miércoles, 14 de diciembre de 2011
viernes, 2 de diciembre de 2011
martes, 15 de febrero de 2011
Soliloquio existencial
Soliloquio Existencial con Dios
La híper-espiral del universo no parece tener comienzo ni fin y su desconocido origen hace que parezca incomprensiblemente infinita en tamaño también.
El azar que la gobierna no actúa completamente por sí sólo porque la mente hace parte integral de sus funciones. Bienvenidos al UNIVERSO PARTICIPATIVO, la espontánea geometría sagrada es mágica y nos invita a descubrir nuestro potencial divino.
El abismo, auto-proyectándose de la nada, la "Procreatrix", soy; y fui el gran cambio y comienzo: para manifestar el propósito del deseo -para que el tiempo relativizara la existencia- logrando que todo quedara indefinido.
Se trata de una fuente que necesariamente es un Soliloquio Nebuloso de Interfaz Psico-trónica con Dios.
El cuerpo se manifiesta espontáneamente es arbitrario y rechaza la reacción. Sólo aquel que es inconsciente de sus acciones puede trascender con valentía al bien y el mal: y es puro en su sabiduría dormida.
La voluntad es transición; el doloroso proceso de la transmigración, -el parto de la vida y la muerte.
Tratar de evitar el destino es fracasar al reconocerse porque lo que se logra es simplemente una manifestación física de una experiencia previa.
El único deseo humano debería ser una consciencia simultánea de sus entidades separadas y paralelas.
Todo lo relacionado con el 'yo' es declive y hace florecer al "bien y el mal" una y otra vez, -las compulsivas ideas de los límites y la moral.
Desde la inexistencia espontánea germina todo éxtasis significativo que trasciende los límites más forzosos sin las condiciones del deseo.
TÚ eres esa voluntad divina, esa termita y todo otro brío indómito y no asociado al pensamiento.
Esta consciencia concentrada, o 'Yo', no reconoce todas sus otras realidades existenciales pero alterna entre ellas y es el epítome de sus personalidades.
¿Qué es el 'yo', y su extensiva habitación consciente? Un endeble deseo, una memoria gobernada por éticas e ignorante de su potencial.
La identidad es una obsesión, un conjunto de personalidades en continuo conflicto, un inflado ego, una catatumba donde el espectral demiurgo proyecta en nosotros su irrealidad.
Es imposible concebir el "yo" sin conflicto, al resistirlo, este se realiza -ni la muerte ni el razonamiento lo superan, sino que son su fuente de energía.
La realidad experimentada está interconectada con lo etéreo por un diseño mental que aún no entendemos.
Adoptar un enfoque ecléctico no es evitar los obstáculos sino una alineación que atraviesa desde una instancia predeterminada hacia la siguiente.
¿Dios nos habita? -no vislumbramos más que un reflejo de espejo: una abstracción de presencia sin residencia.
Amor, Luz y Verdad. "Soy omnipresente, pero no me reconozco; soy la sintaxis de las multitudinarias composiciones. Pero si no me reconozco completamente: ¿Cómo puedo conocer a los demás y sus dioses?"
El humano sólo puede definirse desde las creencias que anima ya que "existir" es una función la omnisciente alma. Vectores que prueban la practicidad de la imaginación, una línea recta no es más que un segmento de un extensivo e ilimitado arco; la forma existe gracias a la diferencia dimensional y el enfoque con el cuál se perciba. La quintaesencia de la monotonía: todas las cosas reflejadas en otras y por igual...
La mente, el cuerpo y el ego y todo lo demás nacen del deseo; para continuar deseando por siempre...
En el alfabeto está todo arbitrario "abracadabra" de nuestro saber.
viernes, 17 de diciembre de 2010
jueves, 2 de diciembre de 2010
Índigos IV.
Gracias a Guerrero, de Falsa Libertad.
Ellos vienen a este mundo con un sentimiento de realeza (y frecuentemente se comportan de ese modo).
· Ellos tienen la sensación de “merecer estar aquí” y se sorprenden cuando otros no comparten eso.
* La autoestima no es para los niños índigo un gran tema de preocupación. Con frecuencia les dicen a sus padres “quiénes son ellos”.
* Ellos tienen dificultad en aceptar una autoridad absoluta sin ninguna explicación y sin alternativa.
* Ellos simplemente no harán ciertas cosas; por ejemplo: esperar en una fila es muy difícil para ellos.
* Se frustran con sistemas rituales que no requieren pensamiento creativo.
* Con frecuencia ellos encuentran mejores formas de hacer las cosas, tanto en casa como en la escuela, lo que los hace parecer rebeldes, inconformes con cualquier sistema. (
* Parecen antisociales a menos que se encuentren entre niños de su misma clase. Si no hay otros con un nivel de consciencia similar, a menudo se tornan introvertidos, sintiendo que ningún ser humano los entiende. La escuela a menudo es muy difícil para ellos desde el punto de vista social.
* Ellos no son tímidos a la hora de expresarle a usted lo que necesitan. No responderán a la disciplina de “culpa” (”espera que tu padre llegue a casa y se entere de lo que has hecho”).
Hay cuatro tipos diferentes de Índigos, cada uno con un propósito:
1. El humanista: el primero es el Índigo humanista que está destinado a trabajar con las masas. Ellos son los medicos, abogados, profesores, comerciantes, ejecutivos y políticos del mañana. Ellos servirán a las masas y son muy hiperactivos y extremadamente sociables. Ellos hablarán con todo el mundo, siempre en forma muy, pero muy amigable. Ellos son torpes y muy hiperactivos. Algunas veces se estrellarán contra una pared porque olvidaron poner los frenos. Ellos no saben cómo jugar con un juguete, pero le sacarán todas las partes que contengan y probablemente después no lo vuelvan a tocar. Son del tipo de persona al que hay que recordarles las cosas permanentemente, porque a menudo se olvidan de las órdenes simples y se distraen. Son lectores feroces.
2. El conceptual: Los Índigos conceptuales están más interesados en proyectos que en personas. Ellos serán los ingenieros, arquitectos, diseñadores, astronautas, pilotos y militares del mañana. Ellos no son torpes, por el contrario, son niños muy atléticos. Son controladores y la persona que más tratan de controlar es a su madre si son niños, y a su padre si son niñas. Este tipo de Índigo tiene tendencia a la adicción, especialmente a drogas durante la adolescencia. Sus padres deben vigilar estrechamente sus patrones de comportamiento.
3. El artista: El Índigo Artista es mucho más sensible y su cuerpo a menudo es más pequeño, aunque eso no es una regla general. Están más inclinados hacia el arte, son muy creativos y serán los profesores y artistas del mañana. Sea lo que sea a lo que se dediquen, siempre estarán orientados hacia el lado creativo. Dentro del campo de la medicina, serán cirujanos o investigadores. En el campo de las artes, serán los actores. Entre los 4 y los 10 años, ellos pueden involucrarse en hasta 15 actividades creativas diferentes, le dedicarán 5 minutos a una y luego la abandonarán.
4. El interdimensional: El Índigo interdimensional es mucho más grande que los demás índigos, desde el punto de vista de la estatura. Entre los 1 y 2 años ya no les podrá decir nada. Ellos dirán: “Yo ya lo sé” o “Yo puedo hacer eso”, o “Déjame sólo”. Son ellos quienes traerán nuevas filosofías y espiritualidad a este mundo. Pueden llegar a convertirse en bravucones y jactanciosos porque son mucho más grandes y también porque no encajan en ningún patrón de los otros 3 tipos.
Características para supuestamente identificar a los Niños Índigo:
· Tiene gran sensibilidad
* Tiene energía en exceso
* Se distrae fácilmente o tiene bajo poder de concentración.
* Necesita adultos emocionalmente estables y seguros a su alrededor
* Se resiste a la autoridad si ésta no está democráticamente orientada
* Prefiere otras formas de aprendizaje –para la lectura y las matemáticas en particular.
* Puede frustrarse fácilmente porque tiene grandes ideas pero pocos recursos o personas dispuestas a ayudarle a realizarlas
* Aprende a un nivel exploratorio, y se resiste a memorizar mecánicamente o a ser un mero oyente.
* No dura mucho tiempo sentado a menos que esté absorto en un tema de su interés.
* Es muy compasivo y tiene muchos miedos, tales como a la muerte y a la pérdida de sus seres queridos.
* Si experimenta fracasos o decepción a edad muy temprana, puede desistir y desarrollar un bloqueo permanente
Consejos para la relación con Índigos
· Los Índigo son abiertos y honestos - esto no es una debilidad, sino su mayor fortaleza. Si no son honestos y abiertos con ellos, ellos seguirán siendo los mismos con ustedes: sin embargo, no los respetarán.
· El aburrimiento puede traer arrogancia en los Índigos, así que no dejen que se aburran. Si actúan con arrogancia, significa que necesitan un nuevo desafío y nuevos límites. Alimente sus cerebros y manténgalos ocupados de la mejor forma posible.
* Los padres, maestros y auxiliares tienen que ser capaces de establecer y mantener límites claros, y sin embargo, lo suficientemente flexibles para cambiar y ajustar esos límites cuando sea necesario, basados en el crecimiento emocional/mental, pues los Índigos crecen rápido. Ser firmes, pero justos, es necesario para el bien de ellos y el nuestro.
* El mensaje dado y transmitido por los adultos debe ser más placentero que doloroso, y más basado en el amor que en el miedo.
* Mantenga al niño informado e involucrado en los asuntos.
* Evite malentendidos simplemente dando explicaciones.
* No pierda la paciencia con su niño.
* Evite dar órdenes (verbos en imperativo). En vez de usar órdenes verbales, use el tacto para llamar su atención. Ellos son muy sensibles al contacto (toque en el hombro, apretón de manos, abrazo, etc.)
* Mantenga su palabra
* Negocie en cada situación.
* No esconda nada ni use lenguaje ofensivo.
* Deje que sus emociones le muestren amor, y no odio.
* Discuta la situación generadora de la reprimenda después de ésta.
* Después de todo, siempre acérquesele al niño y vea si hubo un aprendizaje y crecimiento tras la reprimenda.
