sábado, 10 de enero de 2009

Israel corre hacia su propia perdición

Por extraño que parezca, Israel corre hacia su propia perdición
Viviendo con los días contados en tierra robada
Palestine Think Tank

Traducido por Manuel Talens


La comunicación con los israelíes puede dejarlo a uno estupefacto. Incluso ahora, cuando sus fuerzas aéreas están asesinando a plena luz del día a cientos de civiles, ancianos, mujeres y niños, se las arreglan para convencerse a sí mismos de que son las auténticas víctimas de esta saga violenta. Quienes están familiarizados con los israelíes saben que viven completamente desinformados sobre las raíces del conflicto que controla sus vidas. Son capaces de utilizar argumentos rocambolescos que sólo tienen sentido dentro del discurso israelí, pero ninguno en absoluto fuera de las calles judías. Argumentos de este tipo son: “¿Por qué insistirán estos palestinos en vivir en nuestra tierra (Israel), por qué no se van a Egipto, Siria, Líbano o cualquier otro país?” Otra perla de sabiduría hebraica suena más o menos así: “¿Qué pasa con estos palestinos? Les damos agua, electricidad, educación y lo único que quieren es tirarnos al mar.”
Por muy extraño que parezca, incluso los israelíes de la denominada “izquierda” –e incluso la “izquierda” culta– no saben quiénes son los palestinos, de dónde vienen y qué defienden. No logran entender que, para los palestinos, Palestina es su hogar. Parece un milagro, pero los israelíes no logran entender que Israel fue erigido a expensas del pueblo palestino, en territorio palestino, en aldeas palestinas, en pueblos, campos y huertos palestinos. No se dan cuenta de que los palestinos que viven en Gaza y en los campos de refugiados de la región son gente desposeída de Ber Shive, Yafo, Tel Kabir, Shekh Munis, Lod, Haifa, Jerusalén y de otros muchos pueblos y aldeas. Si uno se pregunta cómo es que los israelíes no conocen su propia historia, la respuesta es bastante simple: nunca se la han enseñado. Las circunstancias que llevaron al conflicto israelo-palestino permanecen ocultas para ellos. Las huellas de la civilización palestina anterior a 1948 en este territorio han sido borradas. No solamente la Nakba, es decir, la limpieza étnica de los palestinos autóctonos, no forma parte de la memoria colectiva israelí, sino que ni siquiera se menciona o se discute en ningún foro académico u oficial de Israel.
En el centro de casi todas las ciudades israelíes suele haber un memorial con una estatua formada por extraños tubos casi abstractos. Se trata de la Davidka, un mortero israelí de 1948. Vale la pena señalar que fue un arma extremadamente ineficaz. Su metralla no alcanzaba más de 300 metros y causaba un daño muy limitado. A pesar de que era casi inofensiva, producía mucho ruido. Según el discurso histórico oficial israelí, los árabes (es decir, los palestinos) simplemente huían de sus hogares cuando escuchaban la Davidka en la lejanía. Según el discurso israelí, los judíos (es decir, los “nuevos israelíes”) tiraban unos cuantos fuegos artificiales y los “cobardes palestinos” corrían como idiotas. En el discurso oficial israelí no se menciona ninguna de las muchas masacres orquestadas que llevó a cabo el recién creado ejército sionista y las unidades paramilitares que lo precedieron. Tampoco se mencionan las leyes racistas que impiden el regreso de los palestinos a sus hogares y sus tierras [1].
La razón es muy sencilla: los israelíes desconocen la causa palestina. Por eso, sólo pueden interpretar la lucha de los palestinos como una demencia asesina e irracional. En el autista universo judeocéntrico sionista, el israelí es una víctima inocente y el palestino un asesino salvaje. Esta grave situación, que deja al israelí en tinieblas con respecto a su pasado, destruye cualquier posibilidad de futura reconciliación. Dado que el israelí carece de la menor comprensión del conflicto no puede imaginar ninguna solución posible, salvo la exterminación del “enemigo”. Al israelí únicamente se le permite conocer los diversos discursos fantasmáticos del sufrimiento judío. El dolor palestino le es completamente ajeno. El “Derecho al Retorno” de los palestinos le suena a chiste divertido. Incluso los “humanistas israelíes” más progresistas no están dispuestos a compartir el territorio con sus habitantes autóctonos. A los palestinos esto no les deja muchas opciones, salvo la de liberarse a sí mismos contra todo pronóstico. En el lado israelí no existe interlocutor alguno dispuesto a hablar de paz.
La pasada semana hemos sabido un poco más sobre la capacidad balística de Hamás. Está claro que Hamás se ha contenido bastante con Israel durante largo tiempo. Se abstuvo de extender el conflicto a todo el sur de Israel. Se me ocurre que los lanzamientos de Qassams que han llovido esporádicamente sobre Sderot y Ashkelon no eran más que un mensaje de los palestinos sitiados. En primer lugar era un mensaje a la tierra que les robaron, a sus huertos: “Amada tierra nuestra, no te hemos olvidado, seguimos luchando por ti. Más pronto que tarde regresaremos y empezaremos de nuevo donde lo dejamos.” Pero también era un claro mensaje a los israelíes: “Vosotros que estáis ahí, en Sderot, Beer Sheva, Ashkelon, Ashdod, Tel Aviv y Haifa, seáis conscientes o no, estáis viviendo en nuestra tierra. Ya podéis empezar a desalojar, porque tenéis los días contados; se acabó nuestra paciencia y nosotros, el pueblo palestino, ya no tenemos nada que perder.”
Seamos claros, la situación en Israel es bastante grave. Hace dos años los misiles de Hezbolá estallaban en el norte de Israel. Esta semana Hamás ha demostrado que es capaz de servir un cóctel de venganza balística también en el sur. Tanto en el caso de Hezbolá como en el de Hamás, Israel se quedó sin respuesta militar. Sin duda puede matar civiles, pero no consigue detener los lanzamientos de misiles. El ejército israelí carece de los medios necesarios para proteger a Israel, a menos que cubrirlo con un sólido techo de cemento armado sea una solución viable. En última instancia, puede que estén pensando en hacerlo.
Pero esto no es el fin de la historia: en realidad es sólo el comienzo. Cualquier experto en Oriente Próximo sabe que Hamás puede tomar el control de Cisjordania en cuestión de horas. De hecho, la Autoridad Palestina y Fatáh se mantienen gracias al ejército israelí. Y cuando caiga Cisjordania, la numerosa población israelí del centro quedará a merced de Hamás. Para quienes no sean capaces de entenderlo, esto sería el fin del Israel judío. Puede que suceda hoy, en tres meses o en cinco años, la única incógnita que falta por saber es cuándo sucederá y, cuando lo haga, todo Israel estará a tiro de Hamás y Hezbolá. La sociedad israelí se colapsará y su economía se derrumbará. El precio de una vivienda unifamiliar en el norte de Tel Aviv será equivalente a un refugio en Kiryat Shmone o Sderot. El día en que un solo misil alcance Tel Aviv, el sueño sionista se habrá terminado.

El terrorismo israelí

El terrorismo israelí

Los generales israelíes lo saben, los dirigentes también. Ésta es la razón por la que han convertido la guerra contra los palestinos en un proceso de exterminación. No está en sus planes invadir Gaza, lo que quieren es completar la Nakba. Lanzan bombas sobre los palestinos para aniquilarlos. Quieren que desaparezcan de la región. Está claro que no va a funcionar, los palestinos permanecerán y el día del retorno a su tierra se acerca cada vez más conforme Israel pone en marcha sus tácticas más mortíferas.
Aquí es exactamente donde entra en juego el escapismo israelí. Israel ha sobrepasado el “punto sin retorno”. Su aciago destino está profundamente grabado en cada bomba que lanza sobre civiles palestinos. Israel no puede hacer nada para salvarse. No tiene estrategia de salida. No puede negociarla porque ni los israelíes ni sus líderes comprenden las coordenadas básicas del conflicto. Israel carece de poder militar para terminar la batalla. Puede matar a los dirigentes palestinos, lo lleva haciendo durante años, pero la resistencia y la persistencia palestinas son cada vez más encarnizadas en vez de más débiles. Un general de la inteligencia militar israelí ya lo predijo en tiempos de la primera Intifada: “Para vencer, los palestinos tienen que sobrevivir”. Han sobrevivido y están venciendo.
Los dirigentes israelíes lo saben. Israel lo ha intentado todo: retirada unilateral, bloqueo con privación de alimentos y, ahora el exterminio. Creyó poder evitar el peligro demográfico comprimiéndose en un pequeño y familiar gueto judío. No funcionó. Es la persistencia palestina en forma de política de Hamás lo que define el futuro de la región.
Lo único que les queda a los israelíes es aferrarse a su ceguera y a su escapismo para ignorar su infausto destino, que ya es algo inmanente. En su caída, los israelíes entonarán sus conocidos himnos victimistas. Como están imbuidos de una realidad supremacista y egocéntrica, se verán finalmente inmersos en su propio dolor y seguirán completamente ciegos al dolor que infligen a los demás. Cuando lanzan bombas, los israelíes son el único grupo social que funciona como un solo hombre, pero basta con que se les haga el menor daño para que todos ellos se conviertan en mónadas de vulnerable inocencia. Es esta discrepancia entre la imagen que tienen de sí mismos y la manera en que los vemos desde fuera lo que convierte al israelí en un monstruo exterminador. Es esta discrepancia lo que los incapacita para conocer su propia historia, lo que los imposibilita para entender por qué alguien querría destruir su Estado, lo que no los deja descifrar el significado del Holocausto para evitar el siguiente, lo que les impide formar parte de la Humanidad.
Una vez más, los judíos volverán a errar hacia un destino desconocido. En cierto modo, hace tiempo que yo inicié mi propio viaje.

