sábado, 6 de junio de 2009

IV Reich

Carta de un supuesto científico nazi a un colega , fechada en 1945. Parece ser un "hoax" , no obstante , resulta interesante el documento..

R., Nuevo Mexico, 9 de Abril de 1945

Estimado Dr. H, tengo el deber de comunicarle que nuestras sospechas se están materializando punto por punto. La guerra está próxima a acabar, tal vez sólo dure unos días o semanas más. Los bolcheviques están a unos pocos kilómetros de Berlín y, si mi informador está en lo cierto, las cargas de artillería rusa ya están cayendo sobre la capital lo cual era de esperar.

El Führer y su alto mando están escondidos en el bunker de La Nueva Cancillería y todo apunta a que no piensan capitular, lo cual era también previsible. Si la situación no da un giro inesperado morirán todos y con ellos, el sueño del III Reich.

Como bien sabe, mi situación actual es de exilio en Estados Unidos. Aquí, me han proporcionado una nueva identidad, un hogar y estoy aprendiendo inglés a buen ritmo. Creo que en un mes ya estaré preparado para entrar en el programa y empezar a trabajar. Hasta entonces me dedico a ordenar mis obras e intento ir traduciéndolas a su lengua; debo reconocer que nunca imaginé que estos trabajos y estudios algún día serían mi salvoconduzco para huir de la catástrofe germana, en vez de servir para engrandecer el Reich.

Mi casa es hermosa, mi familia está a salvo y aunque les cueste amoldarse a este extraño sistema y su nueva lengua no me cabe la menor duda de que aquí hay un futuro para ellos muy distinto al que les aguarda en nuestra tierra que será devastada y saqueada por las hordas rusas.

Aquí, en mi nuevo país, más que ser juzgados, los hombres de ciencia germanos, somos tratados como auténticos héroes de guerra. Cual es mi sorpresa cuando yo mismo me encontré recibiendo en mi nuevo hogar el general McArthur, al director general de la O.S.S., un representante de la fundación Rockefeller y al mismísimo Eisenhower, jamás pude imaginar esto. Aquí andan muy ilusionados por fusionar nuestros altos conocimientos logísticos con los suyos, realmente más parcos y humildes de lo que imaginaba para el gran presupuesto con el que cuentan. Por todo lo aquí expuesto le aconsejo como científico y le ruego como amigo que abandone la tierra Argentina y se disponga a venir a los Estados Unidos donde el trato será excelente y podrá seguir desarrollando su trabajo en las mejores condiciones imaginables.

Además de hacerle esta propuesta, que en caso de respuesta afirmativa yo mismo empezaría a tramitar los arreglos para su exilio, el motivo primordial de esta misiva es relatarle un espectacular sueño que tuve la grandeza de visionar.

No se si será de su conocimiento que nuestros científicos germanos, estudiando las capacidades y peculiaridades de todas las razas del mundo, encontraron en los jefes de unas tribus Evenki subdesarrolladas del norte de Rusia unos coeficientes de conocimiento etérico extremadamente altos. Sus capacidades de ver más allá de la simple materia parecían ser sobresalientes y una de las prácticas que distinguían a estos jefes-brujos a la hora de tomar decisiones era permanecer cerca del fuego durante horas escuchando el crepitar de las llamas. Ellos sostienen que pueden escuchar el lenguaje del fuego y entender su consejo, mucho más sabio que el de cualquier mortal.

La materia, en este caso la madera, debe sucumbir reduciéndose a cenizas para poder liberar esa valiosa información y así construir conocimiento en el intelecto del que sabe entender su lenguaje. Estas gentes han sobrevivido gracias a estas prácticas y otras más ceremoniosas a la continua persecución a la que están siendo sometidos por parte de los salvajes bolcheviques lo cual es un indicativo a sopesar.

Andaba yo en una situación muy similar aquí en mi nuevo hogar, después de un día duro de trabajo, descansando al lado de la chimenea sin más pretensión que escuchar el susurro del fuego y evadirme después de la agotadora jornada. En un momento propicio quedé en un extraño estado de ensimismamiento somnoliento mirando las cenizas depositadas de los troncos destruidos y allí mismo, a miles de kilómetros de mi tierra natal, observé las cenizas y ruinas de mi amada Germania. En ese preciso momento supe con claridad que el Reich sería destruido completamente, ya no había otra opción. Entonces una serie de razonamientos e imágenes parecieron sobrevenir a mi mente, como llegados de otra dimensión ultraterrena, trayendo noticias del futuro y sobre todo, de una posibilidad que hombres como usted, mi buen colega y amigo, y yo tenemos el grandísimo honor de poder ostentar y hacer algún día realidad.

Como bien sabe sobre mi pensamiento, estoy plenamente convencido que el Führer hace tiempo que perdió su severo juicio. Supo levantar en Germania una serie de ideales y un modelo de vida que debían ser ejemplares en todo el mundo. Pero tal como iba creciendo su sueño también hacia lo propio su locura y ansia por llegar a ser emperador como su idolatrada figura Napoleón. Al revés que este gran estratega, nuestro Führer a su lado, no es más que un bufón y su ineptitud ante las lides del arte de la guerra no han parado de evidenciarse continuamente durante toda la contienda.

Toda la suprema tecnología aria que hemos desarrollado durante todos estos años que debía marcar una superioridad absolutamente notoria ante las demás naciones del mundo ha sucumbido por obra de esta mente incapacitada para administrar recursos y urdir una estrategia digna de nuestras posibilidades. Hubo un sueño creado por nuestro Führer, el III Reich, y este mismo creador, sarcásticamente, ha sido el partícipe de su destrucción. Tengo entendido que incluso ahora mismo, en sus desvaríos, sigue contando en el bunker de la Nueva Cancillería con divisiones para la ofensiva final que ni existen. Imagínese cuan desesperada debe ser la situación de este auténtico engendro que ha traído a nuestro pueblo la ruina.

Pero las leyes e ideales siempre deben quedar por encima del hombre que las formuló. El Führer va a morir y Germania quedará destruida, de esto no hay duda; pero de esta destrucción surgirá algo mucho mejor, mi gran amigo. Este sacrificio de nuestra querida patria será el comienzo de un sueño mucho más ambicioso y refinado; no habrá sido en vano esta masacre ya insalvable. Espero que usted entienda como hombre de ciencia que siempre ha sido lo que pretendo explicarle para que comparta mi ilusión por un nuevo proyecto que comienza a gestarse.

