.661 bajas civiles. Pero más tarde, las estimaciones sugieren que la cifra final fue de alrededor de 140.000.





Salfate sobre HAARP:



Fullford sobre HAARP





Angels don´t play this HAARP


miércoles, 30 de diciembre de 2009

Cambio climático: 100 razones por las que el calentamiento global es natural. Climagate y la estafa de Copenhague

The report, by the respected European Foundation, also argues that a higher level of carbon dioxide (CO2) – the main greenhouse gas – is not a problem because it helps to boost crop yields.

And it claims that the warming we are now experiencing is “mostly natural”, pointing to historic shifts in the climate such as when Vikings farmed on Greenland in medieval times.

Political analyst Jim McConalogue, who wrote the report, said: “This demonstrates how tenuous, improper and indeed false the scientific and political claims are for man-made global warming, from claims that climate change can be controlled by human activity to the proposition that CO2 emissions represent a severe threat to our way of life, when in fact there is little evidence to support any of these claims.”

He warned that the Copenhagen climate summit was likely to lead to “nonsensical targets” to reduce emissions, which would result in a “burdensome regulatory agenda”. After Copenhagen, voters around the world “will see what travesty has been done in their name, as foolish politicians and indifferent industry associations have engulfed their countries in emissions legislation”.

The report was issued as Gordon Brown prepared to fly out to the 192-nation Copenhagen summit today – two days early – vowing to work “tirelessly” to get a lasting deal.

The talks were yesterday plunged into chaos by a half-day walkout by developing nations angry at an alleged “stitch-up” by richer countries who are responsible for most greenhouse gas emissions.


Oxfam executive director Jeremy Hobbs said: “Africa has pulled the emergency cord to avoid a train crash at the end of the week.

“This not about blocking the talks – it is about whether rich countries are ready to guarantee action on climate change and the survival of people in Africa and across the world.”

Meanwhile, former US vice-president Al Gore – who won a Nobel Prize for his work on climate change – told the conference that new data suggested there was a 75 per cent chance the entire Arctic polar ice cap may disappear every summer within seven years.

At the weekend the Environment Agency said climate change could empty rivers in southern England of trout and salmon while rising sea levels would destroy the salt marshes and mudflats needed by migrating birds.

But at the European Foundation, Mr McConalogue rattled through his explanation of why global warming theories are wrong and insisted that solar activity was primarily responsible for climate change.

He said: “Since the cause of global warming is mostly natural, then there is in actual fact very little we can do about it. We are still not able to control the sun.”

The Met Office said the only way to explain the changing climate was through a combination of natural and man-made factors.

A spokesman said: “The climate has always and will always change. This natural variability is caused by various cycles, including solar activity, volcanic eruptions and ocean circulations.

“Even with these elements factored in to the complex climate projection models run by the Met Office, temperature increases – and perhaps more importantly, the rate of temperature increase – can only be mirrored by the amount of greenhouse gases that are warming the atmosphere.

“It is not a coincidence that this rapid warming has occurred since the industrial revolution in the mid-19th century.”

HERE are the 100 reasons, released in a dossier issued by the European Foundation, why climate change is natural and not man-made:

1) There is “no real scientific proof” that the current warming is caused by the rise of greenhouse gases from man’s activity.

** EXPRESS NEWS: 100 REASONS WHY GLOBAL WARMING IS NATURAL**

2) Man-made carbon dioxide emissions throughout human history constitute less than 0.00022 percent of the total naturally emitted from the mantle of the earth during geological history.

3) Warmer periods of the Earth’s history came around 800 years before rises in CO2 levels.

4) After World War II, there was a huge surge in recorded CO2 emissions but global temperatures fell for four decades after 1940.

5) Throughout the Earth’s history, temperatures have often been warmer than now and CO2 levels have often been higher – more than ten times as high.

6) Significant changes in climate have continually occurred throughout geologic time.

7) The 0.7C increase in the average global temperature over the last hundred years is entirely consistent with well-established, long-term, natural climate trends.

8) The IPCC theory is driven by just 60 scientists and favourable reviewers not the 4,000 usually cited.

9) Leaked e-mails from British climate scientists – in a scandal known as “Climate-gate” - suggest that that has been manipulated to exaggerate global warming

10) A large body of scientific research suggests that the sun is responsible for the greater share of climate change during the past hundred years.

