viernes, 3 de abril de 2009

Feminicidios en América Latina

Tras años de lucha, las mujeres latinoamericanas han logrado la igualdad ante la ley respecto a los varones. Sin embargo, los Gobiernos de la región deben desarrollar políticas que ayuden a transformar la sociedad para que "la igualdad ante la ley se convierta en igualdad ante la vida", señala la colombiana Norma Enríquez (Pasto, 1947), socióloga y coordinadora regional del Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (Cladem). Esta organización recibirá este martes en Alcalá de Henares (Madrid) el Premio de Derechos Humanos Rey de España, otorgado por la Universidad de Alcalá y el Defensor del Pueblo, por su labor en favor de la exigibilidad del principio de la igualdad de género y la erradicación de la violencia contra la mujer en la región.

Las mujeres de América Latina también han logrado "que se construyera una convención interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres. Es la única región del mundo que tiene una ley de este tipo", destaca Enríquez. Ahora, los países de la zona tienen que ajustar su legislación a esta convención

El ejemplo más escandaloso es el de los asesinatos y desapariciones de mujeres en Ciudad Juárez, urbe mexicana fronteriza con Estados Unidos. En este caso, "lo terrible es que la sociedad en alguna medida justifica eso: ¿qué tipo de mujeres son?, ¿son prostitutas?, ¿son mujeres que transportan droga?, generando dudas sobre la víctima, en lugar de sobre el victimario". Se ha convertido en un problema "muy complejo, que está cruzado por el narcotráfico, las bandas, el crimen organizado, pero también tiene cobertura de algunas autoridades, por lo cual ha sido muy difícil abordarlo, pese a que se viene denunciando desde hace muchos años. Ni siquiera se sabe cuántas mujeres han sido asesinadas en realidad", afirma Enríquez. Esta lacra también ha cobrado importancia en toda Centroamérica, Colombia y Perú, pero "es evidente que el feminicidio se está dando en muchísimos países de Latinoamérica", como constató el Cladem tras elaborar un estudio sobre la violencia contra las mujeres en 17 países de América Latina y el Caribe.Se trata de un problema "del que no sabemos si solamente se está haciendo visible ahora o si es que se está incrementando el número de mujeres asesinadas por violencia mafiosa o por animadversión en las comunidades, así como las parejas o ex parejas que matan a sus mujeres, que también es feminicidio, con otras características", explica la coordinadora del Cladem.
Enríquez cree que "las feministas han hecho un esfuerzo muy grande desde la década de los ochenta, cuando situaron en el debate público la violencia contra las mujeres en todos los ámbitos: social, familiar y la violencia de pareja, la violencia que se ejerce contra nosotras. Ese visibilizarla sirvió para que se construyeran leyes contra la violencia contra las mujeres, para que una cuestión que se veía apenas normal se empezase a condenar. Empezó a darse una sanción jurídica, pero también una sanción social".
Según explica la coordinadora regional del Cladem, el lema de esta organización es "mujeres que utilizamos el derecho como instrumento de cambio", pero "ahora también enfatizamos que adicionalmente hay que cambiar el derecho, hay que introducirle nuestra mirada, nuestra perspectiva".
Enríquez defiende la necesidad de las cuotas para que lleguen más mujeres a los espacios de poder, gracias a las cuales hay más mujeres en los Parlamentos y en los Gobiernos latinoamericanos y "tenemos a Michelle Bachelet en la presidencia de Chile y a Cristina Kirchner en Argentina".
Sin embargo, las leyes de cuotas son tachadas de injustas. La socióloga apunta como ejemplo la decisión del ex alcalde de Bogotá, Luis Eduardo Garzón, que nombró a 20 mujeres al frente de las 20 alcaldías locales de la capital colombiana. "Todo el mundo le criticó, pero cuando había 20 alcaldes varones, o cuando todas las personas que ocupaban puestos de decisión eran varones, nadie sentía que estaba afectada la igualdad".
La situación económica mundial también puede afectar a la situación de las mujeres, que son "las más pobres entre los pobres". "De cara a esta crisis, todos avizoramos una situación muy difícil para las mujeres, porque la mayoría de los Gobiernos van a privilegiar una serie de políticas que no dan cuenta de lo social. Sobre las mujeres sigue recayendo el cuidado de los niños, los ancianos, los enfermos y en la mayoría de los países hay problemas muy serios en la prestación de servicios de salud y seguridad social".
A pesar de todo, ha habido grandes avances en la situación de las mujeres en América Latina. "Cuando comparamos la situación que las mujeres jóvenes tienen ahora con la que nosotras enfrentamos y comparamos la nuestra con la de nuestras madres, los avances sí son grandes, sí son reales. Pero todavía falta mucho".