La incapacitada mente de Hitler no pretendía más que construir un III Reich universal cuya capital germana, como las grandes polis griegas de la antigüedad, sólo respondiera ante los dioses y que ni el mismo tiempo se atrevería a retar. Este delirio no es más que el fruto desorbitado de una mente enloquecida. Es obvio que algo estático, ya acabado, no tiene posibilidades para el futuro, es un producto inerte incapaz de sostenerse universalmente, como tampoco lo hicieron los grandes templos de piedra acabada de la antigüedad. Este no es un sueño creíble ni mucho menos imperecedero. Para que un ideal esté vivo y pueda mantenerse debe mejorarse continuamente en un eterno desarrollo. Nunca puede quedar acabado sino en un proceso de instauración continuo y tenaz. Por ello, este sueño del III Reich debía sucumbir en cenizas. Sólo estas cenizas, desde un punto de vista metafórico, pueden albergar un nuevo sistema y una futura polis universal flexible ante las vicisitudes de la existencia que no necesariamente se debe ubicar en nuestra patria madre sino en la mente de todos los hombres.

Al igual que la madera debe arder para liberar su calor y conocimiento, Germania debe ser destruida para albergar un nuevo régimen mucho más poderoso que el propio de un hombre poco capaz, descabellado y estrecho de entendederas.

El sueño plasmado por las obras cinematográficas de nuestra inmortal Leni Riefenstahl no morirá, puede estar completamente seguro de ello. Se alzará una Olimpia mundial en todo el globo que brillará sobre la existencia y será la imagen del más glorioso cometido llevado a cabo por el hombre en todos los tiempos. Pero este imperio de perfección y grandeza no será llamado III Reich y menos aún será gestionada su construcción y materialización por el fanático grotesco que ha sido nuestro Führer. Se necesitarán todavía unas décadas para que todo eso sea posible y le aseguro, y puede creerme, que ya hay grandes cerebros trabajando para ello. Aquí en los Estados Unidos ya dan la guerra por ganada; después de la adquisición del arma de destrucción definitiva germana gracias a los proyectos que otros colegas alemanes han traído aquí como moneda de cambio para el exilio. Parece irónico, ¿verdad? Nosotros descubrimos el arma masiva final y son los americanos, nuestros supuestos enemigos, los primeros que piensan usarla en batalla contra el aliado nipón y hacerse históricamente con su descubrimiento. Cuando la ocasión sea propicia le contaré con más detenimiento y precisión, y le aseguro que no saldrá de su asombro.

Estados Unidos, o mejor dicho su banca, se hará con el control tras la segunda guerra mundial porque son infinitamente más elegantes, refinados y buenos estrategas pero le adelanto que el gobierno mundial que se planea construir no pertenecerá a ningún país en concreto; todos los países pertenecerán a él.

Por las conversaciones que he podido escuchar entre nuestros intelectuales germanos y los nuevos colegas americanos puedo aseverar que sus intenciones son realmente parecidas a las nuestras, quizá sólo matizando algunos puntos. Somos en cuanto ideales tan permeables los unos a los otros que en ocasiones llego a dudar si realmente hemos perdido la guerra.

Sin más dilación paso a describirle, tal como los he visionado, los pilares de la nueva Olimpia mundial, el principio del IV Reich que algún día será un hecho y alumbrará el mundo entero con la luz de la razón.

I) La lógica del sistema. Tesis, Antítesis y Síntesis.

Esta es la base primigenia de todo lo que pretendo desarrollar en esta carta como modelo de estrategia y planificación de perfecta eficacia en el nuevo sistema mundial.

Irónicamente, si quieres agua provoca sequía, si pretendes guerra primero promueve la paz, si urge riqueza siembra pobreza y si se ansía orden y estabilidad esparce el caos.

La tríada dialéctica desarrollada por nuestro antiguo gran filósofo Johann Gottlieb es el ideal lógico que ha demostrado con mayor rotundidad su plena eficiencia en cuanto a la política y será el pilar básico, el suelo plano, en el que se pueda empezar a construir el futuro.

El gobierno o mandatarios deben buscar las síntesis que convengan y una vez localizadas establecerán las tesis estratégicas en el pueblo sabiendo de antemano como va a reaccionar. Este debe reaccionar hacia la antítesis dejando camino libre al órgano mandatario para obrar de forma directa y así llegar con el beneplácito del pueblo a la síntesis fijada primeramente. En realidad es la fórmula acción, reacción y conclusión.

Le pondré un ejemplo para que entienda esta lógica y como el partido nacional-socialista lo ha puesto en práctica aún cuando fue de manera muy burda:

La síntesis o conclusión necesaria en 1933 fue adelantar las elecciones en Alemania para acabar con el subversivo marxismo que pugnaba por desbancar al nacional-socialismo. Para ello se llevó a cabo una acción o tesis que fue provocar un incendio en el Reichstag y culpar a los marxistas. La reacción del pueblo fue descargar sus iras sobre este partido comunista y crear un clima de descontrol e inseguridad con lo que se llegó a la síntesis que fue tener una excusa perfecta para adelantar las elecciones y así ganarlas.

Estas técnicas están muy bien estudiadas para conseguir dentro de la medida plausible casi cualquier cometido pero es de importancia definitiva manejar los noticiarios y la opinión del pueblo para pronosticar siempre la reacción ante la acción. Si esta premisa falla el resultado puede ser catastrófico luego la información (como expondré más detenidamente) debe estar en manos del órgano rector sin fuga posible. Manejando dicha información y usando sabiamente este orden lógico se puede obrar magia en una sociedad.

Si por ejemplo queremos en un futuro restar libertades, algo en principio complicado en extremo en una democracia, o cambiar una constitución para crear orden, primero, como tesis debemos dar toda la libertad desmesurada posible para que no tarde en sobrevenir el caos como antítesis. Entonces ya se tendrá el argumento perfecto para, en nombre de la seguridad y la restauración del orden, obrar como se crea propicio con el apoyo del pueblo como síntesis; ¡magia!

Además se dispondrá de dispositivos muy eficientes para controlar las noticias y la información de los hechos que nuestro pueblo debe creer para guiarlo como un rebaño de corderitos, siendo ellos mismos los que pidan las resoluciones que el pastor ya ha fijado con anterioridad. Estos dispositivos son los hijos deseados del avance tecnológico, una de las cartas ganadoras con las que contará en el futuro.

Teniendo esta arma de la lógica en cuenta no tendrá problema, mi querido amigo, para entender cómo se debe ir instaurando el nuevo gobierno y sus pilares básicos tal como los he visionado.

II) El gobierno. Control incógnito y estratégico.

Sólo el nacional-socialismo ha demostrado ser un sistema capaz de gobernar un pueblo que opte a un futuro superior, de esto no voy a dudar jamás. Años de experiencia vividos en este sistema me llevan a seguir sosteniendo esta afirmación y no creo que usted, mi fiel amigo, discrepe en demasía conmigo en este punto.