11) Politicians and activiists claim rising sea levels are a direct cause of global warming but sea levels rates have been increasing steadily since the last ice age 10,000 ago

12) Philip Stott, Emeritus Professor of Biogeography at the School of Oriental and African Studies in London says climate change is too complicated to be caused by just one factor, whether CO2 or clouds

13) Peter Lilley MP said last month that “fewer people in Britain than in any other country believe in the importance of global warming. That is despite the fact that our Government and our political class—predominantly—are more committed to it than their counterparts in any other country in the world”.

14) In pursuit of the global warming rhetoric, wind farms will do very little to nothing to reduce CO2 emissions

15) Professor Plimer, Professor of Geology and Earth Sciences at the University of Adelaide, stated that the idea of taking a single trace gas in the atmosphere, accusing it and finding it guilty of total responsibility for climate change, is an “absurdity”

16) A Harvard University astrophysicist and geophysicist, Willie Soon, said he is “embarrassed and puzzled” by the shallow science in papers that support the proposition that the earth faces a climate crisis caused by global warming.

17) The science of what determines the earth’s temperature is in fact far from settled or understood.

18) Despite activist concerns over CO2 levels, CO2 is a minor greenhouse gas, unlike water vapour which is tied to climate concerns, and which we can’t even pretend to control

19) A petition by scientists trying to tell the world that the political and media portrayal of global warming is false was put forward in the Heidelberg Appeal in 1992. Today, more than 4,000 signatories, including 72 Nobel Prize winners, from 106 countries have signed it.

20) It is claimed the average global temperature increased at a dangerously fast rate in the 20th century but the recent rate of average global temperature rise has been between 1 and 2 degrees C per century - within natural rates

21) Professor Zbigniew Jaworowski, Chairman of the Scientific Council of the Central Laboratory for Radiological Protection in Warsaw, Poland says the earth’s temperature has more to do with cloud cover and water vapor than CO2 concentration in the atmosphere.

22) There is strong evidence from solar studies which suggests that the Earth’s current temperature stasis will be followed by climatic cooling over the next few decades

23) It is myth that receding glaciers are proof of global warming as glaciers have been receding and growing cyclically for many centuries

24) It is a falsehood that the earth’s poles are warming because that is natural variation and while the western Arctic may be getting somewhat warmer we also see that the Eastern Arctic and Greenland are getting colder

25) The IPCC claims climate driven “impacts on biodiversity are significant and of key relevance” but those claims are simply not supported by scientific research

26) The IPCC threat of climate change to the world’s species does not make sense as wild species are at least one million years old, which means they have all been through hundreds of climate cycles

27) Research goes strongly against claims that CO2-induced global warming would cause catastrophic disintegration of the Greenland and Antarctic Ice Sheets.

28) Despite activist concerns over CO2 levels, rising CO2 levels are our best hope of raising crop yields to feed an ever-growing population

29) The biggest climate change ever experienced on earth took place around 700 million years ago

30) The slight increase in temperature which has been observed since 1900 is entirely consistent with well-established, long-term natural climate cycles

31) Despite activist concerns over CO2 levels, rising CO2 levels of some so-called “greenhouse gases” may be contributing to higher oxygen levels and global cooling, not warming

32) Accurate satellite, balloon and mountain top observations made over the last three decades have not shown any significant change in the long term rate of increase in global temperatures

33) Today’s CO2 concentration of around 385 ppm is very low compared to most of the earth’s history – we actually live in a carbon-deficient atmosphere

34) It is a myth that CO2 is the most common greenhouse gas because greenhouse gases form about 3% of the atmosphere by volume, and CO2 constitutes about 0.037% of the atmosphere

35) It is a myth that computer models verify that CO2 increases will cause significant global warming because computer models can be made to “verify” anything

36) There is no scientific or statistical evidence whatsoever that global warming will cause more storms and other weather extremes

37) One statement deleted from a UN report in 1996 stated that “none of the studies cited above has shown clear evidence that we can attribute the observed climate changes to increases in greenhouse gases”

38) The world “warmed” by 0.07 +/- 0.07 degrees C from 1999 to 2008, not the 0.20 degrees C expected by the IPCC

39) The Intergovernmental Panel on Climate Change says “it is likely that future tropical cyclones (typhoons and hurricanes) will become more intense” but there has been no increase in the intensity or frequency of tropical cyclones globally