Nota

[1] Ley del Retorno sólo para judíos: Law of Return 5710-1950. Véase también: Israel's "Right of Return" for Jews only but no Right of Return for Palestinians

Fuente: Living on Borrowed Time in a Stolen Land

Gilad Atzmon es músico, escritor y activista. Nacido y criado en Israel, se considera a sí mismo como un palestino de lengua hebrea y desde el exilio londinense lucha con su arte a favor de la liberación del pueblo palestino.
El escritor y traductor Manuel Talens es miembro de los colectivos de Cubadebate, Rebelión y Tlaxcala.

Las 10 peores multinacionales de 2008 (todas son nocivas , pero bueno )

http://jbcs.blogspot.com/
Las 10 peores transnacionales del 2008

Robert Weissman
, editor de Multinational Munitor y director de Essential Action. Recogido de Sin Permiso. Traducción: Àngel Ferrero

Menudo año para la criminalidad y el mal comportamiento corporativos! Qué fácil hubiera sido limitar los premiados a las empresas de Wall Street cuando preparábamos la lista de las 10 peores corporaciones del 2008 para Multinational Monitor [Observatorio de las Multinacionales]. Pero el resto del sector tampoco es que haya tenido un buen comportamiento durante el 2008, y no queremos que escapen a nuestro ojo escrutador. Así que, manteniendo nuestra tradición de arrojar luz sobre las diversas formas de fechorías corporativas, incluimos en esta lista a sólo una compañía financiera. Hete aquí, presentadas en orden alfabético, las 10 peores corporaciones del 2008:

AIG: dinero a cambio de nada

Seguramente no se puede culpar a un único responsable por la crisis financiera mundial que está desarrollándose. Pero si se tuviera que escoger a una sola compañía, esa sería muy probablemente American International Group (AIG), que se ha chupado ya más de 150 mil millones de dólares en ayudas pagadas con dinero de todos los contribuyentes. Mediante los "credit default swaps", AIG básicamente iba recogiendo primas de seguros mientras aseguraba, ridículamente, que jamás padecería una bancarrota, y no digamos ya el desplome del mercado todo que estaba asegurando. Cuando la realidad se presentó a las puertas de la compañía, el techo se les vino encima.

Cargill: especulando con los alimentos

Cuando los precios de los alimentos alcanzaron sus máximos a finales del 2007 y principios del 2008, países enteros y consumidores pobres se vieron a merced del mercado mundial y los gigantes corporativos que lo dominan. A medida que aumentaba la hambruna y estallaban disturbios en todo el mundo, Cargill vio como subían sus beneficios, llevándose solamente en el segundo cuatrimestre del 2008 más de mil millones de dólares. En un mercado competitivo, ¿haría increíbles beneficios un intermediario en el comercio del grano? ¿Ampliaría su margen de beneficios con el alza de precios? Pues bien, el comercio mundial del grano no es competitivo, y las normas legales de la economía mundial -creadas a la medida de Cargill y compañía- asegura que los países pobres sean dependientes, y estén a merced de, los comerciantes mundiales de grano.

Chevron: "no podemos permitir que los países pequeños estorben a las grandes compañías"

En el 2001 Chevron se comió Texaco. Estaba feliz, porque se llevaba con ella sus flujos de ingresos. Lo que no estaba tan dispuesta era a cargar con la responsabilidad de Texaco en su violación de los derechos humanos y el medioambiente.

En 1993 treinta mil indígenas ecuatorianos presentaron una demanda conjunta en los tribunales estadounidenses, alegando que, durante más de veinte años, Texaco había envenado las tierras en las que viven y los ríos de los que dependen, permitiendo que se viertan miles de millones de litros de petróleo en ellos, y dejando cientos de fosas repletas desechos abandonadas al descubierto, sin protección alguna. Chevron consiguió que los tribunales estadounidenses rechazasen el caso con el argumento de que debía ser litigado en Ecuador, más cerca de donde ocurrieron los daños alegados. Pero ahora el caso no le está yendo bien a Chevron en Ecuador, donde puede que acabe teniendo que pagar más de 7 mil millones de dólares. Así que la compañía está cabildeando en la Cámara de Comercio Estadounidense para imponer sanciones comerciales a Ecuador si el gobierno ecuatoriano no archiva el caso.

"No podemos dejar que los países pequeños estorben a las grandes compañías como la nuestra, compañías que han hecho grandes inversiones en todo el mundo", declaró un miembro del lobby de Cheveron a Newsweek el pasado mes de agosto. (Poco después Chevron afirmó no aprobar sus comentarios.)

Constellation Energy: operadores nucleares

Aunque es muy peligrosa, muy cara y está demasiado centralizada como para ser útil como fuente energética, la energía nuclear no desaparece del mapa gracias a que los fabricantes de equipos e instalaciones nucleares encuentran el modo de hacer que la población les siga pagando.

Constellation Energy Group, el operador de la planta nuclear de Calvert Cliffs, Maryland, -una compañía parcialmente involucrada en un increíble esquema, parcialmente desbaratado, para extorsionar a los consumidores de Maryland- planea construir un nuevo reactor en Calvert Cliffs, el primero construido en los Estados Unidos después de que el reactor nuclear de Three Mile Island tuviese a punto de sufrir una fusión accidental en 1979. CE ya se ha puesto en fila para obtener una posición ventajosa en los préstamos garantizados por el gobierno estadounidense para la construcción de nuevas centrales nucleares, disponibles bajo los términos de la Ley de la Energía de 2005. La compañía reconoce que no continuará con la construcción sin la garantía del gobierno.

CNPC: alimentando la violencia en Darfur

Sudán ha sido capaz de reírse de las sanciones existentes y las que amenazan con presentarse por la carnicería que ha perpetrado en Darfur gracias al enorme apoyo que recibe de China, canalizado sobre todo a través de la relación del país con la Chinese National Petroleum Corporation (CNPC).

"La relación entre la CNPC y Sudán es simbiótica", observa la organización Human Rights First, con sede en Washington D.C., en "Invirtiendo en la Tragedia", un informe de marzo del 2008. "No sólo la CNPC es el mayor inversor en el sector petrolífero sudanés, sino que Sudán es el mayor mercado para las inversiones a ultramar de la CNPC." Los petrodólares han alimentado la violencia en Darfur. "La rentabilidad del sector petrolífero en Darfur se ha desarrollado cronológicamente al mismo paso que la violencia en Darfur", escribe Human Rights First.

Dole: la acidez de la piña

La reforma agraria filipina de 1988 demostró ser todo un fraude. Los terratenientes ayudaron a redactar la ley e inventaron maneras de sortear sus objetivos declarados. Los trabajadores de Dole están entre quienes pagaron el precio. Con la reforma agraria, las tierras de Dole fueron divididas entre sus trabajadores y otros que tenían derechos sobre la tierra antes de la aparición del gigante productor de piñas. Los terratenientes ricos, sin embargo, maniobraron para tomar el control de las cooperativas y los sindicatos, según explica International Labor Rights Forum (ILRF), con sede en Washington D.C., en su informe del pasado mes de octubre. Dole ha despedido a la que hasta ahora era su fuerza de trabajo y la ha reemplazado con trabajadores contratados. Estos trabajadores reciben un salario inferior al sistema de cuotas, y ganan aproximadamente 1'85 dólares a diario, de acuerdo con ILRF.