La base era sólida y elevada pero la mediocridad de algunos en el régimen a la hora de levantar y sostener este sueño ha sobrellevado el fracaso total de la empresa.

El fondo está condenado a fracasar si las formas no andan a la par en cuanto a pureza, y estas formas, en nuestra patria, han dejado mucho que desear.

La gente en nuestro tiempo no ha estado preparada para sobrellevar el ideal nacional-socialista; definitivamente no ha estado preparada, y menos aún el resto del mundo.

El estado debe gobernar y según dicho ideal debe manipular y controlar todos los recursos que deben ser debida y sabiamente administrados por sólo este grupo de élite gubernamental.

Pero la psique humana no está preparada para relegar todas sus decisiones en un grupo altamente cualificado y superior ya que, sencillamente, al no poder entender por pura incapacidad las decisiones de este grupo superior no tardará en sufrir fervor o miedo. El Führer consiguió de los compatriotas germanos el voto y el fervor, eso ha quedado patente en todo su mandato, pero dicho fervor es una bomba de relojería que antes o después puede explotar en las manos de quien la manipula convirtiéndose en miedo. Del fervor incondicional al terror sólo hay un pequeño paso y las posibilidades catastróficas de ambos estados emocionales son incalculables y poco aconsejables por su inestabilidad. Ni miedo ni fervor, según mi criterio, son aconsejables luego, ¿cuál es la fórmula que puede llevar a cabo un gobierno superior para conseguir absoluta neutralidad en su pueblo y gobernarlo tranquilamente? La formula es muy sencilla, mi querido amigo, y es que el pueblo no debe saber quien lo gobierna, debe permanecer narcotizado en varios niveles.

El pueblo debe de obrar, sin conocimiento, exactamente como el gobierno precisa de él pero los integrantes de éste, la nación, no tienen por qué saberlo. Ese fue uno de nuestros grandes errores del pasado: pretender que el pueblo sea capaz cuando en definitiva no lo es. No hay mejor y más educado esclavo que el que permaneciendo en esta situación, se cree libre. Y esto, mi nuevo país lo ha comprendido perfectamente.

Detrás de los grandes faraones habían sacerdotes que movían los verdaderos hilos de mandato, tras los tronos de los grandes reyes españoles se escondían validos que asesoraban al inepto e incapacitado rey y así siempre ha sido en todos los regímenes duraderos. El que dicta las normas no debe dar jamás la cara, y esto es un simple acto de sabiduría, mientras el pueblo cumple sus normas sin saber siquiera el por qué.

La democracia funciona aquí en Estados Unidos perfectamente, puede creerme; por el simple y llano hecho de que el pueblo no elige nada en realidad. Eligen qué rey se va a sentar en el trono pero nunca sabrán y ni siquiera imaginarán que los validos, mucho más capacitados que el rey y siendo los verdaderos gobernantes, son los que deciden; es perfecto y puedo asegurar que funciona. El pueblo, y bien lo sabían los emperadores romanos, necesita pan y circo para estar contento y permanecer sumiso; y esto mismo es lo que aquí les dan, pero llamado de otra manera: elecciones democráticas libres. Por un lado habrá un elenco de actores que simplemente transmitirán al pueblo lo que el verdadero gobierno decide hacer y este grupo de vocales, pertenecientes al dominio público, simularán ser el verdadero gobierno de forma muy creíble pues ni incluso ellos sabrán que sólo son títeres en una función mediática.

Los cerebros de este país, Estados Unidos, planean crear un estado escondido e independiente no sujeto a sufragio que controle el conocimiento y todas las masas de capital de grandes empresas aparentemente privadas, no puedo concebir plan más sublime. Los estamentos políticos públicos sólo serán una función cinematográfica mientras el verdadero órgano rector obra como conviene usando la tríada dialéctica para convencer a la mayoría.

Después de la catástrofe financiera en los años veinte que crearon los órganos privados (controlados por la banca judía) aquí en Estados Unidos, ante la mala reputación que se ganaron a nivel popular, dichos colosos financieros decidieron continuar con su supremacía económica, cultural, política y social pero de forma más subterfugia; como siempre han hecho los inteligentes, desde la sombra.

Fue un golpe de estrategia perfecta, algo que brilló por su ausencia en el Reich. Más hubiera valido que nuestro Führer hubiera aprendido de estas argucias en vez de criticar con tanto ensañamiento a esta élite judeomasona mucho más capaz a la hora de la verdad; de hecho ellos financiaron y manipularon a su antojo a nuestro ingenuo líder, que fue zarandeado como un títere maniatado.

En este punto encontré el primer fallo del concepto de una Germania universal: pretender que toda una masa de individuos sean capacitados y entiendan, apoyando inteligente e incondicionalmente, una jefatura de forma indefinida. Así sólo conseguimos, además del recelo de todas las naciones extranjeras, toda una huida de grandes cerebros de nuestro país.

Sólo se puede apelar a la incompetencia más extrema para explicar el hecho de usar mano de obra judía para el trabajo pesado en la industria y en cambio dejar escapar intelectuales de este mismo origen judío. Independientemente de su origen existen grandes hombres de conocimiento que han demostrado su aptitud para servir al desarrollo y entre estas personalidades se puede encontrar a Thomas Mann, Walter Gropius, Albert Einstein o Sigismund S. Freud (del que te comentaré detenidamente). ¿Cómo fuimos tan estúpidos de desperdiciar tantos talentos que podrían haber servido al Reich sin ni siquiera ellos saberlo?

Cuerpos perfectos en nuestro mundo superior, eso anhelábamos en el pasado; pues que el propio cuerpo trabaje su perfección sin saber el por qué, he aquí el futuro. El conocimiento del fin último de las cosas y los rumbos sólo debe estar en manos de unos pocos.

No se puede luchar contra algo o escapar de ello si no se identifica el enemigo o como decían los romanos: Ignota, nulla curatio morbi(no se puede curar una enfermedad que se desconoce). Por esto, todo el mundo trabajará para nosotros embriagados por ideales sin saber en última instancia quienes somos y por qué dan su vida y su trabajo por nosotros.

Por todo esto es importante instaurar las teóricas democracias como decorado en todo el mundo y desplazar definitivamente el comunismo para llevar a la práctica un control global.

¿El pueblo quiere libertad? Perfecto, serán libres para hacer lo que queremos que hagan o hacerlo de igual manera, ellos creerán que eligen; hete aquí la perfecta trampa.