40) Rising CO2 levels in the atmosphere can be shown not only to have a negligible effect on the Earth’s many ecosystems, but in some cases to be a positive help to many organisms

41) Researchers who compare and contrast climate change impact on civilizations found warm periods are beneficial to mankind and cold periods harmful

42) The Met Office asserts we are in the hottest decade since records began but this is precisely what the world should expect if the climate is cyclical

43) Rising CO2 levels increase plant growth and make plants more resistant to drought and pests

44) The historical increase in the air’s CO2 content has improved human nutrition by raising crop yields during the past 150 years

45) The increase of the air’s CO2 content has probably helped lengthen human lifespans since the beginning of the Industrial Revolution

46) The IPCC alleges that “climate change currently contributes to the global burden of disease and premature deaths” but the evidence shows that higher temperatures and rising CO2 levels has helped global populations

47) In May of 2004, the Russian Academy of Sciences published a report concluding that the Kyoto Protocol has no scientific grounding at all.

48) The “Climate-gate” scandal pointed to a expensive public campaign of disinformation and the denigration of scientists who opposed the belief that CO2 emissions were causing climate change

49) The head of Britain’s climate change watchdog has predicted households will need to spend up to £15,000 on a full energy efficiency makeover if the Government is to meet its ambitious targets for cutting carbon emissions.

50) Wind power is unlikely to be the answer to our energy needs. The wind power industry argues that there are “no direct subsidies” but it involves a total subsidy of as much as £60 per MWh which falls directly on electricity consumers. This burden will grow in line with attempts to achieve Wind power targets, according to a recent OFGEM report.

51) Wind farms are not an efficient way to produce energy. The British Wind Energy Association (BWEA) accepts a figure of 75 per cent back-up power is required.

52) Global temperatures are below the low end of IPCC predictions not at “at the top end of IPCC estimates”

53) Climate alarmists have raised the concern over acidification of the oceans but Tom Segalstad from Oslo University in Norway , and others, have noted that the composition of ocean water – including CO2, calcium, and water – can act as a buffering agent in the acidification of the oceans.

54) The UN’s IPCC computer models of human-caused global warming predict the emergence of a “hotspot” in the upper troposphere over the tropics. Former researcher in the Australian Department of Climate Change, David Evans, said there is no evidence of such a hotspot

55) The argument that climate change is a of result of global warming caused by human activity is the argument of flat Earthers.

56) The manner in which US President Barack Obama sidestepped Congress to order emission cuts shows how undemocratic and irrational the entire international decision-making process has become with regards to emission-target setting.

57) William Kininmonth, a former head of the National Climate Centre and a consultant to the World Meteorological Organisation, wrote “the likely extent of global temperature rise from a doubling of CO2 is less than 1C. Such warming is well within the envelope of variation experienced during the past 10,000 years and insignificant in the context of glacial cycles during the past million years, when Earth has been predominantly very cold and covered by extensive ice sheets.”

58) Canada has shown the world targets derived from the existing Kyoto commitments were always unrealistic and did not work for the country.

59) In the lead up to the Copenhagen summit, David Davis MP said of previous climate summits, at Rio de Janeiro in 1992 and Kyoto in 1997 that many had promised greater cuts, but “neither happened”, but we are continuing along the same lines.

60) The UK ’s environmental policy has a long-term price tag of about £55 billion, before taking into account the impact on its economic growth.

61) The UN’s panel on climate change warned that Himalayan glaciers could melt to a fifth of current levels by 2035. J. Graham Cogley a professor at Ontario Trent University, claims this inaccurate stating the UN authors got the date from an earlier report wrong by more than 300 years.

62) Under existing Kyoto obligations the EU has attempted to claim success, while actually increasing emissions by 13 per cent, according to Lord Lawson. In addition the EU has pursued this scheme by purchasing “offsets” from countries such as China paying them billions of dollars to destroy atmospheric pollutants, such as CFC-23, which were manufactured purely in order to be destroyed.

63) It is claimed that the average global temperature was relatively unchanging in pre-industrial times but sky-rocketed since 1900, and will increase by several degrees more over the next 100 years according to Penn State University researcher Michael Mann. There is no convincing empirical evidence that past climate was unchanging, nor that 20th century changes in average global temperature were unusual or unnatural.

64) Michael Mann of Penn State University has actually shown that the Medieval Warm Period and the Little Ice Age did in fact exist, which contrasts with his earlier work which produced the “hockey stick graph” which showed a constant temperature over the past thousand years or so followed by a recent dramatic upturn.