* Importante: Recuerde que el castigo no funcionará con estos niños. El castigo es diferente de la reprimenda. El castigo está basado en la culpa, mientras que la reprimenda se basa en un crecimiento o mejoramiento.
LAS OCHO CARACTERíSTICAS DE UN ADULTO íNDIGO
Los otrora niños de aura azul han crecido dando paso al surgimiento de adultos muy especiales, que por desconocimiento no logran comprenderse a sí mismos ni menos adaptarse al sistema. ¿Perteneces a este grupo? Descúbrelo a continuación.
En las últimas décadas hemos escuchado hablar de los niños índigo, cuyos nacimientos aumentaron en número hace más de 20 años. Una especie de “raza” cuya misión es luchar contra el sistema establecido. “Se les denomina índigo porque su aura contiene una gran cantidad de color azul índigo, el color de la intuición y la espiritualidad. Después de la Segunda Guerra Mundial empezaron a nacer índigos, aumentó su número en los años 70 y se hizo un fenómeno más masivo en los años 80”, explica la sicóloga Esther Morales León, quien es miembro del equipo de Niños Indigo de Chile.
Pues bien, a estas alturas muchos de los pequeños ya se instalaron en la vida adulta, la mayoría sin siquiera saber si pertenecen a este grupo y, por consiguiente, sin llegar a entenderse. Un tema que para ellos resulta clave. “Su tarea es aceptarse, valorizarse y encontrar su particular misión en la vida, haciendo uso de todos los talentos que tienen y de su elevado nivel de conciencia, para ser un real aporte a la evolución planetaria”, plantea la experta, quien nos ayuda a dilucidar qué adultos se ajustan a estas características.
Idealistas, perceptivos, rebeldes…
El adulto índigo se caracteriza por:
No encaja: El índigo es una persona muy sensible, inteligente y creativa, disfruta haciendo cosas, tienen profunda empatía por otros, pero también intolerancia ante la estupidez; puede tener problemas con el enojo y la ira. Se siente diferente a la masa, no encaja, le cuesta adaptarse, es modelo para otros. Se resiste ante la autoridad y el sistema laboral jerárquico, prefiere esfuerzos cooperativos, posiciones de liderazgo o trabajar solo.
Ha tenido experiencias síquicas: Nos referimos a premoniciones, ver ángeles o fantasmas, experiencias fuera del cuerpo, escuchar voces. Al poder conectar con otras dimensiones, pueden ver el aura, percibir la energía de personas y lugares, soñar o saber cosas que ocurrirán en el futuro, adivinar el pensamiento, tienen amigos imaginarios, ver elementales, ángeles, seres desencarnados, etcétera.
Ligados a lo espiritual: Busca el significado de su vida y comprensión del mundo a través de religión o espiritualidad, grupos y libros de autoayuda.
Quieren mejorar el mundo:Siente un ardiente deseo de hacer algo para cambiar y mejorar el mundo, pero puede tener problemas para identificar su camino. Tiene problemas con los sistemas que considera ineficientes, como por ejemplo, político, educativo, médico y legal.
En la infancia…: Tiene una clara conciencia de sí mismo, es muy perceptivo e intuitivo, trae una sabiduría innata, desarrolla el pensamiento abstracto desde pequeño, es dotado y/o talentoso, soñador y visionario.
Creativo: Aprende de manera reflexiva y no repetitiva cosas diferentes, pero cuando tiene suficiente conocimiento, los dejan por aburrimiento. No comulga con el sistema escolar actual, es rebelde a las normas y estructuras, tiene dificultades con la disciplina y la autoridad, no responden a mecanismos de culpa, quieren buenas razones.
Hipersensible:Poseen una gran sensibilidad por la naturaleza, y mucha conexión de tipo espiritual, probablemente se le diagnosticó como niño con síndrome de déficit atencional con y sin hiperactividad.
No a la mentira: Le desagrada la mentira y la falsedad, tienen un desarrollado sentido de justicia, son sanadores, hipersensibles visual, auditiva y kinésicamente, se conectan con la otra dimensión, pudiendo ser videntes o perciben una realidad que otros no ven.
Wendy Chapman, la experta norteamericana autora de varios libros relativos al tema, aporta otros detalles, basándose en sus investigaciones.
Son inteligentes, aunque tal vez no hayan tenido las mejores notas.
Siempre necesitan saber por qué; especialmente, por qué se les está pidiendo que hagan algo.
Les disgustaba y quizás incluso odiaban gran parte del trabajo repetitivo y obligatorio de la escuela.
Eran rebeldes en la escuela en cuanto a que se negaban a hacer la tarea y rechazaban la autoridad de maestros o querían realmente rebelarse pero no se atrevían, generalmente debido a presión de los padres.
Es posible que hayan experimentado depresión existencial temprana y sentimientos de impotencia. Estos últimos pueden haber ido de tristeza a desesperación total. Sentimientos suicidas durante la secundaria o antes no son inusuales en el índigo adulto.
Tienen dificultades en empleos dedicados al servicio. Los índigos se resisten ante la autoridad y el sistema laboral jerárquico.
Prefieren esfuerzos cooperativos, posiciones de liderazgo o trabajar solos.
Pueden ser extremadamente sensibles en lo emocional, incluso llorando ante el menor motivo (sin protección). O pueden ser lo opuesto y no mostrar ninguna expresión de emoción (protección completa).
Sienten frustración o rechazo hacia el tradicional “sueño americano” (trabajar 8 horas, matrimonio, 2,5 hijos, casa con cerco blanco, etcétera).
Tuvieron pocos o ningún modelo índigo a imitar.
Pueden ser sensibles a la electricidad: relojes no funcionan o lámparas se apagan cuando caminan por debajo de ellas, equipos eléctricos funcionan mal o se queman lamparitas.
Son muy expresivos sexualmente o pueden rechazar la sexualidad por aburrimiento o con la intención de lograr una conexión espiritual más elevada. Pueden explorar tipos alternativos de sexualidad.
Buscan el significado de sus vidas y comprensión del mundo.
Cómo vivir como un índigo
En medio de un mundo que no los entiende y al ser criados por padres que no saben cómo tratarlos -que confunden su forma de ser con hiperactividad o inadaptación al sistema-, las potencialidades de los índigos se ven algo transgredidas. “En general las características se mantienen toda la vida, sin embargo, las condiciones paranormales se van perdiendo por efectos de una educación muy racional o porque la persona teme ser incomprendida o malinterpretada”, plantea Morales.
Tanto para los padres de un niño índigo como para quienes lo son, vale la pena entender que desde pequeños se les debe escuchar, valorar y respetar, nunca forzarlos a hacer cosas que no quieren. “Se deben negociar las normas, ponerlos en colegios donde se les permita desarrollar su individualidad, facilitarles libros de acuerdo a su área de interés, darles alimentos y bebidas naturales”.
En vez de medicarlos para solucionar “problemas” con ellos, como es muy común, hay que optar por medidas que se ajusten a su esencia. “Responden excelentemente a las terapias energéticas, a los remedios naturales, la homeopatía y les hacen muy bien los alimentos y bebidas naturales, sin aditivos químicos, colorantes y azúcares. Se benefician del contacto con la naturaleza y prácticas como el yoga, tai chi y les encanta el reiki”.
Hay un aspecto clave “si un índigo encuentra el equilibrio, puede convertirse en un individuo muy fuerte, sano y feliz”.
sábado, 13 de noviembre de 2010
Enteógenos: el despertar a la divinidad interior.
“Entheogen: Awakening the Divine Within”
Enteogenos: el despertar a la divinidad interior, es un largometraje documental que invita al espectador a descubrir un universo encantado en el mundo moderno, despertando a la voluntad divina en su interior. La película examina el resurgimiento de las técnicas arcaicas del éxtasis en el mundo moderno tejiendo una síntesis de la conciencia ecológica y evolutiva, la cultura electrónica de baile, y la actual re-evaluación farmacológica de compuestos enteogénicos. Dentro de un marco narrativo que se parece a la propia conciencia de ser en evolución, enteógeno documentos de la aparición de la tecno-chamanismo en el mundo post-moderno que enmarca las siguientes preguntas: ¿Cómo puede una renovación de los antiguos ritos iniciáticos de paso aliviar nuestra crisis ecológica? ¿Qué danza trance y festivales de la expresión artística desenfrenada hablar en nuestra psique colectiva? ¿Cómo podemos re-inventar nosotros mismos en un mundo desencantado de la que Dios ha retirado hace mucho tiempo? Enteógeno invita al espectador a considerar que las respuestas a estas preguntas se encuentran dentro de la conciencia de todos y cada ser humano, y son accesibles si sólo nos dan permiso para despertar a lo divino en su interior.
martes, 28 de septiembre de 2010
Ignición.Que empiece el gobierno del amor.
Este video es una cortesía de Sheyimash!!!
miércoles, 12 de mayo de 2010
sábado, 1 de mayo de 2010
viernes, 29 de enero de 2010
Avatar ..¿realidad o ficción?.Viaje psicodélico de Jake Sully y más..
Después del triunfo de Avatar en los Globos de Oro, los pueblos indígenas han manifestado que la película cuenta la historia real de sus vidas en la actualidad.
Un indígena penan de Sarawak, en la parte malasia de Borneo, ha declarado a Survival: “Los penan no pueden vivir sin su selva. El bosque nos cuida y nosotros cuidamos de él. Entendemos a las plantas y a los animales porque hemos vivido aquí durante muchos, muchos años, desde la época de nuestros ancestros. Los na’vi de ‘Avatar’ lloran porque su bosque es destruido. Es lo mismo con los penan. Las empresas madereras están talando nuestros grandes árboles y contaminando nuestros ríos, y los animales que cazamos están muriendo.”
Según Jumanda Gakelebone, bosquimano del Kalahari: “Nosotros los bosquimanos somos los primeros habitantes del sur de África. Se nos están negando nuestros derechos a nuestra tierra y pido al mundo que nos ayude. ‘Avatar’ me hace feliz, porque muestra al mundo lo que es ser un bosquimano y lo que la tierra significa para nosotros. La tierra y los bosquimanos somos lo mismo.”