Vociferar los ideales a los cuatro vientos, como hizo nuestro gobierno, sin dar alternativa creíble es una absoluta mediocridad estratégica.

La verdadera estrategia es controlar los hilos de las marionetas que interpretarán el baile del poder mientras se acuna y se cuenta una hermosa fábula al pueblo.

III) Control de masas. La magia de la imagen.

Las masas son extremadamente fáciles de guiar, mientras no sepan que son guiadas. Y para ello contamos con una herramienta imprescindible, hasta ahora sólo conocida por los trascendentalistas, sabios y esotéricos, conocedores profundos de las reglas que rigen la mente humana. Un médico judío, irónicamente, ha destapado definitivamente la caja de los tesoros. Sigismund Freud, un genio a todas luces, ha desentrañado la psique humana descubriendo una serie de mecanismos comunes en todos los hombres, incluso en nuestra raza pura, que si son bien articulados se convierten en los controles inconscientes del individuo.

Le adjunto con esta carta dos obras imprescindibles que debe leer cuanto antes para entender hasta que punto es capital dicho descubrimiento y su potencial en cuanto a la aplicación propagandística. En este país gozan de gran admiración:

“Más allá del principio de placer, Psicología de la masas y análisis del yo.”

“Trabajos sobre metapsicología.”

No es de extrañar que nuestro ministro Joseph Goebbels fuera quien, en su día, proporcionó estas obras de valor incalculable al colega que me las ha facilitado a mí.

De forma resumida puedo iniciarle diciendo que existen fuerzas desconocidas en lo más profundo de la mente, que escapan al control del razocinio, capaces de doblegar al individuo predisponiéndolo a actuar de maneras muy determinadas.

Los americanos están usando este conocimiento para provocar consumismo descontrolado entre las clases medias y bajas de la población con muchísimo éxito, debemos aprender de ellos pues son extremadamente refinados a la hora de conseguir sus propósitos tanto en su propia población como en la opinión de otros países, gracias a estas técnicas. Este conocimiento aplicado a los ideales políticos y morales es un arma poderosísima que debe permanecer oculta y a buen recaudo de los mandatarios del sistema. Su potencial es casi infinito a la hora de incentivar el trabajo, el consumo, la moral o incluso la preparación de la población para la guerra sin necesidad de grandes despliegues militares o funciones multitudinarias para exaltar los ánimos.

Además también debe saber que los mismos experimentos que llevaban a cabo nuestros médicos en el campo del control mental, como los relativos al uso de compuestos fluorados, se están desarrollando también aquí. Toda la ciencia germana continúa en su imparable crecimiento, iluminado, con más medios incluso pero bajo la supervisión de mecenas distintos de habla inglesa y de forma astutamente secreta.

Sólo debe haber una verdad y esta es la imagen. La imagen está por encima de todo y esta es capaz de obrar en el cerebro de forma definitiva para incitar a un individuo a casi cualquier cosa de manera mágica. La imagen es magia y como por obra de encantamiento neutraliza cualquier otra sensación contraria a dicha imagen; este es su gran poder.

Un bolchevique que escucha desde la trinchera el atronador rugir del motor diesel de un Panzer, pero sólo ve aproximarse una bicicleta, tiembla como una jovencita a punto de ser desvirgada, pero poco más; le aterroriza el sonido pero no ve el peligro luego no responderá inmediatamente. En cambio, si ese individuo sólo escucha el pedaleo de la bicicleta pero observa la imagen del carro de combate acercándose a su posición huye despavorido como una rata perseguida por un gato. Nuestra mente responde por y para la imagen por encima de cualquier otro estímulo, y nuestro nuevo país americano lo ha entendido a la perfección.

El televisor es el mejor medio capaz de transmitir imagen cuasi simultáneamente y construye la realidad de forma instantánea en la mente del televidente, en cualquier momento (a diferencia del cinematoscopio).

Este ingenio de la tecnología es posiblemente el resorte definitivo para construir a un ciudadano tal y como se espera que sea. La programación es universal y la realidad es dictada por las imágenes emitidas. El ministro de cultura, en un alarde de puro ingenio dijo en su día: “repite una mentira las suficientes veces que acabará siendo verdad”, y esta repetición de una mentira, en manos de la retransmisión televisiva apoyada en imágenes, es el culmen de la posibilidad de transformación de la realidad. El gobierno construirá en tiempo real la verdad que será servida en bandeja de plata en cada uno de los hogares del nuevo sistema. El poder de la imagen es tal que puede incluso poseer más capacidad que cualquier otro tipo de experiencia real.

Si el televisor muestra algo que contradice la experiencia, se dudará de las propias facultades antes que de la programación. Es pues, extremadamente importante que el televisor esté a disposición de todas las clases sociales, incluidas las menos favorecidas, luego el desarrollo de las tecnologías televisivas debe ser continuo para abaratar costes y permitir que este medio propagandístico more en cada uno de los hogares del IV Reich. Debe ser un miembro más de la familia y un instrumento vital de educación y socialización; será el Führer, dividido en muchos personajes, hablando en persona a cada uno de los ciudadanos en su casa a la vez; muchos actores para transmitir un solo guión bien estudiado. La magia del televisor permite todo ello y mucho más.

Una vez más, gracias a los avances en neurociencia, podemos incluso controlar la actividad cerebral del individuo que está recibiendo la señal televisiva; nuestros recientes estudios apuntan a que, usando la frecuencia de imágenes por segundo, podemos crear el estado propicio en la mente para luego televisar los mensajes tanto al consciente como al inconsciente; así se pueden obrar maravillas. Sólo pensar en las posibilidades de todos estos artilugios del futuro me emociono y veo posible la instauración de un nuevo régimen definitivo y verdadero.

El televisor, como herramienta fruto de la iluminación del ingenio científico y el uso de la razón, está llamado a instaurar la mimesis definitiva del nuevo sistema. Las imágenes emitidas por este ingenio han de sustituir, por derecho propio, a la realidad mundana. La nueva cultura, los nuevos conceptos y sus relaciones, gracias al televisor instaurado en todos los hogares, conformarán la nueva realidad mucho más decisiva y definitoria en las vidas del pueblo.

La diégesis como representación libre y arbitraria conduce a la creatividad dañina y la emoción inestable. Esto es, mi querido amigo, un peligro en mentes poco aptas luego no permitamos que los medios de comunicación alienten esta actividad peligrosa sino más bien ofrezcan continuamente una representación del mundo y de la actualidad que desplace todo juicio de valor personal y expresivo.

El televisor es pues el instrumento definitivo para obrar la política en base a la triada dialéctica (acción, reacción y conclusión) por parte del gobierno incógnito y así controlar a un pueblo global.

