sábado, 10 de enero de 2009

La realidad en Guinea Ecuatorial , por Fernando Gamboa


Demonios en el Paraíso

Para que los que no me conozcan, me llamo Fernando Gamboa, y hace
unos meses terminé una nueva novela de aventuras titulada GUINEA que en
este mes de Octubre saldrá a la venta publicada por Ediciones El
Andén.

El motivo de este mail, es mi deseo de compartir con la mayor
cantidad de personas posibles, y no sólo con las que adquieran la
novela, todo aquello que he averiguado en los meses de investigación
previos a la redacción del libro. Lo que a continuación detallo, aunque
pueda parecer exagerado o tendencioso (cuando no simplemente
increíble), es rigurosamente cierto y puede ser contrastado por las
fuentes que cito.

A muy pocos les debe sonar un pequeño país llamado Guinea Ecuatorial,
aún menos sabrían dónde situarlo en un mapa de África, y serán contados
los que recuerden que, hasta hace exactamente cuarenta años, los
ecuatoguineanos eran tan ciudadanos españoles como un alicantino o un
gaditano.


Por entonces, Guinea Ecuatorial era una provincia más de España
enclavada en la costa Africana del Golfo de Guinea; 'La perla de
África' la llamaban.

Hoy, cuatro decenios después de su independencia, bajo el yugo
dictatorial de la familia Obiang Nguema y con el beneplácito de las
grandes potencias cuyas empresas explotan sus campos de petróleo y
expolian sus reservas madereras, Guinea Ecuatorial se ha convertido uno
de los países más subdesarrollados y corruptos del mundo, y el pueblo
ecuatoguineano en uno de los más aterrorizados a manos de su propio
gobierno.

El actual presidente de Guinea Ecuatorial Teodoro Obiang Nguema,
quien lleva 29 largos años en el poder tras ejecutar al anterior
presidente (su propio tío, otro asesino), ha saqueado, robado y
asesinado sistemáticamente hasta extremos inconcebibles, amasando una
fortuna que lo convierte en uno de los hombres más ricos del planeta,
en uno de los países más pobres de África. Aunque para ser exactos, no
puede decirse que el país en sí sea pobre, pues alberga una de las
mayores reservas petrolíferas del continente, cuyos beneficios de
explotación reportan al régimen guineano miles de millones de euros. Lo
que sucede, es que la familia Obiang se queda con ABSOLUTAMENTE TODO lo
que pagan gobiernos y petroleras extranjeras (norteamericanas y chinas
sobre todo) por los derechos de extracción. Pero aunque parezca
mentira, la familia Obiang no se limita sólo a quedarse con esa ingente
cantidad de dinero, sino que además se dedican a robar
propiedades privadas (se han apoderado aproximadamente la mitad de
los terrenos edificables del país, y no han pagado un céntimo por
ellos), salarios (muchos trabajadores han de pagar a la familia del
presidente gran parte de lo que ganan) o negocios de los guineanos no
afines al gobierno o a la familia Obiang (que al fin y al cabo es lo
mismo), cuya ignominia llega al punto de despojar impune y
caprichosamente a sus empobrecidos compatriotas de cualquier bien que
posean sin justificación alguna.

Teodoro Obiang y su clan gobiernan Guinea Ecuatorial como lo haría un
esclavista con su hacienda. Para ellos, los ciudadanos guineanos son
esclavos a su disposición, y el país una finca privada que saquear sin
tener que dar cuentas a nadie.

A pesar del río de dinero que fluye desde este desdichado rincón de
África, sus habitantes no disponen de servicios sanitarios, educación,
seguridad o justicia. Por ejemplo, ante cualquier emergencia médica el
Hospital de Malabo es la única opción de asistencia, pero eso sí, bajo
ciertas condiciones como: pagar la estancia y el tratamiento por
adelantado, y además, llevar todo lo necesario para dicha estancia y
tratamiento (y con todo, me refiero a TODO: desde las jeringas o
medicamentos necesarios, al colchón, las sábanas o la comida). Sin ir
más lejos, cuando hace unos años estuve en Guinea, para realizarle a mi
pareja un análisis de sangre el método de extracción consistió en
hacerle un corte en la mano con un trozo de cristal.

Pero, por inaceptable que resulte, esto es sólo el principio, y ni
mucho menos la peor parte.

Lo que convierte a Teodoro Obiang (conocido como 'El Jefe') y sus
acólitos no sólo en ladrones, si no en peligrosos criminales, es la
política de detenciones arbitrarias, encarcelamientos injustificados,
torturas y asesinatos cometidos contra sus propios ciudadanos. Se
calcula que durante su mandato, el actual gobierno guineano ha
exterminado a nada menos que el 10% de la población del país, y una
cantidad indeterminada ha desaparecido o se encuentra encarcelada
ilegalmente y sin juicio previo.

Según el último informe de Amnistía Internacional, los detenidos por
la policía y el ejército son torturados sistemáticamente con métodos
tan brutales como mutilaciones, rotura de huesos, violaciones,
descargas eléctricas en los genitales o, atención: clavar tenedores en
la vagina de las detenidas...