General Electric: contabilidad creativa

En junio, el antiguo reportero del New York Times David Cay Johnston informó de la aparición de documentos internos de General Electric que parecían demostrar que la compañía llevaba desde hacía tiempo intentando evadir impuestos en Brasil. En un detallado informe de Tax Notes International, Johnston informó de la existencia de un esquema empresarial, subsidiario de GE, para facturar ventas sospechosamente elevadas de electrodomésticos en regiones del Amazonas escasamente pobladas. Estas ventas evitarían el pago del IVA en los estados urbanos, donde se esperaba que las ventas fuesen mayores.

Johnston escribió, basándose en los documentos internos que había consultado, que la cantidad de dinero que había evadido en impuestos era de menos de 100 millones de dólares, pero especulaba que, teniendo en cuenta todo el esquema contable, la cantidad tuvo que ser mucho mayor.

Johnston no identificó a la fuente que le proporcionó los documentos internos de GE, pero GE ha declarado que se trató de una antigua abogada de la compañía, Adriana Koeck. GE despidió a Koeck en enero de 2007 alegando como motivo su "comportamiento".

Imperial Sugar: 14 muertos

El 7 de febrero una explosión sacudió la refinería de Imperial Sugar en Port Wentworth, Georgia, cerca de Savannah. Días después, cuando se extinguió por completo el fuego, y se habían completado las operaciones de búsqueda y de rescate, se conoció la cifra definitiva de víctimas: 14 muertos, y docenas de trabajadores heridos con quemaduras graves.

Como ocurre con casi todas las catástrofes industriales, resulta que esta tragedia se hubiera podido evitar. La causa fue la acumulación del polvo procedente del azúcar que, como otro tipo de polvo, es altamente combustible.

Un mes después de la explosión en Port Wentworth, inspectores de la Occupational Safety and Health Administration (OSHA) acudieron a otra factoría de Imperial Sugar en Gramercy, Louisiana. Descubrieron acumulaciones de polvo de hasta dos pulgadas en la maquinaria y el cableado eléctrico. En los suelos de las factorías descubrieron hasta 48 pulgadas de acumulación de polvo.

Imperial Sugar, obviamente, sabía de las condiciones en estas factorías. De hecho, había tomado algunas medidas para limpiarlas antes de la explosión. La compañía encargó a un nuevo vicepresidente las operaciones de limpieza en noviembre del 2007 y tomó algunas medidas importantes para mejorar las condiciones. Pero no fueron las suficientes. El vicepresidente explicó al comité del Congreso que la dirección le había dicho que moderase sus peticiones para emprender una acción inmediata.

Philip Morris International: liberándose de los grilletes públicos

La vieja Philip Morris ya no existe. En marzo, la compañía se dividió formalmente en dos entidades separadas: Philip Morris USA -que forma parte de la familia de la compañía Altria- y Philip Morris International. Philip Morris USA vende Marlboro y otros cigarrillos en los EE.UU. Philip Morris International va por ahí pisoteando al resto del mundo. Philip Morris International ya ha mostrado señales de sus primeros planes para invertir los avances en las políticas para reducir el tabaquismo y las muertes relacionadas con su consumo (que alcanzan los 5 millones anuales). La compañía ha anunciado planes de desplegar por todo el planeta una nueva batería de productos, paquetes más atractivos y otros esfuerzos de marketing. Todos ellos diseñados para socavar las normas de puestos de trabajo libres de humo, derrotar los impuestos sobre el tabaco, segmentar mercados con productos específicos, ofrecer cigarrillos con sabores lo suficientemente atractivos para atraer a la juventud y superar las restricciones actuales del mercado.

Roche: "salvar vidas no es nuestro negocio"

La empresa suiza Roche fabrica un abanico de medicamentos para tratar el VIH. Uno de ellos es enfuvirtid, que vende con el nombre de Fuzeon. Fuzeon proporcionó a Roche 266 millones de dólares en el 2007, a pesar del declive general en sus ventas. Roche cobra a los estados 25.000 dólares al año por proporcionarles Fuzeon. Y no ofrece ningún descuentos a los países en desarrollo.

Como la mayoría de los países industrializados, Corea mantiene un mecanismo de control sobre los precios: un programa nacional de sanidad fija los precios para las medicinas. El Ministro de Sanidad, Bienestar y Asuntos Familiares puso Fuzeon en la lista a un precio de 18.000 dólares al año. El ingreso per capita de Corea es prácticamente la mitad que el de los EE.UU. En vez de proporcionar Fuzeon al precio estipulado por Corea y obtener beneficios, Rocher rechazó ofrecer el medicamento a Corea.

Activistas coreanos informan de que el presidente de Roche Corea les respondió lo siguiente: "No estamos en este negocio para salvar vidas, sino para hacer dinero. Salvar vidas no es nuestro negocio."

Suicidios en el medio rural en China

La desesperación del mundo rural
No ver el año nuevo
www.rebelion.org
En China, el suicidio es tres veces más alto en las zonas rurales que en las metrópolis, en Grecia y Australia dos veces más. Algo pasa para que la población rural claudique ante el mundo en que vive
Entre otras muchas personas que no han celebrado el año nuevo figuran todas las personas, principalmente hombres, del sector agrario que se suman a la vía rápida para solucionar sus problemas: cada año son miles los y las agricultoras que se suicidan. Así, directamente.
El caso más conocido, y que tristemente aparece repetidamente en internet -aunque no en medios de comunicación más tradicionales-, es el de la India, donde desde 1997 se estiman en casi 200.000 las personas del campesinado que se han quitado sus vidas. ¿Qué les empujan a un acto tan decisivo y final? En la India hablan de endeudamiento crónico del campesinado, debido a rendimientos menores que los prometidos con semillas híbridas y transgénicas vendidas por empresas occidentales, mayores gastos por compras de agrotóxicos y fertilizantes minerales, precios irrisorios de las cosechas, etcétera, etcétera.
El suicidio agrario no afecta únicamente a la India, aunque allí destaca el alto número de personas muertas, sino que también caracteriza a las poblaciones agrarias de los otros continentes. Malas experiencias entre el campesinado dedicado a la producción de tomate generaron una oleada de suicidios en Ghana, no hace tanto tiempo. En el Norte, en países con una agricultura definida como «moderna» (léase tecnificada y controlada por empresas y bancos) como son Inglaterra y Gales, más de 700 agricultores (hombres) se quitaron la vida entre 1981 y 1993. En solamente 3 estados de los EEUU (Kentucky y las Carolinas), 645 agricultores se suicidaron entre 1990 y 1998. Uno cada 6 y 5 días, respectivamente.
En todos estos países la incidencia del suicidio en la población agraria es mayor que en la población en general. En China, el suicidio es tres veces más alto en las zonas rurales que en las metrópolis, en Grecia y Australia dos veces más. En Inglaterra las llamadas descritas como «desesperadas» a los servicios sociales de personas que habitan zonas rurales subieron en un 400% en el 2001. Algo pasa para que la población rural claudique ante el mundo en que vive.
A veces motivos «naturales» influyen en el suicidio: así en Australia se llegó a conocer el suicidio de un agricultor cada 4 días en 2006, arruinados por una larga sequía. En Gales e Inglaterra la debacle económica resultado de la fiebre aftosa generó suicidios. Pero, en general, las causas de los suicidios tienen mucho que ver con la codicia y la avaricia de un sistema económico que valora por encima de todo los beneficios económicos de unas pocas personas, implique lo que implique eso para el resto de la población, en este caso la agraria y rural. Obligar a las personas (por mil caminos mezquinos) a endeudarse en modelos agrarios controlados por tecnócratas, empresas o bancos, manipular el mercado fijando precios agrarios por debajo de sus costes de producción, echar violentamente el campesinado de sus fincas para subsistir únicamente en tierras marginales... hay personas sometidas a estos procesos que simplemente prefieren no ver el año nuevo.
http://www.gara.net/paperezkoa/20090107/115114/es/No-ver-ano-nuevo

La realidad en Guinea Ecuatorial , por Fernando Gamboa


Demonios en el Paraíso

Para que los que no me conozcan, me llamo Fernando Gamboa, y hace
unos meses terminé una nueva novela de aventuras titulada GUINEA que en
este mes de Octubre saldrá a la venta publicada por Ediciones El
Andén.