IV) Historia del hombre. Compartimentalización del conocimiento.

Es imperativo construir una Historia de la humanidad que doblegue el tiempo y conforme una gráfica ascendente cuyas variables sean dicho tiempo y la perfección; la evolución debe ser el paradigma final de dicha Historia. Es absolutamente básica la idea de que todo pasado fue peor, todo presente bueno y todo futuro mejor, camino a la perfección en una metamorfosis continua hacia la universalidad. No podemos caer en absoluto en el relativismo que es sinónimo de fuente de dudas y animadversión. El hombre necesita respuestas y es el gobierno el único estamento que tiene la obligación de darlas a su pueblo de forma digerible e inteligible.

La Historia debe contar de actos, sus correspondientes nudos, una línea dramática clara y sus personajes bien definidos. La Historia será una tragedia expuesta en el Coliseo del mundo y debe mostrar, en última instancia, por qué todas las civilizaciones que no compartan nuestros ideales están condenadas al fracaso. Para ello es importante ordenar todas las culturas antiguas y presentes en esta función de forma que el espectador pueda entender la idea transmitida todo ello dentro de un tiempo lineal.

El pasado será el primer acto en el que se deben presentar los personajes, es decir, todas las culturas habidas en la antigüedad (bien expuestas por la arqueología cuya obligación es resumirlas, catalogarlas y etiquetarlas como sea conveniente). Después vendrá el transcurrir del segundo acto, donde se presenta el problema al que se enfrenta toda civilización: aspirar al bienestar y a la indefectible supervivencia. Todo este segundo acto también pertenecerá al pasado de la Historia del hombre y al presente pero a diferencia que en esta parte se debe mostrar el sucumbir de toda civilización pasada y el por qué del fracaso al que está avocada toda cultura actual que no sea la nuestra. El tercer acto será en el que se propone la solución: el sistema presente camino hacia el final que es la perfección inmutable, gracias a sus innumerables ventajas frente a los demás sistemas y estilos de vida pues la conformación del nuevo orden habrá sabido absorber y adoptar lo mejor de cada cultura pasada. Crearemos pues una Historia que funcione como un panóptico cultural.

Y esta obra debe de hilar el argumento de forma que se vayan respondiendo de forma clara y concisa las respuestas. La Historia funcionará como un manual de cabecera donde cualquier cuestión ontológica tendrá cabida; debe ser universal y mostrar el mejor mundo posible en un eterno presente, mejor que ayer pero peor que mañana, siempre dentro de un paradigma del tiempo lineal. El tiempo como línea con un pasado difuso y un extremo futuro sin fin moldeará las mentes del pueblo siempre dispuestas a confiar en el futuro.

Además queda patente que lo que no entre en este plano topológico del pasado, que será la Historia, sencillamente no habrá ocurrido.

El conocimiento debe estar perfectamente implementado en un árbol de Porfirio extensamente ramificado y sólo el gobierno debe ser conocedor del conjunto y de los parámetros que rigen la ramificación. Es de vital importancia que muy pocos tengan acceso a una visión general de este conocimiento o al tronco pues las cartas de la moral y ética que lo rigen quedarían expuestas a la crítica de quien no tiene capacidad para ejercerla. Por esto es de vital importancia compartimentalizar el saber dividiéndolo en salas herméticas y estancan sin conductos entre ellas que no sean los presentados por el poder, bien definidos, custodiados y protegidos.

La laboralidad, la profesionalidad y la educación deben ser muy especializadas y sólo deben dar acceso a las secciones de ramas imprescindibles de conocimiento que el individuo en cuestión debe manejar. Esto permite alejar al pueblo de relaciones indeseables entre conceptos. Estas relaciones ya deben ser ofrecidas por nuestros intelectuales y todo ello en aras de una cultura cerrada pero estable, y preservada de amenazas, fuera de la jurisdicción del ciudadano. Dejemos que la nación construya ruedas, volantes, motores y carrocerías que el órgano dirigente elegirá más tarde qué hacer con el automóvil resultante, pues ni ellos sabrán que el resultado final iba a ser este.

El conocimiento es el arma más importante que puede esgrimirse y, cómo siempre ha sido, debe ser posesión de los mandatarios siendo cuidado y preservado con máxima atención. Es la luz que puede alzar una nación o pertrechar el declive de otra.

Las nuevas democracias que proliferan como cucarachas en las alcantarillas con sus ideales de transparencia y libertad en relación a la cultura y el conocimiento son inteligentes y refinadas tapaderas que alojan gobiernos en la sombra formados por grandes capitales que administran el conocimiento de forma conveniente, de esto no me cabe duda y es el modelo futuro a seguir.

La objetividad histórica no existe en realidad, es un sinsentido, pero aún así hay que ofrecer una y es nuestra obligación para con el pueblo.

Este conocimiento, la cultura, debe también estar constituida dentro de una línea argumental. De este modo las relaciones entre los distintos conocimientos ya quedan a merced de este argumento cuyas máximas serán inviolables pues será la ciencia la que las administre y esta disciplina, en la mente del pueblo, debe parecer objetiva e imparcial aunque evidentemente no lo sea. La ciencia avanza y seguirá haciéndolo, esto no se puede contrariar, más lo hará en el claro sentido que el gobierno elitista proponga pues, ¿desde cuando se deja la embarcación del saber navegar por las imprevisibles turbulencias del progreso sin un evidente rumbo?

Seamos pues como el búho en la oscuridad, el único depredador que ve todo en condiciones nocturnas. Creamos pues la oscuridad y tengamos la capacidad de ver en ella donde nadie más pueda hacerlo. Este es otro fundamento sobre el que se instalará el castillo del futuro.

V) La ciencia. La que avanza.

Mi querido amigo, es de suponer que conoce “La Gradiva” de Wilhelm Jensen. Este relato muestra una representación de una mujer perfecta, todo un sueño en su eterno caminar, que avanza hacia la universalidad, dentro del delirio del protagonista, Norberto, que la busca, embriagado por la insensatez, en el mundo real. Esta mujer es un ideal y objetivamente debe representar todo conjunción posible de hermosura femenina clásica; esta estética y belleza antiguas deben ser, como ya expuso lúcidamente nuestro historiador J. Winckelmann, una gravitación infranqueable y objetivable en toda mente despierta y bien educada nada sometible al relativismo. La belleza es objetiva y universal, avanzando sin piedad ni dubitación, como la ciencia.

La ciencia está llamada a representar la nueva religión a imponer en el pueblo. La ciencia debe ser la chispa en el nuevo orden de la luz que detone el caminar hacia el futuro, sin ningún bache que pueda interponerse.