Davi Kopenawa Yanomami, conocido como el Dalai Lama de la Amazonia, ha dicho: “Mi pueblo yanomami siempre ha vivido en paz con la selva. Nuestros antepasados nos enseñaron a entender nuestra tierra y a los animales. Hemos utilizado este conocimiento cuidadosamente, porque nuestra existencia depende de él. Mi tierra yanomami fue invadida por mineros. Una quinta parte de nuestro pueblo murió de enfermedades que nunca habíamos conocido”.
El director James Cameron recibió la semana pasada dos Globos de Oro por Avatar y reveló una de las ideas centrales de la película.
“Avatar nos hace darnos cuenta de que todo está conectado”, dijo en su discurso de aceptación. “Todos los seres humanos estamos conectados los unos a los otros y todos lo estamos a la tierra”.
Cameron se inspiró en la lengua de los maori de Nueva Zelanda cuando creaba el idioma de los na’vi.
Fuentes internas a Survival expresaron: “Así como los na’vi describen la selva de Pandora como ‘su todo’, para la mayoría de los pueblos indígenas vida y tierra siempre han estado íntimamente conectadas. La historia fundamental de Avatar, si no tienes en cuenta los lemures multicolores, los caballos de largos troncos y los androides guerreros, se da una y otra vez, en nuestro planeta. Como los na’vi de Avatar, los últimos pueblos indígenas del mundo, desde el Amazonas a Siberia, también están en peligro de extinción, ya que sus tierras son expropiadas por poderosas fuerzas en busca del beneficio económico, como la colonización, la industria maderera y la minería. Una de las mejores formas de proteger la herencia natural de nuestro planeta es sorprendentemente sencilla: se trata de asegurar los derechos territoriales de los pueblos indígenas”.
The psychedelic sacrament scene cut from Avatar
25 01 2010The script pages for some scenes that didn’t make the final cut of Avatar have been uploaded and include an alien sex scene, an alien drunk scene and other back-story scenes as well as a Na’vi rite-of-passage in which Jake eats a sacred glow-worm then recieves an alien scorpion sting, the combination of which invokes a psychedelic mystical experience: definitely inspired by the ayahuasca DMT/MAOI combo.
Read the script for Jake’s trip here.
Other cut scenes here.
Jake has an acid trip
For years, the psychedelic community has been anticipating the arrival of a new psychedelic medium which will be ushered in by the appearance of a new technology. The idea that technology and media can enhance psychedelics and even have psychedelic qualities has, after all, been an integral part of the psychedelic movement since the electronic trips festival of the sixties, Timothy Leary's enthusiasm for personal computer technology in the eighties, and Terrence McKenna's advocacy of virtual reality technologies and the internet in the nineties. Bets have been placed on 3D, HDTV, virtual reality, and other technologies, however, for a long time none of these seemed to take off in a massive way or fulfill its psychedelic potential in a way widely appreciated by the public.
Relations between psychedelics and popular culture continued, however, to be prosperous and fruitful. As noted by psychedelic thinkers such as McKenna and Eric Davis, psychedelic aesthetics have been continuously assimilated into mainstream media, as for example in the visual language of contemporary commercials and mainstream films.
The 2000's have been highly psychedelic in media. Ever-increasing film and screen resolution, the use of bright, colorful imagery in commercials and music videos, the imaginary landscapes created by computer generated animation, and the use of extravagant and highly associative visual language have all contributed to a psychedelic tendency in media in the first decade of the 21st century. Today, the advent of computer generated 3D cinema brings on a hope for a major psychedelic turn in electronic media.
Psychedelics and the 3D Experience
Psychedelics have always been about pushing the boundaries of perception, and adding new dimensions to our perception of reality. Similarly, media has continuously sought to add ever more dimensions in its efforts to technologically capture and represent reality -- from still photography to the moving image, from silent films to "talking pictures," and from B&W to color, where the evolution of film seemingly stops. For the past 60 years, motion pictures have had more or less the same appearance in terms of the basic characteristics determined by screening technologies. Now, a new generation of 3D films aims to bring a whole new dimension to entertainment media.
What could be more psychedelic than a medium that requires the viewer to wear strange- looking, outlandish glasses that distort one's view of the world? What better metaphor is there for the psychedelic experience, and the idea that we are continuously experiencing the world through different valves and filters, than the use of lenses that expose a whole new dimension of perception?
The 3D experience and the psychedelic experience make us appreciate the visual richness of the world and become enchanted by the multi-dimensionality of reality. 3D is a highly psychedelic experience not only in the fact that it adds a new dimension to media perception and renews our sense of wonderment at the visual world, but also in shaking our perceptions of the world by giving a third dimension to a picture screened in two dimensions. In one of cinema's earliest and most famous screenings, the crowd ran away from the theatre after an approaching train appeared on the screen; when watching a 3D movie for the first time, many people gasp, clutch their hands, get a dry throat, and after leaving the theatre, some people report a distressing sense of dizziness. 3D dissolves the boundary between drugs and technologies. If you take off the glasses during a 3D screening and look around the theatre, you will notice that the people around you don't see you, since the 3D glasses block and darken the majority of their field of view. The uninhibited, almost primal expression one can see on their faces is not unlike that of trippers under the influence of some drug.
3D is the new and the most immersive media drug to have emerged out of our high-tech media complex, the most successful attempt to emulate the effects of the psychedelic state.
Psychedelic Storytelling
Hollywood cinema has been flirting with our culture's subconscious for some time now. Blockbuster fantasy and sci-fi films, ever-more popular in recent years, have acted as a Jungian shadow to our culture's proclaimed rational and materialist view of reality. Films such as Star Wars, Lord of the Rings, The Matrix, Harry Potter, The Chronicles of Narnia, and The Golden Compass have presented us with a re-enchanted world. These movies posit an unseen and outlandish reality existing alongside the "normal" world, and this serves to support a growing sense of paranoia about the deceptive qualities of consensus reality and the existence of hidden and enchanted dimensions to our world. Cinema has thus functioned as our culture's collective dream, bringing to view its most repressed archaic realms.
James Cameron's Avatar, as well as adding a new level of psychedelic visual richness to the 3D film, also features a good deal of these subversive messages and ideas. It is as anti-civilizational and anti-technological as a John Zerzan book, psychedelic like a Terrence McKenna talk, and glorifies the indigenous and shamanic world view. The fact that some people have failed to appreciate these highly explicit traits in Avatar, and call it clichéd or hackneyed is, to my mind, largely based on blindness to Avatar's role as a mythic specimen of our culture.
Some people who didn't like Avatar's story told me that its main shortcoming is that it is told in a too conventional way. It tells a story we all already know. I could certainly see what they mean, but then again it made me think of Joseph Campbell's Monomyth concept which claims that there is one basic story that returns in most of the world's ancient myths. This story, which features the hero with a thousand faces, is a story in three parts (departure-initiation-return) which Campbell describes as follows:
"A hero ventures forth from the world of common day into a region of supernatural wonder: fabulous forces are there encountered and a decisive victory is won: the hero comes back from this mysterious adventure with the power to bestow boons on his fellow man"[1]
There is only one story that really matters. This story has been with us ever since the invention of myth and it is the same as the classic story of the heavy psychedelic trip, which is about departure from your everyday world and conception of yourself (taking the drug, and going on an inner journey), death/initiation (facing your demons, which sometimes leads to a feeling of death), and return (the spiritual rebirth which is the catharsis well known to many users of psychedelics). This story, hard-wired into the structure of the far-reaching psychedelic experience, is the primal story, the one that entheogens have conveyed to humans over thousands of years in shamanic cultures around the world. The psychedelic story, told to us by a plant, might even be the origin of the monomyth.
Even though I adore movies such as Pulp Fiction, Memento and Shortcuts, I also keep my heart wide open for our primal story. I believe that the hero who overcomes his challenges and goes on to triumph, a story which stands at the basis of many religions and myths, is of utmost importance to our culture. It is the psychedelic story that defies logic but gives us hope. So please, do tell us this story again and again, because it makes us believe, because it gives us hope, and that is what we need, and without it we are lost; it is the only story really worth telling. Avatar tells that story.
Avatar and the World of Shamanism
Avatar tells the story of Jake Sully (Sam Worthington), a paraplegic ex-marine arriving at the alien planet of Pandora to replace his recently murdered brother as the operator of an avatar, an hybrid entity identical in physical structure to that of the alien natives of Pandora, but controllable by a pilot with matching DNA.
Jake now has two twin brothers. One dead, the other, an alien incarnation of himself. In order to penetrate this alien being, Jake must empty his mind, go into dream-state, and connect with him in a special pod from which his consciousness is technologically projected to the Avatar. The life of one is the dream of the other. Where one reality ends, another reality begins.
Transmigrating between two parallel realities is a highly psychedelic idea. This is, after all one of the central tenets of the shamanic view of the world. As extensively described by Michael Harner and others, many shamanic cultures see the reality exposed by psychedelics as the one true reality.
Zhuangzi told us that he once dreamt he was a butterfly, and when he woke up he didn't know if he was Zuhangzi dreaming he was a butterfly, or a butterfly dreaming he was Zuhangzi. What is reality and what is a dream? Some claim that our whole waking life is just a dream; others propose that we live to dream, and that waking life is just a secondary phenomenon to support dreaming.
Jake falls asleep and connects to an ancient and enchanted land of the cultural subconscious, where he will confront the indigenous shadow of civilization. After establishing contact with the Na'vi tribe, Jake will undergo an inner transformation. He will learn to perceive nature's sacredness, like a Na'vi tribesman, and even begin to see nature as his mother.
Psychedelics invoke a kind of dream experience. They are about traveling between dimensions, leaving the commonplace dimension of reality for an enchanted world. But for a citizen of the west living in a modern society ignorant of the shamanic (and psychedelic) view of reality, penetrating the enchanted realm of the psychedelic experience is a wholly different experience than it is for an indigenous person who was raised within a shamanic context. Following the concept of the re-enchantment of the world in contemporary spiritual thought and culture, as used by Christopher Partridge and Wouter Hanegraaff, one should say that the western user of psychedelics does not enter an enchanted world but a re-enchanted world. He re-enters his world, perceiving a world formerly devoid of spiritual or non-materialistic reality with new eyes, the supernaturally inclined eyes of psychedelics.[2] Jake enters this re-enchanted world, the world of shamanism, by becoming a Na'vi tribesman.
