sábado, 17 de octubre de 2009

Marc Vidal. Deflación alérgica. / Video: ¿cómo y cuando acabará la crisis?

Son interesantísimos los comentarios y las reflexiones de los comentaristas de su blog:

http://www.marcvidal.cat/espanol/2009/10/deflacion-alergica.html

Es una obviedad pero cuando amanece sale el sol y cuando se pone anochece. Lo niegue quien lo niegue eso es así desde siempre. Hace un par de semanas en este blog ya estuvimos hablando de lo que ayer publicó el INE. En concreto que el IPC bajó en septiembre dos décimas respecto al mes anterior, lo que pone los precios en el -1% interanual y encadenando siete meses consecutivos en valores negativos. Desde julio del año pasado el IPC se ha desplomado más de seis puntos. Lo curioso es como desde el gobierno se sigue negando la mayor. Siguen diciendo que la economía española no se encuentra en una situación de deflación, pues alega que para eso debería producirse un descenso generalizado y permanente de los precios.

El Fondo Monetario Internacional considera que hay deflación cuando los precios decrecen durante dos trimestres consecutivos, con lo que técnicamente y según esta definición la economía española entró en deflación el pasado mes de agosto como ya dijimos. Si en su día, cuando la deflación era algo impensable, nadie puso en cuestión que ese fenómeno, producto de la anorexia económica, fueran 6 meses consecutivos de inflación negativa. Ahora llevamos 7 meses y se prevé un octavo con el de octubre. No hay discusión técnica posible sobre si estamos o no en deflación. Otra cosa serán las interpretaciones que hagamos cada uno de este contexto, pero lo que no podemos hacer es cuestionarlo como real o virtual. Podremos discutir sobre si es bueno que llueva o no, pero no que esté lloviendo.

Lo importante no es tanto si la técnica econométrica nos define un estado u otro, lo verdaderamente imprescindible es aceptarlo. Si el principal responsable de dirigir la política económica no es capaz de asumir uno de sus principales condicionantes el riesgo de depresión aumenta. No es cierto que la deflación actual no tenga un componente de consumo. Según los datos publicados por el INE, la inflación subyacente (la que no incluye los precios de los productos energéticos ni de los alimentos no elaborados) bajó tres décimas la tasa de agosto.

El único método para atajar la deflación hasta la fecha era inyectar liquidez, que se facilitara el crédito y, con él, el consumo. Esa aplicación del manual no funciona cuando esa liquidez no se transfiere al núcleo del problema. Si ese cuerpo monetario se sigue aplicando a los bancos a través de sofisticados sistemas falaces como el FROB y derivados, no solucionaremos nada. La fiebre de fusiones dejará seco el Fondo en cuestión y con esa sequía se alejará otra oportunidad de ver un horizonte menos oscuro.

La incapacidad de emprender empieza a ser crónica. A los españoles se les ponen trabas y dificultades de un nivel inasumible. Por mi ya pueden salir trescientos animadores públicos con libro diciendo que esto depende de cómo lo aprovechamos y como nos ponemos todos a empujar “hombro con hombro”, que la verdad es mucho más plomiza. De cada 10 emprendedores españoles, 9 y medio fracasan, y en eso, tiene que ver la política de apoyo a las nuevas apuestas empresariales. Es una verdadera vergüenza escuchar que hay miles de ayudas, apoyos y opciones, cuando la verdad es que quienes se arriesgan por que no les queda otra, se enfrentan a la pérdida del finiquito, el pago único y el patrimonio acumulado durante las vacas gordas.

Los que quieran perder el tiempo que sigan leyendo según que manuales de autoayuda, otros seguiremos denunciando un estado corrupto en todos sus estadios, ineficiente por definición, repleto de mediocres que en la vida civil no durarían ni diez minutos y de personajes siniestros que buscan amedrentar amenazando a los que nos pasamos el día driblando esta maldita crisis enjendrada en el vientre de sus propia codicia. Seguiremos buscando donde está la oportunidad que esconde esta crisis.

Desde la banca hasta los empresarios acomodados en la especulación obscena, pasando por los sindicatos enmudecidos y por la prensa subvencionada, aquí nadie va a mover un dedo por nadie. Es cierto que depende de cada uno de nosotros pero también de la capacidad de rebelarse. Es hora de protestar adecuadamente aunque no haya ningún objetivo plausible. Es hora de desestabilizar un sistema anacrónico y decadente. Quiero emprender y quiero generar trabajo y riqueza, lo hago todos los días en la medida de lo posible, pero para ello preciso que no me sigan jodiendo por todas partes.

Ayer, en el espacio semanal que publico en El Confidencial, finalicé mi columna con un ciclo vicioso que incluía la deflación como elemento catalizador de una situación gravísima. Decía que “a menos deuda colocada, más impuestos, a más impuestos, menos consumo, a menos consumo, más deflación, a más deflación, menos crédito, a menos crédito, más paro, a más paro, más déficit, más deuda, más impuestos…