El motivo de este mail, es mi deseo de compartir con la mayor
cantidad de personas posibles, y no sólo con las que adquieran la
novela, todo aquello que he averiguado en los meses de investigación
previos a la redacción del libro. Lo que a continuación detallo, aunque
pueda parecer exagerado o tendencioso (cuando no simplemente
increíble), es rigurosamente cierto y puede ser contrastado por las
fuentes que cito.

A muy pocos les debe sonar un pequeño país llamado Guinea Ecuatorial,
aún menos sabrían dónde situarlo en un mapa de África, y serán contados
los que recuerden que, hasta hace exactamente cuarenta años, los
ecuatoguineanos eran tan ciudadanos españoles como un alicantino o un
gaditano.


Por entonces, Guinea Ecuatorial era una provincia más de España
enclavada en la costa Africana del Golfo de Guinea; 'La perla de
África' la llamaban.

Hoy, cuatro decenios después de su independencia, bajo el yugo
dictatorial de la familia Obiang Nguema y con el beneplácito de las
grandes potencias cuyas empresas explotan sus campos de petróleo y
expolian sus reservas madereras, Guinea Ecuatorial se ha convertido uno
de los países más subdesarrollados y corruptos del mundo, y el pueblo
ecuatoguineano en uno de los más aterrorizados a manos de su propio
gobierno.

El actual presidente de Guinea Ecuatorial Teodoro Obiang Nguema,
quien lleva 29 largos años en el poder tras ejecutar al anterior
presidente (su propio tío, otro asesino), ha saqueado, robado y
asesinado sistemáticamente hasta extremos inconcebibles, amasando una
fortuna que lo convierte en uno de los hombres más ricos del planeta,
en uno de los países más pobres de África. Aunque para ser exactos, no
puede decirse que el país en sí sea pobre, pues alberga una de las
mayores reservas petrolíferas del continente, cuyos beneficios de
explotación reportan al régimen guineano miles de millones de euros. Lo
que sucede, es que la familia Obiang se queda con ABSOLUTAMENTE TODO lo
que pagan gobiernos y petroleras extranjeras (norteamericanas y chinas
sobre todo) por los derechos de extracción. Pero aunque parezca
mentira, la familia Obiang no se limita sólo a quedarse con esa ingente
cantidad de dinero, sino que además se dedican a robar
propiedades privadas (se han apoderado aproximadamente la mitad de
los terrenos edificables del país, y no han pagado un céntimo por
ellos), salarios (muchos trabajadores han de pagar a la familia del
presidente gran parte de lo que ganan) o negocios de los guineanos no
afines al gobierno o a la familia Obiang (que al fin y al cabo es lo
mismo), cuya ignominia llega al punto de despojar impune y
caprichosamente a sus empobrecidos compatriotas de cualquier bien que
posean sin justificación alguna.

Teodoro Obiang y su clan gobiernan Guinea Ecuatorial como lo haría un
esclavista con su hacienda. Para ellos, los ciudadanos guineanos son
esclavos a su disposición, y el país una finca privada que saquear sin
tener que dar cuentas a nadie.

A pesar del río de dinero que fluye desde este desdichado rincón de
África, sus habitantes no disponen de servicios sanitarios, educación,
seguridad o justicia. Por ejemplo, ante cualquier emergencia médica el
Hospital de Malabo es la única opción de asistencia, pero eso sí, bajo
ciertas condiciones como: pagar la estancia y el tratamiento por
adelantado, y además, llevar todo lo necesario para dicha estancia y
tratamiento (y con todo, me refiero a TODO: desde las jeringas o
medicamentos necesarios, al colchón, las sábanas o la comida). Sin ir
más lejos, cuando hace unos años estuve en Guinea, para realizarle a mi
pareja un análisis de sangre el método de extracción consistió en
hacerle un corte en la mano con un trozo de cristal.

Pero, por inaceptable que resulte, esto es sólo el principio, y ni
mucho menos la peor parte.

Lo que convierte a Teodoro Obiang (conocido como 'El Jefe') y sus
acólitos no sólo en ladrones, si no en peligrosos criminales, es la
política de detenciones arbitrarias, encarcelamientos injustificados,
torturas y asesinatos cometidos contra sus propios ciudadanos. Se
calcula que durante su mandato, el actual gobierno guineano ha
exterminado a nada menos que el 10% de la población del país, y una
cantidad indeterminada ha desaparecido o se encuentra encarcelada
ilegalmente y sin juicio previo.

Según el último informe de Amnistía Internacional, los detenidos por
la policía y el ejército son torturados sistemáticamente con métodos
tan brutales como mutilaciones, rotura de huesos, violaciones,
descargas eléctricas en los genitales o, atención: clavar tenedores en
la vagina de las detenidas...

Y para quien guste de datos e imparciales estadísticas, ahí van unas
cuantas.

- Guinea Ecuatorial produce 400.000 barriles diarios de petróleo


- Exporta casi 1.000.000 de metros cúbicos de madera tropical al
año.

- Su Renta per Cápita la sitúa en el número 38 del ranking mundial
(por encima de Kuwait o Arabia Saudita)

- En cambio, en el Índice de Desarrollo Humano de la ONU ocupa el
puesto 121.

- El 151 sobre 163 en corrupción, según Transparency International

- La esperanza de vida es de sólo 43,3 años, según Amnistía
Internacional.

- La élite gobernante posee alrededor del 98% de la renta nacional

- El 80% de la población vive con menos de 20 euros al mes.

- El gobierno de Obiang ha convertido a Guinea Ecuatorial en el
centro del tráfico de drogas de África Occidental.

- Teodoro Obiang ganó las últimas elecciones con un 99,5% de los
votos. Los 13 partidos políticos autorizados, estaban formados por
miembros del gobierno.

- En una reciente visita a Estados Unidos, la
secretaria de estado Condoleezza Rice describió a Obiang como 'buen
amigo'.

- En Julio de 2003, la radio estatal anunció que: 'El presidente es
un dios que está en contacto permanente con el todopoderoso, y puede
matar a cualquiera sin que nadie le pida cuentas y sin ir al infierno,
porque es el Dios mismo'

Sobran comentarios.

Y lo que personalmente hace que esta vergüenza común me resulte aún
más dolorosa, es que el pueblo guineano, uno de los más amables,
hospitalarios y generosos que he conocido, haya sido, como cité al
principio, parte integrante del estado español. La atropellada y
negligente descolonización de Guinea Ecuatorial por parte de España en
1968, es el origen de la inadmisible situación que ahora sufren los
guineanos y a la que hoy asistimos con absoluta indiferencia y
desafecto.

Pero hay que recordar que los ecuatoguineanos no sólo siguen hablando
en castellano, sino que muchas de sus costumbres, celebraciones y
tradiciones siguen siendo las mismas que las nuestras. Sus hijos cantan
las mismas canciones que cantan los nuestros en el colegio, sus bromas
son las mismas, hasta sus palabrotas son las mismas que las nuestras.
Son, por decirlo así, unos primos cercanos de los que nos hemos
olvidado totalmente, una parte de nuestra familia de la que nos hemos
desentendido, ajenos y a veces cómplices de un castigo que de ningún
modo merecen.

Porque probablemente, mientras lee este mensaje, una anciana
agonizando de malaria pide un médico que nunca llegará.

Un niño está preguntando dónde están sus padres desaparecidos.

Una mujer implora a Dios que la mate, mientras es violada y torturada
salvajemente en una comisaría.

Y cada día, Guinea Ecuatorial se hunde un poco más en las
tinieblas.

Cada día, nuestra ignorancia nos hace más culpables.

Cada día cuenta.

Alguien dijo una vez que 'Lo único que necesita el mal para triunfar,
es que los hombres buenos no hagan nada'.

Quizá este sea un buen momento, para averiguar qué tipo de hombres y
mujeres somos en realidad.

Y si te estás diciendo en este instante 'Pero bueno, ¿y yo que puedo
hacer? Aquello está muy lejos'. Lo cierto es que, por desgracia, no vas
mal encaminado.

Guinea Ecuatorial es víctima de la maldición del petróleo, y como
puedes imaginar, estados como China, U.S.A. o Francia harán todo lo
posible para mantener a Obiang en su poltrona y así garantizar un
suministro fiable de crudo para sus compañías petroleras. Así que será
muy difícil cambiar las cosas a corto plazo en la maltratada pero aún
hermosa Guinea.

Y sin embargo, sí hay algo que podemos hacer por aquella gente:
correr la voz.