65) The globe’s current approach to climate change in which major industrialised countries agree to nonsensical targets for their CO2 emissions by a given date, as it has been under the Kyoto system, is very expensive.

66) The “Climate-gate” scandal revealed that a scientific team had emailed one another about using a “trick” for the sake of concealing a “decline” in temperatures when looking at the history of the Earth’s temperature.

67) Global temperatures have not risen in any statistically-significant sense for 15 years and have actually been falling for nine years. The “Climate-gate” scandal revealed a scientific team had expressed dismay at the fact global warming was contrary to their predictions and admitted their inability to explain it was “a travesty”.

68) The IPCC predicts that a warmer planet will lead to more extreme weather, including drought, flooding, storms, snow, and wildfires. But over the last century, during which the IPCC claims the world experienced more rapid warming than any time in the past two millennia, the world did not experience significantly greater trends in any of these extreme weather events.

69) In explaining the average temperature standstill we are currently experiencing, the Met Office Hadley Centre ran a series of computer climate predictions and found in many of the computer runs there were decade-long standstills but none for 15 years – so it expects global warming to resume swiftly.

70) Richard Lindzen, Professor of Atmospheric Sciences at Massachusetts Institute of Technology, wrote: “The notion of a static, unchanging climate is foreign to the history of the Earth or any other planet with a fluid envelope. Such hysteria (over global warming) simply represents the scientific illiteracy of much of the public, the susceptibility of the public to the substitution of repetition for truth.”

71) Despite the 1997 Kyoto Protocol’s status as the flagship of the fight against climate change it has been a failure.

72) The first phase of the EU’s Emissions Trading Scheme (ETS), which ran from 2005 to 2007 was a failure. Huge over-allocation of permits to pollute led to a collapse in the price of carbon from €33 to just €0.20 per tonne meaning the system did not reduce emissions at all.

73) The EU trading scheme, to manage carbon emissions has completely failed and actually allows European businesses to duck out of making their emissions reductions at home by offsetting, which means paying for cuts to be made overseas instead.

74) To date “cap and trade” carbon markets have done almost nothing to reduce emissions.

75) In the United States , the cap-and-trade is an approach designed to control carbon emissions and will impose huge costs upon American citizens via a carbon tax on all goods and services produced in the United States. The average family of four can expect to pay an additional $1700, or £1,043, more each year. It is predicted that the United States will lose more than 2 million jobs as the result of cap-and-trade schemes.

76) Dr Roy Spencer, a principal research scientist at the University of Alabama in Huntsville, has indicated that out of the 21 climate models tracked by the IPCC the differences in warming exhibited by those models is mostly the result of different strengths of positive cloud feedback – and that increasing CO2 is insufficient to explain global-average warming in the last 50 to 100 years.

77) Why should politicians devote our scarce resources in a globally competitive world to a false and ill-defined problem, while ignoring the real problems the entire planet faces, such as: poverty, hunger, disease or terrorism.

78) A proper analysis of ice core records from the past 650,000 years demonstrates that temperature increases have come before, and not resulted from, increases in CO2 by hundreds of years.

79) Since the cause of global warming is mostly natural, then there is in actual fact very little we can do about it. (We are still not able to control the sun).

80) A substantial number of the panel of 2,500 climate scientists on the United Nation’s International Panel on Climate Change, which created a statement on scientific unanimity on climate change and man-made global warming, were found to have serious concerns.

81) The UK’s Met Office has been forced this year to re-examine 160 years of temperature data after admitting that public confidence in the science on man-made global warming has been shattered by revelations about the data.

82) Politicians and activists push for renewable energy sources such as wind turbines under the rhetoric of climate change, but it is essentially about money – under the system of Renewable Obligations. Much of the money is paid for by consumers in electricity bills. It amounts to £1 billion a year.

83) The “Climate-gate” scandal revealed that a scientific team had tampered with their own data so as to conceal inconsistencies and errors.

84) The “Climate-gate” scandal revealed that a scientific team had campaigned for the removal of a learned journal’s editor, solely because he did not share their willingness to debase science for political purposes.

85) Ice-core data clearly show that temperatures change centuries before concentrations of atmospheric CO2 change. Thus, there appears to be little evidence for insisting that changes in concentrations of CO2 are the cause of past temperature and climate change.