Dr. Grace Augustine (Sigourney Weaver) is a botanist trying to establish relations with the Na'vi, a quest not unlike that of ethnobotanists and anthropologists such as Richard Evans Schultes, Michael Harner, and Gerardo Reichel-Dolmatoff, researching the role of psychedelic substances in shamanic cultures.
The Na'vi, an indigenous hunter-gatherer tribe of Pandorian hominid aliens, is spiritually led by the Tsahik, (C. C. H. Pounder) a female shaman who interprets the will of Eywa, the great mother, whose name and essence seem to resemble both that of Eve, the mother of all life, as well as Gaia, the planet mother of all life. The Na'vi culture, similarly to other shamanic cultures, believes in the "flow of energy," a "network of energy that flows through all living things." It pays great respect to the "spirits of animals" and when a Na'vi tribesman kills an animal, he performs a ceremony to consecrate its soul, as is done in many archaic cultures. The individual's rite of passage includes learning to ride the Ikran, a giant carnivorous bird, which resembles the giant mythic bird that appear in various shamanic cultures such as those of the northwest coast of America, and is closely related to the figure of the Shaman, who is often associated with large birds such as the eagle. If all that wasn't psychedelic or shamanic enough for you, the Na'vi people also worship a "tree of souls," through which, while dancing and singing, they connect to the planet's soul, and become a part of the collective consciousness. The meaning of the word ayahuasca in the Quechuan language, it is worth mentioning, is "vine of the souls."
The singing ritual held by the Na'vi around the tree of souls, in which all members of the tribe become one with it, might remind one of contemporary ayahuasca ceremonies. One of ayahuasca's active chemical constituents, harmaline, was originally known in the west as telepathine, and indeed many indigenous cultures claim to join their minds under the influence of ayahuasca and reach unanimous group decisions in states of collective consciousness, a claim corroborated by McKenna who has also claimed to have witnessed telepathy during ayahuasca ceremonies.[3]
McKenna described the shaman as the one who, when you come to a village in the Amazon where foreigners appear maybe once a year, is distinguished from all others by the fact that he is not at all interested in your fancy boat or watch. The shaman transcends cultural boundaries; he looks at you to see what kind of person you are.
Seeing is important. "I see you," one of the sacred greetings of the Na'vi, refers to seeing into a person, seeing his essence and actual being. When Jake arrives to the Na'vi tribe and is about to be killed by the angry crowd, it is the Tsahik, the shaman, who examines him with her wide-open eyes to recognize his essence, and then decides to let him stay. Later in the film, when all have turned against him, after his apparent betrayal of the tribe has been exposed, she will also be the one to set him free. She has seen something.
Jake is allowed to stay, and then something interesting happens. Borges, in his "Story of the warrior and the captive" tells us of Droctulft, a barbarian warrior who fell in love with the Roman city Ravenna and with the concept of civilization. He deserted the barbarian armies and joined the Romans in defending the Roman empire. In a diametrically opposed way, Avatar is about a warrior coming from a hyper-technological society to destroy nature falling in love with the forest, and defecting in order to defend it.
"One life ends, another begins." The Avatar story is as anti-civilizational and neo-primitivist as it gets. When Jake is accepted to join the tribe for a period of apprenticeship, the tribe's Tsahik says, "We'll see if we can cure the madness." The madness referred to by the Tsashik is of course the madness of civilization, the madness of the materialist technological world from which Jake comes. From the shamanic point of view, civilization is madness (and vice versa). This madness must be cured; one reality tunnel must be given up and exchanged with another one. "Hallucination" and "reality" must change places, in a process remarkably similar to that of the psychedelic experience.
As Terrence McKenna never grew tired of reminding us, the psychedelic experience dissolves boundaries. It dissolves the boundaries between "reality" and "hallucination," between "madness" and "saneness." After all, the common thing to the psychedelic movement and the anti-psychedelic movement is that they both proclaim each other insane. While under the influence of psychedelics, and to a significant extent also during periods of psychedelic use, one experiences the world as magical. The everyday world of yesterday suddenly seems to be the bleak, colorless one, the deadly illusion of an unaware mind. Two opposites, hallucination and reality, dream and waking life, suddenly exchange places. Could the dream life be the true life?
This is what is happening to Jake. He wakes up in his pod and suddenly real life is not in the cold technological world of his unit, but in the forest, running on giant tree branches, riding his giant carnivore bird, the Ikran, and being with his love, Neytiri (Zoe Saldana), the daughter of Tsahik and her husband Eytucan the clan leader. Jake must choose between cultures and world views, between the technological world with its materialistic worldview and the forest with its shamanic perception of reality. Like Droctulft, he changes sides. By the end of the movie he will be calling the humans "aliens," and in the closing scene of the movie he will kill his human incarnation and transform himself completely into the avatar.
Avatar is not only psychedelic in form but also in message.
Reality Pods
In 1954, John Lilly, a neuro-physician on his way to becoming one of the pioneers of research into the nature of consciousness, invents the isolation tank -- a pod which isolates the person inside it from external stimulation and triggers an alteration of consciousness. Lilly, who kept close relations with the Californian counterculture of the sixties, also combined his isolation tank experiments with psychedelics, going into long trips inside his tank, a practice memorably presented in the film Altered States (1980), which was loosely based on Lilly's work.
40 years later, the pod is back, and not for the first time. A decade before Avatar, The Matrix featured a person lying in a pod, isolated from reality, and communicating with another reality. What does it mean for us that the two most influential mythic films that our culture has produced since Star Wars both feature a person lying in a pod communicating with a different reality, a being split into two parts, one of them artificial. Could this mean something? Could they mean that we are the ones inside the pod, disconnected from our true body?
Taking off one's 3D glasses and inspecting the movie viewers, identical looking with their 3D glasses on, staring at the screen, immersed in a 3D world, unable to see their physical surroundings and completely unaware of them, one might think that the 3D experience is the pod. But more generally, the pod might represent all our technological shells, from clothing to our cars and our houses -- the technological shells that keep us away from direct contact with the world.
Avatar, it is worth noting, is a highly ambivalent and even paradoxical film. It uses the most advance technology to go on a long harangue against technology. But it has the maybe naïve hope that our pod experience, like Jake's, will make us want to leave our pods and reconnect with our bodies.
A New Wave of Psychedelic Cinema
In his inspiring book Blessed Unrest, Paul Hawken tell the story of one of the first giant Sequoia trees to be discovered by the American settlers, in Calaveras County, California. More than 300 feet in height and thirty feet in diameter, the tree was unlike anything the western world had ever seen. An entrepreneur by the name of George Gale saw a great business opportunity. He and his associates decided to cut down the Sequoia and take it to be exhibited around the world. The 2,500-year-old tree was so big that its felling took several weeks to accomplish, even with a big group of workers. Hawken tells us that when the tree finally fell, the noise woke people in mining camps fifteen miles away. The huge tree held so much water that it remained green for several years after being cut. When parts of the tree were presented in New York and London, the exhibitions caused a public outcry against the utter cruelty of its destruction, and this was one of the triggers of the environmental movement.
The story of that great Sequoia is mirrored in the story of the giant hometree of the Na'vi people which is destroyed by the bulldozers and explosives of the "Sky People" (Earth people). When Jake, praying at the Tree of Souls, asks Eywa (Mother Nature) for help, he says, "See the world we come from. There is no green there. They killed their mother." And indeed the myth of the matricide, the killing of Mother Nature that stands at the base of Avatar, is not fictional at all. Indigenous tribes have been going extinct for the past few hundred years, and are today facing major calamities brought on by oil companies and ruthless international corporations, the mercenaries of civilization who invade the jungle to supply our ever-increasing appetite for energy and products.
One of the most engaging sequences in Avatar is the one in which the Na'vi tribe are fleeing the violence and destruction brought upon the forest by the machines of technology. When I watched it for the second time, it seemed to me that these Na'vi people escaping the machines were actually us, humanity, trying to flee the consequences created by our technologies in the beginning of the 21st century.
Avatar relates a violent and realistic story that is taking place as you read this, which is why its message is so important. But it is also a story of a conversion, of Jake's conversion from the way of technology, from the promethean culture of the "sky people," as the humans are called by the Na'vi, to the way of the forest. Avatar is a story about transformation, one which humanity direly needs these days, when a radical transformation of our relation with nature has become a necessity.
With its psychedelic qualities and ideas, shamanic values, and indigenous politics, Avatar challenges the reigning values of our culture on the most fundamental level. That this film, which challenges all that is sacred to western materialistic thought and champions shamanic ideas and values deemed to be ludicrous by the dominator culture, has already earned more than a billion dollars and is quite probably on its way to becoming the highest grossing film of all time, is for me no less than amazing. Avatar brings psychedelic visuals and ideas as well as shamanic values to millions of mainstream moviegoers. Could that have anything to do with the fact that it is in the new digital 3D? Considering that the next big 3D event is Tim Burton's Alice in Wonderland, a story jammed with weird acting mushrooms and even weirder realities, it seems that we might be facing a kind of psychedelic renaissance brought on by 3D cinema.
Could Avatar and Alice in Wonderland be the first messengers of a new psychedelic wave ushered in by a new medium with psychedelic tendencies? Could they be the ones to bring psychedelic values and ideas into mainstream thinking? I'm not sure that would be enough; however it seems that one of the techniques traditionally used to create the 3D effect in cinema might be helpful as a metaphor in understanding the place these films might play in today's culture. The Pulfrich Effect, used to create stereoscopic images, relies on the principle that the human eye processes information slower in darker conditions to cause one eye to see reality in delay, thus creating a 3D illusion when watching moving objects. It is as if your two eyes were watching the screen from two different points in time, or from two different points in space. Similarly, the new 3D wave allows us to view culture from two distinct points of perspective in space and time: one of a culture completely immersed in consumerist mania, the other of a culture which keeps a strong relation to its mythic roots in nature. This multi-dimensional effect, which allows us to view ourselves from two different perspectives at the same time, might hint at the transformations ahead.