Y para quien guste de datos e imparciales estadísticas, ahí van unas
cuantas.

- Guinea Ecuatorial produce 400.000 barriles diarios de petróleo


- Exporta casi 1.000.000 de metros cúbicos de madera tropical al
año.

- Su Renta per Cápita la sitúa en el número 38 del ranking mundial
(por encima de Kuwait o Arabia Saudita)

- En cambio, en el Índice de Desarrollo Humano de la ONU ocupa el
puesto 121.

- El 151 sobre 163 en corrupción, según Transparency International

- La esperanza de vida es de sólo 43,3 años, según Amnistía
Internacional.

- La élite gobernante posee alrededor del 98% de la renta nacional

- El 80% de la población vive con menos de 20 euros al mes.

- El gobierno de Obiang ha convertido a Guinea Ecuatorial en el
centro del tráfico de drogas de África Occidental.

- Teodoro Obiang ganó las últimas elecciones con un 99,5% de los
votos. Los 13 partidos políticos autorizados, estaban formados por
miembros del gobierno.

- En una reciente visita a Estados Unidos, la
secretaria de estado Condoleezza Rice describió a Obiang como 'buen
amigo'.

- En Julio de 2003, la radio estatal anunció que: 'El presidente es
un dios que está en contacto permanente con el todopoderoso, y puede
matar a cualquiera sin que nadie le pida cuentas y sin ir al infierno,
porque es el Dios mismo'

Sobran comentarios.

Y lo que personalmente hace que esta vergüenza común me resulte aún
más dolorosa, es que el pueblo guineano, uno de los más amables,
hospitalarios y generosos que he conocido, haya sido, como cité al
principio, parte integrante del estado español. La atropellada y
negligente descolonización de Guinea Ecuatorial por parte de España en
1968, es el origen de la inadmisible situación que ahora sufren los
guineanos y a la que hoy asistimos con absoluta indiferencia y
desafecto.

Pero hay que recordar que los ecuatoguineanos no sólo siguen hablando
en castellano, sino que muchas de sus costumbres, celebraciones y
tradiciones siguen siendo las mismas que las nuestras. Sus hijos cantan
las mismas canciones que cantan los nuestros en el colegio, sus bromas
son las mismas, hasta sus palabrotas son las mismas que las nuestras.
Son, por decirlo así, unos primos cercanos de los que nos hemos
olvidado totalmente, una parte de nuestra familia de la que nos hemos
desentendido, ajenos y a veces cómplices de un castigo que de ningún
modo merecen.

Porque probablemente, mientras lee este mensaje, una anciana
agonizando de malaria pide un médico que nunca llegará.

Un niño está preguntando dónde están sus padres desaparecidos.

Una mujer implora a Dios que la mate, mientras es violada y torturada
salvajemente en una comisaría.

Y cada día, Guinea Ecuatorial se hunde un poco más en las
tinieblas.

Cada día, nuestra ignorancia nos hace más culpables.

Cada día cuenta.

Alguien dijo una vez que 'Lo único que necesita el mal para triunfar,
es que los hombres buenos no hagan nada'.

Quizá este sea un buen momento, para averiguar qué tipo de hombres y
mujeres somos en realidad.

Y si te estás diciendo en este instante 'Pero bueno, ¿y yo que puedo
hacer? Aquello está muy lejos'. Lo cierto es que, por desgracia, no vas
mal encaminado.

Guinea Ecuatorial es víctima de la maldición del petróleo, y como
puedes imaginar, estados como China, U.S.A. o Francia harán todo lo
posible para mantener a Obiang en su poltrona y así garantizar un
suministro fiable de crudo para sus compañías petroleras. Así que será
muy difícil cambiar las cosas a corto plazo en la maltratada pero aún
hermosa Guinea.

Y sin embargo, sí hay algo que podemos hacer por aquella gente:
correr la voz.

Estos dictadores de opereta, sólo se mantienen gracias al
desconocimiento que tiene el resto del mundo de las fechorías que
cometen. Cuantos más de nosotros sepamos lo que sucede, y por qué
sucede, más probabilidades hay de que un día quizá no muy lejano,
seamos suficientes para decir basta. Cuando políticos propios y ajenos
sientan vergüenza de tratar con asesinos como Obiang, o descubran que
darse abrazos con dictadores que no respetan los más elementales
derechos humanos tiene un costo político que sus votantes les van a
hacer pagar, puede que las cosas cambien, y entre todos expulsemos de
una vez por todas a esos demonios del paraíso

Pero esta carta es sólo el primer paso, ahora te toca a ti dar el
siguiente ayudando a que llegue a la mayor cantidad posible de
personas.

Si crees que esta lucha tiene sentido y deseas poner tu grano de
arena, reenvía este mensaje a todos tus contactos.

Gracias por tu tiempo y tu ayuda.

FERNANDO GAMBOA