La ciencia, en este futuro que empezará a despuntar cuando finalice la guerra, está llamada a ser también la última palabra en cualquier cuestión y así debe de ser, inculcada a todo el mundo desde la niñez. Además ni que decir tiene que la dirección en la que avanza esta Gradiva del saber debe ser marcada en pos de este orden futuro. Dejemos que la ciencia sea la gran Victoria de Samotracia, que condense los sueños de evolución del pueblo y vuele, con sus alas, sobre la objetividad en la mente del pueblo; nosotros, los científicos que trabajaremos para un gobierno mundial verdadero, tendremos las riendas del cabalgar de dicho progreso.

Sus teorías serán dogmas de fe y nadie en su sano y prejuicioso juicio dudará un ápice en las publicaciones de la madre ciencia, la que avanza por encima de todo. Hasta el menos docto en el método y filosofía de la ciencia debe recitar de memoria los credos de ésta y quien ose contrariar sus pilares será tachado de ilógico, irracional y alucinado. Esta es la base del futuro y, ante todo, la excusa perfecta para establecer (en principio de forma necesariamente dolorosa) el nuevo Reich mundial.

Convirtamos al pueblo y a las naciones en “Norbertos” extasiados con el avanzar de dicha Gradiva hacia la perfección, la comodidad y el bienestar imperecederos. Propiciemos que estos Norbertos pretendan, una vez idealizada la ciencia, buscarla como un antídoto indefectible contra cualquier malestar en su camino hacia la felicidad; todo en nombre de la ciencia.

Dejemos que el delirio y los sueños de grandeza en el pueblo dejen un camino a trazar por los mandatarios del nuevo sistema mientras las masas aclamen cada uno de los dulces manjares presentados por el transcurrir científico.

La ciencia mostrará su cara amable a los hombres que sobrelleven el nuevo sistema y su más indómita beligerancia a los transgresores pues es evidente que de cada cinco pasos que avance la Gradiva, cuatro han de ser destinados a las armas tanto físicas como intelectuales que preservarán el predominio del mando.

El conocimiento, en manos de los iniciados, iluminará el camino que transitará la ciencia y ésta tirará del ánimo del pueblo empujándolo a que trabaje duro en pos del bienestar, y preservará la capacidad logística autoritaria del nuevo gobierno.

VI) Estética. La kalokagathia.

Sólo el ideal de belleza clásica tendrá cabida en nuestro nuevo mundo, bajo ningún concepto puede perecer la kalokagathia iniciada en el Reich. No habrá espacio para seres malformados, desproporcionados o estéticamente inviables ya que los cuerpos, entendidos como templos, deben ser un reflejo de la nueva arquitectura germana llamaba a restaurar la belleza y el orden de la antigüedad.

Al contrario que en nuestro antiguo sistema en el que eliminábamos estos cuerpos vergonzosos tenemos que refinar nuestras técnicas de selección de los mejores individuos (como nuestros nuevos aliados americanos ya empiezan a hacer).

Si te obsesionas por arrancar toda la mala hierba de un jardín sólo conseguirás que esta vuelva a crecer por doquier, y sólo habrás malgastado tiempo y energía en llevar a cabo una tarea imposible ya que el potencial de proliferación de los cuerpos tullidos es abrumador. Dejemos que ellos mismos se eliminen del jardín, ¿qué mejor forma de limpiar las malas plantas puede haber si ellas son las mismas que abandonan la tierra?

El ideal de belleza no debe inculcarse al pueblo como un pilar de engrandecimiento al sistema, nuestra raza debe brillar por motivos distintos aun cuando el resultado final sea el mismo: la supremacía de seres superiores bellos, capaces de emular a los dioses.

Como ya le mencioné anteriormente las técnicas descubiertas por S. Freud también pueden aplicarse a este campo en particular:

El deseo sexual es una fuerza superior en el hombre y es capaz de doblegarlo nublando su razón, bloqueando su razocinio. Si el ideal de belleza clásico lo imponemos como una premisa básica para ser sexualmente apetecible, nadie podrá escapar a la estética que proponemos.

Usaremos el televisor, su poder de la imagen, y la propaganda comercial (menos sospechosa que la política) para ir inculcando estos ideales en las mentes y así éstas esfuercen sus propósitos en modelar el cuerpo haciéndolo digno del IV Reich Mundial.

La gimnasia acabará siendo una actividad social como otra cualquiera dejando de ser una tarea impuesta por ideales que la masa no puede entender. Los nuevos ciudadanos saldrán de sus trabajos en las fábricas e irán prestos a someter su cuerpo al tenaz ejercicio modelador renunciando a tiempo libre e incluso a necesidades básicas como el comer con tal de llegar a la estética deseada. Qué la masa actúe sin conocimiento, como ya te comenté anteriormente, es el futuro de la política.

Los hombres y mujeres dedicarán tiempo todos los días a crear cuerpos dignos del futuro. La parte racional la relegarán, sin saberlo, a su gobierno y la corporal será una tarea prácticamente impuesta por ellos mismos.

Los cuerpos malformados que avergüencen a nuestra raza y pongan el peligro el futuro bello de la especie serán suprimidos por ellos mismos. Dejemos que la evolución haga el trabajo de eliminar lo no apetecible. Gracias a las técnicas de control es viable conseguir que los cuerpos descarriados controlados por una mente sugestionable se acaben odiando a sí mismos condenándose al ostracismo. Si quieres desterrar a un enemigo, ¿qué mejor manera de cumplir el cometido si es el propio enemigo el que desee irse por su propio pie del reino?

Además existe un gran aliado para descartar los elementos sobrantes: los narcóticos. Ellos harán lo que no hagan los mismos seres impropios. Así la sociedad culpará a estas sustancias y sus usuarios, tratados ambos como una plaga enfermiza y recurrente que no se puede eliminar. Por este motivo es importante que en las sociedades futuras haya embriagantes que regulen la proliferación de sectores marginales indeseables. Ofrezcamos el arma con la que se debe suicidar el desheredado y sepamos convencerle para que obre en consecuencia a su destino.