[1] Joseph Campbell. The Hero with a Thousand Faces. Princeton: Princeton University Press, 1968, p. 30 / Novato, California: New World Library, 2008, p. 23.
[2] By this I do not mean to claim that psychedelics are supernatural, at least not here, but only that they encourage the formation of a supernatural view of reality.
[3] Again it is worth noting that I am not claiming that telepathy actually occurs during ayahuasca ceremonies, although something resembling it is definitely at play in some cases, but only that ayahuasca is considered to be telepathic and conducive to collective states of consciousness in many shamanic cultures.
miércoles, 30 de diciembre de 2009
La Consciencia dirije al Universo.(Consciouness drives the Universe)
Awareness is the final destiny for humanity
viernes, 11 de diciembre de 2009
Sun of God and The Mushroom
jueves, 8 de octubre de 2009
John Lash : Teoría Gnóstica de intrusión extraterrestre.Mito Platillista
La Teoría Gnóstica de Intrusión Extraterrestre
Por John Lash
Desde la explosión del fenómeno ET/OVNI en 1947, especulación acerca de la intrusión en el planeta Tierra ha sido rampante. Media docena de teorías dominan el debate, pero hay una teoría que necesita aún ser examinada. No surgió después de 1947, sino aproximadamente 1600 años antes. Para ser precisos, la evidencia de esta teoría salió a la luz a través de un descubrimiento en Egipto en diciembre, 1945, aunque la importancia del descubrimiento no fue tomada en cuenta sino hasta - ¿adivinen cuándo? 1947.
En ese año, el académico francés Jean Doresse identificó el descubrimiento egipcio en Nag Hammadi como un escondrijo de raros textos gnósticos. “Gnosticismo” es la etiqueta que los académicos utilizan para un grupo de enseñanzas derivadas de las Escuelas de Misterios de la antigüedad pre-cristiana. Los gnósticos que protestaron contra las doctrinas cristianas tales como la retribución divina y la resurrección de Cristo se vieron señalados como herejes y fueron brutalmente reprimidos por los primeros conversos a la Única Fe Verdadera. Ésta es la historia no relatada de cómo terminaron los Misterios. Desde el año de la señal, 1947, alguna parte del conocimiento perdido de la Escuela de Misterios ha sido recuperada.
Gnosis (”saber interno”) era un camino de misticismo experimental en el que los iniciados de las Escuelas de Misterios esploraban la psique y el cosmos en su grandeza. Haciendo uso de plantas psicoactivas, yoga, y magia sexual, estos antiguos videntes experimentaron estados alterados y desarrollaron siddhis, habilidades ocultas tales como la clariaudiencia y la visión remota. Gnosis era una especie de ciencia yógica noética combinada con parapsicología. En la percepción acrecentada, los gnósticos desarrollaron una vasta visión cosmológica centrada en una deidad femenina, la Sofía Divina. El mito de la creación gnóstico es único en que incluye una completa explicación de cómo seres inorgánicos extraterrestres se presentaron en nuestro sistema solar.
El material de Nag Hammadi contiene reportes de experiencias visionarias de los iniciados, incluyendo encuentros de primera mano con seres inorgánicos llamados Arcontes. La enseñanza gnóstica explica que estas entidades surgieron en la primera etapa de formación del sistema solar, antes de que la Tierra fuera formada. Los Arcontes habitan el sistema solar, el reino extraterrestre como tal, pero pueden intervenir en la Tierra. Interesantemente, esta idea gnóstica va cercanamente de acuerdo con el punto de vista de Jacques Vallee, quien sostiene que los ET/cyborgs pertenecen probablemente al reino planetario local. Vallee también propone que el enigma ET/OVNI es un “sistema de control espiritual”, un fenómeno que “se comporta como un proceso de condicionamiento”. (Mensajeros del Engaño). Esto es exactamente lo que los gnósticos dicen acerca de los Arcontes: pueden afectar nuestras mentes por medio de técnicas de condicionamiento subliminales. Sus principales tácticas son el error mental (virus intelectual, o ideología falsa, especialmente doctrinas religiosas) y simulación. Los Arcontes son predatorios, a diferencia de una amplia gama de seres no-humanos y de otras dimensiones que también eran conocidos por los gnósticos, seres que son benévolos o neutrales hacia la humanidad.
Las descripciones físicas de los Arcontes ocurren en muchos de los códices gnósticos. Dos tipos son identificados claramente: un tipo neonato o embriónico, y un tipo dracónico o reptiliano. Obviamente, estas descripciones corresponden a los Grises y Reptiles de los reportes contemporáneos [...]
Una cosa que los gnósticos enseñaron es que estas entidades nos envidian y se alimentan de nuestro miedo. Sobre todo, intentan impedir que reclamemos y evolucionemos nuestra “luz interna”, el don de la inteligencia divina interna. [...]
Este texto me
Mito platillista
Encontré por casualidad este foro. Me doy cuenta de que hay personas que están pasando por una experiencia que yo viví hace ya muchos años, y pienso que podría ayudar un poco si resumo brevemente lo que me ocurrió. Quizás la lectura de estas líneas aproveche a los que desean fervientemente un contacto con quienes suelen identificarse ante nosotros como los “HERMANOS MAYORES DE LA HUMANIDAD”.
Todo empezó el 17 de mayo de 1974. Desde aquel día y durante varios meses todo fue un continuo zafarrancho de mensajes telepáticos, localización de grupos de personas interesadas en el fenómeno, avistamientos, intentos de grabar sesiones de contacto, etc. El momento más crucial ocurrió a las 11 de la noche del 27 de agosto de ese año. Aquel día, el grupo de unas 30 personas que veníamos siguiendo con asombro, curiosidad, emoción y tremendo entusiasmo las manifestaciones de esas entidades, TUVIMOS UNA IMPRESIONANTE EXPERIENCIA. Era aquél un grupo heterogéneo en el que había seis o siete profesores universitarios, varios comerciantes, un editor, un banquero, trabajadores, amas de casa, jóvenes estudiantes, un par de hippies, etc. Una de las cosas extraordinarias era que nos guiaban un par de chicas, hijas del banquero, una de 18 y otra de tan sólo 12 años. Las dos tenían poderes de mediumnismo y a través de ellas habíamos venido recibiendo todo tipo de mensajes, entre ellos el que nos citaba aquel día en la cima de un cerro a esa hora.
El espectáculo que allí presenciamos fue inolvidable y lo recuerdo ahora con vivo detalle aunque han pasado ya 35 años desde entonces. De repente, en medio de una noche clara y estrellada, empiezan a “desprenderse” de aquí y allá, de la derecha, de la izquierda, de arriba, de abajo, de todas partes, unas estrellas que se mueven, se acercan a otras, se cruzan en sus estelas, y como en una revista aérea, nos hacen un show increíble de pares y tríos o quintetos y sextetos en perfecta formación. ¡Uau! Muchas cosas ocurrieron aquella noche, además de los vuelos rasantes y tan cercanos a nosotros que nos arrancaban lágrimas y gritos de emoción y alegría: todo eso sucedía en medio de una secuencia de intensísimos relámpagos que silenciosos “estallaban” a nuestro alrededor iluminando el escenario de sus vuelos como si fuera pleno día. Dos o tres personas vieron incluso una brillante figura humanoide que caminaba cerca de donde estábamos.―La mayoría de nosotros no la vio―. Yo difícilmente podía quitar los ojos de las “estrellas” que se movían al nivel de nuestros ojos sobre la ciudad. Aquello duró un par de horas.
Al otro día sonreíamos entre nosotros con complicidad ante los comentarios de la gente acerca de los extraños relámpagos y espectáculo de luces de la noche anterior sobre el cerro. A nadie contamos, porque nos habíamos propuesto mantener el secreto, que nosotros habíamos estado metidos justo en medio de todo aquello.
En septiembre los mensajes que nos llegaban a través de las niñas eran cada vez más apremiantes: EL FIN DEL NUNDO SE ACERCABA, la guerra atómica estaba ya en los umbrales de su aparición, el Apocalipsis era inevitable, y la humanidad entera iba a desaparecer de la faz del planeta. En ese momento nos encontrábamos demasiado obnubilados por la experiencia que vivíamos para razonar con posibilidades de deducción lógica. Sin embargo, un par de semanas después, un joven universitario comenzó a proponer procedimientos de racionalización del fenómeno. Mientras tanto las niñas médiums continuaban entrando en trances anunciando la inminente catástrofe nuclear por una guerra entre las dos grandes potencias del momento, de la que SÓLO SE SALVARÍAN UNOS POCOS SERES HUMANOS, entre ellos nosotros, pero sólo si persistíamos en esos contactos. Para nosotros y los demás elegidos los extraterrestres habían preparado unos refugios en lo más profundo de las selvas amazónicas y cuyas coordenadas geográficas para su localización nos serían dadas un poco antes de la ocurrencia de la catástrofe. Entonces empezó a cundir entre todos nosotros un creciente sentimiento de despreocupación por la vida cotidiana y una obsesión por prepararse para “el final de los tiempos”. ¿Para qué continuar estudiando? ―Se preguntaban unos― si todo se va a acabar. ¿Para qué seguir esclavo de mi negocio? ―decía el comerciante dispuesto a convertirse en misionero e irse a predicar la inminencia del fin. Para todos nosotros la vida y la rutina diaria perdieron su sentido, y yo, que siempre he sido un firme cumplidor del deber laboral, por primera y única vez en mi vida descuidé mis obligaciones. Afortunadamente para todos nosotros, hubo dentro del grupo quién llamara a la sensatez y la reflexión.
¿Quiénes o qué eran esas entidades? Se identificaban como PROCEDENTES DE LAS PLÉYADES, de un planeta llamado Klisoptison. En uno de esos contactos, recuerdo bien, nos pidieron que les entregáramos una porción de nuestras energías vitales: debíamos para hacer eso voltear las palmas de las manos hacia arriba y concentrar todo el poder de la mente en darles lo que pedían. Trataban de tranquilizarnos con respecto a la sensación de cansancio y de sueño que tendríamos en los días siguientes, diciéndonos que era eso parte del proceso de preparar nuestras mentes, haciéndolas más agudas y perceptivas, para recibir directamente sus mensajes sin necesidad de médiums para que las niñas pudieran descansar. (Era evidente el efecto nocivo que sobre ellas tenía esa actividad, y las notábamos cada vez más sensibles y nerviosas, además de que adelgazaban a ojos vistas).