86) There are no experimentally verified processes explaining how CO2 concentrations can fall in a few centuries without falling temperatures – in fact it is changing temperatures which cause changes in CO2 concentrations, which is consistent with experiments that show CO2 is the atmospheric gas most readily absorbed by water.

87) The Government’s Renewable Energy Strategy contains a massive increase in electricity generation by wind power costing around £4 billion a year over the next twenty years. The benefits will be only £4 to £5 billion overall (not per annum). So costs will outnumber benefits by a range of between eleven and seventeen times.

88) Whilst CO2 levels have indeed changed for various reasons, human and otherwise, just as they have throughout history, the CO2 content of the atmosphere has increased since the beginning of the industrial revolution, and the growth rate has now been constant for the past 25 years.

89) It is a myth that CO2 is a pollutant, because nitrogen forms 80% of our atmosphere and human beings could not live in 100% nitrogen either: CO2 is no more a pollutant than nitrogen is and CO2 is essential to life.

90) Politicians and climate activists make claims to rising sea levels but certain members in the IPCC chose an area to measure in Hong Kong that is subsiding. They used the record reading of 2.3 mm per year rise of sea level.

91) The accepted global average temperature statistics used by the Intergovernmental Panel on Climate Change show that no ground-based warming has occurred since 1998.

92) If one factors in non-greenhouse influences such as El Nino events and large volcanic eruptions, lower atmosphere satellite-based temperature measurements show little, if any, global warming since 1979, a period over which atmospheric CO2 has increased by 55 ppm (17 per cent).

93) US President Barack Obama pledged to cut emissions by 2050 to equal those of 1910 when there were 92 million Americans. In 2050, there will be 420 million Americans, so Obama’s promise means that emissions per head will be approximately what they were in 1875. It simply will not happen.

94) The European Union has already agreed to cut emissions by 20 percent to 2020, compared with 1990 levels, and is willing to increase the target to 30 percent. However, these are unachievable and the EU has already massively failed with its Emissions Trading Scheme (ETS), as EU emissions actually rose by 0.8 percent from 2005 to 2006 and are known to be well above the Kyoto goal.

95) Australia has stated it wants to slash greenhouse emissions by up to 25 percent below 2000 levels by 2020, but the pledges were so unpopular that the country’s Senate has voted against the carbon trading Bill, and the Opposition’s Party leader has now been ousted by a climate change sceptic.

96) Canada plans to reduce emissions by 20 percent compared with 2006 levels by 2020, representing approximately a 3 percent cut from 1990 levels but it simultaneously defends its Alberta tar sands emissions and its record as one of the world’s highest per-capita emissions setters.

97) India plans to reduce the ratio of emissions to production by 20-25 percent compared with 2005 levels by 2020, but all Government officials insist that since India has to grow for its development and poverty alleviation, it has to emit, because the economy is driven by carbon.

98) The Leipzig Declaration in 1996, was signed by 110 scientists who said: “We – along with many of our fellow citizens – are apprehensive about the climate treaty conference scheduled for Kyoto, Japan, in December 1997” and “based on all the evidence available to us, we cannot subscribe to the politically inspired world view that envisages climate catastrophes and calls for hasty actions.”

99) A US Oregon Petition Project stated “We urge the United States government to reject the global warming agreement that was written in Kyoto, Japan in December, 1997, and any other similar proposals. The proposed limits on greenhouse gases would harm the environment, hinder the advance of science and technology, and damage the health and welfare of mankind. There is no convincing scientific evidence that human release of CO2, methane, or other greenhouse gasses is causing or will, in the foreseeable future, cause catastrophic heating of the Earth’s atmosphere and disruption of the Earth’s climate.”

100) A report by the Nongovernmental International Panel on Climate Change concluded “We find no support for the IPCC’s claim that climate observations during the twentieth century are either unprecedented or provide evidence of an anthropogenic effect on climate.”