Los deportes pasarán a ser una actividad digna de todos los noticiarios, el ideal de cuerpo será presentado como noticia todos los días de forma encubierta y en toda la publicidad comercial. Es fundamental que exista una actividad deportiva profesional capaz de mover las pasiones y delirios de la ciudadanía y ésta debe sentirse identificada por un determinada práctica deportiva aún cuando el modelo a seguir sea el propio cuerpo y no la actividad de este; esto de paso generará competitividad y sus ídolos, lejos de ser filósofos, científicos o escritores que puedan ser subversivos, serán cuerpos moldeados y ejemplos de lo que ellos mismos deben ser. Los ídolos deportivos o musicales, los más alejados de la política y el saber, tienen que cumplir un requisito crucial: deben ser modelos estéticos ante todo y nunca intelectuales; las imágenes televisadas y demás medios de comunicación harán el resto. Los deportes moverán las emociones del pueblo mientras se les educa sin ellos percatarse alejándolos de ideales y política. No es aconsejable que el pueblo sepa de política, no es nada aconsejable. Lo más que harán respecto al papel político, y con ello quedarán tranquilos y habrán hecho suficiente, es votar entre algunas papeleteas de distintos colores que en realidad son absorbidos por uno sólo, el blanco.

La carga sexual freudiana también hace lo propio en la propaganda comercial, activa el consumo del producto siempre y cuando el potencial comprador sienta identificado su vigor sexual con el producto, es así de sencillo. Esto también ya se está haciendo en este país con increíbles y satisfactorios resultados. De hecho no es arriesgado pronosticar que el propio sexo sea algún día un producto propagandístico más. La imagen proporcionando más placer incluso que el propio acto sexual, es posiblemente el fin último del televisor o demás dispositivos miméticos. La ciencia podrá algún día sustituir todas las necesidades básicas y el placer del hombre por y para el sistema, no me cabe duda. Todas las emociones reales, en un futuro, deben ser sustituidas por simulacros que sacien pero controlen al hombre.

La acción directa, el acto, debe anularse en aras de un fin superior dictado por el verdadero gobierno porque la acción, el aquí y ahora, conlleva emoción y ésta es difícil de controlar. Necesitamos absoluta neutralidad en el carácter, necesitamos un pueblo por encima de la emoción, como bellas estatuas griegas, que deleguen toda su seguridad en el sistema y confíen de forma neutra y fría en el relato presentado por éste. Tendrán los miembros del nuevo orden toda la emoción que quieran, pero en sus televisores; no necesitan en realidad más.

En cierta ocasión, amigo mío, tuve el gran privilegio de ver en la Cancillería la maqueta que nuestro Führer había mandado construir como modelo de la futura capital del III Reich. Era clara como las primeras nieves de un invierno adelantado, pulida…toda ella blanca y perfecta en todos los sentidos; el propio historiador J. Winckelmann (a quien nuestro Führer admiraba) hubiera palidecido de absoluta admiración ante lo que nuestros arquitectos tenían planeado construir para el final de la guerra.

Blanca toda ella, perfectamente nacarada y reflejando toda la luz de la atmósfera de la perfección, era esta y no otra la culminación de la administración del espacio para una capital mundial. Con sus grandes bóvedas, capiteles clásicos, sus templos dedicados a los dioses e incluso su propia necrópolis, la capital germana del imperio alemán estaba destinada a hundir una espada inquebrantable en la historia de la humanidad. Esta urbe divina estaba llamada a ser una oda de luz deslumbrante en este mundo oscuro y tenebroso.

No tengo palabras para describirle lo que sentí imaginándome a mí mismo paseando por esta polis monumental.

Lejos de ser una ciudad moderna infestada de sucias industrias antiestéticas o calamitosas barriadas de obreros, aquello era un modelo de perfección ejemplar. Con sólo pensar que, una vez perdida la guerra, este proyecto sólo sería un sueño condenado a no ser realizado jamás me sobrellevó un tormento inenarrable. Pero hoy sí creo que todavía queda esperanza para el cumplimiento de este proyecto y ahora sé que toda materialización de la grandeza sólo puede ser llevada a cabo, en nuestro tiempo poco aciago, de forma camuflada, desde la propiedad privada. Como ya le dije, hasta que el pueblo no evolucione de forma seleccionada por nuestra ciencia y todas las naciones respondan a esta selección, ese único gobierno mundial no podrá hacer pública esta aspiración propia de los dioses de la antigüedad.

La administración de ciencia, la cultura y las artes, cómo estará imaginando por todo lo que pretendo relatarle, es un requisito fundamental para controlarlo todo y así crear un futuro luminoso.

A título personal, como imaginación de un romántico soñadora aficionado a la novela de ficción, visiono en un futuro idílico cultivos de seres puros que ya no nacen entre charcos de sangre y repugnantes vísceras sino de capullos vegetales perfectos, limpios y perfectamente administrados por una industria manejada por el poder que es capaz de calcular cuanta población y qué tipo de ésta quiere. Los seres se cultivarán y nacerán bellos y especializados en servir cada uno a su manera a un sistema que funciona como un motor perfecto, engrasado y ramificado en especializaciones muy determinadas. Seres perfectos, neutros, alejados de la emoción subversiva y trabajando como abejas obreras para el panal de la historia más sublime jamás contada. Quién sabe si algún día las artes científicas harán realidad este sueño, en definitiva ya me conoce, soy un soñador.

VII) El arte.

Esta actividad creativa también debe de ser perfectamente controlada y administrada por el gobierno de la siguiente manera:

El arte siempre ha sido fuente de problemáticas y los artistas suelen ser personajes tendenciosos y poco proclives a ser sometidos o responder a un orden preconcebido. El arte sublime, el arte clásico que aspira a la perfección, basada en la kalokagathia y regida por la proporción, la belleza y el buen gusto, está en una crisis exasperante gracias al libertinaje pseudointelectual de los artistas modernos. Esta fuente antigua de belleza, que los maestros supieron modelar, es precisamente el único adalid del equilibrio y es en estos tiempos que corren un bien preciado a la par que escaso debido a todo este atajo de personajes que se hacen llamar artistas modernos pero sólo buscan e indagan en la desfiguración y el discurso más allá de su competencia dentro de este dislate que algunos llaman arte contemporáneo. ¿Qué se puede hacer ante esta depravación de la estética? ¿Cómo se puede suprimir toda esta corriente catastrófica y deshumanizada para el nuevo orden?

Bien, siguiendo la línea propuesta del conocimiento en manos de unos pocos iniciados, el alejamiento del pueblo a las fatídicas relaciones y el uso de la tríada dialéctica, debemos permitir que este arte malformada impere, crezca y se desarrolle. Recuerde bien el planteamiento inicial de la tríada dialéctica. Parece contradictorio pero permítame que le explique:

El mismo pueblo, cuanto más se desarrolle y refine esta aberración artística, menos tiempo tardará en repudiarla. Permitamos pues que la profundidad discursiva de este movimiento aberrado llegue a tales niveles que deje de ser accesible para el ciudadano medio, esta será la gran baza a jugar.