Cada vez nos hablaba una entidad diferente. Se identificaron sucesivamente con los nombres de Kroms, Esteris, Soal, Ekseclón y Cliptos. Por entonces supimos de un ingeniero costarricense llamado Enrique castilloque se hacía muy conocido porque decía haber tenido ENCUENTROS DEL TERCER TIPO CON EXTRATERRESTRES. Lo invitamos a varias de nuestras sesiones. Él mismo era un receptor o “médium” y había estado hablando con un ser llamado Krishnamerk. Cuando él y yo analizamos su experiencia, lo primero que notamos es que ése era un nombre de evidentes raíces sánscritas, -―lo que nos dio interesantes pistas acerca del posible origen de la infinidad de dioses hindúes―.
Cando tímidamente dentro del grupo contactador empezamos en las sesiones a expresar nuestras dudas, en especial con respecto a eso de darles nuestras energías, y del evidente deterioro de la salud de las niñas, intentaron tranquilizarnos. Nos insistieron que SUS INTENCIONES ERAN SALVARNOS, que obraban por nuestro bien, y que esas energías que les dábamos revertirían en posteriores beneficios para nosotros. Como a algunos no nos gustaba la idea de continuar con ese proceso, insistimos en mayores explicaciones. En medio de una sesión de “entrega de energía”, de repente las niñas dieron simultáneamente un respingo, palidecieron intensamente y una de ellas perdió el conocimiento. A continuación, por medio de la que aún hablaba nos ordenaron suspender inmediatamente la sesión y dispersarnos, porque “UNA ENTIDAD MALIGNA” había interferido y se había robado la energía. Aquel día nos alejamos de allí casi con pánico. La chica estuvo en estado de shock durante 24 horas.
Volvimos la noche siguiente. La chica abrió los ojos en su cama y empezó a hablar en trance. Ante nuestra insistencia acerca del peligro que podría implicar para nosotros, nos dijeron a través de ella que nada teníamos que temer, que ellos no eran como otros seres “indeseables”, como ése que nos había interferido y cuya intención era APROVECHARSE DE LOS HUMANOS PARA ROBARLES SUS ENERGÍAS. Por supuesto que prometieron protegernos de ellos, alejarlos de nosotros y hasta eliminarlos.
Como se incrementaban las sospechas entre los más intelectuales del grupo, de que ESTÁBAMOS SIENDO UTILIZADOS POR ALGO O ALGUIEN CON FINES MUY POCO CLAROS, y que era necesario suspender esas sesiones y terminar de una vez con esos contactos, actuaron entonces sobre las niñas: ellas comenzaron a recibir mensajes aún fuera de nuestras sesiones, interfiriéndoles su vida diaria y sus estudios. Pareció como si de repente esas entidades o lo que quiera que fueran, se hubieran dado cuenta que estaban en peligro de perdernos, e intensificaron su acción, conminándonos a reunirnos a diario para contactarlos. Para recordarnos que pronto debíamos irnos por el mundo para predicar sus mensajes, llevando con nosotros el poder de citarlos para dar con su aparición testimonio de lo que decíamos, HACÍAN VISTOSAS APARICIONES SOBRE LA CASA DONDE ESTÁBAMOS REUNIDOS. Nos invitaban a asomarnos a las ventanas y constatar su presencia. Si, nunca fallaron: allí estaban “camuflados” como estrellas que de pronto comenzaban una fantástica danza, produciendo júbilo y renovados bríos en los más fanatizados y dudas en los que nos mostrábamos más reacios a continuar. Una cosa debo aclarar aquí: sólo una vez en que el avistamiento tuvo lugar en pleno día PUDIMOS DETECTAR MUY CLARAMENTE BRILLO METÁLICO EN UNA NAVE. Todo lo demás fueron luces multicolores en la noche.
SE SENTÍA EN ESAS SESIONES UN CAMPO MAGNÉTICO CASI A FLOR DE PIEL. Además, todas las veces que nos encontrábamos reunidos, sin importar el lugar, se interfería la recepción de televisión en todo el vecindario. Debo añadir también que fracasaron todos nuestros intentos de grabar las sesiones, porque al parecer se creaba un campo de fuerza tal que impedía el proceso, y las cintas sólo grababan silbidos y chirridos estridentes. Una vez fallaron tres grabadoras que intentamos usar simultáneamente. Debo decir en su beneficio, que esas entidades tuvieron la delicadeza de hacer excluir de las sesiones a chica que estaba embarazada.
Pero parecían temer mucho que pudiéramos cancelar esas contactaciones y no cesaba la enumeración de los supuestos beneficios que estábamos continuamente recibiendo de ellas. Cuando vieron que el grupo amenazaba disolverse y que las sospechas aumentaban, apelaron a la parte más vulnerable e influenciable en nosotros los humanos: el ego. NOS DIJERON QUE ÉRAMOS ELEGIDOS, que no era la primera vez que nos poníamos en contacto, que en incontables vidas anteriores habíamos iniciado con ellos un proceso de enriquecimiento espiritual, que éramos por ese motivo diferentes a los demás, más evolucionados, y que pronto nos íbamos a beneficiar de esos contactos. Nos decían que en cada sesión estaban activando en nuestros cerebros unas células llamadas “prosilocitos” que la ciencia humana aún no ha descubierto, pero que son aquellas que nos proporcionan acceso a la telepatía, a la clarividencia y al enriquecimiento y perfección de nuestra inteligencia.
Aquello iba ya mucho más allá de lo tolerable. Teníamos que parar. Pero fue muy difícil convencer a los más reacios a disolver el grupo. Los que éramos más conscientes invocamos la salud de las niñas como motivo principal. Los más fanáticos (y ahí se incluían los padres de las chicas) estaban dispuestos a todo, hasta el abandono total de toda actividad que no estuviera relacionada con la experiencia.
Ante el lastimoso estado de las chicas, una noche no pude contenerme más: me levanté muy decidido y conminé a quienquiera que hablaba a través de ellas, a dejarlas en paz, a respetar nuestra libertad como seres humanos, invité a los demás a abandonar esa actividad, y salí de la habitación. Varios me siguieron. En la calle tuve que enfrentar a un energúmeno hermano de las niñas empeñado en que debiera continuarse hasta el final sin importar las consecuencias. Aquella noche por muy poco no nos fuimos a las manos. El grupo, aunque reducido, continuó después de que el núcleo más pensante o intelectual lo abandonó. Finalmente terminó disolviéndose uno o dos años después.
Evidentemente competían ferozmente entre ellos por “COMERSE” NUESTRA ENERGÍA, pero debo aclarar que aparte de eso, nunca recibimos una agresión o cosa similar, y por ese motivo me abstengo de llamarlas “malignas”. Pero de que NOS ENGAÑARON, no me cabe duda y que necesitaban de nosotros, tampoco. Ahora veo que continúan necesitando de “adeptos” y que hay muchas personas dispuestas y decididas a seguirlos. No hago diferencia entre esas entidades. Son las mismas, con el mismo vocabulario y habilidad para encandilar incautos.
A finales de 1974 nos seguían insistentes ―a mí al menos―, manifestándose por ejemplo ante personas relacionadas conmigo que poco o nada sabían de aquello, quizá con la intención de que al contarme mis parientes y amigos lo que veían, me convenciera yo de la necesidad de volver a ellos. Hicieron por ejemplo dos intentos muy serios de contactar a mi esposa, aunque ella nunca había manifestado el menor interés por ellos. Los vi en varias ocasiones siguiéndome cuando viajaba, e incluso una noche, a través de la ventana de mi oficina, mientras hablábamos de ellos, mandaron un flash tan intenso que dejó encandilados y perplejos a todos los que trabajaban conmigo en aquel momento. Pero me negué a aceptarlos, e incluso, en otra ocasión, a pleno día, y mientras caminaba por la calle, volví deliberadamente la espalda a una nube que flotaba sobre los edificios y de la que salían resplandores metálicos y que comenzaba ya a atraer la atención de los transeúntes. Poco a poco empezaron a ser más distantes y débiles las señales de su presencia, hasta que cesaron por completo a mediados de 1975.
Pues la ciencia aún no encuentra los tales “prosilocitos” en nuestro cerebro; evidentemente no ocurrió una guerra atómica entre las dos grandes potencias de aquella época, y sin embargo ahora veo en este foro que esos “hermanos mayores” todavía siguen apareciendo y haciendo vistosos shows para reclutar adeptos a...¿Qué? No lo sé. ¿QUIÉNES SON? Tampoco lo sé. ¿Extraterrestres? No lo creo. Me inclino más por la teoría de que conviven con nosotros y que se mueven en el astral o/y en una interdimensionalidad que está más allá de nuestra comprensión y tecnología. Enrique ha asegurado siempre que sí son extraterrestres. A propósito de Enrique: perdí después todo contacto con él, pero lo vi hace unos ocho años en la televisión, tan obsesionado como en los setenta, hablando sobre el tema, y me di cuenta que insiste en seguir llamándolos extraterrestres. Bueno, hay que considerar que él había tenido un encuentro del tercer tipo unos meses antes de que compartiéramos la experiencia con el grupo de contactadores de aquella época. En dos o más ocasiones el pasó muchas horas dentro de un OVNI, una buena parte de ellas en diálogo con esos seres.