La noticia aquí:

http://www.dailyexpress.co.uk/posts/view/146138

La estafa del calenta-miento global.Por Roberto Centeno

En medio del invierno más frío en 40 años, con temperaturas de -30ºC en Moscú y de -20ºC en muchas otras capitales, la patraña del calentamiento no podía prosperar. Dios se ha apiadado de nosotros, para impedir que nos sigan saqueando una panda de demagogos. Los gobiernos más ricos estaban dispuestos a poner dinero, porque los temas medioambientales venden mucho electoralmente, aunque no sin que China e India se comprometieran a reducir emisiones, pero ¿cómo iba China a reducir su crecimiento y su bienestar por un supuesto calentamiento cuando medio país sufre una ola de frío extremo? ¿Cómo la India, con los Himalayas sufriendo las nevadas más intensas en décadas? China, además, no tiene que contentar a una izquierda ecologista para obtener su voto, porque ellos son la izquierda.

El resultado de la Cumbre del Clima. Excelente para los ciudadanos indefensos: se tomarán medidas cuando la temperatura suba en 2ºC, no ha subido ni un grado en un siglo, y cero en los últimos diez años; objetivos de reducción de emisiones para 2050, pero sin fecha para llegar a un máximo; y pasta la mínima, unos 6.000 millones de euros/año hasta 2020, lo mismo que Zapatero solito, con nuestro dinero, regala anualmente a las renovables. Un presidente sin ideas, incapaz de hacer frente a la crisis, pero dispuesto a los mayores dislates. Y esto es lo grave, porque el mayor contaminador de Europa, aparte la coda efectista de “la tierra no pertenece a nadie, sólo al viento”, ha decidido arruinarnos para conseguir los votos de más la izquierda y de los ecologistas.

Su apuesta por “una nueva era basada en las energías renovables” es un desastre para la competitividad, para el empleo y para el bienestar futuro de los españoles. Apuesta por las subvenciones brutales a los afines al poder –los que consiguen las concesiones- y por las energías más caras e ineficientes del planeta, mientras nuestros nuevos competidores tienen la electricidad y el gas a la mitad de precio. La “liberalización”, vocablo que en socialista significa “libertad de los monopolios para elevar los precios sin límite”, ha hecho subir el recibo de la luz un 17,5% desde julio y otro 20% a lo hará en 2010, y con la Ley de Economía Sostenible subirá otro 50%.

El cambio climático: una constante universal

El calentamiento global es la mayor estafa planetaria de los tiempos modernos. El cambio climático es una constante universal originada por numerosas variables, en las que destacan cambios en las corrientes oceánicas –si la corriente del Golfo cambiara su curso ligeramente, Europa entraría en una edad glacial- y en la radiación solar que oscila cíclicamente. Siempre lo ha habido y siempre lo habrá. En los últimos 420.000 años ha habido cuatro glaciaciones con sus periodos interglaciales, y en todos ellos la temperatura alcanzó niveles superiores a los actuales. Hace 8.000 años el desierto del Sahara era una selva, intercalada con épocas glaciales, documentada en el 2.200 a.C, que dejó a Egipto y los países de la zona al borde del hambre.

Más cerca de nosotros, en la España del Cid, en el año 1.000 los ríos españoles llevaban el doble de agua que en la actualidad, el Guadalquivir, por ejemplo, era navegable hasta Córdoba. Groenlandia estaba libre de hielos en la Edad Media. También en esa época hubo periodos cálidos en toda Europa, tanto que en el norte de Inglaterra se cultivaba la vid. En el siglo XVIII, por el contrario hubo un periodo de enorme frío, y los ejemplos son múltiples. Ninguno de estos cambios climáticos, tremendos por otra parte, ha estado causado por la actividad humana.

El estado del miedo

¿Se acuerdan ustedes del “agujero de ozono” en la Antártida, que dejaba ciegos a los pingüinos y a las focas, y que iba a destruir el mundo? Pues ni había agujero, ni dejaba ciego a nadie, ni nada de nada. Resulta que se trata de un fenómeno cíclico que se repite anualmente: al final del crudo invierno antártico, se producen una serie de reacciones fotoquímicas en la estratosfera que reducen la cantidad de ozono, en septiembre la cantidad de ozono llega a un mínimo, luego se recupera y en noviembre el “agujero” se ha cerrado. Con ésta patraña se amedrentó a toda una generación, se forraron unos cuantos y miles de activistas ecologistas vivieron del cuento.

Ahora es igual pero a gran escala, “el planeta se calienta, los hielos se derriten y asciende el nivel del mar”, es el nuevo “estado del miedo”, un camelo total. Sin embargo, el supuesto “calentamiento global” ha permitido a los vendedores del Apocalipsis y a las ideologías izquierdistas que no han aportado nada útil a la humanidad en 80 años, excepto dictadura, miseria e injusticia, crear un engaño colectivo del que se benefician extraordinariamente.

