viernes, 9 de enero de 2009

El sistema actual , nos ha dejado inválidos...

Excelente comentario de un/a tal alianza..



NOSOTROS, LOS INÚTILES
Hoy, mientras Madrid se colapsaba bajo la nieve, me ha venido en gana pensar en mis abuelos.

Mis cuatro abuelos sabían cultivar la tierra, sabían criar animales. Estaban acostumbrados a caminar sobre la nieve.

Mi abuelo materno, allá en el Bajo Aragón, construyó su casa con la única ayuda de un vecino; dos pisos de altura, tejado abuhardillado de cuatro aguas, un corral para las gallinas, una cuadra para su mula donde guardaba las herramientas de labranza que él mismo reparaba. También supo encontrar agua mediante un pozo y conocía como encauzarla hasta su huerta. Construyó una fosa séptica que jamás filtró deshechos al campo o a su casa.

Mi abuela paterna conocía todas las plantas que crecían en su comarca, junto a los Pirineos oscenses. Sabía cuales eran venenosas y cuales curaban. Sabía como usarlas para aliviar un dolor de estómago, para que cicatrizara antes una herida. Ayudó a nacer a tres generaciones de sus vecinos, era la partera de su pueblo. Seguro que algún niño vino mal y se le murió, hacía lo que podía, pero ella tuvo nueve hijos y salvo uno que murio en la guerra civil, los otros alcanzaron edades considerables. Ella misma y su marido, mi abuelo, murieron nonagenarios y no visitaron un médico hasta los últimos años de sus vidas.

Mis dos abuelas sabian hacer pan, conservas, su propia ropa y la de sus hijos. Mis dos abuelos sabían cazar y pescar. Se orientaban a la perfección en el monte. Sabían si venía una tormenta cuando el sol aún brillaba.

Ni yo, ni casi seguro tú, sabemos cultivar, construir una casa, encontrar agua y saber usarla. No sabemos criar animales o cazarlos. No sabemos conseguir comida sin pagar por ella en un supermercado. No tenemos ni idea sobre los pasos que llevan la lana desde un oveja hasta convertirse en nuestro jersey.

Sabemos, eso sí, como trabajar en cosas que odiamos y a las que no encontramos el sentido. Sabemos quejarnos mucho porque nunca nos pagan lo que queremos y tan pronto cobramos nos lo gastamos en cosas que realmente, en su mayoría, no precisamos para vivir.

Vivimos rodeados de máquinas que no sabemos construir ni reparar. Derrochamos cantidades ingentes de energía que no sabemos producir. La mayoría de nosotros se pierde en cuanto sale de su barrio y es incapaz de saber donde está el norte o de interpretar correctamente un mapa.

En los últimos cincuenta años nos han convertido en idiotas, en inválidos. Sólo sabemos realizar trabajos inventados, innecesarios y, por supuesto, consumir.

Somos como los enfermos de una Unidad de Cuidados Intensivos: vivimos dependientes de los tubos que nos entran por todos los agujeros del cuerpo y que provienen de unas máquinas de las que desconocemos hasta el nombre.

Si nos quitan los tubos o paran las máquinas, estamos muertos.

http://elblastodermo.blogspot.com/

PD: Tan bien resumido, tan obvio, que duele