Desde 1975, y con cabeza fría, libre ya de la presión del grupo, me puse a investigar buscándolos en la historia de la humanidad. Con el paso de los años concluí poco a poco que esas entidades HAN ESTADO CON NOSOTROS DURANTE MILENIOS, y sólo cambia su forma y manera de percibirse de acuerdo con los tiempos, la mentalidad, la ideología y las culturas en que se manifiestan: en los tiempos bíblicos eran ángeles; en Persia eran jins. En Arabia eran effrit. En Caldea eran los Igigis y Nibirus. En Europa del norte eran los Aesir y Vanir. En Irlanda y todo el folclor celta aparecen con diferentes nombres tales como Twata de Danaam, Leprechauns y muchos más. Entre los druídas escoceses eran los espíritus de los bosques. En el Mahabharata son los vimanas y en todas partes, la manifestación viva de las divinidades locales. Desde mediados del siglo XX en el mundo occidental, son extraterrestres. Aquí os recomiendo leer un libro fantástico sobre ese tema y que se llama “Dimensions”, escrito por Jacques Vallee
¿Qué se proponían? ¿Qué querían de ese grupo de personas al que yo pertenecía? Muy claro: NUESTRA ENERGÍA, disfrazándolo todo como un proceso para conseguir adeptos, misioneros y propagadores de un movimiento de supuesta renovación de la humanidad. Para el efecto incluso citaban textos del evangelio tales como “...son muchos los llamados y pocos los elegidos.” En otras palabras, en la catástrofe nuclear sólo se salvarían aquellos de corazón puro, pues serían ellos. Y sólo ellos, los que según palabras de Jesús, “heredarán la tierra”.
Así pues, por encima de todo, evidentemente, querían nuestra energía mental. ¿Para qué? No sé. Quizás es su “alimento”. Tal vez querían crear una nueva fe. De lo único que puedo estar seguro es que esos seres son muy similares, si es que no son los mismos, al tipo de fuente que “iluminó” a Juana de Arco, a Joseph Smith el fundador de la iglesia mormona, a los innumerables santos y visionarios cristianos y musulmanes, a los mensajeros hindúes, a los shamanes de Siberia, de la selva amazónica y de las praderas de Norteamérica. Sospecho que Quetzalcóatl, Manco Capac, Bochica, Kukulkán y todo el larguísimo etcétera de dioses nacidos de madre virgen encarnados como humanos formaban parte de ellos. De la lista de religiones afectadas por esos seres sólo excluyo, y con muchas reservas, a algunas sectas budistas. Excluyo sin ninguna duda a aquellas religiones, doctrinas o creencias que se basan en la búsqueda de la verdadera naturaleza de nuestro ser en el interior de nosotros mismos. Por ahí sé que está el camino. Si andamos mirando al cielo en busca de lucesitas y shows espectaculares, las veremos sí, pero el único resultado real será tropezar por no mirar dónde ponemos los pies. Mirad hacia adentro. Ahí está todo. Adentro de nosotros está el Gran Todo del que somos parte esencial.
Pero hay esperanza. Si quieren controlar nuestro espíritu, entonces quiere decir que éste vale mucho, y que algo podemos hacer en favor de la “luz interna”.
Creo que voy a comprar el libro de Jacques Vallee.
Mito platillista
Encontré por casualidad este foro. Me doy cuenta de que hay personas que están pasando por una experiencia que yo viví hace ya muchos años, y pienso que podría ayudar un poco si resumo brevemente lo que me ocurrió. Quizás la lectura de estas líneas aproveche a los que desean fervientemente un contacto con quienes suelen identificarse ante nosotros como los “HERMANOS MAYORES DE LA HUMANIDAD”.
Todo empezó el 17 de mayo de 1974. Desde aquel día y durante varios meses todo fue un continuo zafarrancho de mensajes telepáticos, localización de grupos de personas interesadas en el fenómeno, avistamientos, intentos de grabar sesiones de contacto, etc. El momento más crucial ocurrió a las 11 de la noche del 27 de agosto de ese año. Aquel día, el grupo de unas 30 personas que veníamos siguiendo con asombro, curiosidad, emoción y tremendo entusiasmo las manifestaciones de esas entidades, TUVIMOS UNA IMPRESIONANTE EXPERIENCIA. Era aquél un grupo heterogéneo en el que había seis o siete profesores universitarios, varios comerciantes, un editor, un banquero, trabajadores, amas de casa, jóvenes estudiantes, un par de hippies, etc. Una de las cosas extraordinarias era que nos guiaban un par de chicas, hijas del banquero, una de 18 y otra de tan sólo 12 años. Las dos tenían poderes de mediumnismo y a través de ellas habíamos venido recibiendo todo tipo de mensajes, entre ellos el que nos citaba aquel día en la cima de un cerro a esa hora.
El espectáculo que allí presenciamos fue inolvidable y lo recuerdo ahora con vivo detalle aunque han pasado ya 35 años desde entonces. De repente, en medio de una noche clara y estrellada, empiezan a “desprenderse” de aquí y allá, de la derecha, de la izquierda, de arriba, de abajo, de todas partes, unas estrellas que se mueven, se acercan a otras, se cruzan en sus estelas, y como en una revista aérea, nos hacen un show increíble de pares y tríos o quintetos y sextetos en perfecta formación. ¡Uau! Muchas cosas ocurrieron aquella noche, además de los vuelos rasantes y tan cercanos a nosotros que nos arrancaban lágrimas y gritos de emoción y alegría: todo eso sucedía en medio de una secuencia de intensísimos relámpagos que silenciosos “estallaban” a nuestro alrededor iluminando el escenario de sus vuelos como si fuera pleno día. Dos o tres personas vieron incluso una brillante figura humanoide que caminaba cerca de donde estábamos.―La mayoría de nosotros no la vio―. Yo difícilmente podía quitar los ojos de las “estrellas” que se movían al nivel de nuestros ojos sobre la ciudad. Aquello duró un par de horas.
Al otro día sonreíamos entre nosotros con complicidad ante los comentarios de la gente acerca de los extraños relámpagos y espectáculo de luces de la noche anterior sobre el cerro. A nadie contamos, porque nos habíamos propuesto mantener el secreto, que nosotros habíamos estado metidos justo en medio de todo aquello.
En septiembre los mensajes que nos llegaban a través de las niñas eran cada vez más apremiantes: EL FIN DEL NUNDO SE ACERCABA, la guerra atómica estaba ya en los umbrales de su aparición, el Apocalipsis era inevitable, y la humanidad entera iba a desaparecer de la faz del planeta. En ese momento nos encontrábamos demasiado obnubilados por la experiencia que vivíamos para razonar con posibilidades de deducción lógica. Sin embargo, un par de semanas después, un joven universitario comenzó a proponer procedimientos de racionalización del fenómeno. Mientras tanto las niñas médiums continuaban entrando en trances anunciando la inminente catástrofe nuclear por una guerra entre las dos grandes potencias del momento, de la que SÓLO SE SALVARÍAN UNOS POCOS SERES HUMANOS, entre ellos nosotros, pero sólo si persistíamos en esos contactos. Para nosotros y los demás elegidos los extraterrestres habían preparado unos refugios en lo más profundo de las selvas amazónicas y cuyas coordenadas geográficas para su localización nos serían dadas un poco antes de la ocurrencia de la catástrofe. Entonces empezó a cundir entre todos nosotros un creciente sentimiento de despreocupación por la vida cotidiana y una obsesión por prepararse para “el final de los tiempos”. ¿Para qué continuar estudiando? ―Se preguntaban unos― si todo se va a acabar. ¿Para qué seguir esclavo de mi negocio? ―decía el comerciante dispuesto a convertirse en misionero e irse a predicar la inminencia del fin. Para todos nosotros la vida y la rutina diaria perdieron su sentido, y yo, que siempre he sido un firme cumplidor del deber laboral, por primera y única vez en mi vida descuidé mis obligaciones. Afortunadamente para todos nosotros, hubo dentro del grupo quién llamara a la sensatez y la reflexión.
¿Quiénes o qué eran esas entidades? Se identificaban como PROCEDENTES DE LAS PLÉYADES, de un planeta llamado Klisoptison. En uno de esos contactos, recuerdo bien, nos pidieron que les entregáramos una porción de nuestras energías vitales: debíamos para hacer eso voltear las palmas de las manos hacia arriba y concentrar todo el poder de la mente en darles lo que pedían. Trataban de tranquilizarnos con respecto a la sensación de cansancio y de sueño que tendríamos en los días siguientes, diciéndonos que era eso parte del proceso de preparar nuestras mentes, haciéndolas más agudas y perceptivas, para recibir directamente sus mensajes sin necesidad de médiums para que las niñas pudieran descansar. (Era evidente el efecto nocivo que sobre ellas tenía esa actividad, y las notábamos cada vez más sensibles y nerviosas, además de que adelgazaban a ojos vistas).
Cada vez nos hablaba una entidad diferente. Se identificaron sucesivamente con los nombres de Kroms, Esteris, Soal, Ekseclón y Cliptos. Por entonces supimos de un ingeniero costarricense llamado Enrique castilloque se hacía muy conocido porque decía haber tenido ENCUENTROS DEL TERCER TIPO CON EXTRATERRESTRES. Lo invitamos a varias de nuestras sesiones. Él mismo era un receptor o “médium” y había estado hablando con un ser llamado Krishnamerk. Cuando él y yo analizamos su experiencia, lo primero que notamos es que ése era un nombre de evidentes raíces sánscritas, -―lo que nos dio interesantes pistas acerca del posible origen de la infinidad de dioses hindúes―.
Cando tímidamente dentro del grupo contactador empezamos en las sesiones a expresar nuestras dudas, en especial con respecto a eso de darles nuestras energías, y del evidente deterioro de la salud de las niñas, intentaron tranquilizarnos. Nos insistieron que SUS INTENCIONES ERAN SALVARNOS, que obraban por nuestro bien, y que esas energías que les dábamos revertirían en posteriores beneficios para nosotros. Como a algunos no nos gustaba la idea de continuar con ese proceso, insistimos en mayores explicaciones. En medio de una sesión de “entrega de energía”, de repente las niñas dieron simultáneamente un respingo, palidecieron intensamente y una de ellas perdió el conocimiento. A continuación, por medio de la que aún hablaba nos ordenaron suspender inmediatamente la sesión y dispersarnos, porque “UNA ENTIDAD MALIGNA” había interferido y se había robado la energía. Aquel día nos alejamos de allí casi con pánico. La chica estuvo en estado de shock durante 24 horas.
Volvimos la noche siguiente. La chica abrió los ojos en su cama y empezó a hablar en trance. Ante nuestra insistencia acerca del peligro que podría implicar para nosotros, nos dijeron a través de ella que nada teníamos que temer, que ellos no eran como otros seres “indeseables”, como ése que nos había interferido y cuya intención era APROVECHARSE DE LOS HUMANOS PARA ROBARLES SUS ENERGÍAS. Por supuesto que prometieron protegernos de ellos, alejarlos de nosotros y hasta eliminarlos.