Mientras las mejores obras modernas sean complejos galimatías sólo permeables en mentes minoritarias y expuestas en sitios ajenos a la sensación interior estaremos en el camino adecuado. El museo y las galerías, como espacios lúgubres bien alejados del mundo del artista, serán los lugares donde se vayan amontonando sin lógica ni concierto los cadáveres de esta mediocridad modernista.

En vez de suprimir el pensamiento creativo, subversivo y contrario a nuestro nuevo mundo, desarrollémoslo hasta que pierda coherencia para un pueblo incapacitado y absolutamente inculto en cuanto a las artes. Una vez más, este acto de contrainteligencia será la estrategia perfecta.

Creemos pues la imagen del artista actual como un ser embriagado, ególatra y que sólo piensa en buscar la extrañeza sin orden aparente para simular intelectualidad; el pueblo lo rechazará sin más dilación. ¿Qué pueden hacer unos pocos gritos en un mundo de sordos? Dejemos que estos artistas desgraciados griten todo lo que quieran, que nadie los escuchará y antes o después se cansarán de hacerlo.

No luchemos nosotros, como gobierno, contra el problema intentado suprimir las ramas y dejemos que sea el propio pueblo el que lo margine aniquilando la raíz; esta es la clave estratégica.

De hecho, confío tanto en este planteamiento, que pronostico que llegará un momento en que después de este periodo de atrocidades y destrucción de la belleza se vuelva a levantar sin esfuerzo el gusto por la perfección clásica y el mismo pueblo lo aclamará como el hijo pródigo que vuelve después de vagar en la mendicidad; ésta será la síntesis. Tal vez, gracias a esta técnica, torne en el futuro incluso el resurgir del arte antiguo con sus academias y vuelva éste a eclipsar las entendederas de las mentes poco evolucionadas pero perfectamente capacitadas para disfrutar del orden que se propone. directas al televisor como guardián único y exclusivo de dichas experiencias.

VIII) Una raza pura.

Es razonable que impera planear como obra final del imperio que visiono (y con esto acabo mi discurso) una selección de los miembros que tendrán la oportunidad de beneficiarse y pertenecer a este gran proyecto de futuro. La población mundial está creciendo a un ritmo desorbitado como consecuencia del uso de energía de bajo coste basadas en hidrocarburos, del desarrollo de la medicina y la agricultura. Es imperativo regular cuanto antes este crecimiento y comenzar a marcar un programa de selección que debe cumplir con el requisito ya expuesto continuadamente en este planteamiento; es decir, se debe hacer de manera encubierta, siendo incluso aconsejable que parezca que tanto gobiernos y medios privados promueven soluciones para la masacre que regulará la población seleccionándola. Esta masacre será en pos de una humanidad mucho más evolucionada, la humanidad de la nueva era de Acuario, los tiempos de un nuevo orden mundial. Los medios para este propósito nunca deberán ser directos ni mucho menos públicos pero tampoco se debe intentar ocultarlos por completo pues los secretos están condenados a acabar emergiendo. Por ello es importante tener los chivos expiatorios perfectos: desgracias de la naturaleza, accidentes, etc.

Los verdugos más eficaces serán las enfermedades y este desgraciado azote fuera del control (en apariencia) de la mano humana trabajará para nosotros con mucha más eficiencia que cualquier campo de exterminio. La culpa, de cara a la opinión pública, será de enfermedades muy difíciles de curar, intratables, guerras o hambrunas, pero responderán a un fin claro y elevado; la mejora genética. Todas estas aparentes desgracias serán extendidas de forma muy dirigida tanto en el espacio como en el tiempo.

Nuestros genetistas germanos ya comenzaron un trabajo que seguirá desarrollándose en este país. Es parte de un futuro no lejano la creación de virus y enfermedades selectivas que vayan destinados a los sectores de población indeseables, este es el futuro de la mejora de la especie pues, a largo plazo, nada puede obrar mejor. Esta es la forma de trabajar en los próximos tiempos, aunando ciencia, estrategia e información luego es prioritario antes que nada poseer primeramente toda la maquinaria propagandística, publicitaria y televisiva para ofrecer las respuestas deseadas ante el exterminio, basadas en el dramatismo, la impotencia y nuestra triste incapacidad ante los embistes del azar. Serán achacadas todas estas pandemias de plagas a la tempestiva naturaleza y las guerras a nuestra naturaleza humana depredativa; esto permitirá que, una vez controlada la opinión de un pueblo sabiamente engañado, el gobierno pueda trabajar en muchos niveles con un gran margen para un futuro mejor sin la necesidad de rendir cuenta a seres débiles, inconscientes y presas de una emotividad estúpida e ilógica.

Las armas de selección ya no serán necesarias en el futuro, esto es sólo parte de un pasado fallecido que se debe enterrar cuanto antes. Las grandes bombas, misiles y artillerías ya se están creando en los laboratorios en forma de narcóticos, virus y bacterias y los servicios de inteligencia y espionajes futuros ya se están estableciendo en los medios de comunicación modernos; los cuales apoyados en su gran carta, el televisor, se ganarán continuamente la opinión de la mayoría mientras se instaura una nueva genética digna de cruzarse con los mismísimos dioses.

En conclusión afirmo sin duda alguna que el arma definitiva, en realidad, es la información y quien posea esta y los medios que la manejan obtendrá camino libre para obrar con el mundo entero como le parezca conveniente. Esto, con el avance tecnológico de los medios audiovisuales ya es factible.

Finalmente deseo transmitirle que con todo lo expuesto pretendo iluminar su razonamiento tal como lo ha sido el mío en un momento de lucidez que he tenido el privilegio de recibir.

También pretendo transmitirle así tranquilidad ante el transcurrir de los hechos futuros y el final próximo de la guerra que tal vez no vayamos a perder del todo; no se deje embargar por la tristeza, el pesimismo, y deje estas emociones a los débiles insensatos que no entiendan la esencia imperecedera de los ideales puros. Existe un gigante inocente, rico, emotivo y confiable al que si hombres como usted y yo sabemos domesticar y regir trabajará sin medida para con nuestros propósitos; este gigante es la tierra de las posibilidades, el Estado Americano.

Si en vez de perder el tiempo llorando en el funeral de nuestra patria madre lo usamos para dilucidar la alternativa del futuro del Reich y trabajamos para su construcción de forma ardua, nos aguardará un futuro no muy lejano en el que este mundo sirva a un orden superior y dé cabida incluso a las propias deidades supraterrenas.

Hubo un tiempo en que los dioses venían de las estrellas a compartir este mundo con los

hombres, limpiemos pues este mundo para que vuelva a ser digno de su divina presencia en un nuevo orden mundial: el IV Reich.

Atentamente, Dr. Jacob G.


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