Estos dictadores de opereta, sólo se mantienen gracias al
desconocimiento que tiene el resto del mundo de las fechorías que
cometen. Cuantos más de nosotros sepamos lo que sucede, y por qué
sucede, más probabilidades hay de que un día quizá no muy lejano,
seamos suficientes para decir basta. Cuando políticos propios y ajenos
sientan vergüenza de tratar con asesinos como Obiang, o descubran que
darse abrazos con dictadores que no respetan los más elementales
derechos humanos tiene un costo político que sus votantes les van a
hacer pagar, puede que las cosas cambien, y entre todos expulsemos de
una vez por todas a esos demonios del paraíso

Pero esta carta es sólo el primer paso, ahora te toca a ti dar el
siguiente ayudando a que llegue a la mayor cantidad posible de
personas.

Si crees que esta lucha tiene sentido y deseas poner tu grano de
arena, reenvía este mensaje a todos tus contactos.

Gracias por tu tiempo y tu ayuda.

FERNANDO GAMBOA

Burkina Faso: El Nuevo "El Dorado" de la esclavitud.

El nuevo El Dorado de la esclavitud

Bendré


La explotación del oro en Burkina Faso se remonta a los años 80, pero en la actualidad el país vive un boom minero que, bajo la batuta de compañías internacionales, ofrece a los trabajadores un trabajo de esclavos y un salario indecente.

Hace algunos meses, durante su visita a la explotación de la mina de oro de Kalaska, la gobernadora de la región del norte, Viviane Compaoré, se declaraba llena de orgullo por la idea de que la explotación de ese yacimiento contribuye a aumentar la riqueza del país. Sin embargo, el boom minero que vive Burkina Faso desde hace una decena de años, viene acompañado en la actualidad por una esclavitud moderna y las nuevas técnicas industriales de explotación desarrolladas por las compañías internacionales que imponen unas condiciones de trabajo que no envidiarían los buscadores de oro tradicionales. Más bien asistimos a una doble explotación. La de nuestros recursos naturales por los intereses extranjeros y la de nuestra mano de obra, explotable y forzada, al margen de cualquier regulación.

Las empresas extractoras establecidas en Burkina Faso sólo son, en general, las dos caras de una misma moneda. Aunque se denominen Gold Fields, Nantou Minning, Kalsaka (Mining Cluff), Burkina Mining Company (Etruscan), SEMAFO (Consorcio), SOMITA (Hig River Gold) o Essakane SA (Orenzone), estas multinacionales, para establecerse en Burkina, crean sociedades que responden muy poco a las exigencias del país y siguen siendo filiales de sociedades centrales internacionales. Detrás de Kalsaka Mining encontramos a Mining Cluff que opera en Kalsaka; a Essakane SA para Orezone en Essakane; y también a BMC por Etruscan en Youga. El mundo de la minería vive tal florecimiento en Burkina Faso que uno cree estar en Canadá, Sudáfrica o Australia, países legendarios de la explotación minera industrial. Salvo que el continente africano posee la mitad de las reservas de oro catalogadas. Un El Dorado que pone los dientes largos a las sociedades extractoras. Después del petróleo, el oro representa uno de los cinco primeros mercados mundiales en el sector de los minerales.

Esta cooperación entre empresas extranjeras y mano de obra local no es ninguna bicoca para el trabajador burkinés. Cuando un visitante atraviesa el umbral de una mina de Burkina Faso para una estancia, incluso breve, de dos o tres días, lo que más salta a la vista es la tensión que reina entre las comunidades de extranjeros y los trabajadores nacionales. De Mana a Youga, de Taparko a Essakane, de Kalsaka a Perkoa, aparece un malestar generalizado con diversos grados de un sitio a otro.

En la fase de exploración, construcción y explotación se reclutan muchos trabajadores nacionales como jornaleros y a menudo sin ningún contrato, por lo que se les puede despedir a voluntad. Los que tienen la oportunidad de conseguir un contrato tampoco están a salvo de los despidos abusivos. La causa de esos despidos a menudo está relacionada, por una parte, con el hecho de que algunos extranjeros no aceptan que les contradigan, sobre todo cuando se trata de trabajadores nacionales, y por otra parte la ignorancia de los textos y el derecho laboral de Burkina Faso por los especialistas de recursos humanos, que sólo lo son de nombre. La mayoría de los extranjeros están convencidos de que los trabajadores nacionales sólo son buenos para el trabajo duro y no para pensar hasta el punto de contradecir al patrón «Nasara». En todos los casos, si surgen diferencias entre un extranjero y un trabajador nacional, el extranjero siempre tiene razón y el trabajador nacional se arriesga al despido si insiste más de la cuenta.

En todos los sistemas y organizaciones laborales en el medio profesional existen: la suspensión, la advertencia, la amonestación y finalmente el despido. En las minas de Burkina sólo existe el despido, que en la mayoría de los casos es injusto. Igual que la legislación del trabajo, que no tiene en cuenta los textos.

Los horarios de trabajo

En Burkina Faso, la legislación prevé 8 horas de trabajo diarias, es decir, un total de 40 horas a la semana. En el ámbito minero se trabajan los siete días de la semana, de 10 a 12 horas diarias según el puesto que se ocupe. El pago de las horas extraordinarias depende de la empresa minera, del humor del responsable de recursos humanos y otros. En opinión de los especialistas del derecho del trabajo, la mayoría de las compañías mineras hacen creer a los trabajadores burkineses que dichas empresas han firmado un acuerdo especial (derogaciones) con el gobierno de Burkina Faso para las horas extraordinarias. En realidad no han acordado ninguna derogación con el Estado burkinés. Por lo tanto, las compañías que no pagan las horas extraordinarias actúan de mala fe y explotan descaradamente a los trabajadores. A eso se añade la desorganización de los trabajadores de Burkina, que dejan su suerte en manos de los delegados de personal, quienes muy a menudo no tienen ninguna formación sindical sólida que les permita discutir seria y serenamente con los empresarios para defender los intereses de los trabajadores.

Duración legal

Sin embargo, el artículo 138 de la ley del 23 de junio es muy claro con respecto a las horas extraordinarias: «Las horas trabajadas más allá de la duración legal de la semana se consideran horas extraordinarias y dan lugar a un aumento de sueldo. Las modalidades de ejecución y la remuneración de las horas extraordinarias trabajadas durante el día o la noche, durante los días laborables, los domingos y los días festivos, se fijan en los convenios colectivos y, en su defecto, por la vía reglamentaria por el ministro de Trabajo, con la opinión de la comisión consultiva del trabajo». Trabajar sin interrupción durante siete días en las minas de Burkina da derecho a un descanso de siete días cada dos o tres semanas más unas vacaciones anuales de 30 días. Comparado con el sistema que se aplica a los extranjeros que trabajan en las mismas minas, no andamos muy lejos del esclavismo de los tiempos modernos. Los extranjeros trabajan a un ritmo denominado 30/26, es decir, 30 días de trabajo por 26 días de descanso. Al final sólo trabajan seis meses al año y les pagan los 12 meses. Parece que un extranjero merece más descanso que un trabajador nacional. Burkina Faso no se conoce como un país tradicional de la explotación minera. Por eso los recursos humanos en este sector están en formación y desarrollo. Sin embargo, en ciertos sectores mineros, las empresas envían extranjeros que son cualquier cosa menos especialistas o expertos en la materia. Muy pocos ingenieros canadienses, sudafricanos o australianos se pegan por trabajar en las minas de Burkina Faso.

Los capataces
Por el contrario, los obreros cualificados y los capataces son legión. Estos últimos, por otra parte, hacen y deshacen en las minas de Burkina Faso. Respaldados por la solidaridad que existe dentro de sus comunidades, se hace pasar por expertos a quienes no lo son. Desde acróbatas de circo a leñadores, pasando por viejos arruinados que vienen a reflotar su cuenta bancaria antes de jubilarse, se encuentra de todo. En otros ámbitos, como los servicios generales o administrativos, se entiende todavía menos la necesidad de traer a los extranjeros, cuando es obvio que hay competencia nacional, y a menudo de mayor calidad que los antedichos extranjeros.

El salario mínimo de un extranjero en las minas varía alrededor de 13.000 a 26.000 dólares al mes, mientras que los ejecutivos nacionales mejor pagados oscilan entre 3.000 dólares (un millón o más), en las empresas que pagan muy bien, y 777 dólares al mes.