Como se incrementaban las sospechas entre los más intelectuales del grupo, de que ESTÁBAMOS SIENDO UTILIZADOS POR ALGO O ALGUIEN CON FINES MUY POCO CLAROS, y que era necesario suspender esas sesiones y terminar de una vez con esos contactos, actuaron entonces sobre las niñas: ellas comenzaron a recibir mensajes aún fuera de nuestras sesiones, interfiriéndoles su vida diaria y sus estudios. Pareció como si de repente esas entidades o lo que quiera que fueran, se hubieran dado cuenta que estaban en peligro de perdernos, e intensificaron su acción, conminándonos a reunirnos a diario para contactarlos. Para recordarnos que pronto debíamos irnos por el mundo para predicar sus mensajes, llevando con nosotros el poder de citarlos para dar con su aparición testimonio de lo que decíamos, HACÍAN VISTOSAS APARICIONES SOBRE LA CASA DONDE ESTÁBAMOS REUNIDOS. Nos invitaban a asomarnos a las ventanas y constatar su presencia. Si, nunca fallaron: allí estaban “camuflados” como estrellas que de pronto comenzaban una fantástica danza, produciendo júbilo y renovados bríos en los más fanatizados y dudas en los que nos mostrábamos más reacios a continuar. Una cosa debo aclarar aquí: sólo una vez en que el avistamiento tuvo lugar en pleno día PUDIMOS DETECTAR MUY CLARAMENTE BRILLO METÁLICO EN UNA NAVE. Todo lo demás fueron luces multicolores en la noche.
SE SENTÍA EN ESAS SESIONES UN CAMPO MAGNÉTICO CASI A FLOR DE PIEL. Además, todas las veces que nos encontrábamos reunidos, sin importar el lugar, se interfería la recepción de televisión en todo el vecindario. Debo añadir también que fracasaron todos nuestros intentos de grabar las sesiones, porque al parecer se creaba un campo de fuerza tal que impedía el proceso, y las cintas sólo grababan silbidos y chirridos estridentes. Una vez fallaron tres grabadoras que intentamos usar simultáneamente. Debo decir en su beneficio, que esas entidades tuvieron la delicadeza de hacer excluir de las sesiones a chica que estaba embarazada.
Pero parecían temer mucho que pudiéramos cancelar esas contactaciones y no cesaba la enumeración de los supuestos beneficios que estábamos continuamente recibiendo de ellas. Cuando vieron que el grupo amenazaba disolverse y que las sospechas aumentaban, apelaron a la parte más vulnerable e influenciable en nosotros los humanos: el ego. NOS DIJERON QUE ÉRAMOS ELEGIDOS, que no era la primera vez que nos poníamos en contacto, que en incontables vidas anteriores habíamos iniciado con ellos un proceso de enriquecimiento espiritual, que éramos por ese motivo diferentes a los demás, más evolucionados, y que pronto nos íbamos a beneficiar de esos contactos. Nos decían que en cada sesión estaban activando en nuestros cerebros unas células llamadas “prosilocitos” que la ciencia humana aún no ha descubierto, pero que son aquellas que nos proporcionan acceso a la telepatía, a la clarividencia y al enriquecimiento y perfección de nuestra inteligencia.
Aquello iba ya mucho más allá de lo tolerable. Teníamos que parar. Pero fue muy difícil convencer a los más reacios a disolver el grupo. Los que éramos más conscientes invocamos la salud de las niñas como motivo principal. Los más fanáticos (y ahí se incluían los padres de las chicas) estaban dispuestos a todo, hasta el abandono total de toda actividad que no estuviera relacionada con la experiencia.
Ante el lastimoso estado de las chicas, una noche no pude contenerme más: me levanté muy decidido y conminé a quienquiera que hablaba a través de ellas, a dejarlas en paz, a respetar nuestra libertad como seres humanos, invité a los demás a abandonar esa actividad, y salí de la habitación. Varios me siguieron. En la calle tuve que enfrentar a un energúmeno hermano de las niñas empeñado en que debiera continuarse hasta el final sin importar las consecuencias. Aquella noche por muy poco no nos fuimos a las manos. El grupo, aunque reducido, continuó después de que el núcleo más pensante o intelectual lo abandonó. Finalmente terminó disolviéndose uno o dos años después.
Evidentemente competían ferozmente entre ellos por “COMERSE” NUESTRA ENERGÍA, pero debo aclarar que aparte de eso, nunca recibimos una agresión o cosa similar, y por ese motivo me abstengo de llamarlas “malignas”. Pero de que NOS ENGAÑARON, no me cabe duda y que necesitaban de nosotros, tampoco. Ahora veo que continúan necesitando de “adeptos” y que hay muchas personas dispuestas y decididas a seguirlos. No hago diferencia entre esas entidades. Son las mismas, con el mismo vocabulario y habilidad para encandilar incautos.
A finales de 1974 nos seguían insistentes ―a mí al menos―, manifestándose por ejemplo ante personas relacionadas conmigo que poco o nada sabían de aquello, quizá con la intención de que al contarme mis parientes y amigos lo que veían, me convenciera yo de la necesidad de volver a ellos. Hicieron por ejemplo dos intentos muy serios de contactar a mi esposa, aunque ella nunca había manifestado el menor interés por ellos. Los vi en varias ocasiones siguiéndome cuando viajaba, e incluso una noche, a través de la ventana de mi oficina, mientras hablábamos de ellos, mandaron un flash tan intenso que dejó encandilados y perplejos a todos los que trabajaban conmigo en aquel momento. Pero me negué a aceptarlos, e incluso, en otra ocasión, a pleno día, y mientras caminaba por la calle, volví deliberadamente la espalda a una nube que flotaba sobre los edificios y de la que salían resplandores metálicos y que comenzaba ya a atraer la atención de los transeúntes. Poco a poco empezaron a ser más distantes y débiles las señales de su presencia, hasta que cesaron por completo a mediados de 1975.
Pues la ciencia aún no encuentra los tales “prosilocitos” en nuestro cerebro; evidentemente no ocurrió una guerra atómica entre las dos grandes potencias de aquella época, y sin embargo ahora veo en este foro que esos “hermanos mayores” todavía siguen apareciendo y haciendo vistosos shows para reclutar adeptos a...¿Qué? No lo sé. ¿QUIÉNES SON? Tampoco lo sé. ¿Extraterrestres? No lo creo. Me inclino más por la teoría de que conviven con nosotros y que se mueven en el astral o/y en una interdimensionalidad que está más allá de nuestra comprensión y tecnología. Enrique ha asegurado siempre que sí son extraterrestres. A propósito de Enrique: perdí después todo contacto con él, pero lo vi hace unos ocho años en la televisión, tan obsesionado como en los setenta, hablando sobre el tema, y me di cuenta que insiste en seguir llamándolos extraterrestres. Bueno, hay que considerar que él había tenido un encuentro del tercer tipo unos meses antes de que compartiéramos la experiencia con el grupo de contactadores de aquella época. En dos o más ocasiones el pasó muchas horas dentro de un OVNI, una buena parte de ellas en diálogo con esos seres.
Desde 1975, y con cabeza fría, libre ya de la presión del grupo, me puse a investigar buscándolos en la historia de la humanidad. Con el paso de los años concluí poco a poco que esas entidades HAN ESTADO CON NOSOTROS DURANTE MILENIOS, y sólo cambia su forma y manera de percibirse de acuerdo con los tiempos, la mentalidad, la ideología y las culturas en que se manifiestan: en los tiempos bíblicos eran ángeles; en Persia eran jins. En Arabia eran effrit. En Caldea eran los Igigis y Nibirus. En Europa del norte eran los Aesir y Vanir. En Irlanda y todo el folclor celta aparecen con diferentes nombres tales como Twata de Danaam, Leprechauns y muchos más. Entre los druídas escoceses eran los espíritus de los bosques. En el Mahabharata son los vimanas y en todas partes, la manifestación viva de las divinidades locales. Desde mediados del siglo XX en el mundo occidental, son extraterrestres. Aquí os recomiendo leer un libro fantástico sobre ese tema y que se llama “Dimensions”, escrito por Jacques Vallee
¿Qué se proponían? ¿Qué querían de ese grupo de personas al que yo pertenecía? Muy claro: NUESTRA ENERGÍA, disfrazándolo todo como un proceso para conseguir adeptos, misioneros y propagadores de un movimiento de supuesta renovación de la humanidad. Para el efecto incluso citaban textos del evangelio tales como “...son muchos los llamados y pocos los elegidos.” En otras palabras, en la catástrofe nuclear sólo se salvarían aquellos de corazón puro, pues serían ellos. Y sólo ellos, los que según palabras de Jesús, “heredarán la tierra”.
Así pues, por encima de todo, evidentemente, querían nuestra energía mental. ¿Para qué? No sé. Quizás es su “alimento”. Tal vez querían crear una nueva fe. De lo único que puedo estar seguro es que esos seres son muy similares, si es que no son los mismos, al tipo de fuente que “iluminó” a Juana de Arco, a Joseph Smith el fundador de la iglesia mormona, a los innumerables santos y visionarios cristianos y musulmanes, a los mensajeros hindúes, a los shamanes de Siberia, de la selva amazónica y de las praderas de Norteamérica. Sospecho que Quetzalcóatl, Manco Capac, Bochica, Kukulkán y todo el larguísimo etcétera de dioses nacidos de madre virgen encarnados como humanos formaban parte de ellos. De la lista de religiones afectadas por esos seres sólo excluyo, y con muchas reservas, a algunas sectas budistas. Excluyo sin ninguna duda a aquellas religiones, doctrinas o creencias que se basan en la búsqueda de la verdadera naturaleza de nuestro ser en el interior de nosotros mismos. Por ahí sé que está el camino. Si andamos mirando al cielo en busca de lucesitas y shows espectaculares, las veremos sí, pero el único resultado real será tropezar por no mirar dónde ponemos los pies. Mirad hacia adentro. Ahí está todo. Adentro de nosotros está el Gran Todo del que somos parte esencial.