“El planeta se calienta”. Mentira, los gráficos de temperaturas medias mundiales muestran desde 2007 una bajada no una subida. En el verano de 2008, el que esto escribe estuvo en el santuario de ballenas del río San Lorenzo, cerca de Québec, y la bióloga marina que nos acompañaba nos explicó que el invierno anterior había sido el más frío que recordaba. Los jesuitas que llevan registros de la altura de la nieve caída en Québec desde hace 400 años, medirían la mayor altura en cuatro siglos.

La mayoría de las medidas de temperatura se toma en “islas de calor”, grandes ciudades y aeropuertos, también se utiliza el truco de emplear los años que convienen, y en la mayoría de los casos se realizan sin garantía alguna. En West Point, por ejemplo, con garantía de seriedad, continuidad y método, no se han producido cambios en la temperatura media en 175 años, 51ºF en 1826 y 51ºF en 2000.

Pero la prueba del nueve ha sido la realizada por unos hackers tras pillar a los “gurús” del calentamiento de la Universidad de East Anglia con el carrito de los helados. Han manipulado datos, han destruido pruebas y han silenciado o desacreditado a los disidentes. Y toda la información que utiliza la ONU y las organizaciones internacionales procede de esta fuente. Por cierto, estos mismos científicos predecían en los años 70 una nueva glaciación, pero como es mucho más rentable el calentamiento, han cambiado la predicción.

Ecoterrorismo

Este tipo de comportamientos, es lo que el conocido escritor Michael Crichton denomina “ecoterrorismo”: científicos dispuestos a modificar o manipular sus datos según las necesidades de las organizaciones que les subvencionan. Han falsificado de todo, pero lo más relevante han sido las temperaturas que no han crecido en los últimos diez años, lo que invalida totalmente la gran estafa del calentamiento. Una falsificación que no es nueva, porque es la que llevan haciendo décadas los marxista ecologistas, utilizando fotos de glaciares en verano con menos hielo, diciendo que son de invierno, o filmando desprendimientos de masas de hielo polar en verano, diciendo que es en invierno.

El CO2 en la atmósfera ha pasado de una media de 250 ppm a 385 ppm, pero en el Holoceno, hace 12.000 años, ese nivel era de 7.000 ppm, sin mediar actividad humana. De los gases emitidos por la centrales de de carbón, parte es CO2 y parte SO2, y ocurre que el SO2 refleja los rayos solares y, en consecuencia, enfría. El conjunto de emisiones contaminantes de las innumerables centrales de carbón, tenderá a enfriar y no a calentar en los próximos 20 años. Otra cosa distinta es el desastre ecológico en las zonas colindantes, pero eso no es calentamiento global, es contaminación local contra la que se debe luchar con todos los medios. Además, si hubiera un efecto invernadero, las temperaturas sólo podrían subir, y un invierno glacial como el actual sería imposible.

“Los hielos se derriten”, un camelo estratosférico. El Polo Sur, que contiene el 90% del hielo de la tierra, se esta enfriando, excepto en una pequeña zona. Las mediciones con radar de banda lateral muestran que la masa de hielo de la Antártida oeste crece al ritmo de 26,8 gigatoneladas año, y el hielo marino antártico dura ahora 21 días mas que en 1979. Hace dos años se produjo el invierno mas frío en 100 años en el hemisferio sur, hasta nevaría en Buenos Aires.

Y ya, la repanocha de la tomadura de pelo, llega cuando se afirma que “asciende el nivel del mar” ¿Dónde asciende? Cualquiera que viva o vaya habitualmente a la playa podrá comprobar la absoluta falsedad de la afirmación, no ha subido ni un centímetro en 60 años, y en 100 si miramos fotos antiguas de nuestras playas ha bajado. Si el deshielo fuera cierto, el nivel del mar habría crecido un metro o dos, y todas esas playas habrían desaparecido, entonces ¿qué trolas nos cuentan? Por ello, no se dejen engañar, crean solo lo que ven sus ojos, no hay más cambio climático que el natural.

¡ FELIZ NAVIDAD Y LO MEJOR PARA 2010 A TODOS!

(*) Catedrático de Economía de la Escuela de Minas de la UPM

http://www.cotizalia.com/disparate-economico/estafa-calentamiento-global-20091221.html