jueves, 29 de octubre de 2009

Meteoritos , globos , ovnis ¿por qué nos toman tanto el pelo?

Parece que los vendedores del mundo entero han encontrado un recurso infalible para llamar la atención: inventar una historia, difundirla como cierta y, cuando todo el mundo habla de ella, salir a la palestra aclarando que se trataba de un montaje comercial. El procedimiento demuestra que el ingenio abunda en la especie, pero, ¿hasta qué punto estamos ante una consagración de la estafa como estrategia de mercado?


Un ovni cruza veloz los cielos de Ribadeo, en Lugo. Durante días no se habla de otra cosa. Centenares de páginas en Internet aseveran la veracidad del fenómeno Ovni en España. Otros, más escépticos, especulan con la posibilidad de que el objeto sea el helicóptero de un alcalde. Finalmente, Terra sale a aclarar el misterio: el supuesto Ovni era un montaje para la campaña promocional del décimo aniversario de terra.es.

Un globo escapa hacia los cielos en Larimer, Colorado, Estados Unidos. Una familia llama a la policía alertando de que en el globo hay un niño, un hijo de esa familia. Durante horas, la noticia circula por Estados Unidos, primero, por el mundo entero después. Finalmente el globo cae a tierra. El niño no está. ¿Qué ha pasado con el niño? La familia termina confesando: en realidad el niño volador nunca había abandonado su casa. Todo era un montaje para llamar la atención. ¿Por propia iniciativa o al servicio de alguien? Aún no lo sabemos. De momento, se ha sabido que esa familia, sedienta de notoriedad, ya había participado en un ‘reality-show’.

Un meteorito cae en una granja de Letonia, en el Báltico. El objeto sideral deja huellas considerables: un cráter de veinte metros de diámetro y diez de profundidad. La noticia no tarda en recorrer el mundo de punta a punta. Las autoridades letones ordenan metódicas investigaciones. Los geólogos empiezan a sospechar: en el cráter aparecen evidentes huellas de palas y picos. Finalmente, Janis Sproguis, jefe de mercadotecnia de la compañía letona de telefonía móvil Tele2, salió a los micrófonos: "La mascarada del meteorito fue una iniciativa de Tele2 y su fin era lograr que la sociedad letona creyera en sí misma y viera que, con ayuda de una noticia única e interesante, se puede atraer el interés de los medios de comunicación aquí y en el mundo".

Estas tres “falsas noticias” se han sucedido en el corto espacio de un mes. Dos de ellas eran claramente estrategias comerciales. La tercera, aunque de “iniciativa privada”, no deja de ser una estrategia comercial… de una familia. Los tres casos coinciden en su perfil general: montaje premeditado, construcción de una noticia falsa, creación de falsas expectativas, engaño masivo del público y, finalmente, resolución “humorística” del episodio y provecho inmediato para el mentiroso en forma de notoriedad y fama. Por el camino, todos los criterios éticos tradicionales de la información quedan arruinados.

Los expertos en comunicación vinculan este tipo de fenómenos a la globalización de los medios y en particular a Internet, sin los cuales no sería posible obtener el efecto deseado de atención inmediata y masiva. Es lo que se llama “viralidad”. El problema es quién se hace responsable de lo que, después de todo, no ha dejado de ser una mentira.

¿Quién defiende aquí al lector, al espectador, al internauta? Nadie. En el caso del internauta, además, es perfectamente posible que él mismo se convierta en cómplice al enviar a otro esa noticia. La víctima del virus se convierte en agente infeccioso a su vez.

En el caso del meteorito de Letonia, el Gobierno ya ha dicho que hará pagar a los responsables, porque su broma ha hecho gastar mucho dinero a la policía y a los bomberos. Pero no en todos los casos quedan tantas huellas materiales.

Al final, la pregunta es: ¿A quién podemos creer? Vuelve el cuento de Pedro y el lobo. Cuando el lobo llegue de verdad, creeremos que es otra broma para abrir mercado.


Fuente:

http://www.cope.es/sociedad/27-10-09--meteoritos-globos-ovnis-por-que-nos-toman-tanto-pelo-99419-1