Si el leitmotiv de la inversión privada directa que predica el ultraliberalismo es la generación de empleo e ingresos, en el caso de las minas de Burkina Faso asistimos a una doble explotación. Por una parte los contratos leoninos que permiten a las empresas explotar alegremente los recursos mineros del país por cuatro duros, y por otro lado la explotación de los trabajadores por los salarios miserables que les pagan con respecto a lo que reportan las minas a las compañías que han recibido los permisos de explotación del gobierno. En las minas de Burkina Faso el trabajo es precario por varias razones; por un lado se puede despedir al trabajador en cualquier momento; si conoce sus derechos puede demandar a la empresa en la inspección de trabajo. Por otra parte el salario es miserable en relación con el esfuerzo de los trabajadores y los dividendos que produce su trabajo. Pero para ciertos patronos de las minas de Burkina, sus asalariados nacionales reciben un trato mejor que los funcionarios burkineses. No se puede ser más cínico al comparar el salario de los trabajadores de las minas con el de los funcionarios, cuando se sabe, además, que los funcionarios burkineses están entre los peores pagados del mundo.

Pero, ¿quién tiene la culpa? ¿Las compañías mineras? ¿El Estado burkinés que ha concedido los permisos de explotación a troche y moche sin prever un marco para los trabajadores de las minas, o las organizaciones sindicales que han abandonado a los mineros a su suerte? A este paso, si no se hace nada por los trabajadores de este sector, a corto plazo existirá un boom esclavista y no un boom minero que podría ser beneficioso para el pueblo burkinés. Es obvio que actualmente este boom solamente beneficia a algunos gobernantes.

Noticias sobre el conflicto en la franja de Gaza

Malditos Sionistas !!.

Gran manifestación unitaria


de solidaridad con el

pueblo palestino de Gaza
Domingo 11 de enero 12 H
de Neptuno a Puerta del Sol pasando por Cibeles

- CONTRA EL GENOCIDIO DEL PUEBLO PALESTINO
- S.O.S GAZA. PAREMOS EL GENOCIDIO



La guerra de los túneles
Los aspectos económicos del ataque israelí a Gaza
Alternative Information Center (AIC)

Traducido para rebelión por LB


¿Guerra irracional?
Mientras el bombardeo masivo de la Franja de Gaza prosigue por segunda semana, los observadores pueden maravillarse ante la corta memoria de Israel y lo poco que los dirigentes israelíes han aprendido de la guerra de 2006 contra Hezbollah en el Líbano.
Desconcertados testigos especulan sobre cuál pueda ser la razón de la destrucción masiva que Israel causa en Gaza y de la muerte y sufrimiento que provoca. Ciertamente, no se trata de que las autoridades israelíes simplemente sean sádicas. Pero, ¿qué fin podrían conseguir estos ataques?
Desde una perspectiva militar el ataque tiene poco sentido, ya que incluso los mandos militares israelíes reconocen que es poco probable que con él se ponga fin a los disparos de cohetes contra Israel. Sin embargo, los dirigentes militares israelíes apoyan el ataque, porque de lo contrario serían tachados de poco profesionales y de cobardes. Además, la cúpula castrense israelí sale beneficiada de las operaciones militares masivas aunque no tengan éxito en conseguir objetivos a largo plazo, pues la victoria inmediata ayuda a aumentar el prestigio de los comandantes y les allana el camino para que puedan emprender la carrera política una vez concluida la militar.
Desde un punto de vista político las posibilidades de que el ataque israelí consiga derrocar a Hamas son escasas; incluso si los israelíes consiguieran eliminar mediante la violencia a la dirigencia de Hamas es poco probable que la población palestina de Gaza, así como la de Cisjordania, vuelva a apoyar a Fatah, pero sí que busque un liderazgo más radical comprometido con la lucha contra la ocupación israelí. Sin embargo, los ataques cuentan con el apoyo de la mayoría de la opinión pública judía israelí, que declara abiertamente su lealtad a sus líderes, persuadida de que si los "expertos" apoyan la operación entonces ésta debe de estar justificada. Ahora bien, desde una perspectiva económica, la situación es más complicada e interesante. Los medios de comunicación israelíes se han dedicado a difundir la especie, al día de hoy creída por la mayoría del público judío israelí, de que Israel ha estado enviando ayuda humanitaria a la Franja de Gaza. Utilizando una gran variedad de titulares de prensa tales como "Israel permitirá la entrada a Gaza a más camiones", los medios de comunicación han ayudado a ocultar el hecho de que los camiones los pagan las Naciones Unidas y los donantes internacionales, que Israel no concede ninguna ayuda a Gaza y que lo que en realidad ocurre es que Israel obtiene beneficios de esa ayuda.

Israel obtiene beneficios del cerco de Gaza
La continuada ocupación israelí de la Franja de Gaza no sigue ya el clásico esquema colonial. La mano de obra y los recursos palestinos ya no son explotados por empresas israelíes, lo cual no significa sin embargo que la explotación del pueblo palestino por parte de Israel haya terminado.
Israel encontró una forma de explotar a los palestinos cobrando un peaje a los esfuerzos de ayuda humanitaria con destino a Gaza (también a Cisjordania, pero de momento nos concentraremos solamente en al caso gazatí). La población de Gaza es la población del mundo que más depende de la ayuda humanitaria. Sin posibilidad de exportar e importar materias primas, sin la infraestructura necesaria para el desarrollo de la industria local, la Franja de Gaza es incapaz de generar suficientes ingresos a nivel local para sostener a su población y debe depender de la ayuda. El asedio israelí crea así las condiciones necesarias para el envío de ingentes cantidades de ayuda a Gaza.
Esta ayuda debe pasar a través de puertos y aeropuertos israelíes, donde las tasas de aduana(*) y las tarifas de almacenamiento y transporte acaban engordando las arcas de empresas israelíes. Las limitaciones impuestas por Israel al número de camiones autorizados a entrar en Gaza y los prolongados registros y controles por los que deben pasar las mercancías hacen que los costes de transporte y almacenamiento aumenten exponencialmente.
Gran parte de la ayuda llega en forma de productos (alimentos, piensos, gasolina, gas de cocina, medicamentos, etc) que proceden de empresas israelíes. De ese modo, estas empresas han sido capaces de encontrar un mercado cautivo en Gaza, cobrar por adelantado (puesto que los cheques de bancos de la Franja de Gaza no son aceptados en Israel) y aumentar sus ventas.
Lo que es más importante, esta ayuda se financia con moneda extranjera (principalmente euros), pero los productos proceden de empresas israelíes a las que hay que pagar en moneda israelí. El resultado es que ingentes cantidades de moneda extranjera se convierten en el Banco Central de Israel en shekels israelíes con el fin de financiar la ayuda, y el Banco Central de Israel consigue quedarse con la moneda extranjera.
En efecto, el asedio israelí de Gaza ha transformado la industria de la ayuda en una de las más grandes exportaciones israelíes: empresas que normalmente proporcionarían servicios domésticos se han convertido en fuente de divisas extranjeras, lo que contribuye a fortalecimiento general de la economía israelí y ha permitido eliminar el déficit de la balanza comercial israelí casi en su totalidad.

Los túneles y la guerra
El partido Hamas en Gaza supo poner algunas piedras en el engranaje de la maquinaria israelí de explotación. Cuando derribó la valla de Rafah a principios de 2008 y, posteriormente, al importar mercancías procedentes de Egipto a través de túneles subterráneos a fin de complementar la dieta de los asediados gazatíes, Hamas ha sido capaz de pasar de contrabando mercancías a la Franja de Gaza sin pagar aduanas a Israel. Las mercancías, que son adquiridas a comerciantes egipcios, se han convertido en un canal extraoficial de importación de bienes al espacio aduanero controlado por Israel, un canal por el que a Israel se escapan las divisas (ya que los gazatíes pagan a los comerciantes egipcios utilizando moneda israelí, que luego cambian por moneda extranjera del Banco Central de Israel). De hecho, la fuente de estos shekels utilizados por los palestinos gazatíes para importar productos era en su mayor parte la comunidad internacional. Esto se debe a que los funcionarios de la Autoridad Palestina siguieron recibiendo sus sueldos de la cuenta bancaria de la Autoridad Palestina en Ramallah, un presupuesto financiado en gran medida por la comunidad internacional. Gaza ha estado socavando el sistema israelí de succión de los beneficios procedendes de la ayuda internacional al tranformar el dinero de la ayuda en bienes de consumo libres de impuestos. Dado que Hamas no pagaba aduanas a Israel, la fuga de shekels afectó a la economía israelí más de lo que habría podido pensarse en función del (pequeño) volumen de las importaciones. La amenaza de que esta tendencia se convirtiera en permanente, y tal vez de que pudiera ampliarse a otras áreas de Cisjordania, ha causado una honda preocupación a los altos funcionarios del Banco Central de Israel. Eso podría explicar parcialmente por qué las élites económicas de Israel se han abstenido de criticar el ataque israelí contra Gaza, a pesar del daño económico que causa a la economía israelí.
Eventualmente, sin embargo, el bombardeo de Gaza, e incluso su invasión, podrá restringir el comercio a través de los túneles y reafirmar el control israelí sobre las fronteras económicas, pero no anular la carga económica que la ocupación supone para Israel, y la naturaleza a largo plazo insostenible de la las políticas de Israel.


(*) Israel está oficialmente obligada a transferir a la Autoridad Nacional Palestina las tasas aduaneras con las que grava los productos destinados a los Territorios Ocupados, pero raramente transfiere la totalidad de las sumas.


Fuente: http://www.alternativenews.org/news/english/war-of-the-tunnelseconomic-aspects-of-the-israeli-attack-on-gaza-20090105.html



Desmontando los tópicos sobre Gaza



Entrevista de la BBC a Richard Faulk, Relator especial de Naciones Unidas para los Territorios Palestinos Ocupados; es judío norteamericano:


¿Cómo usted caracterizaría lo que los israelíes están haciendo en Gaza?

Faulk es profesor emérito de Derecho Internacional en la Universidad de Princeton.
Israel está cometiendo una espeluznante serie de atrocidades, utilizando armamentos modernos contra una población indefensa, atacando a una población que ha estado sufriendo un severo bloqueo durante muchos meses, e ignorando la posibilidad de restablecer un cese el fuego que los líderes de Hamas habían propuesto.
Me siento estupefacto por el hecho de que la comunidad internacional no haya tomado medidas más decisivas como respuesta ante lo que está ocurriendo.
Usted utilizó la palabra "atrocidades". ¿Considera que se están cometiendo violaciones de las leyes internacionales en materia humanitaria?
El propio bloqueo incumple las dos obligaciones más fundamentales de una fuerza de ocupación: en primer lugar, evitar castigar colectivamente a la población civil y, en segundo, garantizar que la población ocupada tenga suficientes alimentos y suministros médicos.
Este bombardeo no se puede ni siquiera describir como desproporcionado: es un acto de agresión incondicional contra una población indefensa hacia la cual Israel tiene especiales responsabilidades internacionales bajo la Convención de Ginebra y en relación con la Carta de Naciones Unidas.


Lea también: "Estamos muy cerca de la paz"

Usted dice que lo que está pasando no tiene justificación. Pero, en su calidad de relator especial de Naciones Unidas en temas de derechos humanos en los territorios ocupados, usted tiene el deber -hasta cierto punto- de ser imparcial sobre lo que está pasando. ¿Las personas que viven en el sur de Israel, que se han visto sometidas a repetidos ataques con cohetes desde Gaza, no tienen también derechos?
Por supuesto que tienen derechos y yo he dicho, una y otra vez, que los ataques con cohetes son inmorales e ilegales.
Pero, desde ningún punto de vista legal o moral, esos ataques pueden justificar represalias de esta magnitud.
¿Y qué cree de la acusación de los israelíes de que usted no es nada imparcial?
¿Y por qué deberían ellos considerarme imparcial?

Fuentes palestinas dicen que hay al menos 360 muertos.

Eso no es más que una desviación de las verdaderas preguntas que se deben hacer: ¿Estoy siendo preciso? ¿Estoy siendo veraz?
No es mi deber decir que realidades desiguales son iguales.
Si lo hiciera, estaría incumpliendo con mi responsabilidades como relator especial


Humanizar a Occidente


Agustín Velloso
Rebelión



Doscientos muertos, trescientos, cuatrocientos, qué más da ahora mismo cien arriba o abajo. Son más de cinco mil desde que dio comienzo la segunda intifada y muchos miles más desde que existe Israel hace sesenta años sin que la ONU, la OTAN, la UE ni ninguna otra organización internacional hayan hecho otra cosa que recompensar a Israel por su política genocida en Palestina.

Israel fue admitido en la comunidad internacional como un Estado más, aunque se estableció en 1948 mediante la masacre y la expulsión de los palestinos que vivían pacíficamente en sus tierras hasta ese momento. Israel se mantiene financiado y armado por Estados Unidos a pesar de sus guerras y agresiones contra países vecinos. Israel ha sido premiado con un acuerdo político, económico y científico preferencial con la Unión Europea, aunque emplea sistemáticamente tanques y cazabombarderos contra la población palestina –de la que el 50% es menor de edad-, la cual mantiene bajo ocupación militar desde hace cuarenta años.

Los gobiernos de Estados Unidos, la Unión Europea y España informan habitualmente a sus votantes de que “apoyan totalmente a Israel, sean cual sean las circunstancias”, como aseguró hace poco el ministro español de asuntos exteriores, así que la consecuencia lógica es que Israel haya matado ayer sábado a casi tres centenares de seres humanos como si fueran alimañas sin derecho alguno.

La lista de violaciones de la ley internacional por parte de Israel es tan larga como la de los árabes que ha matado en Palestina, Líbano, Iraq, Siria, Jordania, etc. La naturalidad y la tranquilidad, cuando no la sorna, con las que los líderes israelíes amenazan constantemente con castigos y con la muerte a los palestinos, revelan un carácter que se asocia a psicópatas de películas de la serie B y no a personas en cuyas manos –armadas con bombas nucleares- está la paz del mundo. Para más INRI los occidentales consideran un crimen criticar a Israel, para colmo de males el asesinato de palestinos se considera en Occidente como un mal menor necesario para que avance el proceso de paz.

Los que en Occidente alaban a la “única democracia en Oriente Medio” son cómplices de sus asesinatos, como lo son los israelíes que votan a los políticos que los ordenan. Hace muchos años que el significado de la palabra democracia ha sido pervertido, así como el de derechos humanos, ONU, derecho internacional, paz mundial y otras que usan los poderosos para justificar la imposición de su voluntad sobre los débiles.

Resulta increíble que el gobierno de Hamas en la Franja de Gaza haya ofrecido apenas cuatro días antes de esta última matanza, el 23 de diciembre, renovar la tregua, la cual ha respetado durante meses a pesar de que Israel ha mantenido y aumentado su cruel asedio contra Gaza en ese tiempo, tregua que rompió en un claro acto de provocación a primeros de diciembre con el asesinato de cuatro palestinos.

La ingenuidad de Haniye y su equipo contrasta agudamente con la perversión del primer ministro israelí Olmert y su ministro de defensa Barak. Al mismo tiempo, mientras periodistas árabes y algunos observadores han reflexionado en los días pasados sobre las señales evidentes del ataque israelí, la prensa occidental narcotizaba a la opinión pública para apoyar, una vez más, las acciones terroristas de Israel.

En el último mes Israel expulsaba de Gaza a periodistas, internacionalistas, delegaciones extranjeras, negaba el paso a diplomáticos y al relator de las Naciones Unidas, aumentaba el asedio, reducía aún más el paso de alimentos, medicinas y combustible. Al mismo tiempo amenazaba con agredir a los palestinos. Occidente dejaba de lado estas señales y criticaba a Hamas por dar por finalizada la tregua.

Ha quedado claro una vez más el concepto de derechos humanos y derecho internacional para los gobernantes occidentales, así como el concepto de prensa libre al servicio de la verdad y la justicia. Ríete de Radio Mil Colinas, enorgullécete de vivir entre la crème de la crème de la civilización judeo-cristiana mundial.

Ahora es el tiempo de las editoriales de prensa y de las declaraciones gubernamentales que amonestan a Hamas por terminar la tregua, léase por no aceptar que Israel es el pueblo elegido por Dios y por Estados Unidos. Es el tiempo de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que piden el cese de la violencia a las dos partes, como si ocupante y ocupado, agresor y víctima, potencia nuclear y población desnutrida, fuesen dos contendientes en igualdad de derechos y condiciones.

Si se tiene la suerte de no ser editorialista ni político, es el tiempo de preguntarse cómo ha de responder un ser humano ante la falta de humanidad tan abyecta de la que somos testigos. Confiar en la ONU, creer en la declaración universal de los derechos humanos, reclamar la acción de la comunidad internacional, pedir a Israel que detenga los ataques… es proteger al agresor, es inhibirse ante su acción, es mirar para otro lado.

Resulta difícil pensar en un mundo –en particular en Occidente- más deshumanizado y cruel. Si aquí nadie es capaz –ni en Navidad- de “apiadarse de la víctima”, de “no hacer al otro lo que no quieres que te hagan”, “de estar junto al desheredado y oprimido”, es lo más probable que otros en Oriente Medio defiendan al débil, protejan al perseguido y castiguen al agresor con los medios a su alcance.

Ya que la democracia, la ONU, la OTAN y el proceso de paz no valen en absoluto para proteger los derechos humanos de las víctimas de Israel y sus aliados, ni para hacer a éstos más humanos, hay que esperar que las operaciones de la resistencia intenten por todos los medios conseguir esa protección y –de rebote, no por propia iniciativa- que los demás recuperen algo de su humanidad.

En el peor de los casos, si no triunfan, al menos con el Apocalipsis que nos aguarda se acabarán los sufrimientos de las víctimas y comenzará el rechinar de dientes de los agresores.


Israel vuelve a darle la razón a Soziedad Alkohólica (curioso..)
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=78101&titular=israel-vuelve-a-darle-la-raz%F3n-a-soziedad-alkoh%F3lica-


Bush guiña el ojo a la matanza israelí en Gaza mientras Obama y Clinton guardan silencio
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=78105&titular=bush-gui%F1a-el-ojo-a-la-matanza-israel%ED-en-gaza-mientras-obama-y-clinton-guardan-

Echar un ojillo al post de este blog del 27 de Diciembre http://jbcs.blogspot.com/

David Icke sobre el flúor en el agua del grifo y el aspartamo

Excepcional artículo de Eduardo Galeano

Un artículo de Eduardo Galeano
(para mayores de 40)
Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco.
No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.
Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales.
¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó tirar. ¡Ni los desechos nos
resultaron muy desechables!
Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el bolsillo y las grasas en los repasadores.
¡¡¡Nooo!!! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún
momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra..
Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo
discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.
¡Guardo los vasos desechables!
¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez!
¡Apilo como un viejo ridículo las bandejitas de espuma plástica de los pollos!
¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!
¡Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida!
¡Es más! ¡Se compraban para la vida de los que venían después!
La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, fiambreras de tejido y hasta palanganas de loza.
Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de heladera tres veces.
¡¡Nos están fastidiando!! ¡¡Yo los descubrí!! ¡¡Lo hacen adrede!!
Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.
¿Dónde están los zapateros arreglando las media-suelas de las Nike?
¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando sommiers casa por casa?
¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?
¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los
talabarteros?
Todo se tira, todo se desecha y, mientras tanto, producimos más y más basura.
El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad.
El que tenga menos de 40 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el basurero!!
¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de… años!
Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII)
No existía el plástico ni el nylon. La goma sólo la veíamos en las
ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en la Fiesta de San Juan.
Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban. De ‘por ahí’ vengo yo. Y no es que haya sido mejor. Es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el ‘guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo’, pasarse al ‘compre y tire que ya se viene el modelo nuevo’. Mi cabeza no resiste tanto.
Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de
celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real.
Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo) Me educaron para guardar todo.. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no.
Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.
Sí, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?
¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?
En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos… ¡¡Cómo guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!!
¡¡Guardábamos las chapitas de los refrescos!! ¡¿Cómo para qué?!
Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para
quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos!
¡¡¡Las cosas que usábamos!!!: mantillas de faroles, ruleros, ondulines y agujas de primus. Y las cosas que nunca usaríamos. Botones que perdían a sus camisas y carreteles que se quedaban sin hilo se iban amontonando en el tercer y en el cuarto cajón. Partes de lapiceras que algún día podíamos volver a precisar. Tubitos de plástico sin la tinta, tubitos de tinta sin el plástico, capuchones sin la lapicera, lapiceras sin el capuchón. Encendedores sin gas o encendedores que perdían el resorte.. Resortes que perdían a su encendedor.
Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar.
Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned-beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave.
¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín..
Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡¡¡Los diarios!!!
Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver. ¡¡¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!!!
Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los cuentagotas de los remedios por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos.
Y las cajas de cigarros Richmond se volvían cinturones y
posa-mates y los frasquitos de las inyecciones con tapitas de goma se amontonaban vaya a saber con qué intención, y los
mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la
inscripción a mano en una sota de espada que decía ‘éste es un 4 de bastos’.
Los cajones guardaban pedazos izquierdos de palillos de ropa y el
ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en un palillo.
Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de
nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden
‘matarlos’ apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada: ¡¡¡ni a Walt Disney!!!
Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: ‘Cómase el helado y después tire la copita’,
nosotros dijimos que sí, pero, ¡¡¡minga que la íbamos a tirar!!! Las
pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas
de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza.
Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las
tapas de botellones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en
porta lápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.
Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se
desechan y los que preservábamos.. ¡¡¡Ah!!! ¡¡¡No lo voy a hacer!!! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables.
Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas.
Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo y glamour.
Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo
contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la ‘bruja’ como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la ‘bruja’ me gane de mano y sea yo el entregado.
Hasta aquí Eduardo Galeano.

Globalización ??? NO !!!!

Crisis de Alimentos. LaRouche.

Este video muestra como el sistema de libre mercado , llevará a la matanza de millones de seres humanos sólo para seguir vigente . Parémoslo , en la medida en la que podamos.
Basta esta cita para resumirlo : "No necesitamos alimentar con gente al sistema , si no que el sistema alimente a la gente".
Imprescindible su visualización.

viernes, 9 de enero de 2009

El sistema actual , nos ha dejado inválidos...

Excelente comentario de un/a tal alianza..



NOSOTROS, LOS INÚTILES
Hoy, mientras Madrid se colapsaba bajo la nieve, me ha venido en gana pensar en mis abuelos.

Mis cuatro abuelos sabían cultivar la tierra, sabían criar animales. Estaban acostumbrados a caminar sobre la nieve.

Mi abuelo materno, allá en el Bajo Aragón, construyó su casa con la única ayuda de un vecino; dos pisos de altura, tejado abuhardillado de cuatro aguas, un corral para las gallinas, una cuadra para su mula donde guardaba las herramientas de labranza que él mismo reparaba. También supo encontrar agua mediante un pozo y conocía como encauzarla hasta su huerta. Construyó una fosa séptica que jamás filtró deshechos al campo o a su casa.

Mi abuela paterna conocía todas las plantas que crecían en su comarca, junto a los Pirineos oscenses. Sabía cuales eran venenosas y cuales curaban. Sabía como usarlas para aliviar un dolor de estómago, para que cicatrizara antes una herida. Ayudó a nacer a tres generaciones de sus vecinos, era la partera de su pueblo. Seguro que algún niño vino mal y se le murió, hacía lo que podía, pero ella tuvo nueve hijos y salvo uno que murio en la guerra civil, los otros alcanzaron edades considerables. Ella misma y su marido, mi abuelo, murieron nonagenarios y no visitaron un médico hasta los últimos años de sus vidas.

Mis dos abuelas sabian hacer pan, conservas, su propia ropa y la de sus hijos. Mis dos abuelos sabían cazar y pescar. Se orientaban a la perfección en el monte. Sabían si venía una tormenta cuando el sol aún brillaba.

Ni yo, ni casi seguro tú, sabemos cultivar, construir una casa, encontrar agua y saber usarla. No sabemos criar animales o cazarlos. No sabemos conseguir comida sin pagar por ella en un supermercado. No tenemos ni idea sobre los pasos que llevan la lana desde un oveja hasta convertirse en nuestro jersey.

Sabemos, eso sí, como trabajar en cosas que odiamos y a las que no encontramos el sentido. Sabemos quejarnos mucho porque nunca nos pagan lo que queremos y tan pronto cobramos nos lo gastamos en cosas que realmente, en su mayoría, no precisamos para vivir.

Vivimos rodeados de máquinas que no sabemos construir ni reparar. Derrochamos cantidades ingentes de energía que no sabemos producir. La mayoría de nosotros se pierde en cuanto sale de su barrio y es incapaz de saber donde está el norte o de interpretar correctamente un mapa.

En los últimos cincuenta años nos han convertido en idiotas, en inválidos. Sólo sabemos realizar trabajos inventados, innecesarios y, por supuesto, consumir.

Somos como los enfermos de una Unidad de Cuidados Intensivos: vivimos dependientes de los tubos que nos entran por todos los agujeros del cuerpo y que provienen de unas máquinas de las que desconocemos hasta el nombre.

Si nos quitan los tubos o paran las máquinas, estamos muertos.

http://elblastodermo.blogspot.com/

PD: Tan bien resumido, tan obvio, que duele

Teatro , lo tuyo es puro teatro...

Test.- Caza do Zezinho